jueves, 3 de mayo de 2012

Plástica: Desde Rusia, algo realmente atractivo


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Publicidad, arte y propaganda: obsolescencia programada y dolores de cabeza

Jon Juanma Illescas Martínez (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“Lo mucho se vuelve poco con desear un poco más”
Francisco de Quevedo y Villegas (1580/1645)

Usualmente la publicidad se nos presenta como un formato o conjunto de estrategias que las empresas emplean para dar a conocer sus productos entre un público potencialmente interesado (target en inglés). Una función aparentemente diáfana: conectar las necesidades de los usuarios con las soluciones ofertadas por las empresas. En un principio, con el advenimiento del consumo de masas fruto de las necesidades de la sociedad industrial incipiente en el siglo XIX, la publicidad realmente cumplió ese papel de Celestina entre empresas y usuarios. Pero llegado el principio del siglo XX y especialmente después de la II Guerra Mundial, cuando los mercados mundiales se hallaban crecientemente saturados y todos habían comprado lo necesario, los empresarios se toparon con un grave problema: aquellos clientes que habían adquirido su lavadora o su frigorífico, no comprarían los siguientes hasta después de veinticinco años (que era lo que solían durar por aquellos días). Así las cosas, ¿a quiénes iban a vender sus productos todos los años para mantener o mejorar las cuentas de resultados? Los empresarios se percataron que, bajo condiciones de producción capitalistas1, debían crear nuevas necesidades entre los compradores para que las ventas (y sus ganancias) continuasen. De lo contrario, sus ingresos comenzarían un declive letal que les obligaría a cerrar sus empresas y echar a los trabajadores a la calle. Es así como nació la obsolescencia programada de mercancías y el paso de usuarios a consumidores.

La obsolescencia (cualidad de aquello que cae en desuso) programada se produce en la actualidad con más intensidad que nunca antes, de dos modos diferentes. El primero consiste en reducir artificialmente la vida útil del producto para que el usuario se halle en la obligación de volver a comprar otro en poco tiempo, normalmente poco después de vencer la garantía del fabricante (frigoríficos, lavadoras, cámaras, teléfonos móviles, piezas de automóviles, etc.) y se desarrolla desde los departamentos de I+D de las grandes compañías. Estas divisiones empresariales trabajan para que las piezas y materiales tengan una duración muy inferior a la que podrían aspirar por el desarrollo tecnológico actual. El segundo modo consiste en crear y fomentar modas que continuamente renueven las apariencias de las mercancías para obligar a los usuarios de un cierto poder adquisitivo a mantener actualizado su estatus social. Esto es: nadie que quiera ser considerado cool puede llevar unas gafas de sol durante una década a no ser que pretenda que se rían de él cuando llegue a la playa; pero si espera dos décadas, será muy posible que la moda retro le permita ponerse las Ray-Ban de su padre. Este último tipo de obsolescencia inducida por las modas, todavía funciona razonablemente bien para los intereses empresariales en productos como automóviles, televisores, ropa, software informático, etc., los cuales mantienen ritmos de renovación formal extremos (como en el caso de los forzados requerimientos del sistema en Windows, los videojuegos punteros y las tarjetas gráficas). Otro ejemplo paradigmático lo tenemos en el caso de las equipaciones oficiales de los clubes de fútbol. Cada temporada modifican sus diseños para mantener constantes las cuotas de ingresos de multinacionales del textil como Nike, Adidas o Reebok, induciendo a sus fans la necesidad de “mantenerse al día” con su querido equipo, pagando por su devoción futbolera cantidades muy superiores a las pagadas por prendas semejantes.

Pero la publicidad tiene otros efectos más sutiles y profundos sobre las poblaciones, de índole ideológica. Como parte de nuestra iconosfera con la que convivimos a diario nos afecta profundamente en nuestra aprehensión del mundo2. Al igual que todo producto humano, la publicidad no solo es una objetivación de nuestra actividad creadora en tanto especie, también nos conforma e incide en nuestro desarrollo ulterior. O para decirlo de un modo más sencillo: un pastelero objetiviza sus habilidades y conocimientos culinarios (su oficio) en la realización de pasteles; pero si se comiera uno de ellos todos los días, mañana y tarde, seguro tendría repercusiones para su propio organismo en lo referente a colesterol, azúcar y grasas. Entonces, ¿qué nos ocurre cuando a través de nuestros sentidos “ingerimos” enormes cantidades de publicidad diaria? Depende del individuo, a unos les afecta más y a otros menos (como los pasteles), depende de nuestra genética, educación, consciencia e ideología, pero absolutamente ninguno de nosotros podemos escapar por completo de su influencia. Para empezar, la representación que muestra la publicidad de nuestra sociedad, por mucho que les pese a ciertos profesionales del sector, es absolutamente falsa, totalmente mistificada y direccionada a cumplir su razón de ser: vender la mercancía anunciada (producto, marca, etc.). Sea un desodorante o un ejemplar de “Harry Potter”, una caja de condones o unos misiles de largo alcance3, la razón de ser de la publicidad radica en la seducción y el convencimiento del receptor para la venta de la mercancía: el aglutinante necesario para la generación de plusvalor y la rotación del capital en las sociedades nominalmente “democráticas”4. Y todo lo demás que muestre, desde un indígena anunciando el turismo venezolano en las cadenas de los países enriquecidos hasta el paradisíaco paisaje de una isla caribeña, se reduce a la primacía del objetivo pecuniario. Toda ética y cualquier valor cultural, todo el mensaje con la forma que lo media se orientan decididos para la seducción del comprador potencial (sea un niño que comienza a leer o un adolescente con altas dosis de testosterona, un recalcitrantes opusdeista o un Estado o grupo terrorista5). Sin importar las decorativas agencias de responsabilidad publicitaria que tienen la firme responsabilidad de no tenerla, todo es válido para conseguir la seducción reproductora de capital. Desde mostrar un bebé con el culo al aire jugando con un perro (¿dónde están los derechos de los niños?) hasta insignes fallecidos como Bruce Lee o John Lennon (¿dónde están los derechos de los muertos?), a los que les roban discursos que, convenientemente descontextualizados, sirven para reforzar la imagen (o el culto) de marca6.

Así que a diferencia del Rey Midas, al que por regalo de Dionisio le fue asignado el poder de transformar en oro todo lo que tocara; a la Reina Publicidad, el dios Capital le dio el poder de transformar en mercancía todo lo que mostrara. La totalidad de lo representado/mostrado en los anuncios queda subsumido a su lógica: los esculturales cuerpos de los modelos, las curvas de las bailarinas, el abrazo de un padre a su hijo y por encima de todo: la promesa constante de (ob)tener una vida un poco menos infeliz una vez pagado el precio. Pero al realizar semejante ejercicio de hipocresía, la publicidad parte de la premisa del reconocimiento tácito de nuestra infelicidad. Solo puede prometernos felicidad en base a su carencia. Para ello debe mostrarnos un mundo que no existe, un decorado con el que soñar un capitalismo imposible al que supuestamente estaremos más cerca de acceder tras la compra: donde todos viviremos en espaciosos áticos de clase media o alta, conduciremos deportivos, ligaremos con mujeres de belleza escultórica por beber determinada marca de licores y disfrutaremos de un apurado en el afeitado solo comparable a la definición de nuestros abdominales. Sin esfuerzo y al instante. Una sociedad paralela donde las mujeres que no tienen un gramo de grasa no dejan de comer enormes helados de chocolate, donde los transportistas conducen furgonetas brillantes con una sonrisa permanente sin importarles la extensión de la jornada laboral y donde después de beber una botella de Martini, en lugar de acabar con un insoportable dolor de cabeza, arribaremos entre un mar de seductoras piernas a una orgía siciliana. Sin explotación ni asesinatos: todo al revés, perfectamente invertido y convenientemente embellecido, mistificado.

