miércoles, 21 de marzo de 2012

Critón o sobre el deber

Platón

SÓCRATES Y CRITÓN


SÓCRATES.- ¿Por qué vienes a esta hora, Critón? ¿No es pronto todavía?
CRITÓN.- En efecto, es muy pronto.
SÓC.- ¿Qué hora es exactamente?
CRIT.- Comienza a amanecer.
SÓC.-Me extraña que el guardián de la prisión haya querido atenderte.
CRIT.-Es ya amigo mío, Sócrates, de tanto venir aquí; además ha recibido de mí alguna gratificación.
SÓC.- ¿Has venido ahora o hace tiempo?
CRIT.- Hace ya bastante tiempo.
SÓC.- ¿Y cómo no me has despertado en seguida y te has quedado sentado ahí al lado, en silencio?
CRIT.- No, por Zeus, Sócrates, en esta situación tampoco habría querido yo mismo estar en tal desvelo y sufrimiento, pero hace rato que me admiro viendo qué suavemente duermes, y a intención no te desperté para que pasaras el tiempo lo más agradablemente. Muchas veces, ya antes durante toda tu vida, te consideré feliz por tu carácter, pero mucho más en la presente desgracia, al ver qué fácil y apaciblemente la llevas.
SÓC.- Ciertamente, Critón, no sería oportuno irritarme a mi edad, si debo ya morir.
CRIT.-También otros de tus años, Sócrates, se encuentran metidos en estas circunstancias, pero su edad no les libra en nada de irritarse con su suerte presente.
SÓC.-Así es. Pero, ¿por qué has venido tan temprano?
CRIT.-Para traerte, Sócrates, una noticia dolorosa y agobiante, no para ti, según veo, pero ciertamente dolorosa y agobiante para mí y para todos tus amigos, y que para mí, según veo, va a ser muy difícil de soportar.
SÓC.- ¿Cuál es la noticia? ¿Acaso ha llegado ya desde Delos(1) el barco a cuya llegada debo yo morir?
CRIT.-No ha llegado aún, pero me parece que estará aquí hoy, por lo que anuncian personas venidas de Sunio(2) que han dejado el barco allí. Según estos mensajeros, es seguro que estará aquí hoy, y será necesario, Sócrates, que mañana acabes tu vida.
SÓC.-Pues, ¡buena suerte!, Critón. Sea así, si así es agradable a los dioses. Sin embargo, no creo que el barco esté aquí hoy.
CRIT.-¿De dónde conjeturas eso?
SÓC.- Voy a decírtelo. Yo debo morir al día siguiente de que el barco llegue.
CRIT.-Así dicen los encargados de estos asuntos.
SÓC.- Entonces, no creo que llegue el día que está empezando sino el siguiente. Me fundo en cierto sueño que he tenido hace poco, esta noche. Probablemente ha sido muy oportuno que no me despertaras.
CRIT.- ¿Cuál era el sueño?
SÓC.-Me pareció que una mujer bella, de buen aspecto, que llevaba blancos vestidos se acercó a mí, me llamó y me dijo: «Sócrates, al tercer día llegarás a la fértil Ptía»(3)
CRIT.- Extraño es el sueño, Sócrates.
SÓC.-En todo caso, muy claro, según yo creo, Critón.
CRIT.- Demasiado claro, según parece. Pero, querido Sócrates, todavía en este momento hazme caso y sálvate. Para mí, si tú mueres, no será una sola desgracia, sino que, aparte de verme privado de un amigo como jamás encontraré otro, muchos que no nos conocen bien a ti y a mí creerán que, habiendo podido yo salvarte, si hubiera querido gastar dinero, te he abandonado. Y, en verdad, ¿hay reputación más vergonzosa que la de parecer que se tiene en más al dinero que a los amigos? Porque la mayoría no llegará a convencerse de que tú mismo no quisiste salir de aquí, aunque nosotros nos esforzábamos en ello.
SÓC.-Pero ¿por qué damos tanta importancia, mi buen Critón, a la opinión de la mayoría? Pues los más capaces, de los que sí vale la pena preocuparse, considerarán que esto ha sucedido como en realidad suceda.
CRIT.- Pero ves, Sócrates, que es necesario también tener en cuenta la opinión de la mayoría. Esto mismo que ahora está sucediendo deja ver, claramente, que la mayoría es capaz de producir no los males más pequeños, sino precisamente los mayores, si alguien ha incurrido en su odio.
SÓC.- ¡Ojalá, Critón, que los más fueran capaces de hacer los males mayores para que fueran también capaces de hacer los mayores bienes! Eso sería bueno.
La realidad es que no son capaces ni de lo uno ni de lo otro; pues, no siendo tampoco capaces de hacer a alguien sensato ni insensato, hacen lo que la casualidad les ofrece.
CRIT.- Bien, aceptemos que es así. ¿Acaso no te estás tú preocupando de que a mí y a los otros amigos, si tú sales de aquí, no nos creen dificultades los sicofantes(4)al decir que te hemos sacado de la cárcel, y nos veamos obligados a perder toda nuestra fortuna o mucho dinero o, incluso, a sufrir algún otro daño además de éstos? Si, en efecto, temes algo así, déjalo en paz. Pues es justo que nosotros corramos este riesgo para salvarte y, si es preciso, otro aún mayor. Pero hazme caso y no obres de otro modo.
SÓC.- Me preocupa eso, Critón, y otras muchas cosas.
CRIT.- Pues bien, no temas por ésta. Ciertamente, tampoco es mucho el dinero que quieren recibir algunos para salvarte y sacarte de aquí. Además, ¿no ves qué baratos están estos sicofantes y que no sería necesario gastar en ellos mucho dinero? Está a tu disposici6n mi fortuna que será suficiente, según creo. Además, si te preocupas por mí y crees que no debes gastar lo mío, están aquí algunos extranjeros dispuestos a gastar su dinero. Uno ha traído, incluso, el suficiente para ello, Simias de Tebas. Están dispuestos también Cebes y otros muchos(5). De manera que, como digo, por temor a esto no vaciles en salvarte; y que tampoco sea para ti dificultad lo que dijiste en el tribunal, que si salías de Atenas, no sabrías cómo valerte. En muchas partes, adonde quiera que tú llegues, te acogerán con cariño. Si quieres ir a Tesalia, tengo allí huéspedes que te tendrán en gran estimación y que te ofrecerán seguridad, de manera que nadie te moleste en Tesalia.
Además, Sócrates, tampoco me parece justo que intentes traicionarte a ti mismo, cuando te es posible salvarte. Te esfuerzas porque te suceda aquello por lo que trabajarían con afán y, de hecho, han trabajado tus enemigos deseando destruirte. Además, me parece a mí que traicionas también a tus hijos; cuando te es posible criarlos y educarlos, los abandonas y te vas, y, por tu parte, tendrán la suerte que el destino les depare, que será, como es probable, la habitual de los huérfanos durante la orfandad. Pues, o no se debe tener hijos, o hay que fatigarse para criarlos y educarlos. Me parece que tú eliges lo más cómodo. Se debe elegir lo que elegiría un hombre bueno y decidido, sobre todo cuando se ha dicho durante toda la vida que se ocupa uno de la virtud. Así que yo siento vergüenza, por ti y por nosotros tus amigos, de que parezca que todo este asunto tuyo se ha producido por cierta cobardía nuestra: la instrucción del proceso para el tribunal, siendo posible evitar el proceso, el mismo desarrollo del juicio tal como sucedió, y finalmente esto, como desenlace ridículo del asunto, y que parezca que nosotros nos hemos quedado al margen de la cuestión por incapacidad y cobardía, así como que no te hemos salvado ni tú te has salvado a ti mismo, cuando era realizable y posible, por pequeña que fuera nuestra ayuda. Pero toma una decisión; por más que ni siquiera es ésta la hora de decidir, sino la de tenerlo decidido. No hay más que una decisión; en efecto, la próxima noche tiene que estar todo realizado. Si esperamos más, ya no es posible ni realizable. En todo caso, déjate persuadir y no obres de otro modo.
SÓC.- Querido Critón, tu buena voluntad sería muy de estimar, si le acompañara algo de rectitud; si no, cuanto más intensa, tanto más penosa. Así pues, es necesario que reflexionemos si esto debe hacerse o no. Porque yo, no sólo ahora sino siempre, soy de condición de no prestar atención a ninguna otra cosa que al razonamiento que, al reflexionar, me parece el mejor. Los argumentos que yo he dicho en tiempo anterior no los puedo desmentir ahora porque me ha tocado esta suerte, más bien me parecen ahora, en conjunto, de igual valor y respeto, y doy mucha importancia a los mismos argumentos de antes. Si no somos capaces de decir nada mejor en el momento presente, sabe bien que no voy a estar de acuerdo contigo, ni aunque la fuerza de la mayoría nos asuste como a niños con más espantajos que los de ahora en que nos envía prisiones, muertes y privaciones de bienes. ¿Cómo podríamos examinar eso más adecuadamente? Veamos, por lo pronto, si recogemos la idea que tú expresabas acerca de las opiniones de los hombres, a saber, si hemos tenido razón o no al decir siempre que deben tenerse en cuenta unas opiniones y otras no. ¿O es que antes de que yo debiera morir estaba bien dicho, y en cambio ahora es evidente que lo decíamos sin fundamento, por necesidad de la expresión, pero sólo era un juego infantil y pura charlatanería? Yo deseo, Critón, examinar contigo si esta idea me parece diferente en algo, cuando me encuentro en esta situación, o me parece la misma, y, según el caso, si la vamos a abandonar o la vamos a seguir. Según creo, los hombres cuyo juicio tiene interés dicen siempre, como yo decía ahora, que entre las opiniones que los hombres manifiestan deben estimarse mucho algunas y otras no. Por los dioses, Critón, ¿no te parece que esto está bien dicho? En efecto, tú, en la medida de la previsión humana, estás libre de ir a morir mañana, y la presente desgracia no va a extraviar tu juicio. Examínalo. ¿No te parece que está bien decir que no se deben estimar todas las opiniones de los hombres, sino unas sí y otras no, y las de unos hombres sí y las de otros no? ¿Qué dices tú? ¿No está bien decir esto?
CRIT.- Está bien.
SÓC.- ¿Se deben estimar las valiosas y no estimar las malas?
CRIT.- Sí.
SÓC.- ¿Son valiosas las opiniones de los hombres juiciosos, y malas las de los hombres de poco juicio?
CRIT.- ¿Cómo no?
SÓC.- Veamos en qué sentido decíamos tales cosas. Un hombre que se dedica a la gimnasia, al ejercitarla ¿tiene en cuenta la alabanza, la censura y la opinión de cualquier persona, o la de una sola persona, la del médico o el entrenador?
CRIT.-La de una sola persona.
SÓC.- Luego debe temer las censuras y recibir con agrado los elogios de aquella sola persona, no los de la mayoría.
CRIT.- Es evidente.
SÓC.-Así pues, ha de obrar, ejercitarse, comer y beber según la opinión de ése solo, del que está a su cargo y entiende, y no según la de todas los otros juntos.
CRIT.- Así es.
SÓC.- Bien. Pero si no hace caso a ese solo hombre y desprecia su opinión y sus elogios, y, en cambio, estima las palabras de la mayoría, que nada entiende, ¿es que no sufrirá algún daño?
CRIT.- ¿Cómo no?
SÓC.- ¿Qué daño es este, hacia dónde tiende y a qué parte del que no hace caso?
CRIT.- Es evidente que al cuerpo; en efecto, lo arruina.
SÓC.- Está bien. Lo mismo pasa con las otras cosas, Critón, a fin de no repasarlas todas. También respecto a lo justo y lo injusto, lo feo y lo bello, lo bueno y lo malo, sobre lo que ahora trata nuestra deliberación, ¿acaso debemos nosotros seguir la opinión de la mayoría y temerla, o la de uno solo que entienda, si lo hay, al cual hay que respetar y temer más que a todos los otros juntos? Si no seguimos a éste, dañaremos y maltrataremos aquello que se mejora con lo justo y se destruye con lo injusto. ¿No es así esto?
CRIT.-Así lo pienso, Sócrates.
SÓC.-Bien, si lo que se hace mejor por medio de lo sano y se daña por medio de lo enfermo, lo arruinamos por hacer caso a la opinión de los que no entienden, ¿acaso podríamos vivir al estar eso arruinado? Se trata del cuerpo, ¿no es así?
CRIT.- Sí.
SÓC.- ¿Acaso podemos vivir con un cuerpo miserable y arruinado?
CRIT.-De ningún modo.
SÓC.- Pero ¿podemos vivir, acaso, estando dañado aquello con lo que se arruina lo injusto y se ayuda a lo justo? ¿Consideramos que es de menos valor que el cuerpo la parte de nosotros, sea la que fuere, en cuyo entorno están la injusticia y la justicia?
CRIT.-De ningún modo.
SÓC.- ¿Ciertamente es más estimable?
CRIT.-Mucho más.
SÓC.- Luego, querido amigo, no debemos preocuparnos mucho de lo que nos vaya a decir la mayoría, sino de lo que diga el que entiende sobre las cosas justas e injustas, aunque sea uno sólo, y de lo que la verdad misma diga. Así que, en primer término, no fue acertada tu propuesta de que debemos preocuparnos de la opinión de la mayoría acerca de lo justo, lo bello y lo bueno y sus contrarios. Pero podría decir alguien que los más son capaces de condenarnos a muerte.
CRIT.- Es evidente que podría decirlo, Sócrates.
SÓC.- Tienes razón. Pero, mi buen amigo, este razonamiento que hemos recorrido de cabo a cabo me parece a mí que es aún el mismo de siempre. Examina además, si también permanece firme aún, para nosotros, o no permanece el razonamiento de que no hay que considerar lo más importante el vivir, sino el vivir bien.
CRIT.- Sí permanece.
SÓC.-¿La idea de que vivir bien, vivir honradamente y vivir justamente son el mismo concepto, permanece, o no permanece?
CRIT.- Permanece.
SÓC.-Entonces, a partir de lo acordado hay que examinar si es justo, o no lo es, el que yo intente salir de aquí sin soltarme los atenienses. Y si nos parece justo, intentémoslo, pero si no, dejémoslo. En cuanto a las consideraciones de que hablas sobre el gasto de dinero, la reputación y la crianza de los hijos, es de temer, Critón, que éstas, en realidad, sean reflexiones adecuadas a éstos que condenan a muerte y harían resucitar, si pudieran, sin el menor sentido, es decir, a la mayoría. Puesto que el razonamiento lo exige así, nosotros no tenemos otra cosa que hacer, sino examinar, como antes decía, si nosotros, unos sacando de la cárcel y otro saliendo, vamos a actuar justamente pagando dinero y favores a los que me saquen, o bien vamos a obrar injustamente haciendo todas estas cosas. Y si resulta que vamos a realizar actos injustos, no es necesario considerar si, al quedarnos aquí sin emprender acción alguna, tenemos que morir o sufrir cualquier otro daño, antes que obrar injustamente.
CRIT.-Me parece acertado lo que dices, Sócrates, mira qué debemos hacer.
SÓC.- Examinémoslo en común, amigo, y si tienes algo que objetar mientras yo hablo, objétalo y yo te haré caso. Pero si no, mi buen Critón, deja ya de decirme una y otra vez la misma frase, que tengo que salir de aquí contra la voluntad de los atenienses, porque yo doy mucha importancia a tomar esta decisión tras haberte persuadido y no contra tu voluntad; mira si te parece que está bien planteada la base del razonamiento e intenta responder, a lo que yo pregunte, lo que tú creas más exactamente.
CRIT.- Lo intentaré.
SÓC.- ¿Afirmamos que en ningún caso hay que hacer el mal voluntariamente, o que en unos casos sí y en otros no, o bien que de ningún modo es bueno y honrado hacer el mal, tal como hemos convenido muchas veces anteriormente? Eso es también lo que acabamos de decir. ¿Acaso todas nuestras ideas comunes de antes se han desvanecido en estos pocos días y, desde hace tiempo, Critón, hombres ya viejos, dialogamos uno con otro, seriamente sin darnos cuenta de que en nada nos distinguimos de los niños? O, más bien, es totalmente como nosotros decíamos entonces, lo afirme o lo niegue la mayoría; y, aunque tengamos que sufrir cosas aún más penosas que las presentes, o bien más agradables, ¿cometer injusticia no es, en todo caso, malo y vergonzoso para el que la comete? ¿Lo afirmamos o no?
