miércoles, 20 de junio de 2012

Coca-Cola nos golea recordándonos lo españoles que somos

Jon Juanma (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El lunes estuve viendo el partido de España contra Croacia en la Eurocopa. Corrijo: estuve viendo un partido repleto de jugadores millonarios que jugaron en nombre de un estado llamado España contra otros que lo hicieron en nombre de uno llamado Croacia. Confieso que lo vi porque me gusta el fútbol, pero sobre todo por inercia y como excusa para cenar con unos amigos. La aclaración al lector viene como antesala para hacerle otra de mayor calado: desde hace tiempo, al igual que procuro comer sano o hacer ejercicio, intento limpiarme el cuerpo de esa ideología cancerígena que nos separa y enfrenta a todos los que compartimos hogar en la Tierra: el nacionalismo.

¿Por qué digo todo esto? En el descanso del encuentro, mientras los jugadores relajaban sus músculos y los aficionados hacían lo mismo con sus nervios, en pleno prime time, Coca-Cola tuvo la poca amabilidad de obsequiarnos con un anuncio ciertamente obsceno1. El spot se dividía narrativamente en dos partes. En la primera, aparecían los medios de (des)información hablando de los desempleados, la prima de riesgo y la crisis, o sea, el pan de cada día para cualquier sufrido ciudadano que acostumbre a acompañar las noticias en los últimos tiempos. Mientras tanto, en la segunda parte (a partir del segundo 22), se narraba la historia de una cercana e ilusoria recuperación de la economía española en base al esfuerzo colectivo y la iniciativa empresarial de los españolitos, que con fuerza de voluntad y fe (en sí mismos), saldrían de este pozo negro en el que seguimos ahogándonos, llamado crisis. ¿Qué bonito no? El esfuerzo colectivo (acompañado de música de gladiadores in crescendo) estaba representado por imágenes de pruebas históricas de solidaridad auténticas entre los habitantes del Estado español, como fue el caso de los voluntarios que marcharon a Galicia a limpiar las playas tiznadas de negro por el Prestige o de aquellos que ayudaron a sus vecinos tras el terremoto de Lorca. Pero lo más hiriente de los numerosos ejemplos es que se atrevieron a mezclar en este pastiche de oportunismo y subsunción simbólica una recreación de activistas indignados del 15M. Con este anuncio, la empresa transnacional Coca-Cola, dispara hacia un espectro amplio de la población (de derecha a izquierda) y ayuda a propagar la hegemonía de las dos ideologías dominantes de nuestro sistema-mundo: el individualismo y el nacionalismo-estatal.

La primera les sirve, como capitalistas, para atomizar e imposibilitar la temida unión de los trabajadores (véase los mineros), en tanto Coca-Cola forma parte de los Aparatos Privados de Hegemonía burguesa radicados en la sociedad civil2. Mientras que con la otra ideología dominante, el nacionalismo-estatal, generan la energía socializadora que necesitan para que los trabajadores sigan produciendo (y no se suiciden en masa) en una sociedad disociada regida por la Ley del Valor, la explotación, el egoísmo y la neurosis colectiva. En un entramado social como el actual donde el ser humano es más dependiente que nunca del resto, pero en el que continuamente se le azuza para que compita a muerte contra los demás, el Estado y su parafernalia anexa de marketing (banderitas, toritos, deportistas “nacionales”, etc.) viene a ocupar el lugar espiritual-colectivo que la élite eclesiástica no consigue generar con la figura de Dios en la sociedad neoliberal, pues el dinero como fetiche universal no hace sino socavar su antiguo Reinado en la Tierra3. La nación, por su parte, es la Madre que lleva el amor al Padre (el Estado), y de este modo consagra la pretendida familia de todas las familias (el Estado-nación), aquella que finge amparar a sus hijos mientras ayuda a machacarlos legislando en favor del Capital transnacional. Una vez muerto Dios, para muchos, y Marx, para otros tantos, el nacionalismo es el amor del Padre perdido pero todavía anhelado en su imposible regreso (Estado keneysiano) sanador-redentor de las masas expropiadas (los hijos asalariados perdidos en la jungla neoliberal). Para no volver completamente locos a los proletarios, y mantenerlos en unos niveles de sociabilización mínimos que les permita emplearlos como fuerza de trabajo, las élites capitalistas, por medio de sus mandarines, necesitan crear esa falsa unión entre individuo disociado y colectivo mistificado. Justo en el preciso momento en que los magnates no tienen problemas para trasladar su capital e invertirlo (o atesorarlo) en cualquier lugar del mundo, tienen la poca vergüenza de vendernos la ideología que afirma que a lo mejor que podemos aspirar como asalariados, en este planeta interconectado, es a vivir separados por aduanas, permisos de trabajo y residencia, mientras ellos se limpian el culo con las banderas que nosotros, o algunos de nosotros, adoramos. Nuestros ojos clavados con orgullo en sus telas pintadas, provocan no pocas risas y satisfacciones entre aquellos que transitan tragando billetes y escupiendo primas de riesgo.

