jueves, 17 de mayo de 2012

La hermana Mónica

Marcelo Colussi (Desde Guatemala. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

–"¡Hasta mañana, hermana!"–, –"¡Nos vemos, hermano!"–

Con rostros pletóricos de alegría los integrantes del grupo se despedían en la puerta del salón. Todavía algunos, dentro del templo, seguían entonando ya sin música de fondo, la última alabanza –pegadiza, contagiosa.

La iglesia evangélica "Camino del Señor", emplazada en el medio de aquella pobre barriada de arrabal era, como en tantos cultos en cualquier ciudad latinoamericana, un enorme depósito ahora adecuado a fines religiosos. Su rústica terminación, su iluminación mortecina, su techo de láminas de zinc, evidenciaban la humildad. Lo cual no aminoraba –por el contrario: incluso estimulaba– el fervor de sus feligreses. Obreras de maquilas, varones con pasados alcohólicos –ahora empedernidos abstemios– acompañados de todas sus familias, albañiles, algún que otro joven con antecedentes pandilleriles, se daban cita puntual diariamente a las 7 de la noche. Mónica, la hermana Mónica, jamás faltaba.

Siempre sola, bastante bien arreglada, con una edad incierta que podría oscilar entre la adolescencia tardía y la expresión de una vieja enfermera jefa que ya ha visto todo en la vida, la hermana Mónica era una de las primeras en llegar y de las últimas en marcharse. En realidad poco se sabía de ella. Vagamente, y eran más bien rumores, se decía que tenía una hija, pero no quedaba claro por qué nunca se la veía con ella. Algunos decían que la niña había muerto hacía ya años, y fue eso lo que la llevó a acercarse a la iglesia. El pastor –don Jorge, respetable señor canoso con alguna remota ascendencia alemana, vecino de toda la vida en el barrio– tampoco conocía mucho acerca de la hermana Mónica. No era ella de esas personas con un halo misterioso a su alrededor; tampoco llamaba la atención por alguna cosa en especial –su belleza, o su fealdad, su bondad o su maldad–. No; simplemente tenía un no sé qué en su presencia que, aún a su pesar, destacaba.

En la celebración del culto era particularmente entusiasta; pero no mística sino emotiva, conmovedora. Casi podía decirse que en todo lo suyo había algo de sensual. Sus movimientos, sus más inadvertidos gestos, la forma en que cruzaba las piernas: todo tenía un toque que no se correspondía con el de las otras mujeres que frecuentaban el templo. Lo cual no llegaba a ser motivo de especial preocupación, al menos para los varones asistentes. Y si bien no se podía desconocer esa sensualidad, esa exaltación que despertaba, nunca a nadie se le hubiera ocurrido asociar todo eso con algo "demoníaco" –actitud tan típica entre la población evangélica, por otro lado–.

El pastor Jorge, a su manera, la apreciaba. Había un tácito sobreentendido –con el pastor, con los demás hermanos y hermanas– acerca de su vida personal: de eso no se hablaba.

La hermana Mónica se había acercado a la iglesia unos meses atrás. No obstante habitar en las cercanías del templo, a unas pocas cuadras, no se la veía frecuentemente por la zona. Vivía sola, en una modesta casucha de madera. Nada había en sus hábitos que pudiera llamar la atención; nada especial, como tantas otras mujeres que trabajaban fuera de su casa. Salía temprano, decentemente arreglada y mochila al hombro, para volver al atardecer, con cara cansada, dirigiéndose directamente al "Camino del Señor".

Pero definitivamente había algo "distinto" en ella. A veces, con bastante frecuencia, luego del servicio buscaba generar una conversación con algunos miembros del grupo. Por lo general se dirigía al pastor y a los varones más viejos, que eran los de mayor antigüedad en la iglesia. Raramente participaban otras mujeres en esas discusiones. Estos encuentros, por la dirección que la hermana Mónica les imprimía, terminaban siendo una suerte de discusión teológica. Discusiones, claro está, a la altura de quienes intervenían: jornaleros, gente de escasa educación, más de uno de ellos analfabeto, pero no por eso menos intensas en emotividad, en ansias de develar los misterios planteados.

Siempre giraban en torno a cuestiones éticas: ¿qué es el bien y qué es el mal?, ¿qué es actuar correctamente?

En realidad no podía decirse que fueran discusiones en sentido estricto. La hermana Mónica se limitaba a lanzar la interrogación (limitaba: ¡como si eso fuera poco!), escuchando luego ansiosamente, quizá esperando una fórmula mágica, una palabra reveladora que le iluminara el camino.

–"Y si, supongamos, alguien mata a otra persona sin querer, ¿eso es pecado?"–, inquiría de pronto.

Había en sus preguntas una mezcla de ingenuidad y de malicia. Pero una malicia disfrazada que no se dejaba ver inmediatamente. A ninguno de sus interlocutores se le ocurrían "malvadas" aquellas dudas. Quizá exageradas, obsesivas si se quiere, pero de ningún modo pérfidas. Tal vez para la misma Mónica aquello no tenía nada de malicioso; sin embargo había un algo indecible que para algunos –el pastor en ciertas ocasiones– resultaba escandaloso.

–"Por ejemplo: yo no quería hacerlo. Pero me vi obligada. Eso no está mal, ¿no es cierto? Si una hace algo malo porque la fuerzan, ¿qué culpa tiene? ¿O Dios no perdona en ese caso?"–.

Algunos de los hermanos –porque eran sólo los varones quienes respondían a sus requerimientos ético-teológicos–, cansados de esas indagaciones en general inconducentes, o quizá asustados por lo que todo esto despertaba ("¿a quién se le pueden ocurrir estas barbaridades: si un bebé tiene o no alma, si una mujer violada tiene más derechos que una no violada?") comenzaban ya a eludir a Mónica.

–"Hermano Jacinto, le quería preguntar algo"–, comenzó Mónica en la puerta del templo cuando ya casi todos se habían retirado.

–"Sí, hermana, pero que no sea muy complicado. Usted sabe... yo no soy muy letrado"–, se defendió aquel humilde mecánico de cara curtida y manos callosas.

–"¿Qué se les debe hacer a las prostitutas?"–, sorprendió la hermana Mónica en tono suave, con una sonrisa inocente.

–"¿Hacerles...? Bueno, creo que hay que... ¿corregirlas? Sí, eso. Hay que corregirlas. Llevarles la palabra del Señor"–.

–"¿Pero es malo ser prostituta?"–, terció Mónica con seriedad.

–"¡Qué pregunta, hermana! Es que eso..., eso es pecado, porque eso no está bien. ¿No se acuerda lo que dijo el pastor los otros días?"–. El nerviosismo comenzó a invadir a Jacinto, más aún por encontrarse solo y verse llevado a un campo en el que se sentía sobre arenas movedizas.

–"Usted es varón. ¿Nunca visitó una?"– comentó Mónica con pasmosa naturalidad.

–"Mire, hermana, la verdad que no me parece bien que usted ande preguntado esas cosas, y por favor no se ofenda"–.

–"Si yo no me ofendo; simplemente querría que me conteste lo que le pregunté. ¿Fue o no fue, hermano?"–. Jacinto se ponía cada vez más tembloroso, en tanto la hermana Mónica –quizá a causa de ese nerviosismo justamente– ganaba en aplomo.

El rojo invadió la cara del mecánico. Desconcertado, no pudiendo ya contenerse y con una voz que pretendía no ser un grito, pero que terminó siéndolo, espetó: –"¿Y para qué demonios quiere saber eso, hermana?"–.

–"¿Será que fue, entonces? Pero creo que no es tan malo, después de todo. Mire, hermano, y por favor no lo repita: creo que hasta el pastor Jorge fue alguna vez"–.

–"¡Por Dios, hermana! ¿De dónde saca eso?"–.

–"Bueno, no importa; pero no me contestó lo que le pregunté antes"–.

Fría, impenetrable, casi gozando ante la perturbación de su interlocutor, continuó: –"No sé por qué a los varones les da vergüenza reconocer que a veces van con prostitutas. Y si eso es lo más normal del mundo, todos lo saben. ¿De qué vivirían si no las pobres?"–.

La lógica desplegada por la hermana no admitía réplicas. Cuando la escena ya parecía llegar a límites que Jacinto no soportaría, llegó el pastor invitándolos a ir saliendo del templo.

–"Hermanos, ya va siendo hora de irnos; o acaso, hermana, ¿está muy entretenida hoy con sus reflexiones?"–.

Para Jacinto esa llegada fue providencial; para Mónica, intrascendente.

–"Bueno, hermano: otro día me lo contesta"–, y así dio por terminado el encuentro.

Los tres salieron juntos del templo. Jacinto vivía aproximadamente en la misma dirección que la hermana Mónica, pero era evidente que quería evitar a toda costa caminar junto a ella. El pastor notó su nerviosismo.

–"¿Algún problema, hermano?"–, preguntó.

–"No, no... ninguno"–, respondió atropelladamente Jacinto.