CRIT.-Lo afirmamos.
SÓC.-Luego de ningún modo se debe cometer injusticia.
CRIT.-Sin duda.
SÓC.-Por tanto, tampoco si se recibe injusticia se debe responder con la injusticia, como cree la mayoría, puesto que de ningún modo se debe cometer injusticia.
CRIT.- Es evidente.
SÓC.- ¿Se debe hacer mal, Critón, o no?
CRIT.- De ningún modo se debe, Sócrates.
SÓC.- ¿Y responder con el mal cuando se recibe mal es justo, como afirma la mayoría, o es injusto?
CRIT.- De ningún modo es justo.
SÓC.- Luego no se debe responder con la injusticia ni hacer mal a ningún hombre, cualquiera que sea el daño que se reciba de él. Procura, Critón, no aceptar esto contra tu opinión, si lo aceptas; yo sé, ciertamente, que esto lo admiten y lo admitirán unas pocas personas. No es posible una determinación común para los que han formado su opinión de esta manera y para los que mantienen lo contrario, sino que es necesario que se desprecien unos a otros, cuando ven la determinación de la otra parte. Examina muy bien, pues, también tú si estás de acuerdo y te parece bien, y si debemos iniciar nuestra deliberación a partir de este principio, de que jamás es bueno ni cometer injusticia, ni responder a la injusticia con la injusticia, ni responder haciendo mal cuando se recibe el mal. ¿O bien te apartas y no participas de este principio? En cuanto a mí, así me parecía antes y me lo sigue pareciendo ahora, pero si a ti te parece de otro modo, dilo y explícalo. Pero si te mantienes en lo anterior, escucha lo que sigue.
CRIT.-Me mantengo y también me parece a mí. Continúa.
SÓC.-Digo lo siguiente, más bien pregunto: ¿las cosas que se ha convenido con alguien que son justas hay que hacerlas o hay que darles una salida falsa?
CRIT.-Hay que hacerlas.
SÓC.-A partir de esto, reflexiona. Si nosotros nos vamos de aquí sin haber persuadido a la ciudad, ¿hacemos daño a alguien y, precisamente, a quien menos se debe, o no? ¿Nos mantenemos en lo que hemos acordado que es justo, o no?
CRIT.- No puedo responder a lo que preguntas, Sócrates; no lo entiendo.,
SÓC.- Considéralo de este modo. Si cuando nosotros estemos a punto de escapar de aquí, o como haya que llamar a esto, vinieran las leyes y el común de la ciudad y, colocándose delante, nos dijeran: «Dime, Sócrates, ¿qué tienes intención de hacer? ¿No es cierto que, por medio de esta acción que intentas, tienes el propósito, en lo que de ti depende, de destruirnos a nosotras y a toda la ciudad? ¿Te parece a ti que puede aún existir sin arruinarse la ciudad en la que los juicios que se producen no tienen efecto alguno, sino que son invalidados por particulares y quedan anulados?» ¿Qué vamos a responder, Critón, a estas preguntas y a otras semejantes? Cualquiera, especialmente un orador, podría dar muchas razones en defensa de la ley, que intentamos destruir, que ordena que los juicios que han sido sentenciados sean firmes. ¿Acaso les diremos: «La ciudad ha obrado injustamente con nosotros y no ha llevado el juicio rectamente»? ¿Les vamos a decir eso?
CRIT.- Sí, por Zeus, Sócrates.
SÓC.-Quizá dijeran las leyes: « ¿Es esto, Sócrates, lo que hemos convenido tú y nosotras, o bien que hay que permanecer fiel a las sentencias que dicte la ciudad?» Si nos extrañáramos de sus palabras, quizá dijeran: «Sócrates no te extrañes de lo que decimos, sino respóndenos, puesto que tienes la costumbre de servirte de preguntas y respuestas. Veamos, ¿qué acusación tienes contra nosotras y contra la ciudad para intentar destruirnos? En primer lugar, ¿no te hemos dado nosotras la vida y, por medio de nosotras, desposó tu padre a tu madre y te engendró? Dinos, entonces, ¿a las leyes referentes al matrimonio les censuras algo que no esté bien?» «No las censuro», diría yo. «Entonces, ¿a las que se refieren a la crianza del nacido y a la educación en la que te has educado? ¿Acaso las que de nosotras estaban establecidas para ello no disponían bien ordenando a tu padre que te educara en la música y en la gimnasia?» «Sí disponían bien», diría yo.«Después que hubiste nacido y hubiste sido criado y educado, ¿podrías decir, en principio, que no eras resultado de nosotras y nuestro esclavo, tú y tus ascendientes? Si esto es así, ¿acaso crees que los derechos son los mismos para ti y para nosotras, y es justo para ti responder haciéndonos, a tu vez, lo que nosotras intentemos hacerte? Ciertamente no serían iguales tus derechos respecto a tu padre y respecto a tu dueño, si lo tuvieras, como para que respondieras haciéndoles lo que ellos te hicieran, insultando a tu vez al ser insultado, o golpeando al ser golpeado, y así sucesivamente. ¿Te sería posible, en cambio, hacerlo con la patria y las leyes, de modo que si nos proponemos matarte, porque lo consideramos justo, por tu parte intentes, en la medida de tus fuerzas, destruirnos a nosotras, las leyes, y a la patria, y afirmes que al hacerlo obras justamente, tú, el que en verdad se preocupa de la virtud? ¿Acaso eres tan sabio que te pasa inadvertido que la patria merece más honor que la madre, que el padre y que todos los antepasados, que es más venerable y más santa y que es digna de la mayor estimación entre los dioses y entre los hombres de juicio? ¿Te pasa inadvertido que hay que respetarla y ceder ante la patria y halagarla, si está irritada, más aún que al padre; que hay que convencerla u obedecerla haciendo lo que ella disponga; que hay que padecer sin oponerse a ello, si ordena padecer algo; que si ordena recibir golpes, sufrir prisión, o llevarte a la guerra para ser herido o para morir, hay que hacer esto porque es lo justo, y no hay que ser débil ni retroceder ni abandonar el puesto, sino que en la guerra, en el tribunal y en todas partes hay que hacer lo que la ciudad y la patria ordene, o persuadirla de lo que es justo; y que es impío hacer violencia a la madre y al padre, pero lo es mucho más aún a la patria?» ¿Qué vamos a decir a esto, Critón? ¿Dicen la verdad las leyes o no?
CRIT.-Me parece que sí.
SÓC.-Tal vez dirían aún las leyes: «Examina, además, Sócrates, si es verdad lo que nosotras decimos, que no es justo que trates de hacernos lo que ahora intentas. En efecto, nosotras te hemos engendrado, criado, educado y te hemos hecho partícipe, como a todos los demás ciudadanos, de todos los bienes de que éramos capaces; a pesar de esto proclamamos la libertad, para el ateniense que lo quiera, una vez que haya hecho la prueba legal para adquirir los derechos ciudadanos y, haya conocido los asuntos públicos y a nosotras, las leyes, de que, si no le parecemos bien, tome lo suyo y se vaya adonde quiera. Ninguna de nosotras, las leyes, lo impide, ni prohíbe que, si alguno de vosotros quiere trasladarse a una colonia, si no le agradamos nosotras y la ciudad, o si quiere ir a otra parte y vivir en el extranjero, que se marche adonde quiera llevándose lo suyo.
«El que de vosotros se quede aquí viendo de qué modo celebramos los juicios y administramos la ciudad en los demás aspectos, afirmamos que éste, de hecho, ya está de acuerdo con nosotras en que va a hacer lo que nosotras ordenamos, y decimos que el que no obedezca es tres veces culpable, porque le hemos dado la vida, y no nos obedece, porque lo hemos criado y se ha comprometido a obedecernos, y no nos obedece ni procura persuadirnos si no hacemos bien alguna cosa. Nosotras proponemos hacer lo que ordenamos y no lo imponemos violentamente, sino que permitimos una opción entre dos, persuadirnos u obedecemos; y el que no obedece no cumple ninguna de las dos. Decimos, Sócrates, que tú vas a quedar sujeto a estas inculpaciones y no entre los que menos de los atenienses, sino entre los que más, si haces lo que planeas.»
Si entonces yo dijera: «¿Por qué, exactamente?», quizá me respondieran con justicia diciendo que precisamente yo he aceptado este compromiso como muy pocos atenienses. Dirían: «Tenemos grandes pruebas, Sócrates, de que nosotras y la ciudad te parecemos bien. En efecto, de ningún modo hubieras permanecido en la ciudad más destacadamente que todos los otros ciudadanos(6), si ésta no te hubiera agradado especialmente, sin que hayas salido nunca de ella para una fiesta, excepto una vez al Istmo, ni a ningún otro territorio a no ser como soldado; tampoco hiciste nunca, como hacen los demás, ningún viaje al extranjero, ni tuviste deseo de conocer otra ciudad y otras leyes, sino que nosotras y la ciudad éramos satisfactorias para ti. Tan plenamente nos elegiste y acordaste vivir como ciudadano según nuestras normas, que incluso tuviste hijos en esta ciudad, sin duda porque te encontrabas bien en ella. Aún más, te hubiera sido posible, durante el proceso mismo, proponer para ti el destierro, si lo hubieras querido, y hacer entonces, con el consentimiento de la ciudad, lo que ahora intentas hacer contra su voluntad. Entonces tú te jactabas de que no te irritarías, si tenías que morir, y elegías, según decías, la muerte antes que el destierro. En cambio, ahora, ni respetas aquellas palabras ni te cuidas de nosotras, las leyes, intentando destruimos; obras como obraría el más vil esclavo intentando escaparte en contra de los pactos y acuerdos con arreglo a los cuales conviniste con nosotras que vivirías como ciudadano. En primer lugar, respóndenos si decimos verdad al insistir en que tú has convenido vivir como ciudadano según nuestras normas con actos y no con palabras, o bien si no es verdad.» ¿Qué vamos a decir a esto, Critón? ¿No es cierto que estamos de acuerdo?
CRIT.-Necesariamente, Sócrates.
SÓC.- «No es cierto -dirían ellas- que violas los pactos y los acuerdos con nosotras, sin que los hayas convenido bajo coacción o engaño y sin estar obligado a tomar una decisión en poco tiempo, sino durante setenta años(7), en los que te fue posible ir a otra parte, si no te agradábamos o te parecía que los acuerdos no eran justos. Pero tú no has preferido a Lacedemonia ni a Creta, cuyas leyes afirmas continuamente que son buenas, ni a ninguna otra ciudad griega ni bárbara; al contrario, te has ausentado de Atenas menos que los cojos, los ciegos y otros lisiados. Hasta tal punto a ti más especialmente que a los demás atenienses, te agradaba la ciudad y evidentemente nosotras, las leyes. ¿Pues a quién le agradaría una ciudad sin leyes? ¿Ahora no vas a permanecer fiel a los acuerdos? Sí permanecerás, si nos haces caso, Sócrates, y no caerás en ridículo saliendo de la ciudad.
»Si tú violas estos acuerdos y faltas en algo, examina qué beneficio te harás a ti mismo y a tus amigos. Que también tus amigos corren peligro de ser desterrados, de ser privados de los derechos ciudadanos o de perder sus bienes es casi evidente. Tú mismo, en primer lugar, si vas a una de las ciudades próximas, Tebas o Mégara, pues ambas tienen buenas leyes, llegarás como enemigo de su sistema político y todos los que se preocupan de sus ciudades te mirarán con suspicacia considerándote destructor de las leyes; confirmarás para tus jueces la opinión de que se ha sentenciado rectamente el proceso. En efecto, el que es destructor de las leyes, parecería fácilmente que es también corruptor de jóvenes y de gentes de poco espíritu. ¿Acaso vas a evitar las ciudades con buenas leyes y los hombres más honrados? ¿Y si haces eso, te valdrá la pena vivir? O bien si te diriges a ellos y tienes la desvergüenza de conversar, ¿con qué pensamientos lo harás, Sócrates? ¿Acaso con los mismos que aquí, a saber, que lo más importante para los hombres es la virtud y la justicia, y también la legalidad y las leyes? ¿No crees que parecerá vergonzoso el comportamiento de Sócrates? Hay que creer que sí. Pero tal vez vas a apartarte de estos lugares; te irás a Tesalia con los huéspedes de Critón. En efecto, allí hay la mayor indisciplina y libertinaje, y quizá les guste oírte de qué manera tan graciosa te escapaste de la cárcel poniéndote un disfraz o echándote encima una piel o usando cualquier otro medio habitual para los fugitivos, desfigurando tu propio aspecto. ¿No habrá nadie que diga que, siendo un hombre al que presumiblemente le queda poco tiempo de vida, tienes el descaro de desear vivir tan afanosamente, violando las leyes más importantes? Quizá no lo haya, si no molestas a nadie; en caso contrario, tendrás que oír muchas cosas indignas. ¿Vas a vivir adulando y sirviendo a todos? ¿Qué vas a hacer en Tesalia sino darte buena vida como si hubieras hecho el viaje allí para ir a un banquete? ¿Dónde se nos habrán ido aquellos discursos sobre la justicia y las otras formas de virtud? ¿Sin duda quieres vivir por tus hijos, para criarlos y educarlos? ¿Pero, cómo? ¿Llevándolos contigo a Tesalia los vas a criar y educar haciéndolos extranjeros para que reciban también de ti ese beneficio? ¿O bien no es esto, sino que educándose aquí se criarán y educarán mejor, si tú estás vivo, aunque tú no estés a su lado? Ciertamente tus amigos se ocuparán de ellos. ¿Es que se cuidarán de ellos, si te vas a Tesalia, y no lo harán, si vas al Hades, si en efecto hay una ayuda de los que afirman ser tus amigos? Hay que pensar que sí se ocuparán.
«Más bien, Sócrates, danos crédito a nosotras, que te hemos formado, y no tengas en más ni a tus hijos ni a tu vida ni a ninguna otra cosa que a lo justo, para que, cuando llegues al Hades, expongas en tu favor todas estas razones ante los que gobiernan allí. En efecto, ni aquí te parece a ti, ni a ninguno de los tuyos, que el hacer esto sea mejor ni más justo ni más pío, ni tampoco será mejor cuando llegues allí. Pues bien, si te vas ahora, te vas condenado injustamente no por nosotras, las leyes, sino por los hombres. Pero si te marchas tan torpemente, devolviendo injusticia por injusticia y daño por daño, violando los acuerdos y los pactos con nosotras y haciendo daño a los que menos conviene, a ti mismo, a tus amigos, a la patria y a nosotras, nos irritaremos contigo mientras vivas, y allí, en el Hades, nuestras hermanas las leyes no te recibirán de buen ánimo, sabiendo que, en la medida de tus fuerzas has intentado destruirnos. Procura que Critón no te persuada más que nosotras a hacer lo que dice.»
Sabe bien, mi querido amigo Critón, que es esto lo que yo creo oír, del mismo modo que los coribantes creen oír las flautas, y el eco mismo de estas palabras retumba en mí y hace que no pueda oír otras. Sabe que esto es lo que yo pienso ahora y que, si hablas en contra de esto, hablarás en vano. Sin embargo, si crees que puedes conseguir algo, habla.
CRIT.- No tengo nada que decir, Sócrates.
SÓC.- Ea pues, Critón, obremos en ese sentido, puesto que por ahí nos guía el dios.