El spot de Coca-Cola contiene un mensaje ideológico bicefálico muy poderoso que intenta convertir en sentido común lo que es una mentira fragante: “si todos colaboramos y trabajamos juntos codo con codo, podremos salir de esta crisis”. Para empezar la crisis es sólo “propiedad” de la gran mayoría, mientras una minoría pluripropietaria se está pegando un atracón de plusvalor viviendo una auténtica orgía de adquisiciones de activos a precio de saldo4. En este contexto, la empresa Coca-Cola nos anima a ser buenos españoles. Esto es: a creer que nadie “de los nuestros” nos explota y a abrazar la ideología nacionalista-estatal, para que si en algún momento las élites degeneradas que mueve la economía-mundo consideraran necesitan una guerra, igual que ahora nos animan a apoyar a “la roja” como “gladiadores” (bebiendo una cola fría, faltaría más), llegado el momento, nos animarían a luchar codo con codo, fusil contra fusil, contra los “malditos italianos”, “alemanes”, “chinos” o “los extranjeros” que sean dependiendo de la cobertura internacional. Pero la guerra sería entre los asalariados (como la I y la II GM)... ¡faltaría más! Nunca contra italianos o alemanes de cualquier tipo, ni mucho menos como ellos, porque recuerde: ellos no existen cuando hay problemas. Sólo existimos los tontos que todavía vivimos bajo la sombra de las banderas, la dureza de las aduanas y la carestía crónica de no tener suficientes papeles por ser “de fuera” de tal o cual tierra dividida por tal o cual jodida bandera. Recordemos a este respecto que en 1919 había solamente 23 estados en Europa, mientras que en 1994 ya eran 51, y en la actualidad son casi 200 en todo el mundo, mientras que en 1945 eran unos 60. ¿Por qué el capitalismo necesita crear más estados pese a todas las organizaciones supraestatales que se ha visto obligado a levantar por el desarrollo y la mundialización de los medios de producción y comunicación? Fácil: porque el sistema precisa de una libertad global para el capital y más barreras en las cuales encerrar/encapsular a los trabajadores para exprimirlos con más fuerza hasta que de ellos sólo quede la gelatina de la que hablaba Marx en “El Capital”. Simple división internacional del trabajo. El león corre libre (y mata más fácil) mientras los antílopes esperan su muerte en la charca vallada.

Coca-Cola junto a Rajoy, Rubalcaba y el Rey, al compás de Merkel, Obama y Barroso, nos recuerdan constantemente que somos españoles, pero todos ellos son títeres de apellidos que apenas logramos intuir y a los que el común de los mortales les damos absolutamente igual. Ante esto, por nuestra parte, no deberíamos olvidar que somos seres humanos, que el Capital no tiene patria y nosotros tampoco la tendremos hasta que la construyamos con nuestras propias manos. Esa patria se llamará socialismo mundial y no debiera alzar otra tela en su nombre que la coloreada por el internacionalismo, el mismo que late y bombea bajo las diferentes pieles que conforman la infinita belleza de nuestros millones de rostros. ¿Utópico hablar de socialismo mundial? Utópico es pensar que de este pozo nos van a sacar los mismos que día a día nos hunden más al fondo. Así que comencemos a hablar de socialismo sin miedo, porque después tocará construirlo. Ni patria ni banderas, o socialismo mundial o la muerte que nos acecha. Los tambores de guerra ya resuenan en el horizonte de un futuro cercano. No olvidemos que es una salida fácil para el sistema: bombas vendidas, bombas lanzadas, nuevas bombas, muchos muertos y reconstrucción. Resultado: eliminación del ejército de reserva excedente y creación de nuevos empleos. Se llama destrucción creativa made in Capitalismo “realmente existente”, no capitalismo vendido ni soñado.