–"¿Sabe lo que pasa, pastor? Es que le estaba haciendo algunas preguntas al hermano Jacinto, y creo que... no sabía muy bien qué decirme. ¿Usted que piensa, pastor: las prostitutas tienen el perdón de Dios?"–.

Jacinto pareció respirar tranquilo.

–"¡Otra veces con sus indagaciones filosóficas, hermana! En verdad que usted es complicada; pero sí, Dios misericordioso y todopoderoso perdona a todo aquel que se arrepiente"–.

–"¿Y de qué tiene que arrepentirse una mujer que trabaja como prostituta? Porque tal vez hace eso pues no sabe hacer otra cosa, ¿o es pecado ser prostituta, pastor?"–, razonó Mónica.

La forma en que la hermana inquiría y la solidez de los argumentos presentados dejaba pasmados a sus interlocutores. El pastor Jorge, tal vez en otras circunstancias, hubiese respondido con dulzura. Pero ahora, viniendo la pregunta de quien venía, y sintiéndose conmovido más en lo personal que en los asuntos de fe, dijo tajante: –"¡Hermana... no sé a dónde quiere llegar con todo esto!"–.

–"Mire pastor, en realidad yo ni sé a dónde quiero llegar. Simplemente lo pregunto porque me intriga. ¿Y saben qué pensaba además?"–, agregó con ingenuidad: –"es una duda que siempre he tenido: Jesús, que era varón, ¿habrá visitado alguna vez una ramera?"–.

Los rostros de los dos hombres se contrajeron. Se hizo un tenso silencio, que podría haber durado una eternidad, quebrado finalmente por el pastor, que agregó con aire paternal:

–"Bueno, mejor nos vamos todos que ya es tarde, ¿no les parece?"–.

–"¡Sí, sí... vayámonos!"–, agregó enfático Jacinto, aún tembloroso.

Situaciones como ésas no eran raras con Mónica; al contrario: pensar en ella era casi sinónimo de ese tipo de experiencias.

Un día de tantos, el hijo mayor del hermano Jacinto –muchacho veinteañero, robusto y bien parecido que concurría muy esporádicamente al templo– se dirigió a su padre con tono entre serio e infantil:

–"Papá, tengo que contarle algo... pero, usted no me tiene que regañar, ¿de acuerdo?"–, comenzó tímidamente José.

–"Bueno, adelante. ¿Pero por qué tanto misterio?"–, se apuró a responder Jacinto, limpiándose la grasa de las manos.

–"Es que... ¿vio la hermana Mónica, ésa que va siempre al culto? Bueno, parece que es mujer de mala vida"– dijo el muchacho no sin cierta vergüenza.

–"¿Y cómo es que tú sabes eso?"–, preguntó sorprendido el padre.

–"Bueno..., las cosas siempre se van sabiendo"–.

–"¿A qué te refieres? ¿Por qué de mala vida? ¿Qué es lo que hace?"–.

Algo incómodo, un poco sorprendido por esa pregunta, no supo bien cómo continuar. Ante esta reacción, su padre lo alentó a hablar:

–"¿Será que quieres decir... que es prostituta?"–.

–"Sí, papá"–, se limitó a responder José, algo turbado.

–"Y bueno"– agregó el hermano Jacinto, –"tú sabrás lo que dices. Pero yo no puedo decir nada de ella. Lo único, que es muy preguntona. Aunque ahora que recuerdo, los otros días me insistía sobre qué pensaba yo de las pu... digo, de las prostitutas"–.

–"¿Y qué le contestó usted, papá?"– se alegró José, pasando del rubor a la curiosidad.

–"Uy, no empieces tú también con preguntas, por favor"–.

José, honesto y trabajador muchacho de barrio, sin novia, no terminaba de ingresar plenamente en la iglesia protestante. Iba a veces, más por complacer a sus padres que por propia convicción. Como tantos jóvenes de similar condición con los que se movía a diario, había crecido en la tradición católica, habiendo sido testigo del cambio que se operaba en la creencia de sus padres en los últimos años, quienes –como tantos otros– habían pasado a abrazar recientemente el culto evangélico.

Sin ser entonces un convencido en los asuntos de fe se permitía ciertas licencias que, de saberlo el pastor, seguramente le recriminaría. A veces, de tanto en tanto, bebía con sus amigos. Bailaba, y en ocasiones –bastante esporádicamente– iba a prostíbulos.

Cuando salía en tren de diversión, y más aún cuando quería visitar "casas de citas" –nombre que le provocaba gracia a José: ¿a quién se citaba ahí?– lo hacía lejos de su barrio.

Unas tres semanas atrás había conocido un lugar, al que lo llevaron, que le llamó especialmente la atención. Era en el otro extremo de la ciudad. Se trataba de un agradable localcito, un café-internet y casa del libro, pero en el que también se "daban citas". Citas amorosas, claro.

Combinación particular: una cosa no quitaba la otra, y todo hecho con elegancia, con un estilo atractivo. A José lo fascinó. Tanto, que decidió volver.

Había estado una noche, pero le dijeron que atendían todo el día; por tanto quiso ir una mañana. Con cualquier excusa un martes no fue al taller de mecánica en que trabajaba –que no era el de su padre– y, solo, se fue al lugar en cuestión. Emocionado por el ámbito de picardía, de travesura en que se sentía mover, José se ufanaba de hacer en plena luz del día algo que asociaba casi invariablemente con la noche. Su sorpresa fue mayúscula cuando vio a la hermana Mónica en la casa. Ninguno de los dos se dirigió la palabra; incluso hicieron como que no se habían reconocido. Pero fue evidente que ambos sabían uno del otro.

José no sabía si debía contar el episodio; le provocaba una sensación de vergüenza muy particular. Pero finalmente se lo comentó a Miguel, su mejor amigo, quien no era evangélico y jamás había concurrido al "Camino del Señor". Al contárselo más grande aún fue su sorpresa: Miguel ya había ido varias veces con la hermana Mónica –que en aquel contexto no era conocida por "hermana" precisamente. Pero la sorpresa no terminaba ahí; lo llamativo era que, a solicitud de ella misma, no usaba ninguna medida de protección al tener relaciones sexuales.

Esto había sido muy raro para Miguel. Como casi todos los jóvenes de aquellas barriadas, y más que José, era asiduo visitante de lupanares; con todas las trabajadoras del sexo con quienes se había encontrado, en todos los casos la primera exigencia por parte de ellas era el uso de preservativo. Miguel ya estaba acostumbrado a eso, encontrándolo absolutamente natural. Es más, teniendo alguna idea –no mucha– sobre enfermedades de transmisión sexual, y fundamentalmente sobre el SIDA, le parecía necesario tomar ese tipo de recaudos.

Por este motivo fue que quedó sorprendido cuando la misma Mónica –casi con un tono de exigencia– le hizo saber que no usarían condón. En la primera ocasión Miguel aceptó de buen grado; quizá por el ancestral machismo heredado, esas cosas confusas y nunca puestas como tema de autocrítica en las cabezas masculinas, hasta le pareció fantástico.

Pero en una segunda oportunidad –y de hecho fueron varias más– la angustia comenzó a carcomerlo, a tal punto que para las siguientes visitas él mismo forzó a usar protección. Mónica terminó por aceptar, aunque no muy a gusto.

–"Es raro, ¿no es cierto?"– compartía Miguel su reflexión con José. –"Si todas las putas se cuidan, y hoy día con eso del SIDA más todavía... ¿por qué será que ésta no lo hace?"–.

Luego de haber aceptado aquella primera vez una relación sin medidas de seguridad, Miguel quedó profundamente preocupado; tanto que decidió hacerse una prueba para determinar si era portador de VIH. Para su tranquilidad, no estaba infectado. Pero la duda lo seguía carcomiendo. –"¿Por qué hacía eso la tal "hermana" Mónica?"–.

Las revelaciones de José a su padre no llegaron a estos detalles; solamente se limitó a comentarle que la compañera de culto también ejercía la prostitución.

Un día cualquiera de semana, Josefa, la promotora de una organización de apoyo a trabajadoras del sexo y personas contagiadas con VIH, haciendo su recorrido de rutina por prostíbulos y áreas "rojas" de la ciudad, se encontró con Mónica.

–"Hola, Mónica, ¿cómo van tus cosas?"–, preguntó sonriente.

–"Aquí andamos, jodiendo gente"–, fue la respuesta agria y cortante.

–"¿Jodiendo gente...? Pero ¿a qué te refieres?"–.

–"Bueno, a mi me jodieron, me pegaron el SIDA... Entonces ahora yo jodo a otros"–.

–"Sigo sin entenderte, Mónica"– confesó sorprendida Josefa con sus folletos sobre protección de enfermedades venéreas en la mano. –"¿Cómo que jodiendo gente?"–.

–"Pues sí, mujer. Hace unos meses ustedes mismos me dieron la noticia que me había contagiado con esa babosada del SIDA, ¿o no fue eso lo que me dijeron? Y de ahí que me fui con los evangélicos, desesperada como estaba"–, dijo lentamente Mónica, con aire calmo.

–"¿Que nosotros te dijimos eso...? ¡No! ¿De dónde sacaste ese disparate?"–, increpó alarmada la promotora.