Notas:
1. Todos los años se enviaba una procesión a Delos en recuerdo de la victoria de Teseo sobre el Minotauro, victoria que liberó a Atenas del tributo humano que debía pagar a Minos. Desde que la nave salía hasta su regreso, no se podía ejecutar ninguna sentencia de muerte.
2. El cabo Sunio se halla en el vértice sur del Ática. A partir de ahí los barcos navegaban sin perder de vista la costa.
3. Es el verso 363 de Ilíada IX, en el que Platón ha cambiado la primera persona por la segunda. Ptía es la patria de Aquiles, en el valle del Esperquio, en el Noroste de Grecia.
4. Los sicofantes eran denunciantes profesionales. Generalmente cobraban del interesado en denunciar, que no deseaba hacerlo por sí mismo. Eran conocidos y temidos por las personas honradas que siempre podían verse envueltas en una denuncia falsa.
5. Simias y Cebes eran tebanos. En su ciudad habían sido discípulos del pitagárico Filolao. Después, en Atenas, fueron ambos discípulos de Sócrates. A los dos les hace Platón interlocutores de Sócrates en el Fedón, si bien el primer dialogante con Sócrates es Simias.
6. Sócrates no había salido de Atenas, más que en cumplimiento de sus deberes militares. La fiesta en el Istmo no supone contradicción. Él mismo cita, en Apología 28c, los lugares de las campañas.
7. Es la edad de Sócrates.