En esta ópera contemporánea de la seducción mercantil, la publicidad nos mostrará mil caras fingiendo una individualización constante7, pero solo nos reclamará una: la de consumidores. Todo valor de uso representado será subsumido en la lógica de la seducción del capital-publicidad y cualquier gesto servirá para que el posible consumidor termine por llegar serlo. Solo que una vez comprado el producto, nuestra vida seguirá igual de gris que antes, y de nuevo vendrán a nuestro encuentro más anuncios para prometernos un trocito de cielo con el que colorear nuestro vacío existencial. Simplemente a cambio de lo que podamos entregarle de la mercancía que funciona como equivalente general de todas las demás: el dinero. La promesa capitalista del coito sin fin seguirá acosándonos en las vistas de las entradas a las ciudades, en los cookies de las páginas web o en los clips de YouTube. La eterna masturbación del consumidor, el porno publicitario de sus sueños suspendidos en la pesadilla de su inhabitable mundo real, continuará de la mano de la publicidad hasta que no finiquitemos el sistema económico que le da sustento. O hasta que nos dejen sin dinero para el consumo. Justo lo que está sucediendo actualmente en España y otras zonas de Europa a falta de que las clases populares sean capaces de conquistar la revolución o al menos, acumular la suficiente fuerza para detener los ataques de las clases dominantes. El sistema mundial está mudando sus centros. La riqueza se acumula en otras regiones como Asia (con China e India a la cabeza), mientras las tradicionalmente centrales (como Europa) pierden grados en la jerarquía capitalista internacional, fruto de años de deslocalizaciones industriales en busca de mano de obra barata. Todo ello está produciendo reestructuraciones en la estratificación interna de las poblaciones de los Estados. Las clases dirigentes autóctonas, por ejemplo las españolas, al no poder robar tanto a los trabajadores de otros países como antaño mediante el imperialismo económico de sus empresas, necesitan explotar más a “sus” nacionales (reforma laboral, destrucción de servicios públicos, criminalización de la disidencia, etc.). Y así, mientras el poder de consumo de los asalariados autóctonos (con o sin papeles) tiende a extinguirse, la publicidad sufre una evolución promocionando mercancías cada vez más orientadas hacia un público perteneciente a las clases altas8.

En resumen, la publicidad comercial es parte fundamental de la superestructura9 capitalista y como tal, la propaganda sistémica más sutil y seductora de todas cuantas ha generado el homo sapiens desde que en el Neolítico comenzara su doloroso trayecto por las sociedades de clases. Y es la más seductora porque mucho de lo considerado bello o atractivo por el hombre, queda subsumido por su lógica expoliadora. Si en un futuro consiguiéramos conquistar una sociedad realmente democrática sin explotación de clase, con igualdad de oportunidades para todos, debiéramos replantearnos los efectos alienantes que la publicidad comercial dejó en el imaginario colectivo. Recordando que, aunque siempre existirá cierto tipo de publicidad en nuestras sociedades, deberemos exigirle que, una vez liberada de sus compromisos capitalistas, su papel se centre en su función informativa. De este modo, quedarán lejos de sus dominios los espacios más fértiles para el desarrollo de las artes y las necesidades estéticas humanas. Necesidades espirituales que nos seguirán acompañando en nuestras relaciones sociales mientras que el homo sapiens habite este mundo: de formas tan diferentes que apenas hoy podemos si quiera imaginar. Y con un poco de suerte, si todo va bien, esto es, si alcanzamos el socialismo democrático: la dimensión estética que el capitalismo potenció para sus fines no hará sino aumentar con diferente y más constructiva lógica. Por vez primera en nuestra historia, esta dimensión quedará desembarazada de la búsqueda necesaria del enmascaramiento y la alienación de las mayorías para lucir repleta de una ética fruto del gobierno democrático de la colectividad, en convivencia con el libre desarrollo de las siempre diferentes y enriquecedoras individualidades que nos caracterizan10.

Notas:
1) La necesidad del crecimiento sostenido e infinito es un rasgo específico del sistema de producción capitalista, que va contra la lógica de la naturaleza y la sociedad. Pues, por una parte, genera ingentes cantidades de basura que la Tierra no puede reciclar, ni con la ayuda técnica del hombre, actualmente, tampoco .Y por otra, va contra la lógica de la cohesión social pues tiende a polarizar mundialmente la riqueza disfrutada por los individuos, entre unos pocos grandes capitalistas que privatizan las riquezas de las mayorías y unas mayorías crecientes de asalariados cada vez más empobrecidos.
2) En la calle, vallas publicitarias; en el trabajo, televisores encendidas o marcas en las prendas; en casa, desde la radio, la TV o Internet.
3) La publicidad no es solamente aquella dirigida al gran público, en radio, TV o Internet. También hay una publicidad muy costosa, y por ende poco conocida, dirigida a un público de alto poder adquisitivo, como gobiernos o empresas multinacionales. Y aquí también se cumplen varios de los parámetros señalados en nuestro artículo, aunque con una tendencia a ensalzar el valor de uso por encima de mistificaciones de carácter metafísico relacionadas a la fidelización de la imagen de marca.
4) El plusvalor es la parte de riqueza producida por los trabajadores asalariados (fuerza de trabajo) no retribuida por el empresario que suele ir en dos direcciones: al consumo personal de este y a la inversión ampliada en sus propios negocios.
5) Y no hay mejor forma de garantizar la venta de armamentos que anunciando al ejército que más compra en el mundo, para que no falte la mano de obra que cargue las mercancías, ni los terroristas (futuros clientes) que surgirán de sus guerras imperialistas: http://www.youtube.com/watch?v=cq-ZVIZJaI8 (2012/04/23).
6) Respectivamente para BMW y Citroën: http://www.youtube.com/watch?v=RXwJACmAchg (2012/04/23) y http://www.adweek.com/adfreak/john-lennons-citro-n-ad-fairly-indefensible-12982 (2012/04/23).
7) En Londres ya se están probando las marquesinas de publicidad biométrica, donde mediante una cámara el cartel reconoce si el espectador es hombre o mujer, junto con otros rasgos leyendo el iris del ojo, mientras la publicidad se adopta a sus supuestas preferencias en tanto inscrito en grupos de target. Ver: http://videos.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/hardware/adios-a-la-publicidad-convencional_7EqCzFRZmSJj0MkkMx6uo7/ (2012/04/23).
8) Este es el caso de Loewe con su anunció dirigido a los niños “muy pijos” de las clases dirigentes: http://www.youtube.com/watch?v=UUWFWJ9fRoo&feature=youtu.be (2012/04/23).
9) En la gramática marxista, la “superestructura” es todo aquello que, en última instancia, está conectado dialécticamente y determinado por la base material de la sociedad (las relaciones de producción). En la superestructura entraría todas las producciones culturales de los hombres como la judicatura, las artes, los diferentes sistemas ideológicos, etc.
10) Seguramente acumulativamente creciente a medida que el hombre consiga librarse del trabajo como medio de subsistencia y pueda dedicarse más a la expresión de sus libres potencialidades creativas.

Para saber más, breve bibliografía y filmografía combinadas:
- BERGER, John (2007), Modos de ver. Barcelona: Gustavo Gil [1972].
- DANNORITZER, Cosima (2010) Comprar, tirar, comprar. España/Francia. Ver: http://www.rtve.es/television/documentales/comprar-tirar-comprar/ (2012/04/23).
- DEBORD, Guy (1995), La sociedad del espectáculo. Santiago de Chile: Naufragio [1967].
- HARVEY, David (2007), Breve historia del neoliberalismo. Madrid: Akal [2005].
- ILLESCAS MARTÍNEZ, Jon E. (Jon Juanma) (2009): Estetificación y falsificación de la vida en el sistema publicitario. Rebelión, 2 de agosto de 2009: http://www.rebelion.org/docs/89506.pdf (2012/04/22).
- KLEIN, Naomi (2001), No logo. Barcelona: Paidós [1999].
- MANDEL, Ernst (1986), Las ondas largas del desarrollo capitalista. La explicación marxista. Madrid: Siglo XXI [1980].
- MARTEL, Frédéric (2011), Cultura mainstream: Cómo nacen los fenómenos de masas. Madrid: Taurus [2010].
- MARX, Karl (2007), El capital. Madrid: Akal [1867].
- WALLERSTEIN, Immanuel (2005), La crisis estructural del capitalismo. México D.F.: Contrahistorias.

El presente artículo fue realizado y finalizado el 23 de abril de 2012 para Vía 52. Sin embargo, tiene derechos Creative Commons pudiendo ser reproducido libremente en cualquier lugar siempre que se conserve la totalidad del texto, la estructura, se cite la autoría y no exista ánimo de lucro.

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Lágrimas

Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Llora la noche en silencio, no entiende que está pasando
salpicada de rocío recorre los pastizales
que la saludan sonrientes
sin ver que ella va llorando.

¿Por qué llorará la noche?
No llegan a preguntarse.

Llora la madre en silencio, con su pequeño en los brazos,
con la panza llena de hambre recorre la calle, el barrio
que la saluda sonriente
sin ver que ella va llorando.