–"Pero si fueron ustedes los que vinieron vez pasada a darme la noticia"– agregó Mónica, dicho lo cual su expresión comenzó a transfigurarse.

–"¡Madre de Dios, querida mía!, si nosotros jamás te hemos hecho un examen. ¿Te tomamos sangre alguna vez acaso?"–.

–"No..."–, balbuceó Mónica, confusa, sintiendo que algo terrible comenzaba a consumarse.

–"¿Entonces de dónde sacas que tienes SIDA? ¿Alguien te hizo una prueba alguna vez, fuiste a un hospital, te dieron algún resultado?"–, preguntaba Josefa apremiante, autoritaria.

–"No, pero...–" La expresión que iba tomando Mónica era desesperante.

–"¡Cuatro meses de estar cogiendo sin cuidarme, y ahora me dicen que no tenía SIDA! ¿Por qué, por qué? ¡Muéranse todos! ¡Muéranse!"–.

–"La que se va a morir eres tú si continúas en esto"– dijo la promotora.

No sin resistencias de sus padres, José finalmente terminó casándose con la hermana Mónica. Al igual que Jacinto, su progenitor, o más que él, se hizo un fervoroso evangélico. Mónica dejó la prostitución.

Con diferencia de seis meses murieron uno y el otro, ambos con SIDA. La niña que dejaron, que por rarezas de la biología no nació infectada, ahora la cuidan Jacinto y su esposa. La llevan todos los días al "Camino del Señor". Con su corta edad Mónica ya canta los himnos de alabanza para alegría de sus abuelos y regocijo de los hermanos. El pastor Jorge está encantado con ella.

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La otra mirada: ¿Austeridad o fatalidad económica?

José Sarria (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Según el Diccionario de la RAE, austeridad es sinónimo de sobriedad y de sencillez (sin ninguna clase de alardes), mientras que fatalidad es analogía de desgracia, desdicha o infelicidad. Estos dos vocablos sintetizan la conceptualización que actualmente mantienen las dos corrientes teóricas más significadas, acerca del modo en que los ciudadanos europeos han de salir de la debacle económica.

Mientras Merkel y sus acólitos sólo encuentran el sentido del futuro europeo en una política restrictiva del gasto y en la reducción del déficit público como razón de ser de la gobernanza comunitaria, que nos empuja hacia un fatalismo luterano de dimensiones desconocidas, otros creen (creemos) que la austeridad necesaria en la gestión económica no está reñida con una salida de la crisis atenuada de silicios, ricinos y calvarios.

La Gran Depresión nos enseñó que una pérdida desenfrenada del empleo significa una caída de la demanda agregada (el flujo de la capacidad adquisitiva) y eso lleva aparejada una espiral diabólica descendente imposible de corregircon la sola espontaneidad de las “fuerzas ocultas del mercado”. Alguien tiene que hacer algo, pues el desajuste, el desequilibrio, ocasionado por el desempleo y la inexistencia de demanda conlleva un debilitamiento in aeternum de la producción que se traduce en mayores tasas de desempleo, generando un tándem de deterioro permanente, de proporciones insospechadas.

Si la inversión privada se congela será el Estado el que deba de acometer una intervención sin precedentes para desencadenar, a través de las inversiones (gasto público), el efecto de reversión esperado que propicie la recuperación de la producción y el empleo. Todo ello, siempre y cuando que los “fatalistas” permitan mayores niveles de gasto público y de endeudamiento.

Esto es lo que heterodoxos, tan de poco fiar como John Maynard Keynes, propugnaron como salida de la crisis de los 30, otorgando al Estado un papel relevante dentro del sistema económico. Su propuesta de pensamiento económico se fundamentaba en una conceptualización del Estado como elemento anti-cíclico, que conlleva el aumento del déficit fiscal en coyunturas de crisis para lograr reactivar la economía. “La expansión, no la recesión, es el momento idóneo para la austeridad fiscal”, decía Keynes. Merkel y el nuevo Reich financiero preconizan todo lo contrario: una desaceleración de la presencia inversora del Estado en época de crisis, vía ajuste del déficit fiscal; un fatalismo que está abocando a la vieja Europa a transitar de la recesión económica a un término aún mucho más desolador: la depresión económica.

El ganador de las pasadas elecciones francesas, Francoise Holland, es, posiblemente, la única esperanza que le queda a la Unión Europea para afrontar una salida ordenada de la crisis, pues nada más acceder al poder ha manifestado, a modo de frontispicio ideológico, que la austeridad no ha de significar fatalidad.

Una austeridad que debe de fundamentar su arquitectura económica sobre la base de una praxis comunitaria que asuma cuatro pilares irrenunciables:

Ampliación de los plazos para el ajuste del déficit público, a fin de evitar el bloqueo de liquidez y el desmantelamiento del Estado del Bienestar

Eliminación del principio de no intervención del BCE. El Tratado de Lisboa (2007) impide en estos momentos al BCE prestar, directamente, a los Estados miembros, estructurándose un mecanismo especulativo perverso a través del cual el BCE presta a las entidades financieras (a tipos del 1%) y estas, a su vez, a los Estados (a tipos del 7% u 8%)

Creación y emisión de Eurobonos, que unificaría la emisión de una deuda pública en la eurozona, homologada y más solvente, garantizada por el Banco Transnacional Europeo. Ello significará una actuación planificada, equilibrada y expansiva –bajo control institucional- del gasto público, así como el derrocamiento del poderologopolístico que actualmente mantienen las entidades financieras privadas

Legislación comunitaria que regule de forma global las actividades financieras para eliminar del sistema a los especuladores, mediante la creación de una agencia comunitaria de calificación y otras actuaciones que devuelvan el centro de gravedad económico a la actividad productiva y no a la financiera. A modo de ejemplo hay que señalar que algunas cuantificaciones macroeconómicasestimanque el volumen de las transacciones financieras internacionales (economía especulativa, o lo que es lo mismo la “burbuja financiera”) representó, en el año 2010, cuarenta y cinco veces el valor del PIB mundial (economía real).

Con esas herramientas posiblemente se podría abrir una puerta a la esperanza; de otro modo la senda del fatalismo nos llevará, por asfixia financiera, a una depresión de consecuencias insospechadas, quizás, incluso, más grave que la de los años 30. Es sólo cuestión de seguir apretando la soga que circunda el cuello de los ciudadanos europeos.

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Carlos Mujica

Ricardo Luis Plaul (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Con tu sangre, con tu cuerpo, labraste tu cruz
echando del templo la injusticia.
La Pasión navegaba en tu Palabra
frente al Poder de siempre, de nunca,
del asesinato impune.
El Cristo que murió en Bolivia te dejó su lucha
entre los pobres, el Mayo francés su aliento.
El Evangelio fue el Credo de tu Revolución.
El grito de justicia fue creciendo
en la garganta de tu pueblo,
tus manos cercaban la violencia.
Fuiste muriendo con cada joven
que desgarraba su vida, con cada disparo de pobreza.
Temprano la ola más oscura te arrebató
de las manos del pueblo para la Eternidad.
Volviste una y mil veces, volverás
una y mil veces anclado en nuestro Amor,
en tu Paz, en tus desheredados, en tu desafío,
en tu vuelo de Victoria... siempre.

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Plástica: Antonio Canova, escultor sin par

El Ave Fénix

Antonio Canova: Escultor italiano (1757-1822) que, junto con Bertel Thorvaldsen, fue uno de los exponentes máximos de la escultura neoclásica. Nació en Possagno y estudió escultura cerca de Venecia, donde obtuvo un gran prestigio con sus estatuas de mármol, como la de Dédalo e Ícaro (1779, Museo Correr, Venecia). Conoció el arte clásico en sus visitas a Roma y Nápoles y, después de instalarse en Roma en 1781, fomentó activamente la recuperación del gusto por los estilos romano y griego antiguos.

Obras tales como las tumbas del papa Clemente XIV (que comenzó en 1784, iglesia de los Santos Apóstoles, Roma) y la del papa Clemente XIII (que comenzó en 1787, San Pedro, Roma) y su Perseo (1801, Museo Metropolitano de Arte, Nueva York), significaron su reconocimiento como el escultor neoclásico más importante de la época. Recibió encargos de Napoleón, entre los que se cuenta la famosa Paulina Bonaparte Borghese como Venus (1805-1807, Galería Borghese, Roma), estatua de su hermana, reclinada en un diván con una serena sensualidad.

Después de la caída de Napoleón, Canova fue enviado por el Papa a París para recobrar los tesoros artísticos arrebatados al patrimonio italiano, gestión que le valió el título de marqués de Ischia. También realizó encargos en Inglaterra. Murió en Venecia.