Así que construir el socialismo mundial donde los trabajadores tengamos los mismos derechos y vivamos respetando la libertad de cada cual, es una premisa mínima que debemos cumplir si queremos vivir con la luz de la dignidad como especie4. Es la única alternativa para no continuar arrastrándonos como gusanos bajo las prolongadas sombras del terrorismo de los mercados, tras los que, como las grandes sociedades anónimas, se esconden los mayores explotadores del género humano: la élite capitalista más poderosa jamás parida gracias al peso de nuestra desidia hipotecariamente acumulada.

Jon Juanma es el seudónimo de Jon E. Illescas Martínez, activista, artista e investigador FCM en la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Alicante. Recientemente ha publicado el libro “Nepal, la revolución desconocida. Crisis permanente en la tierra de Buda” (Editorial: La Caída).

Notas:
1) El spot es conceptualmente y éticamente reprobable, para ser exactos, pues nada tengo que decir de su factura audiovisual. El dinero, como mercancía equivalente general, tiene el poder de atraer a los mejores profesionales mercenarios y/o confundidos. El visionado del anuncio demostrará que una(s) imagen(es) vale(n) más que mil palabras: http://www.youtube.com/watch?v=C63ummLZ26A
2) Todo ello siguiendo el arsenal conceptual de Gramsci en sus “Cuadernos de la cárcel”.
3) ILLESCAS MARTÍNEZ, Jon E (2009), “Estetización y mistificación de la vida en el sistema publicitario”. Ver: http://www.rebelion.org/docs/89506.pdf
4) La banca y la gran burguesía que controlan la gestión de los capitales financieros están destruyendo los negocios de los pequeños empresarios que deben entregar o malvender sus activos ante la imposibilidad o las dificultades de devolver la deuda con la que financiaban sus negocios.
5) E incluso, para muchos de nosotros, como individuos.

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Música: La Obertura 1812, de Tchaikovsky

ARGENPRESS CULTURAL

Pyotr Ilich Tchaikovsky (1840-1893) es uno de los compositores rusos más importantes del siglo XIX. La solemne Obertura 1812, Op. 49, es una obra orquestal compuesta entre septiembre y octubre de 1880. Su programa describe la victoria de Rusia en las guerras napoleónicas. Fue estrenada en la Catedral de Cristo el Salvador de Moscú el 20 de agosto de 1882.

La pieza comienza con una melodía religiosa de la iglesia ortodoxa rusa, la Plegaria al Salvador, que recuerda cómo la declaración de guerra contra Francia fue notificada al pueblo en los servicios religiosos de toda Rusia. Es inmediatamente seguida por un cántico solemne de deseo de victoria. Estos anuncios y la reacción del pueblo están reflejados en la novela Guerra y paz, de León Tolstoi (que también describe la batalla de Borodino (el 7 de septiembre de 1812), donde Napoleón Bonaparte vence a las fuerzas rusas e invade Moscú. Continúa con una marcha presentada por los cornos, donde se oye cargar a los ejércitos. El himno nacional francés, La Marsellesa, sirve para denotar el carácter francés del ejército invasor y la victoria de Napoleón sobre los rusos. Un tema folclórico ruso conmemora la batalla donde los moscovitas vencen a Napoleón. La retirada de Moscú (a fines de octubre de 1812) está reflejada por un diminuendo en la música. El fuego de los cañones muestra el avance de los rusos casi hasta las fronteras del imperio francés. Al final del conflicto se oyen campanas y fuegos artificiales por la victoria y liberación de Rusia de la ocupación francesa. Por debajo de los cañones y los cornos se oye el himno nacional ruso: Dios salve al zar. Este himno ruso es un contrapunto del himno francés que se escuchó antes.

Esta obertura muestra un anacronismo curioso, ya que ni La marsellesa ni Dios salve al zar eran en 1812 los himnos de Francia y Rusia respectivamente, sino que lo eran en la época en la que Piotr Ilich Tchaikovsky compuso la obra. Al estar considerada como música programática, se ha llegado a interpretar en numerosas ocasiones con cañones reales, en sustitución a los timbales y otros instrumentos de percusión para los que en realidad Tchaikovsky compuso la obra.

La Obertura 1812 ha sido incluida en numerosas películas, series de televisión y campañas políticas:

• El gran final se escucha en la película Help!, de Richard Lester y protagonizada por The Beatles.