¿Por qué llorará la madre?

No llegan a preguntarse.

Llora la anciana recuerdos de ayeres que la dejaron
con tanta tristeza a cuestas tiene doblada la espalda.
La gente la saludaba,
sin ver que ella iba llorando.

¿Por qué llorará la anciana?
No llegan a preguntarse.

Riendo va la indiferencia con sus cabellos al viento,
contagia su risa loca, a todos los va tocando,
y el barrio se echó a reír
también, con risa alocada.

¿Por qué ríe la indiferencia?
No llegan a preguntarse.

La noche siguió llorando, con la madre y con la anciana.

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A Zitarrosa

Liliana Perusini (Desde Santa Fe, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En un barrio del sur,
de negros y candombes,
la noche le enseñó
la bohemia y sus fantasmas,
el día, el abandono y la injusticia
y el llanto ahogado del pueblo,
le marcó el camino.

Su voz profunda y transparente
como su pensamiento y su vida,
sin miedo, resuena en su guitarra,
rescatando los sueños de la orilla.

El dolor en la milonga,
en el candombe, el olvido,
chamarritas, adagios y coplas,
denunciando la injusticia.

Y su canto solidario y sin tapujos,
en el carnaval callejero,
de murgas y tambores.

Ayer, recuerdo
sus canciones de amor y lucha,
volviendo del exilio
con augurios de otros tiempos.

Y hoy, cuando suena su guitarra,
aún duelen sus verdades,
en sus versos de poeta.

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“El hombre no mediático que leía a Peter Handke” en la Feria del Libro de Sevilla

EDICIONES EN HUIDA (Desde Sevilla, España. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

“El hombre no mediático” vive entre el encierro y la necesidad de andar, la propia estructura de la novela juega a la afirmación nietzscheana de que “Sólo tienen valor los pensamientos caminados”, que también es la idea de Peter Handke que asegura que “Estar en camino” es una “Investigación de uno mismo”. En algún momento de su andadura, el investigador-personaje recuerda la frase de Pessoa: “¡Viajar! ¡Perder países! ¡Ser otro constantemente...!" Edgar Borges presentará “El hombre no mediático que leía a Peter Handke” en la Feria del Libro de Sevilla, el próximo 12 de mayo, a las 19.00h., en la Sala Apeadero.


En Roma, poco después de la presentación que el pasado 16 de marzo hiciera de su nueva novela, una periodista francesa le preguntó a Edgar Borges por qué, a un autor latinoamericano, le interesa la obra de Peter Handke. El venezolano respondió que “la palabra es del mundo y, si hoy los seres humanos padecemos de una severa interpretación de la palabra, lo más lógico sería que cualquier persona se ocupara de analizar las causas que nos han llevado a un creciente proceso de aislamiento social”. Luego, el autor se dirigió al público presente para intentar explicar por qué considera que su novela “investiga la realidad de una sociedad saturada de mensajes incompletos, desde la ficción de un sujeto vacío de opinión”.

“El hombre no mediático que leía a Peter Handke” (Ediciones En Huida, 2012) es, según algunos críticos, una novela propia de la postmodernidad, si bien a su autor no le agrada la etiqueta. Pero también es una obra “híbrida” de lectura abierta. De ahí que lector deberá estar atento a las pistas que deja el autor. “El hombre no mediático que leía a Peter Handke” cuenta en tiempo real la historia de un investigador, llamado Edgar Borges, que permanece encerrado en su habitación recopilando datos de la obra del escritor austríaco Peter Handke (Griffen, Austria, 1942). No obstante, un encierro, que podría ser considerado la opción normal de un frenético investigador que ha decidido aislarse de su familia, contiene realidades que van más allá de las cuatro paredes donde se desarrolla la historia. De niño el personaje central que habita la investigación fue secuestrado; en su aislamiento su único contacto comunicacional fue con los libros de Peter Handke. Por su parte, el sujeto real que conduce la investigación descubrirá que el personaje de su historia guarda muchas similitudes con su persona. ¿Pérdida de memoria?, ¿autoengaño?, ¿doble personalidad? Estas y otras preguntas forman parte del hilo conductor de una ficción que, sin perder nunca su condición de novela, dibuja el contrapeso de dos encierros. En una habita un hombre sólo con el conocimiento de las imágenes literarias de Peter Handke, y en la otra una sociedad padece de saturación mediática. ¿Qué ocurre cuando el sujeto sale de su habitación? ¿Qué clase de relación se establece entre él y los otros?

Sobre el nombre y la realidad del investigador-personaje, Edgar Borges sostiene que “se ha contratado a si mismo, para integrar el reparto de su ficción, porque quería jugar al actor que interpreta su propia historia”. Y, además de él, afirma el autor, “he contratado a familiares, amigos, vecinos e investigadores para que participen en la construcción de esta otra realidad”. El narrador se vale de la tensión y de la ironía para desmontar realidades mediáticas y contar, en tiempo real, un magistral híbrido literario que integra crónica, investigación y diario. Pero, ¿quién cuenta la realidad de quién? ¿El investigador o el autor? ¿Acaso el autor no es el investigador? Esta investigación podría titularse “La palabra, desgaste en la sociedad mediática y necesidad de revalorización en la vida cotidiana”; también podría ser la puerta hacia un estudio sobre la pretensión -del poder establecido- de silenciar a los escritores que, como Peter Handke, niegan la verdad absoluta. Sin embargo, rumbo al final del trabajo, una novela se le rebela a la investigación y determina el título de todo cuanto aquí ocurre: “El hombre no mediático que leía a Peter Handke”.

Edgar Borges (Caracas, Venezuela, 1966), autor de novelas como “¿Quién mató a mi madre?” (III Finalista del Premio de Novela Ciudad Ducal de Loeches 2008) y “La contemplación” (I Premio Internacional de Novela “Albert Camus” 2010), con su escritura pretende subvertir el orden de lo que observa. Así, la crítica se refiere a él como participante de “una narrativa abierta que se manifiesta en contrapeso a la narrativa que plantea el poder” (Vicente Huici) o “un ficcionista que utiliza su literatura para rebelarse contra la realidad (Enrique Vila-Matas). Edgar Borges escribe sobre la persona que libra una batalla silenciosa consigo misma (“acaso por descubrir su propia ficción”, dice el autor), teniendo, a la vez, que asumir la realidad ante los demás. Como novelista, cuentista, cronista y dramaturgo, desarrolla el entramado del teatro como si buscara que el lector se enfrente al escenario diario de su existencia. Si cada autor tiene un tema transversal en su obra, el suyo sería el del Ser urbano que se sospecha deshumanizado, solitario e incomunicado.

Un mes después de su lanzamiento editorial en España, la nueva novela de Edgar Borges ha sido muy bien recibida por la crítica y por los lectores. Son numerosas las opiniones que en la prensa ha originado el libro. El poeta y ensayista Francisco Vélez Nieto la define como “una aventura literaria de una dimensión trascendente”; mientras, el filósofo Vicente Huici destaca “el juego literario que Edgar Borges realiza entre la intimidad del yo y la mundialización que habita en el afuera”. Por su parte, Sandra Santana, poeta y traductora de la obra del austríaco Peter Handke, celebra “la original propuesta y la cuidada elaboración de la novela”. Entre los escritores venezolanos radicados en el extranjero también han surgido reacciones, es el caso de Fernando Báez, quien asegura que “se trata de una obra novedosa, impactante y profunda que apuesta a la imaginación y nos conmueve con el diario de un pensamiento sobre la esencia misma de la condición humana”.

“El hombre no mediático” vive entre el encierro y la necesidad de andar, la propia estructura de la novela juega a la afirmación nietzscheana de que “Sólo tienen valor los pensamientos caminados”, que también es la idea de Peter Handke que asegura que “Estar en camino” es una “Investigación de uno mismo”. En algún momento de su andadura, el investigador-personaje recuerda la frase de Pessoa: “¡Viajar! ¡Perder países! ¡Ser otro constantemente...!" Edgar Borges presentará “El hombre no mediático que leía a Peter Handke” en la Feria del Libro de Sevilla, el próximo 12 de mayo, a las 19.00h., en la Sala Apeadero. La ocasión será propicia para que Martín Lucía y Pedro Luis Ibáñez Lérida, los editores de Ediciones En Huida, celebren el lanzamiento de la colección DSK, de narrativa y ensayo, con la obra del autor venezolano y Julio Mariscal y la revista Platero, de Francisco Basallote. (Créditos foto “El hombre no mediático”: Martín Lucía. Fotógrafo: Rafa Ordoñez).