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¿Y yo qué culpa tengo que lo golpiaron a Perón? (Parte VI - Final)

Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Yiyi, todavía recuerdo tu viaje, en tren, a casa de los abuelos, por mucho tiempo. El necesario hasta que la situación mejorara un poco. La ausencia forzada de tu padre te fue haciendo crecer apresuradamente. El país ardía, la resistencia peronista continuaba su accionar y el Perón, Perón o muerte, inundaba las calles y las conciencias. Las proscripciones dieron paso a la estampida de votos en blanco que indicaban repudio cuando se lograron las elecciones “democráticas”.


Con la misma fuerza, las cárceles se llenaban de luchadores.

Fuiste haciéndote mujer, en un país en llamas, con dos veredas. Hubo –y hay- peronistas de un lado y peronistas del otro. La consigna “ni yanquis ni marxistas” se relativizó, igual que la letra de la marchita cuando cantaban “combatiendo al capital”.

Hubo quien no se atrevió más a decir “ni yanquis”, por esas cosas del “mundo que cambia”. Frente a lo irreversible y evidente, les fue más fácil y menos riesgoso situarse del lado del mandamás. Aunque los gringos hayan contribuido a “golpiar” a Perón.

Otros, nunca más cantaron “ni marxistas” consientes de que allí está la verdadera esencia popular. La del pueblo como base y sustento del país, proyecto colectivo, clasista, justo y vigente aunque digan que no es así.

Siguió corriendo la sangre, seguiste corriendo, Yiyi. Mucho, tanto como para casi gastarte las piernas en los caminos. Las vivencias se transformaron en estigmas que no te dejaron nunca.

El tiempo se comió a los abuelos, a los tíos y a algunos primos. Dictaduras y monopolios desguasaron los trenes, y las vías, abandonadas, yacen empastisadas, kilómetros enteros como espectros de acero esperando la mano piadosa que les devuelva la vida. Si acaso se les ocurre.

Se privatizó hasta la vida, se herrumbraron los hospitales y la escuela pública se debate en agonía mortal.

A esa madre que hizo de guía como para que aprendieras a soportar las ausencias forzadas, a leer entre líneas, a no tener miedo nunca, la arrancó un “error médico”, pocos años después de todo aquello. Otro golpe.

La ciencia, mal empleada, tuvo más fuerzas que esos “hombres malos” que no lograron demorar sus sueños ni su acción. La impunidad estuvo, también, como para que nunca olvides que puede instalarse cuando quiere. Aprendiste, entonces, que decir error puede ser el eufemismo de horror.

El país siguió empujado hacia el abismo y sabemos que las caídas son más estrepitosas que el ascenso.

Los generales se alimentaron con sangre y nos dejaron 30 mil razones como esquirlas clavadas en el alma.

Papi nunca pudo entender que con los años pensaras de otra forma, tampoco tuvo en cuenta que fue un excelente maestro que te enseñó, a muy temprana edad, el arte de pensar, tanto, como para que luego eligieras ser vos con voz, porque te daba la gana.

Tus primeros pasos los diste al filo de la navaja, hiciste de ello un modus operandi; lograste superar las partes más filosas, aunque te hirieran.

Cierro tu diario de niña, me acompaña el recuerdo de esos tíos y tías que no eran tus tíos pero que igual los querías como si lo hubieran sido. Ellos y ellas fueron parte de un pedacito de tu infancia desgranada y quedaron impregnados en lo más hondo de tu corazón.

Ese corazón, hoy adulto, que siguió latiendo agitado, donde comenzó a hervir la palabra antiimperialismo hasta quedar anclada para siempre.

Ese, donde se aferró, también, una frase que contiene la grandeza de la esperanza, con la fuerza de lo inclaudicable:

¡Hasta la Victoria, siempre!

16 de octubre

Hace muchos dias que papi no viene y estoy muy triste. Mañana mami me dijo que vamos a ir al acto de Perón y a mi me gustan los actos pero no quiero ir porque no lo veo a pa.

Mami tambien esta un poquito mas triste y cuando vengo de la escuela tiene los ojos como si lloraba toda la mañana. Pochita tambien me dijo que me porte bien porque mami esta triste. Por aí tambien estraña a papi.

El otro dia vinieron los hombres malos y yo tengo despiertos todos los gatitos aca y me aogan mucho. Josefina me esta dando esas inyecciones otra ves y no me gusta pero la quiero igual porque ella me cura no mucho. Hoy trajo grasa de gallina y mami me la va a poner en el pecho a la noche cuando me acuesto con papel delalmacen porque dicen que saca el catarro.

Y mami me puso una cosa de mucho olor que no me gusta y me frotaba el pechito.

Mañana cumple años mi primo Floreal y yo los cumplo en enero.

17 de octubre

Fuimos al acto en Avellaneda y habia mucha gente. Yo fui un poco contenta porque por ai lo veia a papi pero no estaba y lo busque por todos lados. Mami me agarro fuerte la manito para que no me pierda porque todos son mucho mas altos que yo y no me dejan ver para adelante. Y una ves me solté para buscar a pa.

Nunca hay mas chicos en esos actos y no puedo jugar no te dejan estar a todos juntos. Cuando se junta mucha gente vienen los tipos de los caballitos y les tiran piedras y mami le tira bolitas a las patas pero no les pega a los caballos pobrecitos.

Yo lo salude con la manito y le hice asi chau a un policia que la dejo crusar la calle a mami porque iba conmigo. Cuidado con la nena señora dijo el tipo. Siempre soy la heroa y mami me lo dice.

Cuando vine fui a jugar con los chicos en la casa de ellos estaba el papa y el mio no y todo porque lo golpiaron a Perón y yo que culpa tengo. Le pregunte a mami quien lo golpio y me dijo que la oligarquia y la iglesia y los estados unidos y si lo golpiaron todos juntos claro que se tenia que ir el pobre. Y mami dice que la oligarquia son los ricos que explotan a los pobres y a los trabajadores les dicen cabecitas negras. Entonces a mi no me van a explotar porque tengo el pelito rubio pero mami dice que si no vuelve Perón claro que tambien me van a explotar. Y yo le dije porque no matamos a la oligarquia y mami me dijo que no se debe matar a nadie.

¿Que se joda si la explotan no diario? Estoy cansada y como habia muchos gases me despertaron a los gatitos. ¿Por ai hoy viene papi no diario?

30 de octubre

Che cuanto hace que no viene papi y en la escuela la seño me pregunta como estoy y como esta mami. No me pregunta mas por papi pero yo le dije que esta trabajando por si queria saber.

Todos los dias vinieron los vecinos de la otra cuadra y de la otra y de la de aca derechito. Estabamos Pochita y yo adentro y queriamos escuchar desde la ventana porque cuando vienen mami sale al patio y se queda charlando pero muy despacito. Don Perez esta preso y Gines tambien y son de la otra cuadra y los llevaron al sur. No se porque los llevan tan lejos si aca hay carcel tambien yo vi del colectivo cuando voy a la sicologa una carcel grandota que era donde estaba mi abuelo pero que no era chorro eranarquista y ademas español y asturiano todo eso junto.

Cuando se van los vecinos le dicen a mami cualquier cosa me avisa y me deja a la nena. Pochita tampoco sabe donde andara papi por que si no me contaba.

Hoy vino tio Yalito con tia Dora y mis primos y no pude jugar mucho por los gatos de mierda que me daban tos. Mis primos si saltaron pero yo jugaba despacito. El tio me dejo plata para caramelos pero yo no queria porque mami me compra pero me la dejo igual. Ellos tomaban mate.

