miércoles, 7 de marzo de 2012

¿Y yo qué culpa tengo que lo golpiaron a Perón? (Parte IV)

Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Tus escritos Yiyi, medio garabatos, medio letras. Pienso cómo pueden con fuerza ciclópea, acercarme tantos recuerdos que irrumpen regresando los rostros de compañeros de tus padres que también fue parte de tu infancia. “Los tíos que no son tan tíos pero que igual son mis tíos”, repetiste varias veces tal vez como para que no puedan quedar ausentes de tu niñez.

Regresaste a los hermanos Ros, fusilados en Lanús; a Jofre de quien quisieron que crean que se había suicidado por ahorcamiento en una comisaría. Ya sabés, Yiyi, más acá en el tiempo comprendiste como los suicidan en las cárceles…

Volvieron con sus sonrisas y las esperanzas que tal vez reencontraran en su paso hacia quien sabe dónde, porque a la inmortalidad, por lo que puedo apreciar, jamás entraron sino tal vez para pocos.

Nuestra historia está cocida con hilos de dolor, parece pegada a una cruz de adioses perpetuos condenados a la desmemoria.

Por eso me gusta agitar la historia, removerla, sacudirla, exprimir sus hojas para que no pueda morir, como si nada.

Tal vez vos, Yiyita, hayas dejado en tus páginas un testimonio –sin saberlo- para que hoy lo reflote. Para que nadie olvide que en toda época hubo niños y niñas que vivieron con el corazón a los saltos, jugando a la rayuela entre las venas y arterias de veredas desparejas, ansiosos por llegar al cielo y abrazarlo con sus manitas sucias con olor a chocolate y naranja.

Vos decías, Yiyita.

Yo retomo.

Muchas veces pensé si acaso no seremos la misma persona. Vos ayer. Yo hoy, o apenas somos, ambas, una vuelta entre las hebras de la vida que con el tiempo formaron una madeja.

¿Lo sabrás ya, Yiyita?

Yo tampoco…


Martes 2 de julio

Siempre que hay acto mami me lleva.

La mama de Estelita y la de Elisa y la de Olguita y Josefina y Beti y doña Catalina y la Gringa que es la mamá de Marito que todas me quieren mucho siempre le dicen que me deje en casa de ellas porque es peligroso que me lleve.

Mami no quiere porque me dice que ella y papi son luchadores y que yo me tengo que acostumbrar a la lucha. Que siempre la vida sera lucha. Pero yo creo que no me deja porque como hago para quedarme en tantas casas y por ai se pelean si me quedo en una.

Menos mal que no me deja porque a mi me encanta ir a los actos y me encanta cuando viene la policia con los caballos y mami sale corriendo conmigo y siempre me meten en algun saguan o en algun negocio. Y yo la espero que vuelva a buscarme porque ella anda por ai nomas.

Mami junta los embases de las bombas de gas y ya tenemos un monton de adorno en casa pero en el fondo para que no se vean. Yo juego con esas latas cuando viene Marito hago que le tiro gas y Marito se ase como que tose y se tira al suelo. Yo le conte que eso da tos. Pero el es el poli y yo no.

Una vez me asuste porque largaron a tipos con perros y eran muy bravos tenian unos dientes que te los mostraban. A mi me asustaban mas los tipos.
Todos corrian pero después se juntaban de nuevo en otra esquina. Que lindo porque todos gritaban PERON PERON O MUERTE, LA VIDA POR PERON.
Mami tambien pero eso yo no lo cantaba porque YO QUE CULPA TENGO SI LO GOLPIARON A PERON estoy un poco enojada con el.

Como tenia trompa mami me dijo cambia esa cara que estas fea y entonces un poquito si que lo cante porque mami me agarra del brazo y saltamos juntas. Mami no canta ni yanquis ni marsistas- peronistas y no se que es marsistas pero mami me dijo que me iba a esplicar otro dia.

Ese dia le pegaron a mami un chorraso de agua del nectuno y mami se cayo porque el agua es fria y te tumba y te la tiran con caños que salen del techo de los camiones. Se levanto rapidito y yo tambien estaba mojada y toda pintada y en serio que estaba fria y mami tenia una bolsa con bolitas y tiraba a las patas de los caballos y los cabayos se caian y el polisia tambien. A mi me daban pena los caballitos pobrecitos. Y mami salia corriendo y tiraba mas bolitas. Que risa como corrimos.

En una casa nos abrieron la puerta, se fue a tirar piedras a los policías con dos tias mias. La señora de la casa me dio flan y me pregunto si tenia miedo y yo le dije que no porque VAMOS A TRAER A PERON.

Me enoje porque el señor dijo como le meten cosas en el celebro a las criaturas y yo le dije que no que el celebro me lo tapaban los pelos y que los tenia mojados porque el nectuno me mojo. Cuando golpiaron la puerta era mami que me venia a buscar y el señor me dio caramelos y yo le dije que no queria porque ellos no querian que vuelva Perón. Mami me dijo agarre esos caramelos y digale gracias a la señora y al señor.

Yo no quise, mami me llebo de un braso y les pidio disculpas porque mami y papi nunca piden perdon y ensima les dijo gracias por todo.

Me paresia que mami estaba enojada porque me dijo de uste pero en la esquina mami me dio un beso grande y me dijo te felicito por no agarrar eso.

Pero yo tenia los caramelos en la mano y si que los agarre cuando mami me los dio. Y eran ricos de dulce de leche.

Despues en casa mami le conto a papi y me dijo de nuevo que estaba muy orguyoso de la heroa.

YO SOY LA HEROAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA DIARIOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO


VIERNES 26 de julio

Pochita todos los dias escribe en ese diario de tela de vaca claro si es tan lindo. Ella me dice que todos los dias tengo que escribir algo aunque sea dos renglones pero yo me olvido y me voy a jugar.

Mami hoy me dijo que se me va a inchar la pansa porque no pongo nunca las comas esas ,,,,, y me dijo que tengo que leer mas. Ella no ve mi diario porque es intimo que sabe si no las pongo.

Mañana viene tio Yalito con tia Dora y Floreal y Ruben y vamos a hacer muchos lios y a tirarle limones a la gente de la casa del fondo. Y la señora grita quien anda ai y nosotros nos escondemos después le echamos la culpa al Ruben porque es el mas chico y trabieso.

Robertito es el hermano de Pochita y es mas tranquilo, me abrasa mucho cuando me agarran los gatitos en el pecho. Robertito me dice mi muñecota y a mi me gusta mucho porque me acariña el pelo.

El padre de ellos era hermano de tio Yal y de mi papi y se murio hace un tiempo cuando tiraban bombas en la Plaza de Mayo nosotros lo perdonamos que era radical porque era mi tio.

Y Pochi y el Rober son radicales tambien en ves el Floreal y el Ruben y yo somos peronistas de Perón y Evita.

Van a hacer asado en el fondo y comemos todos juntos pero después tio siempre lo reta a papá. Pero papi me guiña el ojo y se rie entonces no me asusto nada. Y mami tambien y yo no le puedo contar que voy con mami a los actos a todos. Por ai mañana se lo cuento al oido y le digo que no diga que le conte.

Y pero por ai le cuenta igual y mami se enoja mejor no le digo nada si me aguanto.

Ay que ver oir y callar. Ver oir y callar. Ver oir y callar pero porque si a los otros tios les cuentan todo y no son tan tios.

Ojala esta noche no vengan los hombres malos asi papi hace el asado mañana.

jueves 29 de agosto

Vos no te preocupes que en la escuela me sigue yendo bien. No escribi estos dias porque no se me dio la gana.

El otro dia no se que paso con papi, resulta que estaban en casa todos los tios que son los otros tios que ya te conte antes-

Vino otro que yo no conosia y derepente todos se fueron como si se prendiera fuego la casa ni terminaron de comer y nos quedamos solitas con mami. A la noche muy tarde los hombres malos vinieron mas malos. Yo me hacia la dormida como las otras veses.

Y me dormi de verda. A la mañana vino papi y mami habia juntado unas cosas y no me dejo que la ayude pero me dejo faltar al cole. Papi trajo un bolso negro grande. Me dijieron que ibamos a la casa de abu y de tio Yalito porque viven juntos en el dock sur.

Nos subimos al coletivo y yo iba en las rodiyas de papi y mami hablaba con el y no se a que tio habian llevado preso al sur. Yo lo escuche si tuviera un hermanito no escuchaba nada.

De repente habia un monton de coletivos parados en fila en una barrera que se baja cuando viene el tren. Unos militares subian a todos los coletivos. Tenian una cara de malos feos feos feos y malos.

Papi se fue a sentar solo con el bolso en un asiento de uno solo. Yo me quede en el de dos con mami que me sento en el asiento donde antes estaba ella.

Mami me dijo al oido que yo tenia que hacerme la que no conosia a papi. NO NO NONONONONONO si que lo conosco le dije fuerte pero papi me miro enojado entonces a mi se me estaban despertando los gatitos en el pecho y lo miraba a papi y le hacia asi con la manito chauuuuuuuu papi

Mami me agarraba la mano. Cuando vinieron los milicos al coletivo nuestro miraron para todos lados pero no subieron del todo. Uno solo subio yo lo mire a papi de reojo y se habia dormido re pronto.

Mami me mostraba unos nenes que jugaban a la pelota en la via porque no pasaba el tren. Cuando el coletivo arranco papi se desperto se ve que por el ruido y le dijo a mami vamos pero con la cabesa.

Nos bajamos y casi me muero porque habia que yegar a lo de abuelita caminando y no sabes cuantas cuadras son.

Hacia frio pero no tanto en otra esquina habia mas milicos y entonces papa y mama doblaban pero no juntos. Mami iba para un lado conmigo y papi para el otro pero siempre nos volvíamos a encontrar.

Mami decia que jugabamos a ver quien yegava primero. Y ganaba siempre papi.