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Pueblo Yánesha: el nuevo canto épico de América Latina

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

El género épico ofrece hechos legendarios en forma de epopeya, cantar de gesta, romance, cuento, mito, leyenda, relato, novela, que identifica una cultura. El Ministerio de Cultura del Perú acaba de presentar Yánesha, una de las gestas ancestrales más importantes de su historia pre inca, que guarda similitudes con pueblos andinos vecinos y bien puede atraer la atención de la cinematografía internacional, siguiendo a otras culturas admiradas por el mundo. Los Yánesha es uno de los 56 pueblos de la amazonia, en la selva central, en las sub-cuencas de los ríos Palcazu, Huancabamba-Pozuzo, Pachitea y Perené.

Ese reconocimiento no siempre es espontáneo. Es más bien fruto de una profusa investigación, exuberante bibliografía, sólida museografía, intensa promoción y producción de excelentes obras cinematográficas, que, sin duda, concurren en la edificación de una clara identidad de una cultura.

Tal afirmación es comprobada si seguimos de cerca el lejano Oriente con el Mahabharata y el Ramayana, el Kojiki y la epopeya de Gesar, que aún se sigue cantando en territorios de Asia. Los griegos, con la Ilíada y la Odisea. Roma, la Eneida. Francia, el Cantar de Roldán. Italia, la Divina Comedia. España, el Mío Cid. Los alemanes, con Los Nibelungos. Inglaterra, El Paraíso perdido.

El Perú, es depositario de un riquísimo tesoro de relatos, canciones y ritos, que pasa por un proceso de recuperación de los paisajes ancestrales. Una referencia nueva es la historia de Yánesha, una nación con quince mil habitantes, cuya cultura se explica en una larga travesía desde la Amazonía brasileña hasta la costa limeña, venciendo la abrupta cordillera de los andes.

“El Instituto del Bien Común – IBC informa a la comunidad internacional que “tiene la Historia de un pueblo indígena del Perú que es al mismo tiempo la Historia del Perú”. Según el antropólogo investigador Richard Chase Smith, fundador de esta entidad, formado en las universidades de Cornell y Harvard y residente en el Perú desde hace cuarenta años, explica haber comprobado que las instituciones religiosas, sean católicas o evangélicas han limitado o silenciado las voces del pensamiento popular, atribuyéndole un origen diabólico, contrario a la existencia de Dios, siguiendo la misma conducta de los primeros conquistadores.

Los relatos de los abuelos Yáneshas se suman a las investigaciones en libros y escritos de los siglos XVI, XVII y XVIII, con información de las misiones mercedarias, franciscanas y dominicas, que coincidieron en parte con los relatos de los amazónicos. La revaloración de Yánesha está ligada al trabajo del IBC, fundado en 1998, cuyo objetivo es buscar soluciones a los problemas prácticos de la gestión y la economía de los recursos, servicios y espacios comunes de Yánesha y los pueblos vecinos.

“Estamos mostrando a los ojos de los peruanos un lugar específico, mapeado, entre ocho mil topónimos, de los cuales cinco mil han sido identificados, con su historial oral. Mientras los jóvenes son escépticos con el redescubrimiento, y solo consideran historia a la vida de Bolívar y San Martín, o aceptan con escepticismo a Manco Capac; después de más de treinta años de silencio las mismas ancianas y ancianos comienzan a narrar su invalorable tesoro”.

Hay por lo menos quince narrativas épicas con 15, 30 y 60 capítulos. No hay una sola persona que conozca toda la historia. Utilizando la informática y geomática del IBC, Yáshena puede acceder a un Sistema de Información sobre Comunidades Nativas de la Amazonía Peruana (SICNA) para cubrir la carencia de mapas e información. Con estos recursos y una biblioteca especializada, promueve el ordenamiento territorial y la defensa de los derechos de propiedad de los pueblos indígenas.

La muestra "Paisajes Ancestrales del pueblo Yánesha", presentada en el Museo de la Nación, es un certero acercamiento del Ministerio de Cultura, en tanto se convierte en parte de un programa de promoción de una etnia amazónica con más de 3000 años de antigüedad, decisión que coincide con el pensamiento de Espíritu Bautista.

Bautista, el líder Yánesha, profesor autodidacta propone un trabajo con las comunidades en la agricultura, manejo ambiental y cuidado de los recursos naturales, a partir del rescate cultural. El proyecto también constituye un semillero infantil, como revelan los dibujos del profesor Anselmo Cruz y diversos documentales.

La presencia del Estado en el pueblo Yánesha, en el Ucayali, al interior de Oxapampa, es inadvertida. El municipio ocasionalmente presenta una pequeña obra, como un club de madres, hace dos años. Pero aclara que “esa lejanía del Estado no es culpa, necesariamente, de los gobernantes sino de nosotros que no exigimos, ni contribuimos al cumplimiento de las normas”.

Espíritu Bautista considera que los Yánesha han conseguido “recomponer las gestas de una constelación de ancestros y héroes poderosos que pacificaron el mundo, lo modelaron y dotaron de riquezas naturales”. La muestra que ofrecen nos habla del Sol y de la Luna y su permanencia en la tierra, y de una pareja de hermanos encargada de conservar y distribuir el agua de los nevados hasta los bosques amazónicos.

El historiador Rafael Barón Gabal, viceministro peruano de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales, al inaugurar oficialmente la exposición de los Paisajes ancestrales del pueblo Yánesha, enfatizó en la importancia de articular el esfuerzo de 40 años de trabajo de este pueblo para promover la salvaguarda y la inclusión social.

También recordó que en una investigación suya del Callejón de Huaylas, ubicó a las antiguas poblaciones tomando un mapa de ese momento, revisando crónicas judiciales, visitas de funcionarios de la corona española del siglo XVI. “Es posible que en ese entonces no se había percatado en algo que existía entre los pueblos sobre la relación ancestral y territorial que hace sentir que la memoria de los peruanos no es reciente, sino muy antigua como la cultura Yánesha y sus fuentes orales y geográficas”, como las que ahora se utilizan con ayuda de la tecnología y el notable interés de las principales universidades del mundo.

Yánesha, en la muestra interactiva, en base de dibujos con el pincel de artistas autodidactas, más los mapas, canciones y videos, recoge el trabajo de cuatro décadas de un equipo liderado por el antropólogo Richard Chase Smith y el experto en cultura y tradiciones Yánesha, Espíritu Bautista. El trabajo es considerado como el estudio más completo que se haya realizado sobre una etnia de la selva peruana que, en un futuro, podría ayudar a entender el posible origen amazónico de las culturas andinas, tal como lo planteó Julio C. Tello en su teoría sobre el nacimiento de la cultura Chavín.

Otro proyecto del IBC es un plan de protección para la Reserva Isconahua. Decenas de delegados de comunidades nativas, federaciones indígenas, el Indepa, organismos regionales e Isconahuas que hace años salieron del monte han participado en un Taller de Elaboración del Plan de Protección de la Reserva Territorial Isconahua en la ciudad de Pucallpa. Una reciente investigación en las cabeceras de los ríos Callería, Utiquinía y Abujao registra 80 testimonios de avistamientos de indígenas aislados en la Reserva Territorial Isconahua y zonas aledañas, que demandan un plan de protección para resguardar su integridad debido a su vulnerabilidad frente a enfermedades, la tala ilegal, la minería aurífera, la actividad petrolera, el narcotráfico y la construcción de una carretera o ferrovía que atravesaría su actual zona de tránsito.

Otra muestra infográfica “Expulsados del Paraíso” ya presentada en Lima, Iquitos, Puerto Maldonado y en la Plaza de Armas de Pucallpa, revela con fotos, mapas y datos actualizados el aislamiento de los pueblos en la frontera Perú- Brasil.

Respecto a la Ley de Consulta Previa, los comuneros de Yánashe, son conscientes que siempre han habido diferentes formas de conocer lo que los pueblos nativos piensan de la extracción de los recursos naturales. Sin embargo, después de participar en sucesivas asambleas y exposiciones de juristas comprometidos con los pueblos nativos, estiman que la reciente Ley y su Reglamento, relacionada con el Convenio 169 de la OIT, no satisfacen del todo sus aspiraciones, pero hay avances, que pueden ser mejorados.