• En 1970 el director Ken Russell la empleó en The Music Lovers, su film biográfico sobre Tchaikovsky.

• Woody Allen utilizó esta Obertura en una escena de su película Bananas (1971).

• Esta obra abrió los recitales de presentación de Oktubre, segundo disco de la banda argentina de rock Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, en 1986.

• Robin Williams, en Dead Poets Society (1989), dirigida por Peter Weir, continuamente silba parte de la melodía de esta obertura.

• Aparece en dos episodios de la serie Los Simpson. En el capítulo Bart el temerario la Obertura 1812 es interpretada por la Banda de la Escuela Primaria de Springfield, en una versión que incluye un disparo coordinado de tres cañones y campanas. También se la puede escuchar en el episodio Lisa, la Simpson, en la escena en que Homer, Bart y Lisa miran un programa televisivo llamado "Cuando los edificios se desploman" ("When Buildings Collapse"), en cuya presentación el final de la Obertura acompaña las imágenes de casas que se derrumban con estrépito.

• La obertura aparece ejecutada en su parte final en la película "Lluvia de fuego" ("Blown away").

• En 1999 fue utilizada por el Frente Nacional Francés en un spot televisivo de la campaña para las elecciones del Parlamento Europeo.

• En el juego cooperativo Break the Safe, la obertura suena cuando los jugadores ganan.

• Forma parte de la banda sonora de la película V for Vendetta (2006). Un fragmento se escucha al principio, cuando V hace explotar la Corte Criminal Central (Old Bailey), y se repite al final, dándole fondo a la destrucción del Parlamento británico.

• La melodía característica de la carga del ejército ruso en la obra es utilizada para celebrar las victorias del equipo de fútbol FC Dinamo Moscú.

• En el año 2009 la Obertura 1812 fue utilizada para la realización de un spot televisivo en México, el cual promueve la adquisición de productos de marcas originales; el spot tiene una duración de 0:33 minutos y contiene diferentes imágenes de El Coyote y el Correcaminos (Wile E. Coyote and the Road Runner) los personajes de la serie estadounidense de dibujos animados creada por Warner Brothers, en el comercial los artefactos del coyote estallaban cada que sonaban los cañones, ejemplificando que lo defectuoso de los productos pirata.


Fuentes:
http://alboraida.blogspot.com/2006/11/obertura-1812.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Obertura_1812

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Cine: Los sueños de Tim Burton

Jorge Zavaleta Balarezo (Desde Pittsburgh, Estados Unidos. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El inminente estreno de “Dark Shadows” en América Latina, nos permite volver sobre la fascinante carrera de su director, el genial Tim Burton, quien ya en los años 80 supo darse a conocer con su propio toque de humor y fantasía y su gusto por lo lúdico y lo experimental. Recorriendo su obra, bien podemos comprobar que Burton es un soñador como esos grandes del cine que son Chaplin, Jaques Tati, Jean Vigo u Orson Welles.


Desde los años 70, Burton está inmerso en el mundo del cine y realiza películas para la televisión y cortos en los que destaca tempranamente su vocación por los mundos de fantasía como el que nos mostraría en el “remake” de “Charlie y la fábrica de chocolate”, protagonizada por su actor favorito Johnny Depp. De 1985 es “Pee-wee's Big Adventure” y de 1988 “Beetlejuice”, con Michael Keaton y en la que Burton da una clara señal de lo que, con el tiempo, marcará su intensa y vívida obra.

Y es que Tim Burton no sólo es un creador de escenas, de momentos, de imágenes, es también un sentimental y vuelve a ser un niño cuando parece reencontrarse a sí mismo y nos ofrece una historia tan fantástica como redonda en “El gran pez”. Allí, como lo seguirá haciendo con el paso de los años, Burton alcanza un sabio equilibrio, una madurez que ya nos lleva a considerarlo un maestro. Para él, el cine constituye un entretenimiento constante y así como el cineasta se vuelve un asiduo a los trucos y los montajes, quienes valoramos cada momento de su arte nos volvemos asimismo en seguidores de esos meandros, a veces misteriosos, otras simplemente deslumbrantes, por donde va discurriendo su obra, la cual nunca deja de sorprendernos y se vuelve, constantemente, un alegre y entusiasta llamado, una celebración en vida.