A mi me molestaban los gatitos y cuando yegamos de la abuela me hicieron el humito y después me fui a jugar con Floreal y después nos fuimos a la casa de tia Tota que es la mamá de Pochita y vive a 3 cuadras. Teniamos que ir por el riachuelo y la tia parecia maga porque siempre nos veia llegar no se como.

A mi me gusta el dock sur porque naci ai y fui para la otra casa que es mas linda pero a mi me gustaba mas la del doque porque estaban los tios y los primos y la abuela cerquita. Y aparte naci ai que queres. Y yo estaba lejos y encima me hacian ir caminando y eso que el coletivo nos dejaba a una cuadra. Ese milico de mierda.

Cuando estoy con tia y los primos todos mis gatitos se duermen. Que suerte tengo.

30 de agosto

PEERON PEERON PEERON PEERON PEERON PEEEERON que se joda si lo golpiaron.

31 de agosto

Como tengo que escribir todos los dias algo pongo PERONPERONPERONPERONPERON ni yanquis ni marsistas peeeeeeeeeronistaaaaaaaaaaaaassssssssssssssssss

14 de setiembre

No escriBi porque hubo muchas reuniones en casa y vinieron los otros tios y a mi me gusta porque me dejan hacer panfletos con un coso de lata que das vueltas y metes el papel por un lado y te salen los panfletos pero escritos por el otro lado.

Papi no me deja que lleve algunos y los tire por las casas cuando voy al cole pero yo los llevo igual escondida.

Después tiro en el baño de la escuela cuando le pido permiso para ir al baño a la seño.

Hoy me mandaron una notita porque me pesco la seño con un monton de panfletos en el bolsiyo y yo le dije que los encontre en la calle y me los guarde. Y que ay.

La seño quiere hablar con papito pero no se porque si mi mami tambien es seño y siempre habla con papi. Otro dia lo habian llamado y papi me conto que era porque yo soy muy charlatana. Pero no me reto la que me reto es mami

Porque yo en el recreo le dije a los chicos de mi grado que les iba a enseñar la marcha pero la seño escucho y parese queno loquiere reeeeeeee a Perón.

Yo le dije a la seño que ella estaba contra el pueblo y eso era muy malo y la seño se enojo mucho y a mi no me importo y papi me dio un beso

grandoooooooteeeeeeeeeeeeeeee cuando le conte e e e e e

Mami tiene 31 años y papi 36 se estan poniendo viejitos y no me gusta.

sigue…

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Con motivo de la Feria del Libro de Venezuela -FILVEN 2012-: La gran fiesta de los libros

Luis Britto García (Desde Caracas, Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

1

¿Por qué debe una nación crear libros? Porque los libros crean naciones. Al unificar los usos y prácticas de un idioma y preservar los valores de un pueblo, son la precondición de un poder político unificador. No podemos explicarnos Israel sin la Biblia, Grecia sin la Ilíada y la Odisea, China sin los Libros de la Sabiduría de Confucio, los países musulmanes sin el Corán, Italia sinEl Príncipe o La divina comedia, y ni siquiera España sin El Quijote. La memoria colectiva, que al principio podía perecer con los profetas y haedas, ahora es imperecedera y compartida.

2

A tal sociedad, tal libro. En las comunidades originarias el libro es de todos y se recita ante la colectividad reunida. En las sociedades estratificadas pasa a ser patrimonio de una casta de escribas. Con el capitalismo, se masifica industrialmente. La oferta y la demanda rigen todo el circuito, desde la escritura hasta la destrucción de los ejemplares no vendidos. Antes la Santa Inquisición quemaba los libros que la gente quería leer; ahora el santo mercado reduce a pulpa aquellos que la gente no lee. Como todo producto industrial, el libro pasa a ser mercancía reservada para quienes pueden adquirirla y descifrarla.

3

En el capitalismo, dos factores influyen poderosamente en el consumo del libro: el nivel de ingresos y el nivel de educación. Ambos por lo regular están estrechamente relacionados. Instrucción formal elevada y alta remuneración tienden a ir de la mano. La primera resulta de la educación, que en las sociedades desiguales también está desigualmente distribuida. Los privilegiados se la reservan como instrumento de perpetuación del privilegio. La diferencia de lectura es también diferencia de nivel del desarrollo. La estratificación social es estratificación de la lectura.

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Por consiguiente, las políticas sobre el libro son asimismo políticas económicas y sociales. Para el año 2000, en el mundo entero el promedio de años de escolaridad era de 6,7; en América Latina y el Caribe, de 5,7; en los países desarrollados, de 8,8. Para 1995, en el mundo entero culminaban la educación secundaria alrededor de un 35% de los habitantes; en América Latina, poco más de un 20%. En el mundo entero terminaba la educación superior más de un 19% de la población; en América Latina poco más de un 12% (Pineda, José G.: “Educación y crecimiento económico: un enfoque multidimensional”, Revista BCV. Vol.XIX. n°2, Caracas, julio-diciembre 2005 p. 124-125). En muchos de sus países no se ha vencido el analfabetismo.

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En la última década, Venezuela ha realizado formidables esfuerzos para vencer estas carencias de la región. A fines del siglo XX, se proyectaba una privatización del sistema educativo que lo hubiera hecho inaccesible a la mayoría de los venezolanos. Pero con la llegada al poder de la Revolución Bolivariana en 1998, el gasto educativo saltó de menos del 3% del PIB al 5,4% en 2000 y al 6,3% en 2008. Gracias a la Misión Robinson, Venezuela alfabetiza 1.678.671 personas para 2009 y erradica el analfabetismo. En 1990, sólo 39,96% de los niños asistían al preescolar; en 2008 concurre más del doble, el 84,8%. Para 1998-1999, sólo el 53,41% de los niños en edad escolar asistía a la educación inicial pública; para 2008, lo hacen el 84.8%. No sólo se les garantiza la educación gratuita: para 2008, unos 4.055.135 alumnos del sistema de Educación Básica son atendidos por el Programa de Alimentación Escolar, un incremento de casi el doble desde 1999. En 1988 sólo el 18% de los jóvenes estaban matriculados en el sistema educativo, para 2008 es el 42,37%. En la última década el gobierno ha creado 15 nuevas universidades; la matrícula universitaria se duplicó de 894.418 educandos en 2000 a 2.109.331 en 2009. En Venezuela estudian 9.329.703 personas: uno de cada tres venezolanos en un país de más de 27 millones de habitantes. La inmensa mayoría de los establecimientos en todos los niveles son públicos y por tanto gratuitos; el acceso a la educación está universalmente garantizado.

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Pero la derrota del analfabetismo y el incremento exponencial de la educación no garantizan el automático crecimiento del público lector. La talla moderada de éste no alienta el desarrollo de una gran industria editorial capitalista: las librerías importan títulos que la promoción editorial impone y los venden a precios prohibitivos. Para tener un país de lectores se requieren masivas políticas públicas de edición y de distribución a precios subsidiados o a veces gratuitos. Algunas cifras dan idea de este incremento. Para el año 2000, en Venezuela las instituciones públicas editaron 38 títulos. Para 2006 eran 1.022 títulos, para 2008, se imprimieron 829 títulos, más de dos por día. Más significativos son los números totales de ejemplares: para el año 2000, se imprimen 65.800 volúmenes; para el 2006 son 4.270.272 y para el 2008, ya son 5,838.880: casi un volumen por cada cuatro habitantes. Cinco revistas culturales circulan encartadas semanalmente en cotidianos afines al bolivarianismo. Esta producción es vendida o distribuida por 51 librerías públicas (Kuai-mare).

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El libro optimiza sus efectos cuando el mismo ejemplar está disponible para varios usuarios. Para 2008 la Red Nacional de Bibliotecas Públicas cuenta con 56 bibliotecas públicas, 277 salones de lectura, 23 puntos de préstamos, 20 servicios móviles y adicionalmente 24 bibliotecas públicas, cada una en la capital de un estado. Para 2008, este sistema atendió 14.893.047 usuarios, que consultaron 33.314.937: más de una consulta por cada integrante de la población (Anuario Estadístico 2009, Instituto Nacional de Estadística, pp.244-247). Se realiza anualmente una Feria Internacional del Libro en Caracas, otra Feria del Libro de la Gobernación de Caracas, e innumerables eventos de la misma índole, públicos o privados.

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La lectura parece pasión solitaria pero nos comunica con la humanidad. La cita entre libro y lector se vuelve fiesta entre lectores en las Ferias. Cada año hay varias en las capitales, una en la Gobernación de Caracas, y la Feria Internacional del Libro de Venezuela. La Feria Internacional del Libro de Venezuela 2012, que arranca el 9 de marzo, tendrá 126 kioscos y desarrollará unas 300 actividades en diez días; no quiero pensar en el número de títulos ni de ejemplares. Para el lector apasionado, todo el año es Feria del Libro. Abrir una página es la mayor fiesta imaginable. Este año me declaran Escritor Homenajeado, Monte Ávila inaugura la Biblioteca Luis Britto García, varias editoriales bautizan mis libros, la Cinemateca exhibe las películas basadas en mis guiones y Román Chalbaud presenta mi pieza de teatro Muñequita Linda. A ver si hago algo para merecer tantos honores.

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Cuna de la utopía

Javier Lajo (Desde Perú. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

«Cuando Europa descubrió América, se encontró frente a frente con una utopía real, con un «saber vivir bien» del indígena americano que hizo germinar en la mente del intelectual europeo la idea de que otro mundo era posible. El ideario de la revolución francesa, la constitución americana, el socialismo utópico y el ecologismo, constituyen algunos de los intentos del europeo por implementar en una sociedad individualista, mercantilizada y estratificada ese vivir bien y con dignidad del indio americano.»