LA EPICA A LA PANTALLA GRANDE

El canto épico Yánesha, situado en el tiempo y aplicándole un procedimiento científico, significa la afirmación de la personalidad de una cultura y coincide en la gran importancia al fermento popular. En América Latina, la producción de la literatura escrita y filmes ha experimentado recientemente un auge notable, especialmente en Bolivia, Ecuador y Colombia, que ha sido estudiada recientemente por Freya Schiwy y Jorge Zavaleta Balarezo.

Freya Schiwy, de la Universidad de California, con provocadores análisis sobre transculturación, alfabetización, testimonio, la ciudad letrada, y el multiculturalismo mundial, viene creando redes de comunicación entre diversas culturas, como una forma de comprensión más amplia de la descolonización y el estudio anticolonial contra el telón de fondo universal del siglo XXI.

En opinión del peruano Jorge Zavaleta Balarezo, de la Universidad de Pittsburgh, el cine latinoamericano contemporáneo confirma la posibilidad del arte experimental, sin límites, y plantea preguntas cruciales. En su tesis doctoral “Hacia un cuarto cine: violencia, marginalidad, memoria y nuevos escenarios globales en veintiún películas latinoamericanas”, remarca el valor cultural y protagónico en el cine Regional de César Vallejo y Jorge Luis Borges, entre otros, y la clara influencia de directores como Antonioni, Bergman, Tarkovsky. También ofrece una serie de retratos realistas, en la que los cineastas jóvenes desarrollan su propia visión de las nuevas condiciones de vida en el continente y analiza las recientes producciones continentales, como una opción certera para redescubrir los valores de la Región, en un contexto de una cultura global, en el que predomina la comunicación audiovisual y sobre todo el cine.

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“Una forma de vida” de Amelie Nothomb

Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Amelie Nothomb
Una forma de vida
Traducción de Sergi Pamies
Editorial Anagrama

Para escribir una buena novela y que esta atraiga al lector a sus páginas desde la primera hasta la última, es imprescindible disponer de ingenio y oficio sin ninguna necesidad de buscar una originalidad forzada. El resto, es decir la trama, el conjunto, llega solo y se agradece. Y Amélie Nothomb muestra que posee capacidad sobrada tanto intelectual como creativa para lograr lo que se propone en el campo de la literatura, siempre girando su temática sobre ese protagonista que es el cuerpo humano, la persona en sí con todas sus virtudes y defectos.

Así, en Una forma de vida todo es iniciarse la narración cuando se nos presenta a través de una carta extrañas vivencias de un norteamericano llamando Melvin Mapple dirigida a la propia autora. Este el comienzo de una historia epistolar entre este ciudadano made en USA que se encuentra en Irak como soldado pegando tiros y la deliciosa Amelie. Carteo que a medida que va desarrollándose adquiere más emotividad y hondura, intriga e intimismo, muy especialmente por parte de ella la escritora al considerarse comprometida con la situación de este complejo personaje, que ha contraído una enfermedad común entre los soldados como es la gordura por el mucho comer con avaricia.

Y a medida que el cruce epistolar va aumentando es cuando el soldado gordo y cada día más redondo, va desgranando trozos de su vida: “Soy obeso. No de nacimiento. De niño y de adolescente era normal. De adulto, no tardé en adelgazar a causa de la pobreza “hasta que considerándose un joven más sin perspectivas, decide ingresar en el glorioso ejército de los Estado Unidos de América, ese que pierde guerra tras guerra mientras prepara otra. Y aquí, este militar que antes era un puro esqueleto hambriento, descubre la posibilidad de comer para matar toda el hambre almacenada en la mente y el estómago. De manera que, cuando en 2003, cuatro años después de su ingreso en el glorioso ejército, lo envían a Irak, su carrera alimenticia dada la tentadora oferta del menú, le lleva irremediablemente a engordar de manera increíble.

Y en aquellos sangrientos combates en una guerra equivocada y salvaje en la que las operaciones provocan en la tropa la pérdida del apetito y trastornos mentales, a nuestro buen soldado le sucede, como a muchos otros todo lo contrario, pues vuelve tras la batalla en un estado de shok, “asombrado de seguir vivo, horrorizado, lo primero que haces después de cambiarte de pantalones (nunca dejas de manchártelos) abalanzarse sobre la comida” Siendo tal su decorador apetito que termina por ingresar en el reconocido grupo de los gordos, maltratadores de inocentes y fieles básculas señalando pesos superiores a los ciento setenta kilos, porque comen y tragan sin descanso.

Además, en los combates son colocados en primera fila como defensa protectora, a la vez que escaparate del imperio, muestra provocadora para los hambrientos y harapientos enemigos locales. Todo un desafío entre la prepotencia “protectora” en un pueblo ocupado donde las muertes solo tiene el precio de la locura y el desatino. Es un Irak e4n el que todavía no se han encontrado aquellas pregonadas armas de destrucción masiva, injusticia escandalosa del inolvidable Buch y sus acólitos entre los que se encontraba un tal José Mari, estandarte gritón de ideología neoconservadora. Y comedor protagonista es conciente de ello, por eso lo expone con cordura, pese a su gordura.

Pasa el tiempo y la correspondencia entre la autora y el soldado obeso va creciendo en juicios y denuncias, en problemas de difícil solución como sucede con los combatientes que regresan a su patria a los que les resulta imposibles adaptarse, porque los males psicológicos y físicos se agravan pese a la atención médica que reciben, que les aclara que ellos son como los ex presidarios, que se tienen que reinsertar. Pero con los soldados, es más difícil que con los presos. Y no es que estén locos como para desear regresar a Irak, sino que sus vidas ya no están en USA. Ya no tienen un lugar, un sitio. Ya no saben vivir.

La historia se lee bien, y describe bien, no quiero afirmar de su lectura distrae, que pertenece a ese tipo de novela que Vargas Llosa condena en su ensayo reciente La civilización del espectáculo, sobre la banalización de la literatura y del periodismo amarillista. La novela revestida de una aparente ironía resulta ser una bomba con efectos retardados, al mostrar la descarnada sociedad en la que se vive, no solamente en USA, sino también Occidente dispuesto a imitar servilmente y con gastos a su nuestro cargo, todo lo peor de una América que también posee ejemplos dignos de copiar para una sociedad menos alienada y entontecida.

Es una novela abarca mucho más utilizando esta correspondencia que al final ofrece sorpresas impactantes que, lógicamente, no voy a descubrir. Sería restar valor a la denuncia de “la estafa e impostura, el sentido de la vida”, porque para Amèlie Nothomb escribir es la búsqueda de una salida de emergencia para no desesperar ante un panorama que cada día que pasa asfixia un poco más, mientras en el aire flota la pregunta de todos: ¿A dónde quieren llegar?

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Gladys Cardozo: “Represas de hacendados paraguayos contribuyen a tragedia en El Chaco”

Indira Carpio Olivo - Ernesto J. Navarro

Entrevista a Gladys Cardozo, Ministra de la Secretaría para la Emergencia Nacional de Paraguay.

Las lluvias y el desborde de ríos afectan a más de 13.000 familias en Paraguay. La recién creada Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) asiste, desde este de abril, a las familias afectadas junto a otras organizaciones del Estado y no gubernamentales. La región más perjudicada es la occidental, específicamente el Chaco paraguayo y a tres de sus departamentos, a Presidente Hayes (8.626 familias afectadas), en el de Boquerón (3.485) y en el Alto Paraguay (1.543) que delimitan con Argentina, Brasil y Bolivia. El área más golpeada es la denominada Chaco Central, cercana al río Pilcomayo. Esta riada coincidió con un régimen de lluvias inusitado. "Lo que ha debido llover en un año ha llovido en una semana. Todo ha ocurrido muy rápido sin darnos tiempo para prepararnos", nos explica Gladys Cardozo, Ministra de la Secretaría de Emergencia Nacional en El Chaco Paraguayo. La anegación ha inundado numerosos pueblos, entre ellos aldeas indígenas, y extensas áreas ganaderas en Paraguay. Este río separa Paraguay con el norte de Argentina y nace en Bolivia. Al menos seis personas han muerto, según las fuentes oficiales, debido al aislamiento de muchos de los poblados. El Gobierno paraguayo decretó así el estado de emergencia en el Chaco. Asimismo, las Fuerzas Armadas volarían tres diques construidos por hacendados de la cuenca del Pilcomayo "una región caracterizada por sequías recurrentes".