Hizo las dos aventuras de Batman a principios de los 90 y, nuevamente con Michael Keaton en el rol protagónico, logró convencernos de la oscuridad y la privacidad del “Caballero de la noche”. En su primera incursión adaptando el cómic de Bob Kane se introdujo en los secretos de la baticueva pero fue más explícito en la segunda entrega, cuando nos presentó a Gatúbela, en el extasiante papel que le cupo a Michelle Pfeiffer, y al Pingüino que encarnó Danny DeVito. La aventura fue lo suficientemente sólida y sensorial para demostrarnos entonces que, sin abandonar nunca su imaginario infantil y lúdico, Burton era capaz de acercarnos a los límites de una pesadilla.

Entonces ya confirmamos que su cine no sólo era una sucesión de escenas imaginativas, narradas con mucha corrección, sino que podía convertirse en un elemento disociador, tentadoramente diferente, capaz de hacernos ir más allá de la risa y la complacencia. Entre ambos “Batman” hubo lugar para el estreno de una de sus películas más emblemáticas, “El joven manos de tijera”, en la que Johnny Depp era aceptado por la familia de esa chiquilla encantadora que por entonces representaba la gran Wynona Ryder.

Con el tiempo, y bien asentado en este siglo, tan dado a la sorpresa, Burton ha experimentado con géneros, escuelas y estilos. Allí está su grandioso “biopic” “Ed Wood” íntegramente rodado en blanco y negro y dedicado a quien se conoce como “el peor director de la historia del cine”. Es una historia que detrás de su halo de ceremonia y tragedia nos descubre al cineasta convencido de su arte, que sabe que fracasa y sin embargo toma esa caída como un estilo, románticamente. Después vendría “Marcianos al ataque”, con un reparto multiestelar y que era una comedia muy al estilo del propio Burton, quizá imaginativa y chocante a la vez, quizá un punto más a favor en una trayectoria que maduraba con rapidez.


En “La leyenda del jinete sin cabeza”, volvió Johnny Depp, esta vez al lado de Christina Ricci. Adaptando una obra de Nathaniel Hawthorne, Burton volvía sobre los enigmas de fantasmas, extraterrenales, sembrando el suspenso y convenciéndonos, una vez más, que su arte podía ser siempre diferente, expresivo, ambicioso.

Hablar de “El planeta de los simios”, remake de una cinta aclamada con Charlton Heston, es referirse quizá al único desliz de Burton. La película simplemente no funcionó y queda a mucha distancia del entretenido modelo original. Burton no se hallaba en su atmósfera, no encontraba lugar para hacer lucir sus propias habilidades, que son las del director de un teatro de marionetas. A “El planeta de los simios” le faltaba esa vida tan expresiva y orgánica que sí ofrece el resto de su carrera como director.


Las obras han seguido llegando y no ha faltado el humor negro e hilarante. Para demostrarlo allí está “El cadáver de la novia”, filme de dibujos animados en el cual el ya familiar Johnny Depp presta la voz a su graficado alter ego. “Sweeney Todd” fue la adaptación de un prestigiado musical, generoso en dosis de sangre y tal vez en excesivos y chirriantes momentos, pero la obra confirmaba que Tim Burton seguía experimentando, y con éxito. Hace dos años se estrenó, en 3D, “Alicia en el país de las maravillas”. En apariencia el mundo tomado de la novela de Lewis Carroll y con el antecedente de la versión animada de Disney nos llevaría a pensar que este era un terreno muy fértil para su director. No podemos decir que esta cinta nos fascinó tanto como ha ocurrido con las que hemos enumerado en esta nota, y sin embargo la imaginería visual y el esfuerzo creativo de su hacedor persisten en dejar una huella. A estas alturas cabe recordar aquel otro filme animado, producido por Burton, “El extraño mundo de Jack”, que merece verse más de una vez y que es una lección y una enseñanza.

Con el estreno de “Sombras tenebrosas”, basada en una serie de televisión muy popular en EEUU, y que protagonizan Johnny Depp y esa hermosa criatura que es Eva Green, Tim Burton se pone al día y nos anima a confirmar que su carrera, trátese del vértigo o la alegría, sigue en marcha. Veterana ya, en este estreno de temporada también participa Michelle Pfeiffer. En suma, 40 años de carrera dan cuenta del ímpetu y el talento de un cineasta tan original que no se agota en la primera toma y que concibe el cine como un permanente espectáculo, como una feria de ilusiones, un artista que anima y sorprende al espectador. Un mago de las imágenes, ese es Tim Burton.