Ver su obra aquí:
http://www.divshare.com/download/17693400-115

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El hombre sin intermediarios

Edgar Borges (Desde España. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

El otro día, una mujer, desconocida para mí, me detuvo en la calle y me preguntó: “¿Usted es escritor?” Yo le dije: eso creo, pero, ¿cómo sospecha usted eso? A lo que la mujer respondió: Me lo dijo una vecina. Yo, un tanto extrañado, le dije “ah, qué bien”, y partí, pero la mujer, con cierta curiosidad, me siguió para preguntarme: “¿y qué escribe?” Ficción, afirmé. Y ella, con una convicción que me provocó pánico, dijo: Ciencia ficción, ¿no? La mujer se fue, convencida de que Julio Verne y Julio Cortázar, por ambos llamarse Julio, escribían lo mismo. Yo me quedé ahí, en plena acera, pasmado, pensando en los enredos que, en pleno siglo XXI, sigue generando la literatura para la mayoría de las personas. Para mí, desde niño, la ciencia ficción es un género y la ficción es todo, lo primero es un órgano y lo segundo es la vida. Pero ahí estaba, de nuevo, debatiéndome entre mis convicciones y las de los otros. No obstante, rato después, cuando por fin me eché a andar, otros asuntos, aún más asombrosos, me hicieron pensar que hoy, paradójicamente, los problemas de comprensión van más allá de diferenciar entre ficción y ciencia ficción...

Tenemos un problema de saturación. Hemos saturado la palabra y todo cuanto más allá de ella habita. Le hemos cerrado las puertas a las sensaciones. Alguien dice “¿Cómo estás?” y otro le responde “¿Cómo estás?”. El hombre que entró al ascensor me dijo hola con la misma indiferencia como, al mismo tiempo, tomó de la mano a su compañera. Hombre, hombre. Ascensor, ascensor. Dijo, dijo. Hola, hola. Mano, mano. Compañera, compañera. Alguien tendrá que escribir un réquiem por las palabras que alguna vez nos dijeron algo.

Al salir del ascensor, sabía lo que tenía que hacer. Tenía que escribir una novela que tratara sobre un “autista mediático”. Tenía que lograr dibujar la vida de un hombre silencioso, retraído y contemplativo, cuya necesidad vital fuese descubrir el sentido de las palabras. Más tarde, poco antes de entrar al edificio donde vivo, me detuve a observar a un indigente que buscaba cosas en un vertedero de basura. Lo anormal, en medio de tanta normalidad absurda, era que el hombre, a pesar de que basura era lo que sobraba, no encontraba nada que calmara su búsqueda. Por ello, le pregunté: Oiga señor, disculpe, ¿qué busca? El sujeto se volvió hacia mi con cara de pocos amigos y, entre dientes, me dijo: “busco la palabra mierda”.

Aquel hombre, con aspecto de investigador de desperdicios, de mierdas o de palabras, me hizo pensar en la figura de un investigador. Ya tenía el tema: la palabra, y el personaje: el investigador. Ahora me faltaban los actores. Bien, cuando llegué a mi casa y, percibí que al igual que en todas partes, todos lanzaban palabras al viento:

“Qué tal, qué tal. Cariño, cariño. Papá, papá. Vida, vida. Corazón, corazón”.

... pensé que el actor de mi novela (novela, novela) tenía que ser yo mismo. En mi ficción me acompañaría la familia; los amigos; la señora de la ciencia ficción; el hombre del “hola en el ascensor” y su mujer “toma la mano para nada”; el indigente de la “mierda” y todo aquel que se me cruzara en el camino y en el no camino. No obstante, mi mujer, haciendo las veces del mundo que me rodea, como si leyera las intenciones que, hasta entonces, sólo anunciaba con la mirada, me advirtió que no confundiera la realidad con la ficción. Lo mismo me dijo mi madre cuando niño, pensé. Yo, como el niño en rebeldía, le respondí que ese asunto de la realidad hace tiempo que había sido expulsado de mi camino. Hoy, el hombre que hace malabarismos para escribir, cambió la realidad por las realidades y, cada vez que la sociedad se le pone pacata, hasta opta por hablar de ficciones. Si alguien necesita historias redondas para creer que la vida es un guión centrado y predecible, bien, se le entiende, cada quien tiene derecho a seleccionar su bálsamo para el dolor. Por mi parte, hace tiempo asumí la fragmentación como el juego que marcaría la ruta de mis posibilidades. Después de todo, de la pantalla a la vida, la realidad asumió la ficción, se estrelló y quedó dispersa en innumerables realidades.

Minutos más tarde, cuando me quedé solo en la biblioteca, comencé a abrir libros como loco. En ese abrir y cerrar libros, me detuve en los de Peter Handke. Y fueron dos las frases que me dieron las pistas para completar las piezas protagónicas de mi nuevo trabajo:

“... pronunció una frase muy larga, tan larga que sólo cabía en otra hoja, en otro libro, en un libro sólo para ella”. Del libro “Lucie en el bosque con esa cosas de ahí”.

“La sensación de que alguien se mueve por el mundo como una persona dormida que quiere saber la hora (porque se tiene que levantar enseguida) y mira el reloj una y otra vez en sueños pero nunca en la realidad”. De libro “El peso del mundo”.

La obra de Peter Handke me abre puertas hacia las sensaciones. Incluso, cuando se pretende limitar (o satanizar) la posición política de Handke al tema de la guerra de Los Balcanes, termino pensando que tal pretensión encierra un ropaje que tiene la fina intención de cubrir la ruta más profunda que tiene la obra de Handke. Y es justamente la palabra como vía de descubrimiento constante, la palabra como ventana que se le abre a la mirada.

... ”Lectura: sésamo en el pecho, ábrete”. Peter Handke.

Ya con las piezas protagónicas de mi trabajo, y para pesadilla de mi familiares, tanto como de amigos y transeúntes desconocidos, me convertí en un personaje de mi novela. La novela se llamaría “El hombre no mediático que leía a Peter Handke” y en el reparto me correspondería interpretar al buscador de palabras. Para entrar en la piel del personaje, día tras día trabajé el comportamiento del indigente buscador de la palabra “mierda”. El proyecto de libro sería algo así como la aventura de una investigación y, en lugar de capítulos, tendría 32 puertas. Las palabras, en la historia, deberían ser como puertas abiertas hacia una imagen despejada y común a todos.

El hombre no mediático no sabe si comprende, en toda su profundidad (o simpleza) la noción de imagen que maneja Peter Handke en su literatura. Lo que no quiera decir que no sospeche ser un observador de esa imagen. A veces siente que habita en esa imagen, en solitario pero en busca de otros observadores. (El trabajo debe indagar en la significación de la imagen Handkeana. Pero la búsqueda debe ser espontánea, más que búsqueda debe ser un descubrimiento. El hallazgo debe ser contado en primera persona y en presente. Una narración, como la vida misma, en constante presente. El hallazgo debe ser él; la imagen, para Handke, no es un tema, tampoco es un condicionante. No es una llegada. No es un límite. No es una pantalla, no es la proyección controlada por alguien. No es una teoría. No es una definición escrita. Entonces, ¿qué es la imagen para Peter Handke? Sospecho que es el más allá de la puerta. El más allá de la puerta individual que lleva a un espacio común a todos. Esa imagen, acaso una sensación, ha sido secuestrada y en su lugar han colocado una imagen postiza. Quizá la necesidad del Handke viajero sea encontrar su imagen verdadera. La imagen).

El hombre no mediático no sufre de angustia ni de ataques imprevistos de prisa. Su lentitud visual le permite ver detalles inexistentes para la mayoría. Sin embargo, él tiene serios problemas para relacionarse con el resto. Su particularidad lo aleja de los otros. Y esto, a pesar de que aún no le representa desequilibrio, opera como una bomba alojada en su existencia (y que podría activarse en cualquier momento). ¿Qué hacer? ¿Cómo detener el inminente peligro que amenaza con implosionar su yo? ¿Él o los otros? Él desearía que el resultado fuese él y los otros, pero sabe que sostener su particularidad no es tarea sencilla. A veces amanece pensando que en esta historia alguien morirá de pronto: semejante suceso ocasionaría un final que nadie espera. Y algo le dice que la sentencia lo señala a él. Quizá la única salida sea encontrar una forma de liberación para los otros. (En esto de la liberación el comportamiento del sujeto debe ser lo más alejado a un salvador, él es extraño, particular, pero es hombre). Una y otra vez sus observaciones le llevan a creer que la única posibilidad es encontrar un lenguaje intermedio entre él y los otros. (La historia debe sembrarle al lector la duda sobre quién es el autista del cuento: ¿él o los otros?).

El hombre no mediático había aprendido a leer con los libros de Peter Handke, era normal que como mecanismo de defensa utilizara su literatura: “Me ejercité para reaccionar súbitamente por medio del lenguaje ante todo lo que se topaba conmigo y me di cuenta de cómo, durante la vivencia, también la lengua cobraba vida en esa inmediatez y se volvía transmisible; un momento después ya habría sido la lengua cotidiana, que de tan familiar no dice nada, la desamparada lengua del ‘ya sabes lo que opino’, la lengua de la era comunicacional”. Peter Handke. “El peso del mundo”. Que la literatura salva, de eso no tenía duda él, pues su mujer socióloga se lo había demostrado.

Por el camino, El hombre no mediático construye frases y las relaciona con las situaciones que observa. Como si pretendiera vivir la realidad a partir de la palabra. Una frase, una posibilidad.