En entrevista para el programa radial La Brújula del Sur (1) Cardozo, dijo que esta situación contribuyó a que la tragedia pasara a mayores. "Durante muchos años este territorio estuvo soportando sequías. De manera que el agua que venía del río Pilcomayo fue represada en más de 40 diques y terraplenes construidos, que han obstaculizado el paso del agua. Entonces el agua se ha desplazado hacia el chaco central buscando un cauce hacia donde corre" (…)"Se han derribado tres diques y estamos planificando para el resto de la semana otros más". En total serán 10 diques a derribar como parte de plan inicial para reconducir las aguas y así "los cauces secos de los afluentes del Pilcomayo puedan recuperar su curso y llegar hasta el río Paraguay, conexión de toda la zona del Chaco", declara Cardozo.



Solidaridad internacional

"Es muy probable que hagamos un llamamiento internacional, cuando el presidente así lo disponga", nos dice la Ministra. Ahora mismo, el gobierno de Paraguay se maneja con recursos propios. Recientemente Argentina anunció el envió de una comisión de asistencia y un helicóptero para apoyar las tareas de rescate de las familias aisladas por las inundaciones en el Chaco. Durante el día una comisión de la Embajada de Venezuela visitaría la región occidental para acompañar y determinar las acciones de solidaridad con el pueblo hermano. "Vamos a tardar muchísimo en recuperarnos, porque la población ha perdido el 100% su producción, sobre todo las comunidades más vulnerables, las indígenas en El Chaco paraguayo, que son como 28 mil familias que en este momento están sufriendo las consecuencias de la inundación".

Para conocer las respuestas completas escuche el AUDIO aquí: http://soundcloud.com/brujulasur2012/entrevista-a-gladys-cardozo

Para ampliar las informaciones:

1) La Brújula del Sur es un programa que se transmite en la emisora del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, Alba Ciudad (albaciudad.org, @albaciudad, 96.3 FM) y Radio Rebelde (radiorebelde.info, @radiorebelde915, 91,5 FM), conducido por Ernesto J. Navarro y producido por Indira Carpio Olivo.

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Documento histórico: 18 marzo 1981 - Chantaje de la corona

Víctor Ramírez (Desde Canarias. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Me imagino que a pocos dejarían indiferentes los sucesos y versiones y actitudes acaecidos antes del golpe militar, durante el golpe militar y tras el golpe militar del 23F. Digo bien: golpe militar, y no intentona de golpe o golpe frustrado.

Por supuesto, parto de la base de que Corona no se reduce a rey, reina, hijos y demás familia, al igual que caudillazgo no se había limitado a Caudillo en exclusiva. Ambas nominaciones, a poco análisis que se haga, resultan las simples tapaderas de esas bien hilvanadas clases, pocas y a su vez subyugadas, que dominan este parece que maldecido país.

Uno tiene la desanimadora fortuna de pensar, elucubrar, leer y dejar luego, ahíto, de leer, mirar y cerrar los ojos, de abrir los labios para hablar y cerrarlos para guardar, una vez más, silencio.

Uno tiene la desanimadora fortuna de no tener que simular su odio a la vida y a la libertad en mal llamado amor a patria, bandera o determinada actitud política de sojuzgamiento.

Uno se reduce, con el alma desnuda y sin callos y desarmada, a intentar respetar al hombre y lo humano, a intentar que cuantos nos rodean sean menos infelices, más menos humillados en sus ignorancias y cobardías obligadas.

Pobre de mí, uno todavía mantiene la fe en la palabra. El inocente, totalmente indefenso, la emplea sin otro fin que el obligado derecho a emplearla por dignidad, por deseos de sentirse todavía humano, apenas humano, y ansioso, a su pesar, de una libertad seria, sin sucedáneo, sin (seguían renglones tachados, cinco, totalmente ilegibles)

La hipocresía, sabemos, carece de límites, de fondo. Y uno asistía dolido a la mascarada del reforzamiento de un sistema mediante el chantaje más burdo y por consiguiente más coherente: el acogotamiento pleno de un pueblo ya acogotado con el sanguinario fantasma de un golpe militar, cuyas secuelas todos imaginamos, con cuyas secuelas tanto se esfuerzan en amedrentarnos ya amedrentados.

Ahora Corona es mejor porque, si no fuera por ella, se suelta a la bestia que mata o esclaviza más aún. Ahora todos, si no pecamos de ingratos, habremos de ser o monárquicos o esclavos de más sanguinarios salvadores de patrias. Y sin término medio.

Incluso creídas mentes preclaras de la izquierda desdentada vuelven a letanizar que el dilema es democracia o dictadura, entendiendo por democracia a Corona manteniendo a raya al golpista fiero pero vivo y bien cobrado y vivido.

Basta con recapacitar apenitas sobre lo acontecido, basta con pensar y repensar quedito lo observado, oído, entreleído y supuesto e imaginado.

Basta con eso y preguntar quiénes ganaron o continuaron ganando con esa tragicomedia bufa en la cual se nos volvió a recordar de qué lado están los matadores engallados y de cuál los indefensos defensores de la vida y del hombre a secas y sin engallamientos, atónitos, ven (seguían renglones, tres, muy bien tachados, totalmente ilegibles).

Si esto no está claro, es porque quedamos inexorablemente ciegos o nos han obligado nuestras ignorancias y cobardías a enceguecer. Si esto no está claro, malditamente claro, es que, sin remedio, aceptaremos una vez más el sacrificio de admitir la dominación inapelable como dogma de vida en muerte moral.

No, juro que uno no quiere provocar, que uno está acobardado hasta lo increíble, que uno ya perdió el orgullo, que uno se quedó sin esa patria en que creía cuando pensaba que la libertad y la honradez podían verse alguna vez juntas.

Ya uno es puro miedo cercado de agua y desesperanza por todas partes, y ahora más, mucho más, sin remedio.

¡Y cuán poco favor le hacen a ese rey al que tanto dicen obediencia, lealtad o cosas de ésas, aquellos que, como el alcalde de esta ciudad, se llenan la boca diciendo que "si no es por el rey" muchos de "nosotros" no la contaríamos!, ¡y cuán poco favor le hacen al reducirlo poco menos que a domador o guardián o sobornador de la bestia carnicera que muchos ven en el ej (seguían renglones tachados, cuatro y medio, muy bien tachados, totalmente ilegibles y un dibujo infantil de barco pirata).

Como lo que pueda yo pensar sobre la utilización de solicitar el premio Nobel, por ejemplo, para el rey -vayan ustedes a saber, que lo sabemos, con qué intenciones. Pues esos que lo solicitan, que yo sepa, no han dicho qué guerra había, quiénes contendían, dónde estaban las armas y cómo se trajo la paz el aspirante. Ni han dicho qué guerra, si no la había, iba a haber, quiénes contenderían, en qué proporción se repartían las armas y cómo y cuándo el aspirante la evitó.

Por supuesto que hace tiempo eso de los premios y los premiados me importan menos que nada, un carajo. Lo que sí me importa, mala suerte la mía, son el cinismo enchaquetado o engalonado y el servilismo cortesano y la hipocresía envalentonada e impune de esos que basan su respetabilidad en buscar cobarde y sacramentado amparo tras el poder actual mediante adulamientos que incluso imponen a la plebe, a la masa, a los nosotros; de esos que aún intentan hacernos creer que se cerró, tajante y justicieramente, la época de la dictadura con esto que ahora nos viven.

Los que tenían el poder no sólo lo conservan sino que lo han incrementado. Tanto lo han incrementado que incluso lo delegan en juguetones ¿demócratas? de derecha e ¿izquierda? (seguían dos renglones y medio tachados y, al margen, con letra mayúscula y distraída "MIERDA DORADA").

Esto me lleva a recordar un pasaje de "Fortunata y Jacinta" en el que una altaburguesa, refiriéndose a la restauración de Alfonso el Doce, dice:
"porque le hemos traído con esa condición: que favorezca la beneficencia y la religión".

O lo que, por el estilo y en la misma novela, dijo el altoburgués Baldomero Santa Cruz: "¿Qué me dices del rey que hemos traído? Ahora sí que vamos a estar en grande".

Los comentarios sobran. La verdad -cierto- se esconde, pero existe.

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Descubierto óleo de Salvador Dalí a Barak Obama, éste muy joven entonces; es una pintura asombrosamente sensacional, por lo premonitoria

Guillermo Guzmán (Desde Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Hoy descubrí por azar una pintura que me dejó atónito, se trata de un óleo sobre cartón, de 44,4 x 30,3 Cm. Hechura del catalán pintor Salvador Dalí.