2 de noviembre

Cuando mami nos hizo la leche a mi y a Pochita tenia un pedasito chiquitito de manteca y nos puso en las tostadas el dulce de leche me lo comi ayer con la cuchara. Dice que no pudo comprar mas porque falta la manteca y el lechero no le deja un pedaso grande. Pochita le dijo tia come vos tambien pero mami le dijo que no porque esta regimen. El abuelo vino de del viso y trajo pollo y huevitos de las gallinas y dulce de leche y caramelos y verdura y un monton de cosas mas para la Yiyita le dijo a mami. Igual yo la convido. El abuelo esta viniendo todas las semanas a traer esa comida y eso que vive lejos porque del viso queda lejos de mi casa. Hoy me puse a llorar cuando se fue el abuelo porque estraño a papi y el abuelo me dijo que cuando terminen las clases me lleva a la casa con el y con la abuela.

Le dijo a mami nena cuidate mucho y cuida a la Yiyita que soy yo.

Yo queria pedirle a tata Dito que me traiga a papi pero ese es mas sordosordosordosordo a mi abuela no me la trajo nunca. Y tampoco un hermanito.
Mami dice que papi no esta durmiendo como la abu. Yo tenia miedo que si.

7 de noviembre

Mentira mentira mentira todos me mintieron la abuela no esta durmiendo se murio. Igual que la paloma de Jorge que se murio y no se va a despertar mas. Dicen que se va al cielo ese tata Dito se roba todo y eso que es sordo. No me trajo a la abu ni al hermanito que le pedi.

Menos mal que esta Pochita y Roberto asi no me aburro tanto. Papi no vino

Y yo soñe que en estabamos en las fiestas y papi tiraba cuetes y cañitas voladoras como una ves que tiro. Ya se eso era antes que lo golpiaran a Perón

10 de noviembre

Hoy vino el abuelo otra ves y trajo mas cosas. Yo escuche que mami le dijo que si todo sigue igual cuando terminan las clases me lleve a del viso y el abuelo le dijo porque no me la llevo antes. Un poco quiero ir pero otro poco no porque quiero esperar a papi. Cuando el abuelo se fue a la tarde vino un tio de esos que no son tan tios y mami dijo por fin. Con Pochita queriamos escuchar pero no hablan fuerte que costumbre se agarro mami de hablar despacito en el patio después se lo digo.

Cuando el tio se fue Pochita le pregunto a mami si sabia donde estaba papi y mami le dijo que estaba trabajando en el sur porque como lo echaron del petrolio no tiene trabajo.

Antes no nos conto eso nunca. Yo fui a ver en el globo terraquio donde queda el sur pero mami me dijo que mejor lo veia en un libro que ella tiene y nos mostro. No es lejos pero mami dice que si pero yo pongo la manito en buenos aires y con el dedo agarro el sur. Pero tengo que abrir la mano. Entonces hoy por ai que tampoco viene. Yo quiero ir al sur a buscarlo.

11 de noviembre

Pasado mañana cumple años mami dice que cumple 32 ya esta viejita la pobre. Le voy a regalar flores que le robo a doña Catalina del jardin y no me reta nunca porque yo le digo doña Catalina mire que le robo una flor para mami. Y ella me dice que si que le robe muchas. Si viene papi le trae el regalito siempre le trae regalitos.

Ojala que venga. Fui a la sicologa como siempre y no tenia ganas de hablar pero la señora es muy buena y no se enoja me dice que si no quiero no hable pero igual hago dibujitos porque me gusta y tiene unos lapices muy lindos.

Yo pinto todo de rojo y negro y cuando me estoy cansando rayo toda la hoja porque me da la gana.
Y hoy raye toda la foto de Perón yo dije que no lo iba a querer mas pero papi si que lo quiere y se va a poner triste si yo no lo quiero. Mejor lo quiero un poco mas y escuendo la foto.

13 de noviembre

Es el cumple de mami y estamos las tres solitas. Mami hiso una torta chiquitita porque no consigue harina y yo si que vi que hay en el almacen. Papi tampoco vino y mami estaba un poquito triste aunque decia que no esta triste pero que le dolia la cabesa.

Yo tengo la foto de papi en la almoada. Estoy durmiendo en mi cuarto porque no vienen los hombres malos hace muchos dias y no tengo que ir a la cunita. Al final era lindo cuando venian porque después de unos dias papi venia y mami le contaba que yo me acostaba en la cunita y papi me decia que soy una heroa.

Yo quiero jugar con las balitas y juntar el polvito pero como no esta papi mami dice que se llevo las pistolas.

Tengo sueño pero estos gatitos no me dejan dormir y quiero que venga papi.

28 de noviembre

Vinieron todos los tios y las tias y una me trajo una muñeca. Mami me dijo anda a jugar con los chicos y yo no queria pero mami me mando igual. Yo queria contarles que la seño dijo que Perón era un tirano y que yo no se que es tirano. Cuando se estaban por ir yo vine a saludarlos y mami les dijo que me llevaba a casa de los abuelos en del viso por muchos dias. Un poco no quiero porque si viene papi no lo voy a ver. Una tia me dijo que cuando el vuelva me iban a ir a buscar que yo me quede tranquilita alla. Y dijo que papi tenia trabajo para muchos dias pero que pasan pronto. Yo no quiero. Para ella pasan pronto.

1 de diciembre

Estos dias nunca vino papi. Ya tengo toda la ropa en un bolso y mami lleva otro para dejarle a los abuelos pero me dijo que no tenia que abrilo porque habia cosas que se podian romper y es muy pesado. Y yo le pregunte porque no me lleva al sur con papi que yo lo esperaba en la casa cuando el esta trabajando. Mami no me dijo nada y me dio muchos besos. Mami no va a estar solita se queda con Pochita y por ai me compra un hermanito para cuando vuelva y me lo lleva a buscarme.

Y yo no quiero ir de los abuelos tan lejos pero mami dice que es mejor porque voy a jugar mucho y ella me va a ir a visitar los fines de semana con Pochita.

Yo no quiero irme diario. No quiero yo quiero que venga papito.

2 de diciembre

No vino papi y pasado mañana me voy mejor te meto en el bolso y te llevo conmigo si te arrugas perdoname. Papi dice que no se pide perdon a nadie pero vos sos mi diario. No mejor te dejo en el cajon del escritorio total nadie te va a mirar y yo no voy a tener ganas de contarte nada.

3 de diciembre

No vino papi no no vino ojala el tren tenga alas y me lleve volando hasta el sur por ai lo encuentro.

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Plástica: Esculturas fuera de lo común

El Ave Fénix


Nuestro colaborador y especialista en Plática “El Ave Fénix” desde la Gran Manzana nos hace llegar esta insólita (y por cierto muy bella) colección de esculturas fuera de lo común.
¡Que las aprovechen!


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Proceso de exclusión e inclusión social: Alternativa de trabajo grupal en la elaboración del trauma social

Ruth Ospina Salazar (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Quisiera introducir el tema recordando el origen de los Estados de Bienestar, como salida bien intencionada del estado frente a los males que aquejan a la sociedad y lo que se ha generado en un proceso neoliberal, respecto a estos supuestos “Estados de Bienestar” para comprender mejor los fenómenos de exclusión. A partir de esto, poder pensar el fenómeno inverso, la inclusión social a través de la elaboración del trauma social teniendo en cuenta los dispositivos grupales como alternativa terapéutica.


Al terminar la segunda guerra mundial. En gran Bretaña, el partido laboralista de Clement Attlee gana las elecciones al primer ministro saliente, el conservador Winston Churchill. El nuevo primer ministro anuncia entonces la puesta en marcha del Estado de Bienestar, tal y como había sido definido en el primer informe Beveridge de 1.942.

En 1.944, esta persona, es elegida en la cámara de los comunes en representación del partido liberal. Éste desarrolló numerosos estudios relacionados con temas económicos, especialmente sobre empleo y seguridad social, lo que lo llevaría a ocupar cargos oficiales y académicos. Su informe sobre seguridad social, fue el punto de partida del Estado de Bienestar en el Reino unido y más adelante este programa marcaría las pautas para los Estados de Bienestar de otros estados europeos.

Berveridge, identifica los grandes males sociales: la necesidad, la enfermedad, la ignorancia, la miseria y la ociosidad o vagancia y frente a ellos propone cinco programas, no correlativos pero si incidentes en estos males, que eran: la seguridad social (monetaria), la sanidad, la educación, la vivienda y la política de pleno empleo. Lo que sería en realidad, la riqueza de las naciones. En aquel momento, no se incluyeron los servicios sociales porque eran asuntos de los condados de la administración local y los políticos estaban acosados por los problemas de la sociedad industrial en la coyuntura adversa de la segunda guerra mundial.

Los servicios sociales hace cuarenta y cuatro años daba igual que fueran públicos o privados en España pues estaban destinados a la población pobre y/o desamparada.

Ahora se tiende a un enfoque universalista porque se ha tomado conciencia de que el común de la población puede tener necesidades.

En sociedades donde la competitividad es un valor central, los mecanismos de exclusión constituyen una regla de juego elemental y necesaria. La competitividad es por naturaleza excluyente, por eso, niños, ancianos, mendigos, inmigrantes, indígenas, minusválidos, deficientes, etc. Fácilmente se convierten en excluidos. Es la aplicación más cruel, en lo humano, de la visión biologicista de la lucha por la supervivencia; es la condena de los seres más vulnerables a la otredad, lo repudiable y deleznable.

¿Cuáles y cuál debe ser la finalidad de la intervención psicosocial frente a la exclusión?: ¿la inserción, integración, inclusión?, ¿los procesos de inserción o procesos de desarrollo?

Empezaré para ello por diferenciar el concepto de marginación y exclusión.

En la marginación, el individuo está socialmente aislado o en situación de inferioridad, por voluntad o circunstancias ajenas a él. En algún momento y lugar la marginación ha sido voluntaria. El que no quiere estar en el sistema por rechazo o descontento o rebeldía se sitúa al margen.

En la exclusión, se queda fuera de… Una persona, un colectivo, un sector, un territorio está excluido sino pertenece a… no se beneficia de un sistema o espacio social, político, cultural, económico, al no tener acceso al objeto propio que lo constituye: relaciones, participación en las decisiones, en la creación de bienes y servicios por la cultura y la economía, etc.