... La niña del salto huye de la madre nerviosa (y del padre pared).

... El fiscal de tránsito es en realidad un escritor disfrazado.

... En la mirada de la mujer del marido obstinado hay una petición de rescate (en su cuerpo también) para quien se atreva a liberarla de su secuestro.

... Como el zapato nuevo que, pasada una semana, te sigue molestando.

... Dos hombres discuten alterados en la puerta de un bar. La camarera, que parece más filósofa que camarera, se asoma y le dice al sujeto de la barra (el que cada tarde se sienta sólo para contemplarla): “Entre dos personas que defienden la verdad, ¿quién tiene la verdad?” Entonces, la camarera, ya de partida, le deja la respuesta al perplejo varón: “Pues, muy simple. La verdad la tiene quien la está buscando”.

... La señora del pan tiene una fealdad interesante (belleza por descubrir).

...Y en la ruta se dice (me digo) El hombre no mediático: Que en el camino cuando alguien me vea no se haga una historia de mí.

*(Palabras de Edgar Borges en la Feria del Libro de Sevilla 2012).

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Entrevista a Walter Goobar: “En Argentina sí fue instalada una base militar estadounidense”

Indira Carpio Olivo y Ernesto J. Navarro (Desde Caracas, Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

El 24 de marzo de 2012, el sitio web venezolano aporrea.org, publica una nota fecha 4 días antes por matrizur.org en la que se asegura que el gobernador de la provincia de El Chaco, otorga permiso para instalar una base militar del Comando Sur en ese territorio argentino (1).

Dice el texto: “El edificio que será inaugurado este mes está ubicado en el predio del aeropuerto de Resistencia -capital de la provincia norteña del Chaco- y se encuentra en su etapa final de construcción, será así el primer centro de operaciones en Argentina. 'Solo resta equipar con tecnología informática y amoblar el lugar para luego culminar con una capacitación al personal', dijo el comandante estadounidense Edwin Passmore, del Comando Sur, quien se reunió semanas atrás con el gobernador Jorge Capitanich”.


Días más tarde, El 5 de abril, el Chile de Sebastián Piñera, le abría las puertas al mismo Comando Sur.

Un recinto militar, ubicado en el Fuerte Aguayo de la comuna de Concón, región de Valparaíso, a unos 130 kilómetros al noroeste de la ciudad capital Santiago, era inaugurado con honores.

Ante las protestas, quien sale el paso es el Secretario de Defensa de Estados Unidos, León Panetta, asegurando que no es una base militar operado por su país, sino una base chilena para entrenamiento de fuerzas de paz de Naciones Unidas (2).

En la actualidad el Comando Sur maneja bases militares en Paraguay, El Salvador, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Colombia y Perú.

En entrevista para el programa radial La Brújula del Sur (3), Walter Goobar escritor, editor del semanario dominical Miradas al Sur y columnista del diario Tiempo Argentino, comentó que el Gobierno de Estados Unidos ya no llama “bases militares” a esas instalaciones financiadas por el Comando Sur, ahora con su nuevo discurso se denominan: Emplazamiento Cooperativo de Seguridad, CSL (según sus iniciales en inglés) o Emplazamiento Adelantado Operativo, FOL.

El Comando Sur, nos explica, “está intentado penetrar en distintos países con programas que no sean militares (ayudas para catástrofes, emergencias, etc) con lo cual se pueden saltar las autorizaciones de los congresos, o de la autoridades nacionales”.

A pesar de que el Gobernador de la provincia de El Chaco, Jorge Capitanich, negó rotundamente que la instalación cedida al ejercito de Estados Unidos fuese una base militar, Goobar señala: “para mi es obvio que se trata de instalaciones militares, financiadas por el Comando Sur. Quien aparece por parte de Estados Unidos, firmando los acuerdos con el gobernador del Chaco, es el comandante Edwin Passmore un hombre conocido en Venezuela ya que fue expulsado por realizar actividades de espionaje, es un hombre de inteligencia” estadounidense.

Control de la triple frontera

El escritor y analista argentino asegura que la provincia de El Chaco es altamente trascendental por varias razones, “en este caso específico (una base) le permitiría al Comando Sur el control de una zona estratégica que es donde convergen las fronteras de Argentina, Brasil y Paraguay y por donde corre el famoso Acuífero Guaraní”.

Al perder la iniciativa política en Suramérica, Estados Unidos tiene una necesidad de control de tipo territorial, Goobar agrega que “la instalación de bases en El Chaco y en Chile, les permite además, reclutar fuerzas locales, para tenerlos bajo sus órdenes y a sueldo”.


Consultado sobre las razones del gobernador de El Chaco para otorgar el permiso, Walter Goobar nos dijo: En lo personal creo que el gobernador Capitanich, está tratando de conducir una especie de política exterior, por cuenta propia. Está contradiciendo los postulados básicos de la política exterior de Néstor y Cristina Kirchnner”.
¿Rodeados?

En sus columnas Goobar analiza el despliegue militar del Comando Sur y considera que “si hay razones para preocuparse. Este despliegue militar va de la mano o a la par con el despliegue de Gran Bretaña en el Atlántico Sur, en las islas Malvinas, de naves de tipo nuclear”.

“Parte de este despliegue tiene que ver con que el Pentágono prevé algún tipo de crisis en los países del Alba (4) y también con un eventual ataque por parte de Israel y/o Estados Unidos contra Irán y la necesidad de tener bajo control su propio patio trasero”.

Goobar fue enfático al señalar “Yo creo que efectivamente nos está rodeando el Comando Sur”.

Desembarco militar

La base ofrecida al Comando Sur en Argentina por el gobernador de El Chaco bajo el eufemismo de “base de atención de emergencias” está ubicada en el aeropuerto principal de la región.

¿La razón? Walter Goobar la explica: “En este momento, la principal arma de Estados Unidos son 7.500 aviones no tripulados llamados drones y para operar estos aviones no hace falta un desembarco de marines, el único despliegue militar necesario es un Joystick (5), 14 pantallas de computadoras y un piloto que es capaz de volar 3 drones a la vez”.

Passmore

El Coronel cumplió “tareas humanitarias” en la invasión de Afganistán comandando sus tropas. Además fue asesor de Inteligencia del ministro de Defensa de Kuwait durante la invasión a Irak.

Desde 2005 se desempeñó como agregado militar en la embajada de Estados Unidos en Venezuela, país del que fue expulsado por actividades de espionaje, en el año 2008.

En febrero de 2011, Edwin Passmore fue protagonista de la introducción de las valijas diplomáticas “bajo cuerda” contentivas de aparatos para comunicaciones secretas, codificación e intercepción de comunicaciones, equipos de posicionamiento global (GPS) paquetes de software (soporte lógico) y una gran lista de sustancias narcóticas y psicotrópicas (6).

Para conocer las respuestas completas escuche el audio aquí:
http://soundcloud.com/des-union-radio-noticias/entrevista-a-walter-goobar

Para ampliar las informaciones:
1) Argentina: gobernador del Chaco da permiso al Comando Sur para instalar una base militar de “Ayuda Humanitaria” http://www.aporrea.org/tiburon/n201515.html
2) http://www.soychile.cl/Santiago/Sociedad/2012/04/26/87398/El-secretario-de-Defensa-de-Estados Unidos-dijo-que-la-base-de-entrenamiento-de-Concon-es-operada-por-Chile.aspx
3) La Brújula del Sur es un programa que se transmite en la emisora del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, Alba Ciudad (albaciudad.org, @albaciudad, 96.3 FM) y Radio Rebelde (radiorebelde.info, @radiorebelde915, 91,5 FM), conducido por Ernesto J. Navarro y producido por Indira Carpio Olivo.
4) http://www.patriagrande.com.ve/temas/internacionales/comando-sur-de-eeuu-tambien-instala-base-en-provincia-argentina-de-el-chaco/
5) http://www.alegsa.com.ar/Dic/joystick.php
6) Puede ampliar el currículo de Passmore acá: http://www.contrainfo.com/1171/el-coronel-de-eeuu-que-negocio-con-capitanich-en-el-chaco-argentino-es-un-espia-profesional/

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Música: 30 de abril, Día Internacional del Jazz

Argenpress Cultural

La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) acaba de establecer el 30 de abril como Día Internacional del Jazz.

Según declaró la agencia de Naciones Unidas, el jazz significa libertad, diálogo, solidaridad y ayuda mutua, y esos son algunos de los valores fundamentales de la humanidad. El objetivo de la UNESCO al tomar esta resolución es, según anunció, sensibilizar sobre todo a la juventud acerca de los valores universales del jazz.

"El jazz fue una fuerza para la transformación social a lo largo de su historia, y sigue siéndolo hoy. Esta es la razón por la que la UNESCO creó el Día Internacional del Jazz. Desde sus raíces en la esclavitud, esta música levantó una voz apasionada contra todas las formas de opresión. Habla un lenguaje de libertad que cobra sentido en todas las culturas", dijo Irina Bokova, directora general de la organización.