Hoy en día, subsisten muchas canciones y danzas de los pueblos indígenas, que en las fiestas actuales del Altiplano Andino, nos muestran en sus versos, compases y coreografías, el eco y la presencia de antiquísimas “Utopías”. Así, tenemos a los gigantes tobas (hoy en una pobreza de exterminio), danzando su marcha río arriba, por las orillas del Pilcomayo, en busca de la «tierra sin mal». Ellos danzan y cantan “subiendo “desde su tierra guaraní por el Qhapaq Ñan o “Camino de los Justos”, hacia Tiwanaku e incluso más “arriba”, hacia el Qosqo. O desde el norte, observamos a otros tantos pueblos, como los omagua, los quijos o los cofán, caminando “la ruta de la sal”, también hacia el Cusco de los Inkas, en la búsqueda del secreto del Equilibrio Sumaq Kawsay o suma existencia o “vida plena”.


Pueblo Toba
Constituyen tradiciones pacíficas de peregrinaciones hacia “la utopía”. Sin embargo, en contraste con lo anterior, tenemos en la historia a Francisco Pizarro y su hueste guerrera, bajando desde Puerto Quemado en Tumbes, por el Qhapaq Ñan, la “Ruta de Wiracocha”, pasando por Cajamarca, hacia el oro del Cusco. ¿Otra clase de peregrinación? tal vez; marcha colonialista, belicosa, criminal, pero peregrinación al fin, en busca del preciado metal, como recompensa divina a sus mercenarios objetivos.

Y de todo esto, nos surge la pregunta: ¿Qué de cierto hay en camino utópico y hasta “mágico” del Qhapaq Ñan?, y ¿Qué tiene que ver tal Ruta con la idea de una “tierra sin mal”?. Tal vez, la siguiente imagen satelital nos dé material para intentar una respuesta “científica”.


Equilibrio del mundo

Las ciudades del Cusco, Pucará, Tiwanaku y Oruro equidistan con latitudes y longitudes en línea recta, 235 km, cada tramo, siendo la distancia total de 705 km en “línea recta” desde el Cusco hasta Oruro y más allá desde Cajamarca al nor-oeste hasta Potosí al sur-este. Al contemplar esta maravilla y el perfecto alineamiento en 45 grados al eje norte-sur, de Templos y Santuarios sagrados equidistantes, en clarísima foto satelital, me vienen a la memoria las conclusiones de muchos de los autores que nos hablaron de la «Utopía Inka» , autores como el Inka Garcilaso de la Vega (1539-1616), Jean Bodin (1530-1596) José Carlos Mariátegui (1894-1930) y Mario Vargas Llosa (1936-…), unos para reafirmarla, relacionándola con una sociedad real, ideal, perfecta, o “soñada”; otros para denostarla como utopía arcaica y así despreciarla y hasta negarla rotundamente, como si todo hubiera sido una ilusión de intelectuales trasnochados.

¿Qué nos podrán decir ahora, que observamos con nuestros propios ojos algunas evidencias de algo todavía inexplicable? Al contemplar el camino del Qhapaq Ñan, esa línea recta que une equidistantemente distintos Templos pre-inkas e inkas, renace la sospecha de que aconteció, en nuestro territorio andino-amazónico, la cuna de una utopía.

Tal vez no fuera únicamente una utopía inka. Tal vez sea cierto que hubo desde la época pre-inka una cultura altamente sofisticada en ciencias y tecnología. Sin embargo, ¿cómo explicar la existencia de esta maravilla que tenemos a la vista? ¿Existe en alguna otra parte del mundo o en otra civilización antigua o moderna algo similar a lo nuestro?

Los Andinos tenemos pues una ruta, un método, un “camino de sabiduría” milenario y único (Ver: Javier Lajo, Qhapaq Ñan la Ruta Inka de Sabiduría; Edit Amaro Runa, Lima 2005). Está trazado y marcado con las piedras milenarias y hermosas de Tiwanaku, el Cusco, Huanuco-pampa, Cajamarca, Ingapirca…etc. Repetiremos pues la frase cursi: “Ya tenemos el camino, sólo nos queda transitarlo”. Camino espiritual, en lo fundamental; camino recto y en diagonal de 45º al eje norte-sur. Camino que solidifica el espíritu y la unión de Ecuador, Perú y Bolivia, pues esa recta tiene sus puntos máximos que se prolongan por el noroeste, es decir desde Cusco hasta Cajamarca y el Pacífico; y por el sureste, desde Oruro hasta Potosí y más al sur aun, por el continente Suramericano, hasta salir al Océano Atlántico. Esta maravilla geodésica pre-Inka e Inka que muchos ignoran y otros se tapan los ojos para “no ver”, fue redescubierta por la matemática holandesa-peruana María Sholten hace ya varias décadas.

El sociólogo Aníbal Quijano, o el economista Virgilio Roel dicen que cuando los europeos pisaron territorio Inka, recién pensaron o se imaginaron “una Utopía”, al no ver gente hambrienta, ni pobre. Ambos razonan que tal hecho se pudo deber a la eficiencia agraria de los Inkas, o nos aportan explicaciones similares. Tales argumentos, aunque importantes para comprender el cómo de esa utopía real, no son suficientes. Ensayaremos mas explicaciones y repuestas.

Ya desde Américo Vespucio, se comenzó a forjar la imagen de una “utopía real” americana, cuando al regresar éste de sus viajes, contaba a sus mecenas de la familia Medici lo que había visto y vivido en tierras de ultramar. A partir de allí, de sus carta e informes, fueron muchos los escritores que trataron esa utopía. Tenemos, por ejemplo, al Inca Garcilaso de la Vega, a Pedro Mártir de Anglería, a Bartolomé de las Casas, a Mitchel de Montaigne, a Voltaire, a d’Alembert, Campanela, Francis Bacón, Fourier, Proudhon, estos últimos dos influenciados por Morelly, asiduo lector del Inca Garcilaso y que según algunos autores (Ver: Edgar Montiel, América en las utopías políticas de la modernidad; en Cuadernos Hispanoamericanos Nº 658, AECI, Madrid, abril del 2005) Morelly fue el fundador nada menos que del socialismo utópico y del ecologismo.

Es decir, que ya con el primer informante, que fue Vespucio, se causó tal revuelo en Europa sobre la utopía vivida en el nuevo mundo, que fue por ello que nuestro continente acabó llevando su nombre. La sensación causada por las cartas de Américo Vespucio, en Europa hacían decir a sus habitantes con asombro: “así son las tierras de Américo”. Lo cual luego se simplificó a “tierras de América” (según nos sugiere Montiel).

A parte, los libros del Inka Garcilaso alcanzaron verdaderos hitos de ventas en una Europa que hacía poco acababa de descubrir la imprenta. “La Florida” fue traducida a muchos idiomas y alcanzó hasta 20 ediciones en pocos años, un verdadero fenómeno de la literatura renacentista, mientras que la obra del mismo autor “Los Comentarios Reales de los Inkas” (reales por su realismo o veracidad y no por ningún monarquismo), definitivamente impactó y alteró definitivamente la conciencia de la elite intelectual europea y renacentista, incorporándoles las ideas o semillas de lo que después vino a llamarse el socialismo utópico y científico, además del ambientalismo y del ecologismo.

La utopía real americana también influenció a Montesquieu, a Tomas Moro y a Diderot, entre otros ideólogos de la revolución francesa, que fueron asiduos lectores del Inka Garcilaso y el gran Rousseau, que si no leyó a Garcilaso, si leía las cartas de su amigo Lafayette, el que le envió finalmente la Constitución de Norte América, que fue una vulgar copia de la Constitución Confederativa de las cinco naciones Iroquesas (este es otro gran tema sobre la “utopía real americana”, que requiere artículo aparte). El nuevo mundo no era pues tan nuevo por su geografía, sino por las ideas y sueños que provocaban las “realidades” que en éste “nuevo mundo” los europeos observaban. Dichas ideas, consideradas utópicas e inalcanzables por los “blancos”, germinaron como semillas en terreno abonado, en toda la Europa renacentista. Ello les permitió observar el «sumaq kawsay» o “buen vivir” de los pueblos indígenas, para imaginar y trazar soluciones civilizatorias (como el socialismo o el ecologismo) que por sí solos los “blancos” nunca jamás hubieran alcanzado a imaginar o soñar.

Tales ideas utópicas o “paradisíacas” las podemos resumir en siete grandes conceptos, que hasta el día de hoy no han dejado de resonar en la conciencia de los revolucionarios y románticos, aquellos que instigaron la revolución norte-americana (1776) y la revolución francesa (1789).

Estos siete principios, descritos por varios autores, entre ellos el ya citado Edgar Montiel, serán ideas muy claras e irrefutables, que postulamos aquí:

1. “La libertad reina”, en comparación al reino de una autoridad déspota no elegida, de reyes y feudales;
2. “Existe el hombre bueno,…no hay jerarquías (aquí se debe entender que no hay el tipo de jerarquías absolutistas europeas)…y las mujeres andan desnudas…” (se refiere a que las mujeres no son asaltadas y violadas, porque no hay “propiedad sobre ellas” y represión sexual como en Europa). Al respecto, Abel Posse escribe: “el oro y las perlas dejaron de ser la única atracción; en adelante los invasores encontrarían un gran consuelo. El otro oro fueron los cuerpos (desnudos), todas las clases sociales en España ―incluidos los eclesiásticos― pronto supieron de esta atracción, del oro secreto”);
3. “No hay propiedad individual…”. Que es un verdadero cuestionamiento al individuo mismo.
4. “Las flores y las plumas valen más que el oro y la plata…” (recién se dan las pautas en su imaginario de que existen civilizaciones con valores totalmente diferentes al oro y la plata, lo cual se denominó después «relativismo cultural»);
5. “La organización estatal es colectivista” (no hay imperios, sino confederaciones);
6. “Hay un control de la natalidad” (se da el equilibrio entre producción económica y reproducción de la vida humana); y en lo fundamental…
7. Existe una civilización organizada en cruz (Tawa en lengua Quechua) cuya fuerza motriz es el trabajo, es decir existe una práctica y una filosofía social de la felicidad por el trabajo. El trabajo no es un castigo, sino que el trabajo colectivo y organizado constituye parte fundamental del camino para alcanzar el bienestar y la felicidad del individuo y la sociedad, punto fundamental del Sumaq Kawsay.