Hablar de exclusión es dejar constancia de que el tema no es la pobreza y la desigualdad en la pirámide social, es expresar en qué medida se tiene o no lugar en la sociedad, marcar la distancia entre los que participan en su dinámica y se benefician de ella, y los que son excluidos e ignorados fruto de la misma dinámica social. Es la propia organización social la que elabora en su interior “poblaciones sobrantes”.

Se trata de procesos, tanto para las personas afectadas como para el cuerpo social, y no de situaciones estáticas. Las patologías de la sociedad se manifiestan en diversidad de adicciones (alcohol, tabaco, sexo, juego) y otros males como el aislamiento, la locura, la pérdida de sentido de la vida, incomunicación, agresividad y violencia que constituyen hoy la exclusión social.

La globalización económica e inducida por ella, la estructura y organización social de nuestro mundo, ha generado una dinámica de exclusión que afecta a todos los ámbitos y escalas: las dicotomías, norte- sur, centro-periferia, desarrollo-subdesarrollo, trabajo-paro, hombre-mujer, ciudad-campo, etc. Como opuestos, hace patente el fenómeno de exclusión. Cuatro de cada cinco seres humanos está excluido (PNUD, 1999).

Excluido significa no ser reconocido, tenido en cuenta, “no ser”. Los pobres, marginados y excluidos son los rostros humanos de las patologías de una sociedad enferma. La exclusión hoy es el resultado necesario y obligado de la globalización. Se concentra el poder en pocas manos cada vez más poder en menos manos. Mercado global, comercio trasnacional, los monopolios y oligopolios, fusiones y cofusiones… El pensamiento que es motor de la actividad humana material y espiritual, se ha reducido a pensamiento único. No tenemos tiempo para pensar y reflexionar pero además tendríamos que someternos a la ideología de los que detentan el Poder, por la vía de la propaganda y de la educación, sin tener que recurrir aparentemente a los mecanismos represivos del estado para no ser tildados de violadores de los derechos humanos.

El pensar es suplementado por la cultura informática que deviene en una sociedad muy informada para conformar. La utopía no tiene lugar, porque ya se ha hecho realidad lo que parecía imposible, por algo Francis Fukuyama, nos hablaba del “Fin de la historia” y el “Último Hombre”. ¿Globalización de qué?, lo que se ha globalizado y extendido es la exclusión

Las características estructurales del sistema social globalizado tienen que ver con los siguientes factores:

1- ESTRUCTURAL

• Salida del mercado laboral, con secuelas de paro, subempleo, empleo precario, sumergido, etc. Esto es decisivo para generar y reproducir exclusión social, pues la organización social se orienta sobre la centralidad del trabajo.
• Desequilibrio en la distribución de la renta que intensifica el empobrecimiento.
• Desprotección social al quedar fuera de la estructura social normalizada que está vinculada al trabajo básicamente.

2- CONTEXTOS SOCIALES

Generan y albergan la exclusión, los elementos que los conforman son:

• -Las transformaciones demográficas que tienen una fuerte incidencia sobre la familia y las unidades de convivencia, con lo que se debilitan los lazos que derivan en desvinculación, disgregación, y frecuentemente en ruptura. El individualismo ahoga lo comunitario o la estructura demográfica ha cambiado, cada vez mayor número de personas se tendrán que apoyar en menor número de personas activas.
• -La cultura popular que sirvió de cohesión a las clases populares a base de pautas compartidas se fragilizó hasta el extremo de perder su sentido. Las relaciones culturales tejían redes, creaban vinculaciones.
• -La lógica neoliberal trata de romper la solidaridad primaria expresada en los servicios de proximidad, que comprenden un conjunto de prestaciones y ayudas, destinadas a cubrir cuidados personales, domésticos y sociales con el objeto de posibilitar que las personas puedan continuar en su entorno familiar como son las prestaciones domicialiarias:

* Ayuda Domiciliaria
* Teleasistencia
* Rehabilitación Domiciliaria

Así como los llamados Servicios Sociales Intermedios (Centros de Día), que en contraposición con los Centros Residenciales tienen como objetivo la permanencia de las personas, que los requieren, en su entorno habitual.

3- LA SUBJETIVIDAD

El tercer escenario, está tejido por elementos subjetivos que aluden a la personalidad. Existen situaciones personales: ausencia de afecto y amor, falta de comunicación, ausencia de expectativas que debilitan y erosionan los dinamismos vitales: afectividad, confianza, identidad, reciprocidad, autoestima… que cristalizan en:

• -La pérdida de significaciones y sentido de la vida
• -Ausencia de expectativas y pérdida de futuro, situación que genera y acentúa, las estructuras de impotencia que derivan en: anomia, pasividad, abandono de todo intento de superación, y desenganche de los procesos de socialización. Domina en el imaginario colectivo, la ideología de lo inevitable, no sólo entre los excluidos, sino también entre los incluidos, todos de alguna manera experimentamos la impotencia decretada por los centros ideológicos del poder.

Recuperar la dimensión subjetiva de la exclusión aporta elementos esenciales para producir solidaridad y acreditar su práctica, ayuda mutua, con la creación de lazo social.

La exclusión demanda la práctica solidaria de la ciudadanía para la creación y fortalecimiento de los mundos vitales, amistad, reconocimiento, aceptación, redes sociales, contextos habilitantes, etc.

Las personas y colectivos en proceso de exclusión, están dispuestos a trabajar por su incorporación mucho más de lo que pensamos y esperamos. Conviene tenerlo en cuenta para no perder ese potencial.

Por el camino que se llega a la exclusión pero a la inversa, hay que tratar de incluir, teniendo en cuenta donde radica la exclusión. La creación de contextos habilitantes, mediante la práctica solidaria consistirá en la transformación de la persona-objeto-destinataria, en persona-sujeto-actora de su desarrollo con sus capacidades, virtualidades y potencialidades.

Para el camino inverso a la exclusión, retomaré la intervención terapéutica en grupos para la elaboración del trauma social, teniendo en cuenta el enfoque transgeneracional con los grupos de Reflexión y las redes sociales.

EL TRAUMA SOCIAL

Permite estas preguntas: ¿Quién soy hoy?, ¿Quién seré mañana?, ¿En manos de quién estoy?, ¿Qué quiere el Otro social de mí?

La violencia es traumática y lo traumático está ligado a un vínculo que viola el espacio mental, relacional y social. Lo traumático es vincular y se transmite en el vínculo a las generaciones siguientes en la medida que no puede ser pensado ni tener acceso simbólico.

En 1893, decía Freud, en el trauma, el síntoma es el afecto del terror”. La primera forma de angustia está ligada a la inermidad.

Inermidad que vivenciamos ante los hechos de violencia en la historia social, familiar, laboral… de cada uno, expuestos indefensos ante el deseo de muerte del otro. Identidad de uno/des-identidad de otro. Ser reconocido o no como sujeto: en ello está tanto la posibilidad de construir el propio narcisismo, cuerpo erógeno, soporte indispensable de la estructuración subjetiva, asi como la posibilidad de su abolición como sujeto.

La corrupción, el abuso de poder de unos sobre otros ya sea en el espacio social o familiar se relaciona con violencia e impunidad, donde todo vale reina la anomia; trauma social.

Lo no simbolizado, lo no dicho, lo denegado, lo reprimido, lo impensado, forma parte del llamado “olvido”. M. Enriquez plantea que: “los mecanismos de la memoria individual están en interacción constante con los de memoria colectiva, sin los cuales no podrían funcionar.(Enriquez,1.987).

La rememoración, la remembranza designa la correlación entre la memoria y la relación entre sujetos, o sea la intersubjetividad. La reintegración entre los miembros de las personas dispersas, estalladas, desligadas por la acción de la violencia y la exclusión.

El trauma produce ruptura de los vínculos, cuando la fuerza de la violencia se impone, la memoria es borrada, son historias que portamos y no podemos inscribir en nuestra cadena integradora, entre nuestros pares, nos dividimos, estallamos y no recordamos.

En la remembranza es necesario recordar en conjunto, dentro de un grupo: recurrir a otras voces para asegurar la supervivencia de la propia. Re-memorar es recordar entre muchos, traspasar versiones, emociones, pensamientos, hasta que se logre la construcción de sentido común.

La modalidad entre los distintos discursos de los miembros de un grupo, recurre a memorias cruzadas, que dejan las huellas de la presencia del otro en su ausencia misma.

Permitir la elaboración y transformación de las herencias sociales negativas legadas por sus antepasados en el contexto social puede servir de ordenador, puede dar sentido a aquello que ha quedado vacío de significado en la familia. La representación de esto en el imaginario social son las leyes, los monumentos, las leyendas, los recordatorios y todos aquellos testimonios del pasado que dan cuenta de la trama de una historia social tejida con el tiempo.

La memoria colectiva puede ser el soporte, el continente, que viene a significar lo que ha quedado vacío en la memoria individual. A su vez los agujeros en la memoria colectiva, desencadenan violencia y alienación en los sujetos y en sus familias.

La angustia traumática se relaciona con el desamparo, la inermidad, que puede repararse o reforzarse de acuerdo a la respuesta del entorno social cuando el trauma fue provocado por humanos contra humanos.

Pero cuando el agente de violencia es a la vez condición para sobrevivir (trauma sexual precoz o trauma histórico), el deseo de muerte psíquica o material pesa como sentencia, y el destino será autodestructivo o destructor. De no mediar una relación con otro u otros, que desnaturalicen y reconozcan esas violencias. El reconocerse y ser reconocido como parte de un vínculo donde prevalece el deseo de vida, permite tomar lugar en la cadena de las generaciones, y permite no sucumbir a la sumisión, o pacto adaptativo de la violencia. Pudiéndonos liberar como Prometeo de las cadenas que nos hacen hoy aislar o acostumbrarnos a las violencias sociales y familiares.