La funcionaria recordó que las raíces musicales de este género tan popular "están en la esclavitud, y a través de esta música se han levantado voces apasionadas contra toda forma de opresión".

A lo largo de su historia, el jazz ha pasado de ser una simple música de baile popular a una compleja forma de arte reconocida y celebrada en todo el mundo. Paralelamente a dicho progreso, han cambiado también las actitudes hacia él: en 1924 un periodista del New York Times se refería al jazz como "el retorno de la música de los salvajes", mientras que en 1987 el Congreso de los Estados Unidos de América lo declaraba como un "destacado modelo de expresión individual" y como un "excepcional tesoro nacional".

El jazz, como género específico, es tremendamente amplio, y si bien su historia es relativamente corta comparado con otros estilos (nace a fines del siglo XIX, es decir que tiene poco más de un siglo de existencia), hacer una cronología exhaustiva de todo lo que nos ha legado en ese tiempo escapa a esta breve nota. Como mínimo habría que hablar de los siguientes ámbitos para introducirnos y conocer algo de su historia: los primeros work songs y negro spirituals donde va tomando su origen, el blues clásico, el Ragtime, el New Orleans Hot, la corriente Dixieland, el Swing, el Bebop o Bop, el Cool, el West Coast jazz, el Hard bop, el Funky jazz, el Third Stream, el Free jazz, más todas las corrientes innovadoras como el Jazz modal, el Post-bop, el Modern Creative, el Smooth Jazz o el Acid jazz.

La intención de esta pequeña presentación es mostrar que el jazz ya puede considerarse uno de los patrimonios culturales de la Humanidad. De ahí que una organización internacional encargada de estas temáticas tal como es la UNESCO haya establecido el 30 de abril como fecha que lo evoca y reivindica.

Como ilustración musical de ese prolífico campo que es el jazz, nos permitimos tomar un par de ejemplos para mostrar su evolución, desde el Ragtime de los primeros tiempos, pasando por su época de oro con las grandes bandas hasta llegar a las nuevas sonoridades del jazz contemporáneo:

1. Ragtime, con la Delta Jazz Band y Alexander's Ragtime Band

2. Louis Armstrong, When The Saints Go Marching In, grabación de 1959

3. Herbie Mann, St. Germain Acid Jazz

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La tesis hidráulica, cultura y multinacionales

Jorge Zavaleta Alegre Desde Lima, Perú. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

La crisis global provoca reacciones éticas. La importancia de las empresas multinacionales comienza a ser revaluada en el mundo, desde iniciativas gubernamentales, conscientes de que una buena imagen como nación es un extraordinario reclamo para vender más y mejor.

Según el ministerio de Economía y Competitividad de España, las exportaciones de mercancías del país ibérico han crecido, en el primer trimestre del 2012, un 6,5% a América del Norte, 25% a América Latina y un 14,5% a Asia. España reconoce a través de sus diversas instituciones, que las multinacionales, después de los éxitos en América Latina en los 80 y 90, han iniciado ya el desembarco masivo en Europa, EEUU y China. La marca España no sólo se asienta en la fortaleza económica. “Hay otros inputs que hay que tener en cuenta”, señala una declaración de esta semana del grupo periodístico Cambio16. http://cambio16.es/not/1488/lo_importante_es_como_nos_ven/

Algunos antecedentes para el debate. “Existe una estrecha relación entre la geografía, recursos y configuración y ejercicio del poder”, señaló en 1929 el historiador alemán Karl Wittfogel en “La Tesis Hidráulica”. Sostenía que eran muy importantes los factores naturales en la organización de los modos de producción de una sociedad bajo la consideración, que en todas las estructuras sociales subyace la relación entre los hombres y la naturaleza.

La Antropología Cultural, precisa la peruana Liliana Regalado de Hurtado, en Historia del Petróleo - Instituto Riva Agüero, que lo ofrecido por la naturaleza pasa a ser un recurso en tanto que el hombre no solo conoce o advierte su existencia sino en cuanto lo identifica como elemento útil para satisfacer una necesidad y, por consiguiente, lo emplea o transforma.

Tales conceptos son vigentes para la existencia de una organización empresarial ya sea estatal o del capital privado. Las limitaciones o vicios - incluyendo ineficiencia y corrupción - no invalida la existencia de ambas, sino induce a la búsqueda de correctivos a través de un Estado de derecho.

En el Perú, existen sectores que evalúan a las empresas estatales como enemigos públicos, omitiendo que es producto o reflejo de una cultura. Petroperú (creada en 1979) y virtualmente desactivada en los noventa, busca el retorno al upstream (exploración y producción) y por ello está en la línea de mira de los medios más conservadores.

Esta empresa ocupa el primer puesto de preferencia del público, entre 65 empresas participantes, en la Feria de Responsabilidad Social Empresarial organizada por Perú 2021, en la Universidad Católica, Lima. Los asistentes dejaron sus compromisos personales con respecto a cómo ellos podrían contribuir a lograr un mundo con aire más limpio, al conocer el proyecto de modernización de la Refinadora Talara. Conocieron los programas educativos en comunidades de la selva, el proyecto de la adopción del Colegio Politécnico Taboada que permite insertar a los jóvenes en el mercado laboral del norte.

Otra referencia, el Premio Copé, creado en 1971. “En todos estos años en que no se han entregado los Premios Nacionales de Fomento a la Cultura Peruana, el Copé ha sido una luz en las tinieblas”, afirma Marco Martos, director de la Academia de la Lengua Castellana, en su discurso como jurado de la XV Bienal. La novela premiada “Ese camino existe”, corresponde a Luis Fernando Cueto, natural de Chimbote y Darwin Bedoya Bautista, de Moquegua - Puno, con el poemario “El Libro de las Sombras”.

Ediciones Copé (nombre de la brea usada entre los antiguos peruano para iluminar y calentar) es un sello editorial que presenta el giro del negocio propio de la empresa y demuestra cultural e históricamente el compromiso institucional con el acervo peruano. Promueve la educación, la enseñanza, la investigación, la creatividad literaria y la cultura en el Perú. Copé orienta esfuerzos a la edición de obras literarias, históricas, científicas de autores nacionales y peruanistas, como informa “Voces” una revista dirigida por Amalia Cornejo Cavero, que destaca la labor de los diferentes Centros Culturales de Lima, con reverencial democracia en sus aportes. Desde esa óptica, el renacimiento del Centro Cultural de Petróleos del Perú, cumple una sugestiva competencia. Sigue, pues, vigente la “Teoría Hidráulica”.

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Aquella vez

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Lo que aquella vez
no se dijo
nunca más se dirá.

Porque aquella vez
nunca más será.

Aquella vez
de esa mirada
de esa sonrisa
de esa suave y tibia
puñalada.

De esa ventana
mal cerrada
de esa puerta entreabierta
de una lágrima asomada
en una cara enojada.

Aquella vez
De esa camisa mal planchada
De esa sopa helada.

Aquella vez
que siempre
es fue y será
solo una vez.

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La gran confusión en torno al matrimonio, boda, casamiento, unión civil y otros

Enrique Campang Chang (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Hay mucho ruido y confusión en torno al tema del matrimonio, sobre la vigencia, su función, problemas, quienes pueden o no contraer; que es boda religiosa, civil, para eso es necesario hacer unas aclaraciones ya que casi nadie está manejando los términos correctamente, desde Barak Obama, las Iglesias ni los grupos interesados.

Para empezar, origen está en la asimetría de la reproducción de los humanos y provoca que la carga física y mental sea más fuerte en la mujer y menor en el hombre, lo que le permite acumular patrimonio en forma de productos agrarios, ganado, tierras o riqueza. Siendo esto el origen de la desigualdad económica y social. Para unos el simple reconocimiento de diferencias entre hombre y mujer resulta ser políticamente incorrecto.

Matrimonio es una unión que surge desde tiempos antiguos en que la mujer obtiene un reconocimiento público a la maternidad, e implícitamente de un apoyo patrimonial parte del hombre a la crianza. Existiendo muchas formas de relación en otras culturas.

A la madre por si sola le es muy difícil la crianza, sin un acuerdo solidario que le de protección material, que en este caso surge de acuerdo económico que da origen a la familia en que se une la maternidad de la mujer y el patrimonio del hombre (Engels). La maternidad fuera del matrimonio ha sido causa de estigmatización e insulto. Así como la obligación patrimonial a la maternidad es motivo de fuertes disputas en los tribunales.

Junto matrimonio trae posteriormente entendimientos en las relaciones sexuales, emocionales, económicas, morales, culturales y jurídicas, cosa que no siempre se dan. En hombre comúnmente piensa en derechos sexuales y la mujer en derechos económicos. El acuerdo matrimonial debería ser meditado, negociado, con la intención de cumplimiento; siempre ha presentado altos índices de conflictividad, por tomarse a la ligera.

El matrimonio religioso es la celebración de la unión de personas ante Dios, elevado a un sentido sacramental; y se espera que se le tome en serio. Cada religión dispone sus normas, condiciones para su celebración; la norma religiosa es moral que puede coincidir con las normas jurídicas y otras no; como el sexo de los contrayentes, edad, disolución. Muchas culturas celebran el matrimonio en grande porque la mujer está lista para la maternidad y el hombre en capacidad de formar patrimonio económico.