Este último concepto, es el eje de la verdadera utopía real, es la piedra en el zapato de la conciencia occidental, pues hasta Carlos Marx consideró el trabajo como maldición a exterminar. De ahí que escribiera alegremente en su imaginario que el comunismo sería algo así como “irse a pasear en la mañana y a pescar en la tarde”…¡Qué tal comunismo!; Marx al igual que Aristóteles consideran al trabajo una maldición, como hace también la Biblia, y de allí que tal concepción del trabajo como el eje de la felicidad social y motor de un Estado colectivista, que fue la que “delató” el Inka Garcilaso, haya quedado tan enraizada en la mente de los intelectuales de la llamada “ilustración”, socialistas utópicos y científicos, románticos y revolucionarios, de aquel viejo mundo que “descubría algo nuevo”. Algo nuevo, que era de hecho más viejo que lo suyo, pues el vivir bien y en armonía (el Equilibrio Sumaq Kawsay) es algo que ya practicábamos cuando Europa aun permanecía cubierta por el hielo de una antigua glaciación.

Pero insistiremos en lo “científico”… y valga la presencia del alineamiento Qhapaq Ñan de las ciudades o santuarios pre-inkas equidistantes y en 45º al eje norte-sur, para resucitar un debate (aunque este debate sobre la “utopía”, ya fue abierto por la presencia del Sumaq Kawsay como principio fundamental de las Constituciones de Bolivia y Ecuador), puesto que hay que tomarle la palabra a J.C. Mariátegui cuando escribió eso del “Comunismo Agrario de los Inkas”. Tesis que se ve reforzada por la imagen satelital adjunta, que nos sirve de evidencia de un “Comunismo Científico de los Inkas”, pero con otra “ciencia”: La Ciencia Andina.

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Cine: El Havre, cuento de hadas solidario

Pedro Antonio Curto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Hace ya unos años el Festival Internacional de Cine de Xixón ofreció un ciclo del director finlandés Aki Kaurismäki, descubriéndonos una obra, una manera de hacer cine, que si uno penetra en ella, no puede desengancharse. Sus películas tienen algo de esperpento, ofrecen unas geografías desvencijadas, unos decorados buscadamente antiguos, de un añejo que se nos termina haciendo tierno. La narración suele ser lenta, los diálogos son escasos, a pesar de lo cual existe un lenguaje que te envuelve y profundiza a través de las emociones. Esas emociones están creadas por unos personajes que se mueven con una economía de gestos, las escenas casi parecen pictóricas, de hecho a veces la imagen se llega a parar durante unos instantes. Sus protagonistas no son perdedores al uso (de los que tanto se abusa), sino una mezcla de quijotes y sanchopanzas perdidos en desconcertantes selvas urbanas; un niño grande como llega a definir su mujer al escritor bohemio y limpiabotas que protagoniza su última película.

El Havre, traslada la acción del cálido frío finlandés, para llevarnos a una ciudad de la costa francesa, donde el tema social es la trama central frente a otras de sus películas en que ésta aparecía más circunstancial, primando la historia intima u otros aspectos. A pesar de lo cual Kaurismäki no pierde su característica forma de contar historias, que hace inconfundibles sus filmes.
Lo que cuenta esta película es en apariencia sencillo, un antiguo escritor que vive modestamente trabajando de limpiabotas al lado de su mujer en un mísero barrio, se encuentra por causalidad con un niño africano llegado a la ciudad como inmigrante ilegal, decide protegerlo de las autoridades, y para ello, implica a sus amigos, unos peculiares vecinos con los que comparte una geografía tan devastada como humanizada.


La cuestión podría resolverse a través de un sentimentalismo fácil o como lo hace el inglés Ken Loach, recurriendo a un documentalismo realista y crudo. Pero Aki Kaurismäki emplea una poética propia, demostrando que a veces es tan importante como se cuenta una historia, que la historia misma. No existe dramatismo a pesar de que estamos viendo una situación llena tensión y tragedia, de injusticia, el conflicto Norte-Sur magistralmente mostrado cuando los policías descubren a unos inmigrantes africanos en un contenedor. La escena se detiene, un barrido recorre los rostros de africanos y policías; en ese cruce de miradas, está contenido el fondo del problema que se plantea. Pero el desarrollo de ese conflicto, una especie de Fuenteovejuna en el que se convierte la pequeña comunidad, parece estar realizando el juego del escondite. Incluso el inspector que representa la cara del poder al que se enfrentan, es un curioso individuo que parece sacado de otra época, el cual termina colocándose al lado de la comunidad transgresora, haciendo un giro a lo Casablanca.

Pero lo fundamental, a mi juicio, es que este cuento de hadas suburbano tiene un interesante discurso, (aunque sea sutil y poético) para esta época de cainismo donde las sociedades se caen a pedacitos: La fuerza de la comunidad, por empobrecida y marginal que parezca, tiene capacidad de solidarizarse y apoyar a los aún más desposeídos perseguidos por el poder. Algo que no es baladí en una estructura social donde la crisis aumenta el enfrentamiento por espacios mínimos de convivencia, y los foráneos se convierten en enemigos propiciatorios. ¿Es realista el planteamiento de Kaurismäki? ¿Existen esas comunidades solidarias en nuestra sociedad? Quizás no, es más abundante el hobbesiano el hombre es un lobo para el hombre, pero a lo mejor lo que hace el cineasta es añorarlo o reivindicarlo. Por eso realiza un viaje optimista frente a todas las dificultades que se plantean, y cuando los problemas acechan, anunciándose los abismos, termina saliendo la luz. En un momento donde estamos rodeados de noticias negativas, esta pequeña inyección de optimismo pueda ser hasta subversiva. Al final, recurriendo a ese humanismo sencillo, pero que tan difícil parece en esta época, podamos ver lo que dice una de las últimas frases de la película: El cerezo ha florecido.

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Eibar... tu grato nombre...

Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Alejandro Korn, Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El sol se derrumbó, impiadoso, sobre este sururbano. El cielo, diáfano, era un insulto, de bello. Ni la etapa azul - si la tuvo -, de Picasso lo podría igualar.

Le di la bienvenida al día, pese a llevar dos sin dormir bien, fruto de trajines nocturnos, pero me había llegado la revancha, vía e-mail, por eso esperaba al vasco, para disfrutar, como el chino que aguardó hasta ver pasar el cadáver de su enemigo.

La gente dormía a esa hora primera de la mañana, resistiendo el complot de relojes con trabajos desguarnecidos. Sabía que Yon transitaba horarios de regresos, a veces con gloria, otras sin ella, u otra.

Yo no puedo estar en todos, pero con los hábitos instalados – no las prendas de los curas -, casi como “el caballo del sodero”, que en el pasado remoto recorría el itinerario del reparto de memoria, estaba seguro que él llegaría con puntualidad flemática - si ello fuera posible -, para participarme de una nueva extravagancia o simplemente “vagancia”, propia de quienes tienen tiempo y formas curiosas de ocuparlo.

Pero esta vez tenía con que sorprenderlo. Algo no siempre posible.
Cuando el Alfa gris, silencioso y lánguido, se deslizó en la entrada para autos, su detención pareció un parpadeo del rumor. Otra imposibilidad.

Se lo vio algo exultante, no en vano lo conozco de otras campañas: trincheras brumosas de las que pudimos salir cuando la fatalidad nos pisaba los talones.

Alguna selva tropical donde la humedad era el llanto intermitente de Dios – tercera imposibilidad -. Cierta callejuela nevada, tortuosa, “con toda la mar detrás”, como cantara Patxi (Andión), otro vasco converso.

Episodios que acumularon señales adquiridas en los frentes de la convivencia clandestina, esa que otorga el documento de sobreviviente, una identidad muy particular, cultivada en el recato y proseguida en la discreción que se suele administrar cuando uno anda entre “gatos pardos”.

Luego que trasladó los bultos previsibles destinados a la comida posterior y la caja de bebidas, imprescindible para regar el jardín -no el sevillano- riguroso de la mesa campestre, siempre dispuesta, me sentí soberbio y dueño del poder previo a los anuncios; en rigor de verdad el momento, ya que el resto es consecuencia.

Le miré los ojos azules; la piel siempre bronceada -su marca de fábrica-; un hombre de sol y de sal, antes de dispararle.

¿Estás preparado Yon Eibar para la sorpresa que te tengo?

¿Cuál, el e-mail de Guipúzcoa, de Eibar, preguntando por Eibar? Se me cayó, una vez más, la mandíbula. El asombro, cuando no, era su territorio y yo había vuelto a sucumbir en el acto. Mi candidez espanta.

No te aflijas-, me consoló -seguirás siendo niño-, su sentencia no le resultó laboriosa -cerrá la boca, porque de seguir así puedes morir de hambre en el tiempo-; el tono burlón, seco, cortante, emitido desde su histórica parquedad, me dejaba, de nuevo, sin argumentos.

No olvides que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad. Otra cosa es que les crean. Y por otra parte ¿acaso no eres periodista?, ¿acaso no dicen que eres escritor? –

Ahora es cierto – me conformé.

Entonces a ese oficio tuyo de las noticias ser niño te va a ayudar; creerás decir la verdad, la tuya que no es la misma para otros, pero con eso te alcanza para absolverte en ese mundo de palabras -, agregó.

¿Entonces que le decimos a la gente de Eibar?; ¿que le decimos al Martínez quien dice, en esto de decir, ser periodista y tener un programa de radio en la cadena SER? -, amplié.

Pedirle disculpas. Bastantes dolores de cabeza les diste con tus cuentos y mi mención; mirá que te dije: Yon Eibar no quiere promoción. Pero vos sos un hijo... de la publicidad y Yon Eibar por aquí, Yon Eibar por allá y ahora los vascos, dueños del pueblo, no te van a creer que “andamos con el alma en una nube y el cuerpo como un lamento” -, eso también lo cantaba Patxi -, pensé en voz alta -, una sonora manera de no estar de acuerdo y que la anarquía superior brillara por un segundo.