Lo más asombroso es que en la parte inferior derecha del complejo cuadro posa nada más y nada menos que el entonces joven, hoy actual Presidente norteamericano Barak Obama.

Huelga añadir que se trata de un cuadro surrealista e intitulado como “El juego lúgubre”, precisamente lo que el gobierno norteamericano pretende hacer con el resto del mundo.

Obama aparece de espaldas -abrazado con su alter ego, éste, obviamente de frente a él y con la cabeza hundida sobre los hombros de su par original, casi como llorando y/o tal vez diciendo ¡fo!- y con los pantalones chorreados de marrón.

Lo premonitorio del cuadro es que precisamente Mr. Obama, de seguro, ha debido mancharse los pantalones cuando leyó las encuestas de Hinterlaces, y, precisamente, después oyó la voz mayor del propio Schemel, quien dejó entrever así como quien no quiere la cosa, que por cualquier vía, Chávez es un candidato imbatible.

Schemel no es santo de nuestra devoción, lo saben todos, e inclusive los más enconados adversarios del proceso revolucionario reconocen para sus adentros, que Chávez va a darle una pela a “Capricho”, el 7 de Octubre; de ahí que Obama ahora ande así, como otrora en el cuadro, a sabiendas de que el resonante triunfo de Chávez, el 7 de Octubre próximo, retumbará allende nuestras fronteras.

Y, eso no es todo; analizando otro óleo del referido pintor –“Autorretrato blando con tocino frito”¬- tuve la sensación de que la imagen pautada (valga decir, pintada) se da un aire a Hillary Clinton; no puedo afirmar de manera categórica que sea ella quien posó para ese óleo pero, por lo malalengua y, además, que se la pasa “preocupada” por quítame esa pajita del hombro, yo estimo que es su vivo retrato.

De todas maneras y para no ser irresponsable dirigiré un mensajito de texto al Doctor Lupa, para ver si él corrobora mis aseveraciones.

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Valentín está contento...

Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Alejandro Korn, Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Un Rutini Sauternes, el vino dulce de elegancia y singularidad, requiere una copa especial y otra decisión conceptual: atacar con cuidada estrategia un helado de canela que preparó la tía Cota.

Estábamos en la sala luminosa que da al parque de la casa de Georgina. Ella, ensimismada, caminaba por él, tomada del brazo de Yon. Su continente grave no impedía disfrutar las líneas bellas, suaves de serena expresión que siempre cautiva a propios y extraños.

Es de una elegancia natural que suelen disponer no muchas mujeres. Se desliza y el garbo, ademanes y gestos, son propios de alguien con refinada condición, que no se estudia, ni se adquiere; etérea le señalan algunos inquietos por descifrar el origen de lo incomprensible.

Yon, su hermano, algunas cuestiones conserva, que le dan un aire de linaje misterioso. La majestad impone más allá de los protagonistas y estos dos portaban el atributo.

Esta observación propicia me tenía clavado contra un espejo oval de tamaño natural, que reflejaba la escena bucólica de esa tarde de sol, que febrero regalaba generoso.

Desde la mullida zona roja del sillón, donde me hallaba repantigado, intuía la autoridad de sentirme trasladado en el tiempo, a un escenario dieciochesco.

Los altos muros de la casa temperlina sumaban a la sensación desde dentro, de estar en un castillo. Hasta los cardenales desfilaban con gracia y orden, apareciendo y desapareciendo de los setos vivos y laureles rojos que emergían de la zona arenosa.

Ese domingo (¿siempre en domingo?), la melancolía era una yegua desbocada que piafaba por orientar reclamos.

En el viaje, el Alfa gris me permitió repasar mejores paisajes, como el recuento de pecas en la espalda de la mujer dorada, repasada con esmero por la esponja verde, en una ducha compartida, difusos por el vapor, en un baño de estreno, durante otra noche tumultuosa.

Era grato y suficiente para ese día y esa ruta, luego del San Valentín que tuvo en vilo a mucha gente ansiosa de decir cosas, algo que permite sospechar que encubre bien aquello que no se hace, ser gentil, por ejemplo.

Nosotros regresábamos, parecíamos guerreros en busca de reposo, luego de estar con Fiona.

Ese 14 de febrero y no otro, se había ido Daniel. Ambos conformaron un matrimonio con más años de infortunio y donde el respirador artificial se llevó el remoto amor.

Las enfermedades terminales confrontan con la decadencia y esa frontera es difícil de cruzar y seguir enteros.

Fiona pudo, porque su vida cruza la de Sebastián, en una playa de otoño y dar con el dínamo y la energía; ese amor nuevo los puso en la umbría zona donde los amantes construyen otra realidad; una necesidad fatalista.

Eligieron y erigieron un lugar en el pueblo blanco que descubrieran por cuestiones azarosas y esa casa de madera semi oculta en el bosquecillo, abrigó las cuatro estaciones del amor.

Episódico, en cuanto a los encuentros, inalterable como un hilo de luz, durante la cuenta regresiva que a ritmo decreciente, imponía ese mismo respirador, el precio fue duro para ellos. Fue duro para nosotros, sobre todo para Yon, amigo de los tres en orden de aparición.

Fiona, quien supo darle amparo diplomático durante una escaramuza europea donde las lealtades habían perdido una batalla, dejando el agrio olor a pólvora con sangre, contorsión y asfalto, como escenografía de otro desencuentro, con eso selló el vínculo.

La palabra del vasco siempre protegió a Fiona, incluso en algún aeropuerto “liberado”, donde suele confundirse la razón de la fuerza con la fuerza de la razón.

El tiempo moroso que la vida delimita, hizo que Yon entregara a Daniel en aquel hospital capaz de resolver toda complejidad, uniendo gestiones propias de un puente solidario.

Estar cuando hay que estar, era parte de su código. Estar cuando se debe estar, otra pieza de las tablas donde rigen los mandamientos personales y sagrados. Un códice, pensé.

Hasta allí, donde la sombra y el silencio abrigan de la tempestad, fue posible llevar a Daniel. El resto sería la densa espera de la vacilación. Quizá desde un ajeno cansancio, desde las zonas de las preguntas, Daniel se retiró y el camino se bifurcaba.

Durante ese tiempo entre tiempos, Yon supo acompañar las vacilaciones de Fiona, mujer ideal a la hora de idealizar mujeres. Le pesaba su propia dualidad, pese a que sabía cuanto era Sebastián y su amor, para Fiona.

Ser la bisagra de tres historias siempre, mientras duró, lo tuvo incómodo. Sólo por eso fue que me pidió, un tiempo antes, que contara esa historia con forma de cartas.

- Me asomé a las estrellas porque te extraño -, fue el saludo de Sebastián; ya luego del luto natural que ella consagró al silencio y la soledad, la primavera de los sentidos les había devuelto la esperanza de amarse al sol.

Fiona y Sebastián marcharían para re escribir su carta de amor en la arena.

Aquí, en este salón de vueltas y espejos, yo contemplaba la caminata de los hermanos; Georgina apoyada casi en el brazo de Yon, sonreía ¿le estaría confiando esta historia? No supe, pude o quise interrogar. Mi master sobre la propiedad de los silencios estaba logrado, no así el de la esclavitud de las palabras, hasta ahora.

Cuando regresaron, casi anunciadores del rocío imperceptible a derramar, parecían satisfechos; habrían saldado, seguramente, algunas cuentas y espacios prolongados. Yon no venía tan seguido como hubiera deseado -yo mucho más-.

Mientras ella deslizaba su intención de abocarse a los preparativos de una comida difusa -antes de partir-, se detuvo a mi lado y casi con la fijeza interrogativa de Cecilia y sus ojos grises cuando desmenuza ciertos cuentos, Georgina, desde la intensidad azul de su mirada, casi como dejando caer las palabras que rodaron perezosas, aunque su significado no opacara la dulce gravedad del tono, dejó sitio a una indefinible, casi insondable bruma al rozarme...

¿Sigues siendo el hombre que escribe? -, bajé la mirada, avergonzado -ese- mirando a Yon -vive- vos -me dijo- mirás la vida y como él la vive – No sé si el vasco escuchó.

Una leve sonrisa vagaba en su cara. Como no tenía recursos pensé que la oración es una disposición latente y me hubiera servido... si la tuviera disponible...