Cuando las presiones ejercidas sobre un sujeto, secuestrado, encarcelado o aislado son permanentes, este termina debilitado en su aislamiento, si fuera de esto ha tenido prácticas prolongadas de sobreexigencia, carencias, humillaciones y otras torturas, se crean las condiciones para que los lazos sociales se disgreguen, con graves daños para la subjetividad. El sujeto no tiene posibilidades de inscribirse en un circuito de intercambio simbólico, que el trabajo y las relaciones afectivas sostienen. Estos individuos frente a reclamos o exigencias imposibles de cumplir, como puede ser el caso de pagar una deuda impagable para él, por su situación de desempleo o sencillamente porque no tiene los recursos, una vez sale de su situación de privación, hay dos posibilidades: o la rebelión con el riesgo de muerte que implica, o el sometimiento y la identificación masiva. Frente a la demolición psíquica y con los lazos disgregados, con sentimientos de inexistencia, el sujeto se desestructura subjetivamente.

La dimensión psíquica es la articulación de los tres espacios psíquicos, el intra, inter y transubjetivo. Estos se articulan permanentemente en la constitución del sujeto humano. El vínculo con el otro me constituye.

De acuerdo a las teorizaciones de J. Puget y Berenstein hablaré de la noción de vínculo. Ellos parten de la hipótesis de que los sujetos se constituyen en un vínculo. La vincularidad y la pertenencia a un vínculo son consideraciones necesarias para la construcción de la subjetividad. El sujeto se construye con simultaneidad desde un trípode. Cada uno con una representación específica. En uno de ellos se ubican las representaciones configuradas a partir de la ausencia, la vivencia de desamparo, desde donde se construyen las relaciones objetales (intrasubjetivo). En otro, están las representaciones de la presencia de otro (Intersubjetivo), y en otro pilar las representaciones generadas a partir de la relación de un sujeto con un conjunto, y viceversa además de otros conjuntos (transubjetivo), que se transmiten por la cultura.

“Partir del supuesto de una representación simultánea de tres tipos de representaciones, hace imposible derivar la representación vincular de la relación objetal, y de su sustento, “la vivencia de desamparo”. Pensar la presencia de otro y de otros como constructores de subjetividad, es el punto teórico más importante propuesto por la riqueza del psicoanálisis vincular.

Desde este enfoque se privilegian tanto las representaciones cuyo motor es el desamparo y la ausencia, como aquellos provenientes de la imposición de una presencia.

Cuando la realidad del otro genera vínculos enfermantes y no creativos, puede indicarse el análisis en presencia de ese otro u esos otros, (pareja, familia, institución).

Desde el nacimiento se ocupa un lugar en un vínculo de sangre y en un conjunto social. La estructura social y familiar preceden al sujeto y cada uno tiene sus modalidades propias de funcionamiento. La comunicación implica la construcción de un código, de un lugar y de la manera de ocupar ese lugar, en la pareja, en la familia, en los grupos, o sea la manera de pertenecer. No se puede no comunicarse con otro, ni no pertenecer a una configuración vincular, de acuerdo a P. Aulangnier, j. Puget (1.991) estamos condenados a pertenecer.

La pertenencia y el cómo es reconocida esta relación, aseguran la subsistencia psíquica de un sujeto. El reconocimiento es uno de los pivotes que estructuran y pueden desestructurarlo.
Todo sujeto necesita una constante reafirmación de su existencia y una confirmación de su autoestima, resultante de sus vínculos (pareja, Familia, grupo, instituciones). Ser desconocido en un vínculo laboral puede ocasionar en el sujeto la necesidad de exigir en otro vínculo el resarcimiento por el desconocimiento sufrido. En la clínica de parejas o familias se encuentran síntomas de una de las configuraciones, pareja o familia cuyo origen proviene de otro lado. En estos tiempos de crisis, inestabilidad social y amenaza, las familias, parejas y las instituciones hacen eclosión. La confirmación de la existencia, el reconocimiento y la confirmación de la autoestima, son un potencial enriquecedor o un peligro enloquecedor en los vínculos. Según como somos mirados y pensados por otros se conforma nuestra mismidad, o sea, la vivencia de dolor que se produce en el corte con “el cuerpo de la madre” y tiñe los vínculos.

Los dispositivos grupales, constituyen un instrumento privilegiado para el trabajo elaborativo del impacto traumático, es decir, permite integrar a partir de la interpretación superando la resistencia que ésta suscita, favoreciendo la no repetición de mecanismos defensivos en el procedimiento colectivo de la situación traumática.

Las personas concurren al grupo, no para comprender en general las vicisitudes de la subjetividad de la época, sino a los efectos de comprender aquello que sienten como obstáculo en su vida, que les produce desconsuelo y pesadumbre y que afecta sus relaciones interpersonales.

El concepto de trauma, implica un exceso de estímulos que el psiquismo no alcanza a elaborar, produce un impacto desorganizador de la vida psíquica. El trauma afecta el psiquismo y simultáneamente se tramita en el plano de la subjetividad.

La subjetividad y su producción son los distintos modos de dar significado al mundo, las distintas maneras de percibir, pensar y sentir, las diferentes formas de existencia y de vida.

La subjetividad es una producción histórico-social. No es una naturaleza en si interior al sujeto o esencia del mismo. Como construcción histórica y social la subjetividad es una formación que corresponde simultáneamente al sujeto singular y al conjunto.

La problemática de la elaboración del trauma está vinculada muy especialmente al sentido que este adquiere para cada persona y a la posibilidad de encontrar y mantener apoyos adecuados para el psiquismo. Pero tanto el sentido individual del trauma como la posibilidad de mantener u obtener los apoyos adecuados, están vinculados al procedimiento colectivo de la situación traumática.

En el acontecimiento traumático, la fortaleza del yo y de las condiciones previas de personalidad, factores indudablemente importantes, la comprensión de la situación, el posicionamiento ideológico previo, el sentirse parte de un conjunto que en el plano social comparte un proyecto, tienen importancia en cuanto a la incidencia de la situación traumática en la subjetividad y a la posibilidad de prevención personal.

Los veteranos de la segunda guerra mundial recibieron un reconocimiento social que implicó una reparación simbólica y generó condiciones favorables para la elaboración del trauma individual, su acción durante la guerra podía tener una lectura, una apuesta en sentido, social y personal.

En cambio, los veteranos de Vietnam o Irak, en una situación de repudio social a su accionar, que reforzaba su propia percepción, no contaron con el apuntalamiento necesario para el trabajo elaborativo, y ante la angustia de no asignación, las actuaciones de violencia sin sentido fueron resultado frecuente.

En el caso de los veteranos de las islas Malvinas, en las que no hubo reconocimiento oficial, incluida la reparación económica, fué notable el porcentaje de suicidios.

En todas estas situaciones está comprometida la autoestima.

También tiene importancia en este sentido, la respuesta o la dificultad de respuesta del sujeto. En el trabajo del duelo hay un momento de auto-cuestionamiento respecto a la conducta asumida. Se presentan sentimientos de culpa ya que la persona supone que tendrá que haber hecho algo diferente de lo que hizo para que el traumatismo no lo alcanzara.

A esto se suman los discursos sociales culpabilizantes.

La experiencia traumatizante puede encontrar elaboración colectiva en una ida y vuelta permanente con la elaboración personal. Acciones sociales, producción cultural a través del cine, la pintura, el teatro, la música, son formas de este trabajo elaborativo.

Sin embargo, hay algo de lo traumático que requiere una especificidad en su abordaje. Los dispositivos grupales son, un recurso privilegiado en esta dirección.

DISPOSITIVOS GRUPALES

En la Grecia antigua se utilizó el teatro, la puesta en escena en las tragedias, como un modo de elaboración de las situaciones traumáticas sociales y más en general, de los grandes conflictos del hombre y de la cultura.

Alrededor del núcleo traumático se concentra una actividad defensiva que interviene en la reducción o desaparición del efecto del traumatismo.

En esta zona se ubica la posibilidad de hablar.

La inducción al silencio, que ha sido utilizada como un instrumento de alienación y control social, especialmente durante las dictaduras militares, o los secuestros, han tenido incidencia en el plano colectivo e individual.

Los dispositivos grupales, que habilitan un espacio de palabra, ofrecen posibilidades de contener y ligar, personal y colectivamente. Los elementos traumáticos que fueron un factor disruptivo en la realidad psíquica.

Los grupos de reflexión operan en relación a la elaboración de situaciones traumáticas de origen social.

La consigna es : hablar espontáneamente de los temas que surjan. El acuerdo de trabajo se establece, desde el encuadre, con los aspectos adultos de los miembros del grupo.

En el trabajo intersubjetivo se produce un movimiento en el nivel “regresivo” en el que circula la fantasmática, y un nivel reflexivo, conceptualizador, que utiliza el lenguaje simbólico, que se propone comprender lo que ocurre en la vida imaginaria del grupo y construir en un trabajo elaborativo nuevos sentidos y significaciones. La tarea grupal está definida por esta propuesta de comprensión.

En estos dos modos de funcionamiento grupal hay discontinuidades y alternancias.

El trabajo grupal es un dispositivo en el que se produce una dramatización espontánea. El grupo es una escena dramática.


La dramatización espontánea no se refiere a la implementación de una técnica. Se ubica en lo que aparece como una disyuntiva. ¿A qué se da prioridad en un grupo?, a lo que se escucha, como si cerrando los ojos, pudiéramos armar un solo discurso interpretable o varios; en esta escena dramática los personajes hablan, es decir, hay discursos, pero también se ubican en el espacio, establecen dimensiones temporales, de continuidad, tienen gestos, ritmos, miradas, actitudes posturales, de cercanía o lejanía; arman todos, una piel, un cuerpo.

Se produce una puesta en escena y en palabras, se construye una estructura de roles a partir de la circulación de distintos tipos de fantasías, que tienen que ser vistas y oídas.

Se organiza una trama íntima confiable que se permite el trabajo de la subjetividad.

La situación traumática tiene un efecto arrollador de la estabilidad de ciertas defensas psíquicas, es decir, coloca al sujeto en situación crítica. El trabajo en el grupo de reflexión implica un movimiento de regresión-progresión, desestructuración-reestructuración, desidentificaciones, re-identificaciones.

Es por este movimiento que se logran nuevas inscripciones en el psiquismo.

El grupo alberga, aloja, los aspectos del sujeto en situación de sufrimiento, de indefensión. La construcción imaginaria grupal y en ella, los otros participantes, pueden contener, la angustia del sujeto.

El proceso grupal puede aportar la transmisión de una energía, una vitalidad que habilite el resurgimiento del deseo. Permite la elaboración específica de la problemática de la autoestima, afectada por la situación de catástrofe y por la identificación de discursos externos e internos culpabilizantes.