Claro que depende de lo que digan; además de las disculpas por usurpación de títulos y honores, que les llegue un saludo más o menos decoroso de este “pardepe”, que recuerdan cosas que quizás ellos puedan haber olvidado. En esa época Patxi “contaba” historias; hoy, en el mundo, las historias vienen de “Potterlandia” y globalizadas -, retrucó.

A llorar a la iglesia -, le dije guardando algún gramo de encono.

Además ese pueblo hace honor a las armas, por eso vela las suyas y por las suyas no convalidarán a un par de impostores como nosotros, aunque en mi caso no sea así, sin entrar en detalles veraces y, además, si hasta tienen un equipo de fútbol, ¿porque nos querrían? -, agregó analizando el disparate.

Basta para mí, haré lo que me pidas -, quise girar el encuentro. Me aburren las peroratas.

¿Qué te trajo por aquí, ya que la sorpresa la perdí en la primera postura de este casino? -.
El día había decidido seguir su camino de luz y el calor de este enero freía hasta los deseos. La imagen de la mujer dorada apareció de súbito, con la potencia de las llamadas viscerales y a veces inoportunas o a destiempo.

Alguien, cuya sombra en la arena emerge como oasis en el caos, puede hacerme olvidar que en marzo, 28 años atrás y un día 24 –sumado da 6 el número del diablo -, la oscuridad y un otoño hostil, decidieron el presente argentino.

Es cierto, ella puede registrar, para que yo no olvide, la afirmación de Rodolfo (Walsh): “congelaron salarios a culatazos mientras los precios subían (y suben) en las puntas de las bayonetas. Pero es seguro que, además de la memoria, Yon pensaba -algo probable-, “que una sombra ya pronto serás”, si no rompo este silencio y dejo que diga lo que tenga que decir, si es que vino a decir algo, aunque su cara se ensombreció.

¿Te enteraste de la mujer que mataron en Lanús? -, dijo casualmente

La comerciante degollada -, precisó aunque para mí no fuera necesario.

¿Si, que pasa con ella? -, repregunté, harto de tanta violencia legitimada.

Nada. Se llamaba Graciela, eso -, deslizó.

¿Y? – fue mi hiriente impertinencia, algodonada por una memoria traviesa que, conmigo, hace lo que me conviene.

Nada y todo. Lanús y Graciela, deberías recordar, son sinónimos del Alfa gris y tu ingrata indiferencia me da asco -, callé y otorgué por aquella rubia y menuda figura que, generosa, le cede sin cargo, entre otras cosas, el auto. No supe como disculparme, igual que la mayoría de la gente en cualquier circunstancia.

Vengo de allá. Era cerca de su casa. Y lo sugestivo, pareció un llamado. Nadie deguella para robar, si no se roba. Ahora nos vamos para la villa Argentina, de Lanús-Lomas, porque la cosa la vamos a buscar por ahí. En memoria de una desconocida porque, otra vez, “los malos muchachos” miran para otro lado -, afirmó, dando por cierto mi consentimiento.

Con... sentimiento entendía que decía, pero de ahí a volver a las andadas, esas de investigar, nada. Siempre tuvimos líos por revolver hormigueros. Revolver, además, no es algo que necesitaba tener en mente, pero la villa no es recomendable a ninguna hora del día y que lo diga nuestro “Villa”, quien de villas sabe un montón.

Vamos a comer, de camino, en la “Girgo”, porque Claudia (la dueña) me pidió que llevara lo necesario para el plato de hoy¸ después seguimos hablando -, anunció ignorándome.

El lugar, claro y luminoso, derramado en la calle Portela, resulta acogedor, sin perdón por la palabra.

Potaje de granos, fue la noticia; lacónico anuncio sobre el menú.

Mientras Yon saludaba a las damas, dueñas del lugar, yo en la barra que divide la cocina de uno de los salones, vi el programa de noticias, del canal de las noticias. El resumen, en ese momento repasaba, con un cronista en vivo, detalles del crimen de Lanús.

La casualidad viaja, a veces, del brazo con la causalidad. En el fondo de la imagen, el Alfa bordó convertible, único, de la única propietaria solidaria (quien nos presta el otro Alfa, el gris) de esta historia de Yon, se deslizaba por 25 de Mayo, rumbo a la avenida Yrigoyen, uno de los presidentes a quien le hacían un diario; pareció un guiño de Graciela.

Me volví a comentárselo al vasco, quien ya estaba, indescifrable, siguiendo la escena. Otra copa del Verdelho llegó, para salvarme.

“La venganza será terrible”, pero ese es un título de Dolina y no una asociación de ideas; casi una asociación ilícita, esto de pensar.

Sacudí la cabeza cuando Yon acomodó el arma en su cintura.

Más vale no aclarar porque oscurece...

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El Perú: Dos mundos que no se entienden entre sí

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El capitalismo predica el optimismo como dogma del libre mercado. Pero, aceptar tal afirmación es obsceno, afirma Norman Mailer, el gran innovador del periodismo literario.

Desde la otra orilla, el futuro del planeta es apocalíptico, explica el sociólogo peruano Julio Cotler, ante cientos de expertos convocados por el Centro Nacional de Planificación del Estado-Ceplan, frágil y embrionario organismo que intenta fijar metas del Perú 2021, año que este país celebrará dos siglos de República independiente.

Basándose en estadísticas oficiales y en diversos conceptos teóricos, Cotler considera que la realidad universal es una situación sui géneris y excepcional que ha contribuido a crear la creencia de que estamos al borde de grandes transformaciones, muy propio de una gran crisis de civilización.

Su análisis empieza con el panorama de la crisis de 1989, es decir desde la derrota del régimen soviético y luego las reiteradas críticas económicas del sistema capitalista. Ahora, la gran depresión de EEUU, Europa y Japón ha producido, por primera vez en 500 años la desaparición del hegemonismo de un país del mundo europeo, y que los modelos de desarrollo que dominaban la esfera mundial – comunismo y capitalismo— han perdido vigencia y validez.

Quedan resabios, como Nor Corea y Cuba, modelos cerrados, mientras al otro lado China lidera un capitalismo autoritario o capitalismo de Estado que abarca casi un tercio de la población mundial.

Con la democracia liberal existe un malestar generalizado y se multiplican las voces para agudizarla y profundizarla, usando diferentes métodos de ingeniería constitucional o sustituirla por otras democracias autoritarias. Bolivia, Ecuador, emulando a Cuba, China y Rusia, buscan una fuerte presencia personalista autoritaria y un discurso participativo, deliberativo; participacionista, como se decía en los años setenta, pero que son mascarones de formas tradicionales de autoritarismo y totalitarismo.

La desigualdad

Esta problemática ha sido incorporada en la agenda peruana. Lo paradójico es que se ha incorporado, fundamentalmente, más que por los partidos políticos por los organismos multilaterales. La bibliografía sobre desigualdad creada por el BM, BID, FMI y más reciente por la CAF, es realmente abrumadora, una especie de santos evangelios para una masa de jóvenes ingenuos, de universidades, donde inclusive deforman la educación.

Una profusa bibliografía, masificada en los portales de internet, señalan incluso que la desigualdad es un producto de élites depredatorias, concepto que recuerda a los años cincuenta que los jóvenes llamaban la dominación oligárquica. Nos recuerda historias, donde los viejos slogans son retomados por aquellos que antes eran acusados de agentes imperiales.

¿Hacia dónde vamos después de esta crisis? Estamos en un momento de indefinición. Nadie sabe si es que saldremos de la depresión norteamericana, europea, japonesa o no saldremos.

¿Cuál será el impacto para el Perú? Es un tema que en el país se toma con una ligereza que realmente abruma.

Cotler critica el optimismo, que se sinteriza en la frase “aquí no va a pasar nada” y “el Perú está blindado frente a la crisis”, expresiones que “son realmente fanfarronerías”.

Para hablar con seriedad recuerda que en los años treinta los empleados dejaron de percibir sus sueldos durante diez meses y hubo una ola de suicidios. La desigualdad es un escándalo. En todo EEUU, Europa y los 34 países de la OCDE se habla del crecimiento de la desigualdad.

En EEUU, en esta etapa preelectoral se habla de la profunda desigualdad en el país más poderoso del mundo, donde hay 50 millones de pobres, que no tienen asistencia hospitalaria ni alimentaria. Sin embargo se escucha el sínico argumento que “hay pobres porque realmente quieren ser pobres”.

Europa se pone difícil, porque todo el aparato socialdemócrata establecido se viene abajo, incluido Alemania.

El Perú vive la gran paradoja, de la elevada tasa de crecimiento que ha permitido la profundización y la percepción de la extrema pobreza y de las extremas desigualdades, productos del desarrollo, combinado con el desarrollo económico desigual.

Mientras ciudades peruanas como Trujillo, Lima, Ica tienen un crecimiento impresionante, Cajamarca, Apurímac, Huancavelica, Puno y otras regiones más, siguen en la pobreza o son más pobres.

Se habla permanentemente de las políticas sociales. Pero esas profundas desigualdades empezando por Lima, con alta morbilidad infantil, desnutrición crónica infantil ha determinado una ola de denuncias, primero de naturaleza moral y luego de orden económico, social y político. Las desigualdades son económicas, étnicas, sociales regionales, de género, de pobreza crónica.

La crítica moral, que bien pueden provenir de sectores religiosos e intelectuales denuncia que estas condiciones de extremas desigualdades, no pueden convivir con la naturaleza humana.

Tales desigualdades no solo se expresan en índices crónicos de salud, sino de Derechos Humanos, que hoy, mal que bien, han penetrado en todos los círculos del país.

¿Frente a esto qué dicen los de la derecha bruta y achorada?, se pregunta Cotler. Y responde que estamos en un momento de indefinición: “la abuelita puede decir, bueno hijito en el cielo no hay diferencias”. Y las diferencias en el cielo son de corte feudal. No olviden que las jerarquías se reproducían en esa época.