Las normas de la religión y la cultura por efecto de la costumbre no son universales, pueden ser arbitrarias; establecen sus reglas para el que se acoge a su ámbito; pero no es aplicable a todos. Hay limitaciones en las reglas religiosas, ni se deben imponer a la fuerza.

Esto es el meollo del debate actual, si las personas del mismo sexo pueden contraer “matrimonio”, dentro del término que implica maternidad y patrimonio, entonces, es etimológicamente incorrecto; se puede utilizar el término unión civil jurídica. No puede haber matrimonio entre personas del mismo sexo porque no va implícita la maternidad; es cuestión de usar bien lo términos, que por fuerza de la costumbre se usan incorrectamente. La insistencia es esto es necedad.

Para justificar la norma o la ley dentro de la ética, debe existir un razonamiento riguroso que va a producir beneficio o evitar daño; y sobre todo no puede basarse en prejuicios; en la norma moral este planteamiento puede ser casuístico, subjetivo o relativo basados en la tradición; las religiones y culturas no siempre fundamentan las normas sobre análisis rigurosos y formulan prohibiciones donde ya no existe razón de mantenerlas, como la prohibición de comer carne de cerdo o la discriminación contra la mujer.

Así se dan las prohibiciones de matrimonio, alimenticias, de género o de vestir, sobre todo entre los judíos, musulmanes o cristianos fundamentalistas. Unos estados sustituyen la ley civil por la norma religiosa como el caso de las repúblicas islámicas en que se aplica la sharia

En el plano religioso o cultural las relaciones entre el mismo sexo pueden ser rechazadas, es su potestad; pero si los contrayentes en su relación sentimental se acogen al plano jurídico para obtener beneficios de herencia, impuestos, seguros, pensiones residencia etc., están en su derecho, si hay evidencia de más beneficios que de daños.

Es una polémica que no debería existir, si cada quién manejara correctamente los términos, pero una cosa se mezcla una con la otra; solicitan derechos legales a instituciones religiosas, o limitan derechos del plano civil por la norma religiosa. No se define el contexto, los alcances y limitaciones de cada tipo de unión.

Unas relaciones sexuales, amorosas, económicas no se acogen al fuero público cultural o religioso por mantenerse privadas, ni solicitan reconocimientos públicos; nunca celebran matrimonios o bodas ante la fe, la sociedad o la ley. No gozan de la aprobación pública, pero se liberan de las censuras morales.

La solicitud de derechos civiles o sexuales a instituciones religiosas conservadoras es difícil como pedirle peras al olmo; como dice el Evangelio “al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”. Se deben marcar mejor las competencias del Estado civil de la religión. Hay un traslape en el caso de matrimonio.

Hay falta de claridad en el análisis de los sistemas religiosos, emocionales, legales o sexuales, cada sistema tiene su dinámica particular con sus coincidencias y diferencias. (Enfoque Multisistémico, E. Campang 1991). La mezcla accidentada de los sistemas religiosos, sexuales y jurídicos produce estos debates estériles.

La coincidencia del análisis legal con la postura religiosa no siempre se da en muchos aspectos; el problema deriva de la poca comprensión y análisis sereno de cada postura.

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Crítica literaria: “Los peces no cierran los ojos”, de Erri De Luca

Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Erri De Luca
Los peces no cierran los ojos
Traducción de Carlos Gumpert
Editorial Seix Barral

El justo espacio en la literatura que con toda dignidad ocupa Erri De Luca (Nápoles 1950), no necesita de elogios gratuitos pagados o de poses estudiadas, se basta, solo ante el peligro frente a los más diferentes criterios. Todo, porque sencillamente su propia vida y personalidad, insobornable, le basta si se le suma la calidad de su obra. Autodidacta inquieto al que la vida le ha dado duro y con un palo antes de llegar a esta altura como creador literario, que al final es lo que importa ser un sólido autor de cara a quienes se acerquen a sus novelas. Pero que en su caso- como ha sido y puede ser en otros- , fue niño de posguerra, activista político, obrero y traductor de la Biblia, Siendo una dura fuente de experiencia vivida la que sostiene todo la obre de Erri De Luca. Una trayectoria que ha sabido llevar, moldear su existencia propia, sin ningún disfraz, en literatura pura y conmovedora, plasmada en el papel, garabateada con la plumilla, tinta que se corre, sin papel secante para detenerla y que “los escolares pobres no podían adquirir, de modo que secaban con el aliento, pero soplando a la justa medida”
Con tan justa norma y experiencia vivida está escrita la novela autobiográfica Los peces no cierran los ojos, lo que confirma su criterio de que "inventar me parece un abuso de confianza", porque cuando se tienen las cosas clara en esta vida, no es necesario intentar cambiarla ejerciendo la desmemoria con fines lucrativos (aunque muchos lo hacen, especialmente los políticos de cualquier palo), solo es necesario arrimarle ingenio, oficio y constancia, para que brote la historia colocando cada cosa en su justo lugar con sencilla maestría, para que la manche de sentimentalismo barato de serial televisivo. Como bien afirma: “¡Yo creo en lo que veo escrito. Hablando se dicen un montón de mentiras. Pero cuando uno escribe, entonces es verdad”. Su vida y obra no admiten el divorcio como nos señala el aplicado aprendiz de diversos oficios, diplomado en las vivencias del caminar diario, ese donde “Ningún obrero trabaja por vocación” Y así, alcanzar el oficio de escritor de ficciones tomadas del crudo arroyo que tantas veces es la más pate3nte realidad. Compromiso de un escritor protagonista de verdadera e insobornable vocación.
Paseante observador del mundo cotidiano, que desde los extractos populares convividos, ejerce con sencillez narrativa, si caer en el realismo machacón, aplicando la ternura y la vocación describiendo el esfuerzo, identificándose con las labores calladas: “En la playa de los pescadores, los viejos reparaban las redes, sentados con las piernas abiertas, las manos que actuaban por su cuenta. Los ojos poco veían, ninguno llevaba gafas. Lo que había que ver, las manos ya se lo habían aprendido de memoria. Actuaban a olfato libre, mirando hacia delante, en dirección al mar, que estaba también dentro de ellos”. Hermosura y fuerza de una prosa pausada y poética, manantial de frescura, experiencia intensa, no sin cierto desgarro, pero desbordante de lírica ternura, cruda sensibilidad y sencilla elegancia.
Erri De Luca se ha convertido en un escritor de culto respaldado por sólido y real prestigio, donde no se halla manejo alguno que pudiera dañar su reconocimiento público, como creador de las ficciones reales extraídas de sus propias circunstancias en las que creció, todo lo ha venido logrando con el pulso y la tenacidad del buen observador fiel a su memoria, juez de lo justo y lo injusto, del ser y no ser, en el amplio campo del amor a las personas y las cosas.
Esa multitud de pequeños fragmentos de vidas que unidas crean la grandeza en un largo susurro que solo rompe el rasguear de la plumilla con el secante a la mano para que no degenere la tinta. Escritura contenida dueña de un estilo creativo propio que a medida que va avanza se convierte en prosa poética: “Y se metió debajo del agua. Yo también me sumergí para sacarla, y ella, debajo del agua, me tomó de la mano. Salimos a respirar, ella tenía aún su mano en la mía”. Dulzura y sensualidad, un roce suave que lleva a imaginar todo lo que puede ser posible.
Erri De Luca, durante la guerra de los Balcanes fue conductor de vehículos de apoyo humanitario. Ya llevaba consigo muchas solidarices y movimientos sin fronteras, como fue el Mayo del 68. Apasionada alpinista, es autor de cincuenta obras, de las que merece destacar: Aquí no, ahora no (1989), Tú, mío (1998), Tres caballos (1999), Montedidio (2002), o El peso de la mariposa (2009). Toda una obra tallada con la constancia, el compromiso y el dictado de la conciencia.

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La política argentina y sus condicionantes económicas vistas por un ciudadano común

Rodolfo Bassarsky (Desde Arenys de Mar, Barcelona, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

(Una reseña sin pretensión de dar soluciones)

Creo que la economía argentina se debate entre dos propuestas. La primera es el populismo demagógico disfrazado de izquierda nacionalista o de capitalismo humanizado que promete una economía distributiva e inclusiva. La segunda propuesta, desdibujada en sectores aislados de una derecha que proclama su liberalismo o neoliberalismo, es privatista, individualista y está profundamente comprometida con el sector financiero especulador. La corrupción pública y privada se extiende como un cáncer invasor implacable en el seno de ambos sectores que juntos conforman una amplia mayoría. No es posible detectar algún grupo que tenga posibilidades ciertas de influir en decisiones determinantes, libre de las lacras que caracterizan a los sectores con mayor poder en el país.