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“Al oeste de la noche”, de Beryl Markham

Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Al oeste de la noche, de Beryl Markham
Prólogo de Martha Gellhorn
Libros del Asrteroide

Amó con dulzura maternal a los caballos, ese animal noble que tanto cariño, ternura y admiración se merece. Por que en artes iguales, igualmente fue madrina y poeta del aire, con él mantuvo amores flotando con sus aviones en el espacio. Y todo aquello, fue en un tiempo donde la mujer era poco más que un juego y placer entre hombres, aunque eso sí, individualmente no fueron pocas las que marcaron un hito en la historia. Escribió Hemingway: “¿Has leído el libro de Beril Markham, Al oeste del corazón. Llegué a conocerla bastante bien en África y nunca había sospechado que pudiera y quisiera ponerse a escribir excepto para hacerlo en su diario de vuelo. Pero lo ha hecho, y también, tan maravillosamente bien, que me avergüenzo de mi como escritor. Me he sentido como un simple carpintero de las palabras?”. No creo que mintiera el autor de Las verdes colinas de África, por la sencilla y honesta cuestión de que como amaba tanto a África y la caza mayor, con la lectura d este libro reconoció el delicioso contenido de este libro.
Beryl Markham, una de las mujeres pioneras de la aviación en esta crónica novelada narra sus aventuras. Amante de las praderas de África por tierra y aire, también apasionada con los hombres, entre los que posiblemente no faltara un príncipe, digamos, de igual forma que también fuera rival de Isak Dinesen en esto de las pasiones amorosas, aunque en esta historia esta figura seductora y fascinante oculte con nombres no propios caballeros protagonistas de historias sentimentales, dentro ese mundo elitista apasionado (como cierto rey español en tiempo de crisis) con el que compartía tiempo de ocio entre la corte de Saint James y los safaris en Kenia.
Lo que no resta valores al esforzado y arriesgado trabajo de aventuras viviendo momentos difíciles los cuales logró vencer con una voluntad y carácter envidiable, formado desde muy pequeña fruto de ir fundiéndose, forjando su propia personalidad, ella misma en una especie de mezcla explosiva de un continente por entonces inexplorado (África) y que ella supo conquistar, enamorarse de de él con una actividad que fue sumando conquistas, valores y aventuras. Se discute si fue ella quien escribió sus memorias o simplemente fueron dictadas. Lo concreto es la calidad y lo que se cuenta en la obra.
Nada importa para quienes solo deseamos leer un buen libro y este lo es con abundancia comedida, con exquisito estilo vivo y de acaparadora lectura, donde la poesía irrumpe de forma natural en este “retrato episódico que abarca unos treinta años de su vida en África, desde la infancia a 1936, de esta mujer asombrosa”. Cautivadora y lírica para describir un espacio natural visto desde el aire o la figura de un “zaino ni castaño ni alazán. Se le veía vacilante contra el fondo de aquellos parajes ajenos: un semental esbelto bañado por La luz del sol con una pátina de otro cobrizo” Y ella misma, protagonista de tantas sensaciones, ya al final de esta historia, escribe como se puede “vivir toda una vida y, al final de la misma, saber más acerca de otra personas que sobre una misma. Aprendes a observar a otros, pero nunca te observas a ti que andas debatiéndote en la soledad”.

Markham nació como Beryl Clutterbuck en Ashwell, condado de Rutland, Inglaterra hija de Charles Baldwin Clutterbuck y Clara Agnes (Alexander) Clutterbuck (1878–1952).1 Tenía un hermano mayor, Richard Alexander Clutterbuck (1900–1942). Cuando Beryl tenía cuatro años de edad, la familia se mudó a Kenia, que en ese momento pertenecía a África Oriental Británica compraron una granja en Njoro cerca de Great Rift Valley. Aunque a su madre le desagradaba el aislamiento y finalmente regresó a Inglaterra, Beryl permaneció en Kenia con su padre y tuvo una infancia atípica, durante la cual jugó y cazó animales con los nativos. En la granja familiar desarrolló cariño por los caballos y aprendió mucho sobre ellos. Ya de adolescente, se convirtió en la primera entrenadora de caballos mujer con licencia del país.