Otros dirán que “hay diferencias naturales”. Que las diferencias son positivas, en la medida que incentivan a la innovación, motivación y competencia.

Desde otros frentes se escucha: “Todas las sociedades son jerárquicas”: unos mandan otros obedecen. Para eso están los uniformados, tanto en la Iglesia como en el Ejército, las dos instituciones feudales clásicas.

También se afirma qué solo el crecimiento económico posibilita y acaba con la pobreza. Puede ser, pero depende del desarrollo y la distribución que el poder existente decida que se reparta más o menos de forma igualitaria.

El capitalismo, como lo decía Marx, hace que todo lo sólido se disuelve en el vacío. En efecto, se han destruido creencias, ideologías, formas de existir, para crear otras nuevas, supuestamente mejores.

Entre sectores religiosos e intelectuales se afirma que toda esta destrucción se hace sin consideraciones de solidaridad social, como se puede comprobar en los mensajes de la televisión, que es la banalización en términos de belleza, de amor, de sexo.

Depredación del futuro

El capitalismo ataca el medio ambiente. La depredación total de los mares, es la última noticia. Se descubren islas enteras de productos plásticos. La marea y la pesca han acabado con los pescados. Los glaciares, en diez años, desaparecerán. Nadie lo sabe de dónde vendrá el agua para Lima.

Esto significa una depredación del futuro: Las tamaleras del Rímac, odian a la cadena de mercados Wong. Los ferreteros de Surquillo odian al publicitado y sólido Mall. La razón está en que los trabajadores viven condenados a la muerte. Y junto con ellos, el valsecito criollo y el callejón. La gran empresa acaba con la pequeña empresa, ataca el medio ambiente, reformula el paisaje.

El cuarto del rescate

Esa crisis nos lleva a Cajamarca. Eso es el capitalismo.

Capitalismo es la expropiación de los medios de producción. La gran empresa expropia, expulsa al campesinado. Nosotros reivindicamos a la pequeña empresa. El capitalismo destruye, es un modelo que está en crisis y en pleno conflicto. A ese proceso se identifica como el progreso.

Desaparecen los chamanes, los brujos y surgen hospitales donde se comercializa las medicinas de los grandes laboratorios. Desaparecen los barrios familiares, de casitas con sus jardines, para ser reemplazados por los grandes bloques donde allí tendrán agua, luz y otros servicios.

Las grandes empresas agudizan las desigualdades. Hay una crítica económica a la desigualdad. Si bien es cierto que la desigualdad es universal, no hay una sociedad que no haya sido diferenciada, jerarquizada, donde no se haya visto desigualdad, pero en la actualidad lo que observamos es extrema diferenciación y extrema pobreza y por lo tanto extrema desigualdad. Es el excluyente distrito de Asia en Lima vs algún distrito del altiplano Peruano-boliviana.

El problema es que cuando las diferencias son de carácter extremo, preocupa la extrema desigualdad, porque incide en el desarrollo económico, sobre la capacidad social y el capital humano.

El Perú no tiene las capacidades profesionales necesarias para un desarrollo económico, social. Las universidades tanto públicas como privadas no solo no forman al profesional sino que lo forman negativamente, tema que materia engorrosa y merece más explicación.

Dos mundos diferentes

La extrema desigualdad reduce la capacidad de ingreso para el consumo. Hoy es un lugar común que los organismos multilaterales hablen de la destrucción del ingreso y la necesidad de medidas fiscales, cosa que en los años sesenta era un tema de los rojos, que hablaban de la redistribución del ingreso.

En este momento cualquier burócrata de un banco multilateral dice que el problema de Latinoamérica es política tributaria. El Perú no puede salir adelante con 14%, Bolivia tiene 22, Argentina 26, Brasil 36.

El señor Garcia, con sus políticas heterodoxas, nos dejó en 1990, en 4% del PBI, menos que cualquier país Latinoamericano. En el Perú actual no hay manera de emprender una política fiscal, porque tiene que ver con la distribución del ingreso.

¿Y por qué no se puede?

Si se quiere hacer políticas sociales masivas, se requiere dinero. Pero se piensa en que los ricos deben dar o pagar ese dinero. No solo deben ser ellos. Las grandes empresas son cristalizables, mal que bien. Todo el sector medio y el llamado sector informal eludimos permanentemente el pago de impuestos.

Un país que vive únicamente de su ingreso fiscal, conduce a que los pobres sean los que paguen impuestos. Nunca nos damos cuenta que cuando compramos arroz, azúcar, sal, estamos pagando impuestos. Eso lo pagan por igual el banquero Dionisio Romero como Pedro Quispe en un distrito lejano. Hay que cambiar la política fiscal.

¿Qué pasa en una sociedad donde hay extrema diferenciación?

Se caracteriza por la profunda fragmentación social, y por la inmovilidad social. Por la creación de mundos tan diferenciados que no se entienden entre sí.

En segundo lugar, los pobres tienen muy pobre capacidad de acción colectiva. Contrariamente con lo que se ha dicho, no tienen capacidad por sí, porque están muy fragmentados socialmente.

Estos dos mundos totalmente son universos diferentes.

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Nueva novela de Edgar Borges: El hombre no mediático que leía a Peter Handke

EDICIONES EN HUIDA (Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

En el inicio de la nueva novela de Edgar Borges (Caracas, 1996), el personaje que cuenta el día a día de una investigación sobre la obra de Peter Handke, dice en voz alta: “Hace algún tiempo Peter Handke declaró que ‘Nuestra venerable Europa ha perdido la razón’. Yo sigo pensando que lo que ha perdido Europa es la belleza”.

Con semejante afirmación, el autor juega a marcar un ritmo, que como una triada, coloca en el espacio tiempo de la obra tres voces: el investigador, Peter Handke y el propio Edgar Borges. Y es que el nuevo libro del escritor venezolano utiliza las leyes de su ficción para investigar la realidad. Su sólo título anuncia una historia rompedora de paradigmas: El hombre no mediático que leía a Peter Handke” (Ediciones En Huida, España 2012).

Edgar Borges se vale de géneros tan diversos como la novela, la entrevista y el diario para montar una investigación sobre las bases de una ficción. Para ello se ubica a si mismo, en primera, segunda y tercera persona, como el actor que interpreta a un hombre cuyo único bien comunicacional es la biblioteca Peter Handke (Griffen, Austria, 1942). La obra, definida por su creador como “una investigación novelada en clave de diario”, obtuvo una beca residencia en el Centre d’Art La Rectoria de Barcelona.

“El hombre no mediático que leía a Peter Handke” es una novela contada en el tiempo real de una investigación. El autor, frente a un reloj de pared, va tomando apuntes de los datos que recopila y de los acontecimientos cotidianos que ocurren a su alrededor. Rutina familiar e investigación libran una batalla en el interior de un hombre que, por su condición de “autista mediático”, no tiene definida la vía para relacionarse con el resto de la sociedad. La imaginación, la palabra, la imagen, ¿puertas selladas o caminos por recorrer? En algún momento el investigador-personaje se confiesa diciendo que “El hombre no mediático no sufre de angustia ni de ataques imprevistos de prisa. Su lentitud visual le permite ver detalles inexistentes para la mayoría. Sin embargo, él tiene serios problemas para relacionarse con el resto. Su particularidad lo aleja de los otros. Y esto, a pesar de que aún no le representa desequilibrio, opera como una bomba alojada en su existencia (y que podría activarse en cualquier momento). ¿Qué hacer? ¿Cómo detener el inminente peligro que amenaza con implosionar su yo? ¿Él o los otros? Él desearía que el resultado fuese él y los otros, pero sabe que sostener su particularidad no es tarea sencilla”. Desde el inicio la novela le marca al lector un pulso de tensión que invita a preguntarse ¿Quién cuenta la realidad de quién? ¿El investigador o el autor? ¿Acaso el autor no es el investigador? ¿Cómo es posible que, en tiempos de saturación informativa, exista un hombre no mediático?

La biblioteca de la obra de Peter Handke le sirve al investigador como fuente para descubrir la relación entre la palabra y las sensaciones. En el desarrollo de la novela surgirán diversas referencias y extractos de los libros de Handke, autor de novela, poesía y teatro que trabaja los problemas de comunicación de los seres humanos y el lenguaje como espacio de reinterpretación de los vínculos. En paralelo al valor literario de la obra de Handke, la novela de Edgar Borges relata, con datos de la época, los sucesos que teniendo como centro la guerra de los Balcanes, enfrentaron a Peter Handke y el poder mediático-cultural de Europa.

La estructura de la novela, en lugar de capítulos, se divide en 32 Puertas. En este entramado, donde la ficción juega con la realidad, el autor entrevista a Cecilia Dreymüller (Alemania), Vicente Huici (España), Fernando Báez (Venezuela), Vicente Luis Mora (España), Eustaquio Barjau (España), Sandra Santana (España), Aleksandar Vuksanović (Serbia) y Luis Ureta (Chile), unos novelitas, otros poetas, dramaturgos, investigadores o traductores de la obra de Handke. La editorial sevillana Ediciones En Huida asume esta obra como “centro para equilibrar varias ideas que permitan generar una nueva relación entre literatura, géneros y amplitud lectora”. Por su parte, el escritor y crítico español Vicente Luis Mora considera que “El hombre no mediático que leía a Peter Handke es un hallazgo por la acertada mezcla que hace de realidad, ficción, novela, entrevista y diario en beneficio de una investigación”. Edgar Borges es autor de novelas como ¿Quién mató a mi madre? (Finalista del Premio Ciudad Ducal de Loeches, Madrid 2008) y La contemplación (Premio Internacional “Albert Camus” 2010). Sus relatos han sido incluidos en antologías publicadas en España, México e Italia. En las bibliotecas de las principales Universidades de Estados Unidos se encuentran registrados diversos estudios sobre su obra. El hombre no mediático que leía a Peter Handke, según palabras de su creador, “es una novela de ficción sobre un hombre que desconoce los contenidos mediáticos. Lo curioso es que, gracias a ese desconocimiento, se hace compleja la comunicación entre él y los otros”.