Entre los sectores dominantes – ambos con representantes en la función pública y privada y ambos con poder de decisión - se entabla una lucha por acaparar mayor cuota de poder económico a cualquier precio. Muchos dirigentes de ambos sectores ven con lucidez que su adversario les es funcional para poder declamar y prometer el bienestar general y una mejora en el nivel de vida de la gente. Ambos aprovechan esta circunstancia para proceder con astucia y calculada estrategia a fin de no arrasar totalmente con su apreciado enemigo y poder, de esta manera, continuar el camino de la acumulación de riqueza concentrada en sus propias filas, pauperizando en verdad al pueblo y al país. Poco o nada importa realmente afrontar con coraje, eficacia y transparencia, la solución de las verdaderas asignaturas pendientes que son una vergüenza nacional crónica y que duermen el sueño de los justos desde hace décadas. Poco o nada importa para unos y para otros. Nos engañaríamos si pensáramos que los sectores poderosos persiguen como fin último el poder político. Lo que en realidad sucede es que se persigue la acumulación de poder político como un medio para alcanzar el mayor poder económico posible en una lucha compleja , sutil e inescrupulosa, alimentada y realimentada por la misma riqueza de la que cada cual dispone, lo que constituye un panorama trágico que dibuja un círculo duro y tenebroso, casi irrompible.

Mientras tanto la gente acata mansamente. Periódicamente disfruta de las fiestas cuidadosamente organizadas para descomprimir tensiones y dar rienda suelta a eufóricas pulsiones consumistas e impulsos cortoplacistas. En otras oportunidades se organizan puestas en escena para declamar promesas, exacerbar sentimientos nobles, crear expectativas de un porvenir maravilloso para hijos y nietos y desde las más variopintas tribunas se cantan himnos pletóricos de mística, la militancia es una virtud sagrada, desde la infancia a la senectud, aunque esta militancia no sea más que un recurso para la obsecuencia que se convierte en un coro fielmente disciplinado bajo la batuta del director de toda la orquesta. Todo ello, exclusivamente destinado a mantener la mansedumbre y aventar la amenaza latente de la sublevación de los espíritus rebeldes.

Para avanzar realmente, bastaría con que algún sector tome las riendas del poder, sea de la derecha neoliberal o de la socialdemocracia, pero con la ineludible condición de que haga una gestión inteligente, una administración sensata con la mayor transparencia posible, que gobierne preservando el interés general, que gobierne para todos. Un gobierno del estado argentino en sus niveles nacional, provincial y municipal que trabajara para combatir la inflación incompatible con el desarrollo, la inequidad en la distribución de la riqueza, para que el sector financiero desempeñe el papel que le corresponde, para transformar el sistema presidencialista en uno en el que una persona no acumule un poder excesivo, para conformar un país realmente federal, para disminuir sensiblemente la evasión fiscal e imponer un sistema tributario más justo, para estimular la competitividad y el rendimiento y al mismo tiempo preservar los derechos laborales de los trabajadores, para combatir la pobreza extrema sin dádivas y con procedimientos que hagan imposible su retorno. Un gobierno que trabajara para que las infraestructuras de los transportes, de las comunicaciones, de la salud pública y de la educación sean modernas y estén en consonancia con la ciencia y la tecnología contemporáneas, para que se destinen recursos suficientes en estas áreas y se logren servicios de calidad óptima, para que se encare el déficit energético con políticas realistas que lleven al autoabastecimiento de energía de manera sostenible y planificada. Un gobierno que estimule la investigación e innovación científicas y el desarrollo de la tecnología. Que ponga en práctica políticas que estimulen la conciencia ciudadana de que la corrupción es una enfermedad social gravísima y que una sociedad solidaria debe ser honesta, unas políticas que combatan el narcotráfico, los negociados, los mega-fraudes económicos. Un gobierno que procure que las fuerzas de seguridad del Estado estén al servicio de la población y del país y cumplan su papel de protección, que procure rebajar los inusitados índices de delincuencia y de impunidad y que combata la venalidad en la justicia, que implante un sistema jubilatorio que reconozca realmente el esfuerzo del trabajo realizado. Un gobierno, en fin, que tenga confianza en sí mismo y no haga recaer toda la responsabilidad de las desgracias que nos aquejan en los de afuera, como si nada tuviéramos que ver nosotros y nuestros dirigentes en la construcción de nuestro propio destino.

Si se lograra instalar un gobierno con esta orientación, sea cual fuera su ideología y comenzara a trabajar por el bien común, la justicia y la equidad y se lograran también mecanismos de sostenibilidad, con seguridad se produciría una alternancia del signo político en el mediano y largo plazo, sumamente saludable para que el país transite la buena senda y deje atrás décadas de decadencia. Un gobierno que gobernara con prudencia, sin ofuscarse, sin discursos altisonantes amenazadores o triunfalistas, que sea tolerante y comprensivo, que escuche y no recurra a desplantes autoritarios, que estimule la pluralidad en las manifestaciones de la cultura y de las artes. Que priorice el conocimiento y la idoneidad para la ejecución de sus programas. Que sea respetuoso de la diversidad fecunda. Que mostrara a propios y extraños semejante talante.

Pero, lamentablemente, la concreción de este anhelo quizás considerado utópico por algunos, no es algo próximo en nuestro desventurado país, por más que uno mire al centro o a la derecha o a la izquierda : ninguno de los tres existen en sus versiones impolutas en la Argentina contemporánea.

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Dos poemas

Guillermo Henao (Desde Medellín, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

I

Quéhubocómoestásquéhaydenuevocómoteva
cómotellamascuantosañostienes
quiénessontuspadrestushermanostushermanas
quéestudiasquétrabajascuálessontusplanes

Y muchas más

Esto puede durar toda una vida
después una tumba

Pero las tumbas también mueren

Y lo que queda en ellas no alcanza
ni para satisfacer tales preguntas

II

Inútil obsesión por los ya muertos
por lamentar su autoolvido irreversible

Los muertos están muertos en sí mismos

Mejor vivir en lo que hicieron
transformar lo que dejaron

Y además no hay otra forma de vivir

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Moco de pavo

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Colette Calascione

Antes de entrar en una tasca, me detengo en Marchena, junto a la portada del antiguo palacio de los duques de Osuna, que hermosea los jardines del Alcazar de Sevilla. Ahí, junto a la puerta, está sentado Marcos, heresiarca del siglo II, quien estableció en vez de la Trinidad una Cuaternidad (padre, hijo, espíritu y mollete). Mollete: torta delgada de harina con ajonjolí. Cual la Sosa de Mollete, reyente, que ríe, Marcos se parecía a la momia de los Quechuas, y al papahuevos, esa especie de gigantón que se saca en las procesiones, y hacía momos para hacer reír, y cantaba cual mocita de coro parroquial:

“Soy la Sosa de Mollete
Y si usted no quiere mi gollete
Venga acá y tóqueme el ojete”. (Ojete: agujero redondo que se abre en las telas o cueros para enganchar o abrochar).

Me río. Nos reímos. Y entro en la cantina de Embid, un ignorante que llegó tarde a una batalla ganada a los moros de Granada.

Frente a la dilatación candente de la extremidad del pabilo de una vela encendida, y que se iba cuajando a lo largo de ella, un clérigo comía un palomino, y un joven peregrino, que iba hacia Madrid, para ver a Alejandro I, papa “mareador”, que cambia moneda falsa por buena, quien no conocía al rey por la moneda, pues era pobre, le rogaba que le admitiese entrar en partes. Al clérigo, taimado y fino bellaco, le colgaba una carnosidad roja como la del pavo que tiene pendiente de la cabeza; pero a él, de abajo. El capellán sabía mucho, y no se excusó. El peregrino comió su parte y después dijo:

Tan bien he comido yo casi al olorete (el comió únicamente las dos patitas), como vos al saborete, ¿eh?

Dijo el capellán:

Si, es así, pagad vuestra parte, y le llevo la mano al moco de pavo, continuando: a fuer de Potro, tú un maravedí y yo otro. El potro es en Córdoba un caño en forma de potro que echa agua por la boca y da nombre a la plazuela y barrio donde está.

Con esto, el peregrino le besó en los labios y estuvo jugando al santo mocarro, mientras se decía a sí mismo: “esta es la pasión según san Epipodio, mecagüenla”; y el clérigo le repetía al oído:

Yo soy como Diosdado que amó a su clero y a su rebaño.

Un Margaropo, cierto ácaro parásito del buey y del caballo revoloteó por entre la llama de la vela.

La dueña de la cantina, esposa de Embid, al verlo, pensó que era un espíritu santo y gritó un “dios, nos guarde”, prosiguiendo: “Este año será seco en extremo, se secarán las fuentes en el verano; el Guadalquivir casi no correrá y no molerán las aceñas, y habrá carestía de pan y de trabajo”.

Pero se equivocó, pues hubo mucho trueno y pedrisco, y llegó el Diluvio, y no tuvieron que salir los boyeros a pedir agua para yerba y buen tempero. Y Noé se fue al carajo. Mientras, a Marcos se le oía: “Arribaos, torgado, que tras la cuesta está lo llano; tú, que no puedes, llévame a cuestas; para las cuestas arriba quiero mi mulo, que las cuestas abajo yo me las subo”.

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