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La almeja aburrida ante el culebrón de las cuatro de la tarde O Alarde de Amor Rebuznante

Daniel de Culla (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Marido: - mujer, tienes la almeja aburrida
Mujer: Das asco
Marido:
Veo
Y sueño tu almeja aburrida
Que tomó bombo
De vernos uncidos en la Lujuria
De este mi cangrejo contrabandista
En licores
Sin saber a qué carta de Amor fullero
Quedarse
Sobre esa ola peregrina
Que habla la misma lengua de “dale amor”
Ola grande causada
En los estuarios
Por la marea televisiva
La más bribona virtual
Y alimento biológico
Para cualquier insecto que roe
Su propio aburrimiento
Que te está majando ahora
Y continuamente
Con la historia del hombre del saco
La historia del putero más famoso
Con dos penes y tres güevos
O la Manceba de sacristía
A quien se le cae la matriz
Y se quedó preñada
Por montar en el caballo
Del Maligno.

Mujer: Das asco

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Dominique Deachamps

Beatriz Paganini (Desde Santa Fe, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Jamás imaginé que dejaría Francia, mi patria. Y menos por los motivos que originaron mi exilio voluntario. Y digo voluntario porque nadie me persiguió políticamente para que dejara el suelo donde yo nací y que amo tanto. Pero ya mi patria dejó de ser el abrazo abierto a los perseguidos del mundo.

Actualmente, un presidente déspota barrió en un breve lapso de su gobierno, las bases de los valores de una Francia que llegó a ser por sí sola la imagen de la Fraternidad para todos los hombres y mujeres del mundo.

Fue poco a poco y no quisimos darnos cuenta. Sólo se hicieron dos o tres marchas para protestar cuando a aquella jovencita africana el señor SARKOZY la expulsó pretextando que carecía de documentación legal.

Hasta se llegó a controlar, con la policía, las salidas de las escuelas para comprobar directamente quienes eran, entre los asistentes, hijos de inmigrantes y desde allí prohibirles asistir como alumnos regulares o, inclusive, expulsarlos del país.

Un notable escritor y periodista Thierry Meyssan, denunció valientemente y con pruebas documentadas, el plan de persecución a los exiliados refugiados o simples emigrados extranjeros que venían a trabajar a la Francia de la Liberté, Fraternité e Igualité.

Al mismo tiempo investigó la infiltración de la CIA con anuencia del gobierno francés y entonces, sus denuncias, motivaron que le cerraran la Web titulada VOLTAIRE. Dicha medida le sirvió a Meyssan para darse cuenta que su pluma y su palabra corrían peligro y se exilió voluntariamente en Líbano, desde donde con la valentía que lo caracteriza, sigue denunciando desde su web y sus libros, el periplo despótico del presidente francés.

Incluso, yo misma no conocí las denuncias de MEYSSAN, hasta que, con motivo de los suicidios de algunos empleados de Telecom, unos amigos me aconsejaron leer Voltaire net., su famosa web.

Luego la debacle económica se fue haciendo evidente. Carpas de tela y/o cartón, se multiplicaron en las afueras de París .Familias enteras de gente desplazadas por el neoliberalismo apoyado por los que tendrían que haberse opuesto para salvar la democracia que es lo que puede sustentar y legitimar a un gobierno que se precie de mantener sus principios.

Pero la Globalización engulló esos principios y digo engulló porque al igual que una bestia carnívora engulle y despedaza a su presa antes de hacerla desaparecer en sus fauces, el capitalismo globalizado con la eufemística palabreja de “capitales internacionales, borró del mapa a fábricas enteras que sólo conservaron su nombre de marca y nada más... Y, entonces, el desguace fue INTERNACIONAL. Para eso si se unieron los capitalistas: Ahogar el Patrimonio Nacional a beneficio del Anónimo Internacional.

Entonces los suicidios se multiplicaron por cuatro. Los motivos eran variados: A nivel internacional. Suicidios de colonos en la India por no poder afrontar los créditos con intereses leoninos de Mosanto.

En la propia Francia: Suicidios de empleados en diferentes empresas por el agobio, la incertidumbre y el manoseo a su obligada dependencia por subsistir o por mantener el empleo.

Entonces, llegó un mail….

Florencia, mi amiga de Argentina volvió a insistir sobre el ofrecimiento de una cátedra de francés en el instituto donde ella era directora.