El grupo de reflexión cumple funciones intersubjetivas equivalentes que contribuyen a la restitución de la autoestima que había sido afectada.

La historización personal, grupal y social, ayuda a producir re-definiciones identitarias, ya que la identidad personal está siempre sostenida en el vínculo con los grupos y las instituciones de pertenencia.

Se desarrollan procesos de reconocimientos. De semejanzas y diferencias y la capacidad de entender y ser entendidos por los otros integrantes. Los otros son simultáneamente, un espejo que revela las semejanzas, y un elemento diferente que deberá ser reconocido. Se accede a un trabajo de simbolización. Es decir, en un trabajo grupal de esta naturaleza, se pueden pensar el pasado y el ahora desde el presente para procurar construirse un futuro distinto, y lanzarse a un proyecto diferente.


BIBLIOGRAFIA

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García Reinoso, G. Del narcisismo constituyente a la trampa mortal. Congreso de Psicología, Buenos Aires, 1992.

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Crítica literaria: Perros Callejeros, de Elmore Leonard

Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Elmore Leonard
Perros Callejeros
Traducción de Catalina Martínez Muñoz
Alianza Editorial

Recuerdo como allá por el año 2006 leía la impresionante y tensa novela de Elmore Un tipo implacable. Un historia situada en los años treinta cuando aquellos míticos gánsteres ocupaban las páginas de sucesos de la prensa americana. Como descubrimiento fue todo un verdadero placer leer aquella novela negra de un gran autor del género que ya cuenta con más un centenar de títulos. Así quedé cautivo convirtiéndome en fiel lector y propagador de su maestría literaria dentro de la inmensidad de este género que desde Allan Poe para acá nos viene ofreciendo verdaderas joyas de este tipo de lectura.


Su estilo de narrar se sustenta, especialmente, en una sucesión de diálogos cortos poseídos de un ritmo propio del mejor Hemingway, inmerso en el mundo del hampa. Es el modo y justo soporte de la narrativa de Elmore, que con todas las consecuencias exhiben sus personajes en situaciones de asuntos y hechos en la que los diálogos a veces provocan escalofríos a medida que suben el tono y agarran a uno en el asiento, siguiendo allí pegado hasta el sofoco y la especulación de lo que podrá suceder. Así lo leo desde aquella primera aventura como lector de Elmore a la que siguieron, sabor tras sabor, Persecución mortal y El día de Hitler….

Y como puedo considerarme un buen lector de novela policiaca desde que tenía pantalón corto, fortuna que le debo a mi padre, pausado lector del género en aquellos años de triste posguerra, con esta reciente edición de Perros Callejeros gozo de una nueva aventura en esa línea literaria de ficción donde la ironía, la crítica y la violencia es toda una secuencia engranada por la que discurren las descarnadas caras de la otra vida real norteamericana. No hay pelos en la lengua en tan jugosa y picante salsa. Para lo que vuelve a reunir a tres personajes emblemáticos de algunas de sus novelas anteriores: Jac Foley, el famoso atracador que suma más de un centenar de bancos, Cundo Rey, el “marielito” cubano convertido en magnate del hampa gracias al tráfico de drogas y ese prima hermana siamesa, que es la especulación inmobiliaria, cerrando el trío la amante del cubanito bajito de talla, Dawn Navarro, mujer fatal de estas que levanta el ánimo y el nervio del más lisiado, que además es vidente y gana dólares con el oficio ya que las tontas bien acomodas flotan como sonámbulas por las geografía de las privilegiadas playas de California.

Jack y Cundo llegaron a conocerse en la cárcel donde congeniaron y se contaron sus vidas cada cual con su estilo el del cubanito arrollador y presuntuoso, el salteador calmoso y observador, puro estilo propio de su trabajo donde no utiliza la violencia sino el seducir a la cajera de turno con tierna labia melódica. Lo cierto es que hacen o fingen muy buenas migas hasta el punto que Jack, que va a quedar en libertad dos semanas antes que Cundo, gracias al malabarismo profesional de una abogada de anatomía desbordante, maestra en el trato y conciente que desde que lo confirmó la Biblia la carne es débil tanto para el amor como para los dineros, y el “marielito” ofrece a su amigo de prisión que lo espere en su mansión de Venice Beach, zona privilegiada de California, con la idea de trabajar junto en proyectos que pueden dejar dinero.

Y todo es salir de la cárcel Jack cuando entra en escena el veterano agente del FBI Lou Adams quien, avisado por un soplón, espera a la puerta del presidio para saludar al atracador por el que siente una especial atracción. Esta no es otra que poder volver a meterlo en el trullo, pues bien sabe que esa súbita libertad se debe a ciertos juegos de intereses. Pero es algo más que esto lo que mueve al madero, que ya cumple años de servicio y sueña poder retirarse con un póker de ases en la mano y como broche de oro lograr un final redondo para esa novela sobre este Jack del diablo lleva años escribiendo y, que por ese amor propio, quiere conseguir que su deseada presa le ayude a conseguir ese final triunfante que espera en su manuscrito. Lo que significaría para él éxito y gloria. Más las posibilidades son mínimas si se tiene en cuenta que el amado personaje no quiere volver a las andadas aunque estas, tenga el encanto por medio de la seducción y no de las escopetas de cañón recortado, sino ligar a la cajera de turno y le ponga en la mano mientras le sonríe unos miles de dólares. Y aquí queda la incógnita de tan deseado final de una novela que podría ser histórica para el sabueso escritor.

Este es un ligero esbozo por el que transcurre la aventura de ficción, el ambiente en que se desarrolla, adquiriendo méritos propios, certificado de real y muy actual, aunque los sobornos y los tratos para defraudar son similares a aquellos que se montaba la madre de Nerón, que por algo han pasado a la historia y se imitan con tanta agilidad y cinismo como en los tiempos de tan subyugante imperio, máxime si se tiene la suerte de algún familiar en el gobierno, ministro o presidente de un condado o autonomía En último extremo, algunos capos segundones del chantaje, incluso se conforman con un director general al que le guste la tiza de calidad. Esta es la trepidante trama llena de ingenio y esos constantes diálogos que sirven para ir mostrando al lector y lectora un mundo representado con ejemplos poco dignos impropios para una sociedad justa y equitativa, rebosante de similitudes exponente de la descomposición social y política que padecen las sociedades. El soberano poder de las mafias de la corrupción y sus advenedizos socios colaboradores en el mundo político y mediático.

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Reinas y carnavales

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La prensa atraviesa por una obligada transformación. Solo la calidad, sustentada en la libertad y la verdad, asegura larga vida a la buena prensa. Y la muerte o el olvido para aquellos medios que se valen del silencio o de la exaltación del dolor humano como una materia prima en el intento de inmovilizar comarcas enteras.

Estas meditaciones renacen en los libros publicados por la CAF y la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano - FNPI, liderada por Gabriel García Márquez, tras sucesivos talleres sobre ética, periodismo profesional y la empresa periodística en América Latina, con participación de experimentados editores y reporteros de habla española.


Uno de esos libros es dedicado a los Carnavales de Barranquilla, conjunto de crónicas, largas y bien escritas, que despiertan “un fervor medioeval”. El carnaval tiene su Rey Momo y sus reinas, figuras que encuentran su origen en la burla del pueblo de la tradicional jerarquía de las monarquías. Décadas atrás la monarquía se reproducía no con burla popular sino con gran veneración y una fuerza inaudita.

En los últimos años, proliferan las reinas de arriba abajo de la sociedad y se extienden a la región: la reina oficial, la popular, las reinas del barrio, las de los vecindarios, la reyna gay, la reina infantil, las reinas de los pueblos limítrofes y las otras muchas soberanas. La democratización del reinado. Y se debe en parte a la sapienza popular urbana que entiende que si todas organizan su reinado y eligen su reina se ampliará el círculo de participantes y de compromiso con la fiesta popular fortaleciendo así su propio carnaval.

En Barranquilla hay una innovación. Las Abuelas galácticas, en la vía Batalla de las Flores. Se disfrazan como conejitas, como personajes de película fantástica. Este ejército de abuelos constituye una de las imágines más extravagantes en el Caribe colombiano. El requisito es tener más de 65 años. La Mucura de la Tercera Edad compite con el protagonismo de cientos de bailarinas, de modelos semidesnudos. Les gusta ganar el título de “reina de reinas”, más que el de reina popular.

Por tradición estas reinas han sido siempre “niñas bien”, de familias influyentes, educadas en colegios caros dirigidos por monjas. Y sin son designadas por su gracia, pero primero por aquello. El carnaval dura dos meses, desde su preparación. Es mucho lo que gusta de la fiesta traída de Europa que sirvió para resistir las jerarquías monárquicas y darle rienda suelta a la risa, el país, el placer, lo prohibido, lo grotesco y lo erótico.

La identidad del carnaval es el mestizaje del mestizaje. Por eso esta convencida de que el único modo de preservar el carnaval como algo vivo, sin nostalgia, es continuar con la mente abierta hacia el mestizaje e intercambio cultural que sugiere inclusive la aparición de disfraces personajes de la política internacional.


La remembranza de los Carnavales, así como su interpretación dentro de la cultura y el nuevo periodismo, se advierte en la “invención de lo cotidiano” de Michel de Certau, cuando señala que los procedimientos populares (también minúsculos y cotidianos) juegan con los mecanismos de la disciplina, la creatividad dispersa, táctica y artesanal de grupos o individuos.

En igual forma, Mijail Bajtin, en su aproximación al pensamiento de Rabelais, nos legó la figura mítica del héroe novelesco o sus propuestas sobre el carnaval. Es el gran teórico de la risa, de lo cómico y de lo grotesco, y del poder (o contra-poder) que ejercen las escenas irrisorias de las prácticas carnavalescas, sus ritos, los ceremoniales y la lógica ambivalente de su puesta en juego.

La seriedad en tanto que forma autoritaria, en tanto que ejercicio del poder que se establece para intimidar o prohibir, queda al descubierto con el carnaval y sus dispositivos escénicos. El Nuevo Periodismo subsistirá y en alianza con la nueva tecnología que hace posible la democratización de la información, para hacer frente a los conglomerados que ignoran la libertad y la verdad.

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