Nota: El próximo 16 de marzo Edgar Borges (Caracas, 1966), escritor venezolano residenciado en Barcelona, España, presenta su nueva novela, “El hombre no mediático que leía a Peter Handke”, en el Instituto Italo-LatinoAmericano de Roma. En un acto oficial el autor caraqueño será recibido por las autoridades de la Institución, asimismo hará una donación de su nueva obra a la Biblioteca del Centro. Un día después Edgar Borges está invitado al Teatro Il Girasole de Roma para participar en la lectura de la antología “Buena Letra” de escritores latinoamericanos, en la cual incluyen, en italiano, dos relatos de su autoría. Luego, en abril, el autor y su obra “El hombre no mediático que leía a Peter Handke” serán protagonistas de un Foro-Presentación en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y en Arteduna Estudio de Madrid.

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Crítica literaria: “La vida desnuda”, de Luigi Pirandello. Cuentos

Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Luigi Pirandello
La vida desnuda
Traducción de Marilena de Chiara
Nórdicalibros - 3 volúmenes

LUIGI PIRANDELLO 1867- 1936

“Mi arte está lleno de compasión amarga por todos los que se engañan, pero esta compasión no puede ser seguida por la feroz irrisión del destino, que condena al hombre al engaño. Esta, en resumen, es la razón de la amargura de mi arte, y también de mi vida”

Luigi Pirandello

Luigi Pirandello nació en Sicilia, la actual Agreto, un 28de junio de 1867 y falleció en 1937 cuando en fascismo italiano de Mussolini estaba en pleno euforia triunfalista, manifestándose el escritor públicamente partidario. Su acercamiento al partido fascista en los años veinte fue un hecho extraño, aunque no puede desligarse de su proximidad a cierta vanguardia italiana. Pidió la entrada directamente a Mussolini, tras el asesinato de Giacomo Matteotti en 1924, y apoyó al mandatario por ese hecho. Todo ello causó sorpresa y malestar entre sus muchos incondicionales lectores en la sociedad italiana subyugada que padecía las “inclemencias” del fascismo mussoliniano, aunque también se vio su postura como una manera de ir contra la corriente intelectual. El Régimen fascista, siempre necesitado de apoyos de prestigio, le nombró presidente de la Accademia italiana recién fundada, algo que lo sirvió en cierta medida para alejarse del feroz ejercicio de los gobernantes y sus camisas negras.
Esta militancia no fue un obstáculo para recibir el premio Nobel en 1934 en reconocimiento de su valor como novelista y autor teatral, magistral maestro del cuento y poeta, actitud por la que su renombre como creador literario no fue empañado. Por encima queda el recuerdo de su individualismo a ultranza, entierro ascético en una humilde caja y de su original literatura, especialmente de los relatos y las piezas teatrales que lo sitúan como una personalidad literaria e intelectual a caballo entre dos siglos de historia. Sin que esto rebaje ni un ápice su monumental obra creativa.

Ante la especulación e incógnita dada la figura indiscutible de su valía como autor con personalidad propia, cabe preguntarse, si de haber vivido más años, qué actitud hubiese sido la suya a mantener desde 1937 hasta el final en 1945 en una Europa convulsiva azotada por la barbarie del Holocausto y la guerra más estremecedora y sangrienta del siglo XX, en la que el fascismo italiano protagonizó junto a la Alemania de Hitler y la sublevación militar que provocó una cruenta Guerra Civil en España, el terror sangriento de la barbarie, siendo los malvados protagonistas cómplices y culpables de las tragedias.
Desde mi punto de vista, creo, tal como el mismo escribió ser “Hijo del Caos y no alegóricamente, sino de verdad, porque nací en un campo nuestro que encuentra cerca de un intricado bosque denominado, en forma dialectal, Cávusu”, que es “la corrupción dialectal del genuino y antiguo término griego Xaos “. El paisaje y las tradiciones sicilianas, la pasión por los clásicos, los estudios en la Universidad de Bonn…” Creo que su postura ante los sangrientos extremismos criminales de los hechos, habría provocado, como a otros muchos creadores, abandonar ese nacionalsocialismo que inundó de terror y luto la vieja Europa con los dictadores de Mussolini, Franco y Hitler.
Mas por encima de todo ese largo y nefasto capítulo de la historia del viejo continente hoy en pleno estado de decadencia, un mundo social y político donde solamente el dinero tiene el mando y la palabra, sus Cuentos para un año muestran la viva capacidad comprometida y la fantasía de un escritor atormentado consigo mismo que continúa vivo representando la consagración de toda una época que continúa siendo válida y necesaria en el presente, por su realismo y ese estilo donde la ternura y el buen humor crítico cuenta las sencillas historias cotidianas de la gente corriente en su diario quehacer. Para Luigi Pirandello, “el tiempo existe solo porque el sujeto lo concibe y lo experimenta. Se trata de una comprensión muy cercana al tiempo bergoniano, como acumulación de eventos diferentes que adquieren y sentido en la conciencia”
Pirandello, muestra en su obra ser escritor de ideas, unas ideas con las que impregna y viste a los protagonistas de su propia realidad según las circunstancias que va dictando el vivir y desvivir por los que discurren fragmentos de las vidas que se representan, las reacciones y acontecimientos que ellas mismas provocan. Personajes siempre en busca de un autor que los haga verdaderos actores con fidelidad y compromiso. Que el autor prometa narrar lo real envuelto en una literatura amena y cotidiana donde el humanismo y la compresión de los hechos no sean disfrazados de dulzuras y parabienes, porque la vida es como es. Una cotidianidad que se debe a la propia existencia del espejo donde se ve reflejada.
El creador de Cuentos para un año se había propuesto alcanzar los trecientos sesenta y cinco, uno por cada día del año. Mas no logró convertir su deseo en realidad por lo que la cifra se vio recortada debido relatos, lo que no resta nada en absoluto la calidad de los contendidos de todos los que están. Y como escribió en su día Josep Pla “Estos cuentos para un año de Pirandello son decisivos, porque de ellos ha salido todo el teatro del autor -por no decir-”.

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Música: El legado musical de los mayas

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La civilización maya tuvo su origen hace 4.000 años en Mesoamérica (península de Yucatán, en México, y lo que hoy constituye los países centroamericanos: Guatemala, Honduras, El Salvador y norte de Nicaragua). Esta civilización fue una de las más altas del continente americano, muy rica en conocimientos varios como arquitectura, agronomía, medicina y matemáticas. De hecho fue una de las pocas culturas que llegó a la noción de cero, al igual que los árabes en su mayor momento de florecimiento. Grandes arquitectos como fueron, legaron la pirámide más voluminosa construida: lo que hoy se conoce como El Mirador, ciudadela sagrada en las selvas del Petén, entre el límite de Guatemala y México, imponente e impresionante, más grande que las de Egipto. E igualmente idearon un calendario más exacto que el gregoriano, que no necesita de años bisiestos dado la perfección con que pudieron medir los tiempos cósmicos.

Hoy día, sin solución de continuidad, los mayas originales siguen existiendo, pero el brillo de otros tiempos desapareció. Antes de la llegada de los conquistadores españoles la gran cultura había entrado en descomposición (seguramente debido a grandes hambrunas que azolaron a su población más guerras internas), y a partir de la conquista, en el siglo XVI, pasaron a ser un pueblo sometido. De todos modos, su resistencia cultural nunca cesó, y es eso lo que les permite hoy seguir existiendo como pueblo autónomo, siendo mayoría étnica en algunos países, como Guatemala, u ocupando un alto porcentaje de la población, como en México.


En cuanto a su música, cabe resaltar que en la actualidad no se conoce mucho de lo producido en su momento de esplendor, porque ya no existe, y es que solo se sabe de cómo era por los instrumentos que se encuentran en los museos o por la información que se ha obtenido de murales o cerámica.

Entre los instrumentos musicales que se pueden mencionar están: las ocarinas, varios tipos de flautas, trompetas, tambores de parche sencillo y doble, los pitos, caramillos, cascabeles, raspadores, atabales, sonajas, el caracol de mar (relacionado con la fertilidad).

Entre estos elementos, se tiene conocimiento de algunos instrumentos, por ejemplo: la sonaja chortí, que es muy parecida a la que se menciona en el código de Dresde y que es decorada con perforaciones que forman el ideograma cósmico de cinco puntos, expresivo de su poder universal.


El lacandón, que es una especie de oboe encontrado por el etnólogo Franz Blom, poseía siete agujeros con los que podría producir ocho sonidos distintos, pero los constructores o quienes tocaban este instrumento, en vez de extender esta gama de sonidos, se limitaron a tocar nada más 7 sonidos, tapando el séptimo agujero con cera silvestre.

Según los instrumentos hallados se deduce que conocían el politonismo, la escala diatónica y el cromatismo.

A los cantores principales se les llamaba hol-pop, que eran los encargados de dirigir los coros, de enseñar la música, el canto y de dar el tono.


Existe una clasificación de los instrumentos musicales mayas según Hornbostel-Sachs (HS); estos se dividen en 4 familias: idiófonos, membranófonos, cordófonos y aerófonos.

Los idiófonos se subdividen en: golpe directo, golpe indirecto, idiófonos punteados, idiófonos por frotación, idiófonos soplados (conchas de tortuga, cascabeles, sonajas, raspadores, conchas marinas).

En flautas es muy raro ver flautas transversas, y otras como la flauta con bola de barro en el ducto que le permite rodar libremente de extremo a extremo, produciendo tonos, medios tonos y microtonos.

Es bastante amplia la variedad de instrumentos que se han descrito en este artículo, sin embargo es necesario seguir indagando en la información relatada, ya que tiene mucho que ver el punto de vista del investigador y de las evidencias, pero lo que sí es exacto es que la cultura maya tuvo una variedad rica en música y danza. Algo de eso pasó posteriormente a la colonia, y mezclado con elementos europeos y africanos (traídos por los esclavos negros, como la marimba, muy popular hoy en Centroamérica) constituye el actual folclore de algunas regiones de Guatemala y del sur de México.