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En la ermita de Nuestra Señora de los Órganos

Espiga Dorada (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En la ermita de nuestra señora de los órganos
Que tiene mucho parecido
Con el santuario de nuestra señora de Copacabana
La armonía o melodía de balidos
De las ovejas y corderos
Se vuelve al canto religioso
Reformado por Gregorio I
Ese ladrón de notas
Que ajustó un tratado honroso con los lombardos
Y a quien se le debe la conversión de Inglaterra
A base de hostias y cadalso
La misa del Jumento en Gregoriano
O del Asno
El cura vuelto del revés
Cae en nota
Sin acordarse de cuando fue sacristán
En ceremonia transustancia
De Rebuznos horrendos prorrumpiendo
Representando un sonido
Y el sonido mismo
Que corresponde a este signo
De despedir el Asno su voz
Luego el pueblo
Contestando a su vez
La ermita toda
Con Rebuznos gregorianos aturdiendo
Aquí es el Rebuznar
De mujeres, niños, mozas
Viejos que no saben de la misa la media
En ansia de elevar sus Rebuznos hasta el cielo
Agregado de algunos conventos
No bastantes para formar una nación
O provincia
Imitando a los Asnos con jactancia
Y a su cura tomando por modelo
Qué devoción, qué exhalo, qué contento
Aquí la música de la obra vale más que la letra
Que nos remite a la música de Mozart
O a los valses de Strauss
Con esos cuarenta o cincuenta monjes de Cluny
De quien dependieron más de 2.000 monasterios
Como hijuelas o colonias
Con buena música viniendo
Excitándose en santo celo
Ellos que crearon escuela de Rebuznos
Y antaño Rebuznaron en cátedras
Dotadas a este efecto
¡Qué fuerte!

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Declaración pirulitoplókika

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Como se sabe, el pirulito es un caramelo alrededor de un palito de madera, lo que permite irlo degustando despacio.
El ploki, a su vez, es la onomatopeya del ruido que hace algo pesado al caer en un charco de agua.
Podría pensarse, entonces, que pirulitoploki es el ruido que un pequeño pirulito hace al caer en el charco.
También que es sinónimo de pito catalán, aquellos que se hacía para burlarse de alguien.
Podría ser.
Pero también el pirulitoplokismo es una nueva forma de vivir.
Vivir pirulitoplokikamente en el segundero de los relojes.
Sin embargo consideramos que hay tres tipos de pirulitoplokismo: el pirulitoplokismo positivo, el pirulitoplokismo negativo y el pirulitoplokismo mórbido.

1) El positivo es escribir o decir pirulitoploki sonriendo y con rostro amable, lo que contribuye al bienestar de la humanidad, a la paz y la armonía entre los pueblos.

2) El pirulitoplokismo negativo es cuando esa importante palabra -pirulitoploki- se pronuncia o escribe con mala cara. Con rabia. Letras o decirque impulsan a la guerra y destrucción entre los seres humanos.

3) El pirulitoplokismo mórbido.
Las dos primeras -positiva y negativa- dependen de la situación, el momento en que se dice pirulitoploki.
La tercera es característica de los sádicos, que dicen pirulitoploki cuando ven, escuchando causan el sufrimiento de alguien.
Por eso proponemos una campaña universal para estimular, propiciar el pirulitoplokismo positivo.
Para ello, y para empezar, proponemos que a partir de ahora en cualquier comprobante, recibo, declaración, documento, se escriba siempre la palabra pirulitoploki.
Y que todos los seres humanos cuando van al baño, mientras orinan, defecan o se bañan digan siempre pirulitoploki.

Firmado:
Asociación Internacional Pirulitoplókika.

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Optimismo y catastrofismo

Rodolfo Bassarsky (Desde Barcelona, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

La enorme diferencia entre el mundo que vimos al nacer y el que dejaremos, es un hecho totalmente nuevo en la historia de la humanidad. No hubo época en la que el progreso científico y tecnológico tuviera un desarrollo más acelerado que el de las últimas décadas. Nuestros padres y todos nuestros ascendientes han vivido toda la vida en un entorno no demasiado transformado, aún en los tiempos de la Revolución Industrial. Sin embargo los de mi generación escuchábamos ya bastante grandecitos la radio a válvula y les cambiábamos las púas a los discos de 78 rpm después de cada uno o dos usos... y les mandábamos postales por correo a nuestros amigos de vacaciones diciéndoles: "... esperando que te encuentres bien de salud junto a los tuyos..." y -obviamente- infinidad de cosas similares. Diferencias abismales entre aquella época y lo que nosotros mismos estamos viviendo hoy. Este es un tema apasionante del que con frecuencia me parece que no tomamos conciencia de su extraordinaria dimensión, seguramente porque estamos inmersos en el inconmensurable mar de los cambios vertiginosos, lo que nos dificulta ver con nitidez y perspectiva el significado del fenómeno. No sólo es sorprendente el cúmulo impresionante de "novedades", sino que es quizás aún más impactante cómo esas "novedades" van quedando anticuadas con insólita rapidez por otras y por otras, en una vorágine difícilmente imaginable.
Tan cierto es este panorama que acabo de reseñar como el del hambre, la miseria y la pobreza extrema, el delito sofisticado, la corrupción, las matanzas, la ignorancia, la maldad y la perversión. La brecha entre ricos y pobres, la escasez de recursos por el expolio al que se somete al planeta, desastres ecológicos por el mal uso de esos recursos naturales y otras calamidades gravísimas.

Es decir que nuestro mundo contemporáneo ofrece un panorama de brutales contrastes. Estas diferencias sociales han existido siempre tanto en occidente como en oriente. Las cortes y los plebeyos, los señores y los esclavos, los intocables y los vulnerables. Esta realidad histórica no es un consuelo. Nada justifica la tolerancia ni la indiferencia frente a la injusticia y la carencia de solidaridad entre los hombres. Es una lucha eterna y permanente. El punto – me parece – es determinar cuál es el papel de cada uno y cuál es el rumbo o la tendencia general de la humanidad en este sentido.

Existen dos pensamientos divergentes: unos somos optimistas y creemos en la superación progresiva del hombre y otros son catastrofistas que auguran un sinfín de desastres en un futuro que con frecuencia señalan está a la vuelta de la esquina. Pienso que desde que existe la humanidad – unos 200.000 años – nuestra especie fue consolidando su presencia cada vez con mayor firmeza. Hubo inventos y descubrimientos incesantemente. La agricultura, la escritura, el dominio progresivo sobre otras especies, un avance permanente del conocimiento y un desarrollo también continuo de la inteligencia y de diversas habilidades y talentos. La aparición de la tecnología y del comercio. Y fundamentalmente la capacidad para ir superando -con esfuerzos y sufrimiento- todas las vicisitudes adversas que amenazaron la supervivencia. Las pestes, las epidemias, las guerras de exterminio, las hambrunas, las catástrofes naturales, la maldición de déspotas y genocidas. Desde la prehistoria las calamidades han sido y son una constante como constante es la actitud de inmenso esfuerzo para afrontarlas. La humanidad sobrevive y – estoy seguro – en condiciones cada vez más aptas, mejores, haciendo de la vida, que es significativamente cada vez más prolongada, una experiencia más rica en lo individual, en lo colectivo y en lo que contribuye a la supervivencia de las generaciones futuras.

Se calcula que en el año 1000 a C había unos 50 millones de habitantes en el planeta. Tres mil años después somos 7.000 millones: un aumento de más de 100 veces. Esto demuestra que desde la aparición de la especie y durante 200 milenios, el hombre fue poblando la tierra de manera paulatina y a un ritmo extremadamente lento. En cambio en los últimos tres milenios el aumento de la población mundial fue extraordinariamente acelerado. Esto se produjo y continúa produciéndose debido a la capacidad del hombre para superar todas las adversidades, todas las dificultades, los obstáculos de toda índole que fueron presentando tanto las fuerzas de la naturaleza como los acontecimientos retardatarios que se generaron como consecuencia de la propia presencia de la humanidad en la tierra. Este hecho es suficientemente elocuente, en mi opinión, como para no augurar catástrofes irreversibles o desastres ecológicos que el hombre no sea capaz de superar, por lo menos en el transcurso de las próximas centurias. Tanto el crecimiento de la población como la prolongación de la vida son indicadores que corroboran esta manera de pensar. También es cierto que es razonable deducir que así como desaparecieron otras especies, al hombre le llegará la hora. Pero esa circunstancia no parece estar cercana.

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