Fuentes:

• Nancy Monzón - DeGuate.com / con ayuda de: Historia de la música en Guatemala por Enrique Díaz Anleu.
• Wikipedia
• http://www.deguate.com/artman/publish/historia/historia-de-la-musica-en-guatemala-musica-maya-los-instrumentos.shtml

Fotografías:

http://culturamaya.unblog.fr/las-artas-mayas/; http://galeriarose.blogspot.com/2010/07/silbato-maya.html

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Los edificios “tuguriales”, otro modo de la indignidad

Reinaldo Spitaletta (Desde Medellín, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El barrio, ese fragmento de ciudad, que para algunos es el primer contacto con la urbe, está en fuga. Ya está siendo parte de una arqueología, que podríamos, por ejemplo, pesquisar en viejos tangos, tal vez la canción que mejor describe y analiza esos lugares íntimos, entrañables, que ahora, en ciudades como Medellín, están en desbandada. Y hoy, aquello de “barriecito querido, nunca te podré olvidar”, o esto otro de “barrio plateado por la luna” pueden ser una memoria histórica, lejana, un asunto de vejeces y anacronismos. O una nostalgia de pacotilla.
El barrio, que para ciertas personas es la infancia de la ciudad, es, hoy, una pieza de museo urbano. Hacia su extinción y desbarajuste lo han conducido no solo los nuevos planeadores y constructores, sino, además, los factores de inseguridad, la “guetificación” de las ciudades, los despropósitos de los que ambicionan construir en altura edificaciones de dimensiones carcelarias, o, como también sucede, tuguriales. Quién quita. Hoy, los novísimos apartamentos, son una representación de la falta de libertad, de los hacinamientos en espacios como calabozos, que tantas veces son levantados con materiales deleznables y con ahorros de espanto para aumentar las ganancias de los constructores.
Pero, antes de meternos en los desventurados cuarenta o cincuenta metros cuadrados de los modernos apartamentos, volvamos a la barriada. Aquella de la tienda de esquina y el café de conversaciones, la de los espacios amplios físicos e imaginados, la que huele a pan fresco y a pelota callejera. En los barrios de clase media, las casas eran generosas, con uno o dos patios, abundancia interior de cielo y sol, también posibilidades para sentir de cerca la lluvia. Había corredores y adentro se podía tener un jardín. Espacio había para que los pelados, en caso de no poder salir a la calle, jugaran con pelotas de plástico o las niñas avivaran su imaginación con bulliciosas rondas internas y muñequeros.
Aquellos barrios, con criterio en la comodidad espacial, eran propicios para ejercer la conversación, la reunión familiar, la visita de vecinos y parientes. Para la solidaridad y la comunicación. El barrio era sinónimo de intercambio: de palabras, de serenatas, y de comestibles, juegos, enamoramientos y de alguna picardía. Había en ellos un sentido del otro, de su nombre y oficio, de sus circunstancias y preferencias. La señora podía admirar el vestido nuevo de su vecina y al tendero le llegaban, frescas, las noticias del sector. Un barrio era una manera del carácter, del sentido de pertenencia y, por qué no, de la identidad. La gente tenía nombre y hasta sobrenombre.
El barrio -infancia de ciudad- era la primera experiencia urbana, el contacto inicial con aceras y ladrillos, con aleros y terrazas. Había un ejercicio de la vista (a veces, claro, del olfato también): estaba hecho para ver. Unas veces, las muchachas; otras, los tejados; en una opción distinta, las maneras de poblarse la calle o quedarse sola cuando el sol hacía rato se había marchado. Era, como en algún poema de Baudelaire, una fiesta para los ojos. Había la posibilidad de mirar un antejardín con francesinos y matas de balazo, con crotos y rosales. O desde el balcón, observar el paso airoso de Teresa o Inés. Y en la calle había pregones (voceadores de prensa, el vendedor de pan, el de helados…), y movimiento de muchachos persiguiendo un balón, o el transitar voluptuoso de Lucía en una bicicleta. El barrio era una convocatoria a los asombros y también a lo común y corriente, como, por ejemplo, una charla de señoras a la entrada de una casa.
A diferencia de los centros cosmopolitas y multitudinarios, en el barrio no se perdía el alma ni la noción de individuo. Cada uno podía ser y ser reconocido, pese a los chismes y consejas. Había, incluso, posibilidades para el “voyeur”, para aquel que se escondía tras las ventanas y cortinas para observar a la señora de enfrente, que a veces se vestía como una provocación, o aquel que hacía las veces de cámara, cual si fuera un vigilante más de la cotidianidad.

Pero, en ciudades como Medellín, esa visión, ahora con un tinte cultura rupestre, o de cosas idas, como de extrañamiento, ya no es posible, o cada vez es menor. El barrio, digo, está dando sus últimos estertores.
Y aunque el significado de barrio trasciende lo catastral, la ladrillería y el cemento, es decir, lo material, hoy es una presencia menor, en medio de una ciudad que crece hacia arriba, hacia el cielo. Ni siquiera es posible pensar hoy, como alguna vez lo imaginó Le Corbusier, en la construcción de edificios, con separaciones entre sí, con espacios para el verde y lo público. No. Es un hacinamiento, en los que, además, la estética está ausente. No es asunto de buen gusto sino de economía, de especulaciones inmobiliarias. De rendimiento y rentabilidad del espacio.
No es posible crear un barrio de edificios. Sin embargo, en Medellín, desde hace algunas décadas, han proliferado las construcciones verticales. La invasión de las mismas, ha modificado, no siempre para mejorar, la visión de los barrios tradicionales. Un caso típico: Boston. Ya nada recuerda los caserones de otros días, porque los han derrumbado, y como en un tango, las casas viejas dieron paso a la máquina, al denominado progreso. Esos edificios no son propiamente el canto a la comodidad, sino, más bien, a una emergencia, a una emboscada.
Cuando comenzaron los “planeadores” a autorizar el derrumbamiento de casas para reemplazarlas por edificios, a los barrios les llegó su agonía. Pasó –sigue sucediendo- en históricos sectores como Buenos Aires y Miraflores. Los edificios (algunos los llaman esperpentos) son, además de feos, con apartamentos estrechos, más propios para aprisionar que para decir que se vive. No sólo hubo un atentado contra el paisaje (desaparecieron para muchos las montañas), sino contra la dignidad. En esas covachas no están dadas las gracias de la amplitud y aun de los espacios para la necesaria intimidad del habitante, sino maneras de la reclusión. En aquellas mazmorras modernas, suele pasar que el niño no puede ver el mundo como novedad (lo que sí pasaba en el barrio), sólo como un aprisionamiento de los sentidos.
Puede acontecer que para los nuevos habitantes de aquellas prisiones, no haya el modo del deslumbramiento por conocer, por saber de los otros, por tener una conexión con el entorno. Hay como una especie de extirpamiento de la palabra, la sumisión a un silencio entre paredes frías y ventanales que se cubren para evitar las miradas de los otros.
Con los nuevos edificios, como los que, por ejemplo, ahora erigen en barrios como La Floresta, que incluso han sido motivo de denuncia de parte de sus habitantes tradicionales, desaparecen los modos de la ensoñación que eran factibles en la calle, en las casas grandes, en la tertulia de tienda. Ya ni siquiera es posible el saludo entre vecinos, quizá solo haya un levantar de cejas para el portero.
“¡Cambia París! Mas nada se mueve en mi tristeza”, poetizaba Baudelaire en momentos en que la Ciudad Luz era arrasada en sus vejeces, en sus callejones y se levantaban palacetes y se abrían los bulevares propiciados por Haussmann, con un interés político: evitar que en los levantamientos populares se armaran (como por ejemplo en 1848 y 1871) las barricadas. En Medellín, las casas confortables se van al piso para darles paso a los “tugurios” en altura. Pero ni siquiera se trata aquí de un asunto político (de la polis). Es más de mezquindades y de vulneración de derechos. Puede que como en un cuento de Tolstoi, un hombre no requiera mucha tierra para vivir, pero sí, sobre todo en la ciudad moderna, necesita espacios interiores cómodos y desde luego una espacialidad pública de alta calidad.
Decía al principio que el tango es la canción que mejor ha descrito el desarrollo de la ciudad, sus contradicciones, sus cafés y esquinas, las desilusiones del hombre y los contextos barriales. Ya por estos lares, no hay –o quedan muy pocos- caserones de tejas ni se dan romances en los antejardines con verjas, como aquel cantado por un poeta urbano: “La casa tenía una reja, pintada con quejas y cantos de amor…”. Y en los novísimos apartamentos ni siquiera hay modos para que entre un pedacito de cielo.
Ah, bueno. Y de otro lado, los edificios “tuguriales”, que muchas veces son de estrato tres, cuatro y cinco, se han generado en los últimos años en Medellín para albergar a habitantes pobres, como los de Moravia, Niquitao y otros barrios. Los han metido en una especie de campos de concentración. No hubo para la nueva ubicación estudios culturales, de procedencia, de impacto social. Y hoy estos conjuntos residenciales (como los situados en Pajarito, La Aurora y otros) son foco de desencuentros entre sus habitantes.
La unanimidad –o casi- es que la ciudad debe crecer hacia arriba, porque ya no hay espacio. Y que los barrios tradicionales deben ser reemplazados por un amontonamiento de edificios. Una colmena. ¿Y lo ambiental? ¿Y la comunicación? ¿Y los espacios verdes, los parques, los lugares de reunión? ¿Y el derecho a tener una vivienda digna? ¿El derecho al paisaje?

A la ciudad, según van las cosas, la esperan momentos terroríficos. Como pueden ser los de las enormes soledades que se apachurran y hacinan en los carcelarios apartamentos de los nuevos edificios tuguriales.
(Escrito en Medellín mientras tumbaban un viejo caserón de mi barrio)

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