Con gran efecto sicológico adjuntó la documentación pertinente que me confería el cargo como profesora.
Fue suficiente, la esperanza que me llegaba de un Nuevo Mundo, cuando desde aquí, en Francia con anuencia hipócrita de la OTAN se iniciaba la salvaje ofensiva de muerte en LIBIA bombardeando ciudades enteras, con hospitales y escuelas incluidas.

El pretexto fue de “liberar a un pueblo oprimido”.

¡Y, para allí partí!

Mi periplo viajero me insumió un día y medio porque, dada la fecha, sólo conseguí pasaje hasta Ámsterdam, quedarme allí seis horas para, luego, tomar otro avión hacia Argentina.

Buenos Aires me recibió con su sol brillante, increíblemente en un cielo azul despejado.

Desde allí, partí para Santa Fe.

Florencia, Emy, su mamá, Héctor su marido y sus mellizas Hilda y Martha me esperaban en el aeroparque.

Habían pasado cuatro años de mi última visita a Santa Fe que, ahora, estaba más cambiada con respecto a la urbanización dado que tenía muchos edificios en torre. Pero no había perdido su aire hospitalario, característico que tienen algunas ciudades del interior en casi todo el mundo, algo de lo que carecen las megalópolis.

Pero, había un problema, que al final no fue tal, porque Florencia ya lo había solucionado.

¿Cuál era el problema?

¡Que en mi primera visita, cuatro años atrás, Florencia no tenía hijos!

¡Ahora, no sólo era mamá sino que de mellizas! Hilda y Martha.

Por lo tanto, yo debía buscarme un alojamiento.

- No te preocupés Dominique, ya tengo solucionada tu estadía, cerca de casa y no tenés que pagar ningún alquiler- me dijo con su acento santafesino y casi sin pronunciar las eses como hablan allí.

- ¿Cómo Florencia? ¿Me puedes explicar?

- Si te explico, una amiga de mamá se ha ido de viaje al exterior, por un largo tiempo y le pidió a mamá que le cuide la casa porque no quiere alquilarla. ¡Imaginate! mamá tiene bastante con su casa, papá, mis hermanos y el perro de modo que estará muy conforme si vos vivís en esa casa. Te digo más aún: mamá da por descontado que vos habités allí. Finalmente, no tuve otra opción que aceptar.

LA CASA DE LA CALLE SUIPACHA.

Allí me mudé con mis pocos petates.

En realidad, mis petates eran solamente mi ropa, algunos libros y la computadora de la cual no quería apartarme nunca porque la consideraba el cordón umbilical con mi Francia eternalmente en mi corazón.

La casa era tipo casona: amplias habitaciones, entrepisos, varios dormitorios, un amplio living que se unía al comedor por medio de una bella puerta corrediza de madera tallada que me impresionó por su belleza aunque confieso que mis conocimientos mobiliarios y/o arquitectónicos no son de mi especialidad.

Cuando opté para que fuera mi dormitorio, la habitación que tenía un amplio ventanal que daba a un jardín, Florencia me dijo:

- Elegiste el dormitorio que era de Estela y Pablo, al tiempo que se dirigía a un luminoso espejo que estaba colocado en una ochava formada al lado de la ventana y… ¡Oh sorpresa!

Apoyó su mano y el espejo se corrió suavemente mostrando el interior de otra habitación.

- Este es el escritorio con computadora, internet, teléfono y todo incluído. ¿Te gusta?

¿Gustarme?

¡Me fascinaba!

- Estela no quiso que desconectara el internet porque le dijo a mamá que algún día recibiría noticias y fotos - comentó Florencia.

- ¿Por qué algún día?- pregunté intrigada.

- Porque ella y Pablo se han ido tras una utopía deseando que se concrete en realidad y se pueda compartir y disfrutar en todo el mundo. Mirá, sobre el escritorio está la foto del día que se casaron. En el medio está mamá, que vos ya la conoces, a su derecha, están Estela y Pablo y a su izquierda Henry, el sobrino de Estela con Norma, su señora, ellos viven en Bariloche y vinieron expresamente para la boda.

Dirigí mi mirada hacia allí, se la veía muy contenta a Emy, compartiendo la felicidad de su querida amiga.

Fue así como conocí a Estela: desde una foto tomada el día que se casó con Pablo, otro desconocido, para mí.

Se los veía muy felices.

De cabellos cortos, rubios y figura armoniosa, con un elegante vestido largo, recto, color verde. Así conocí a Estela y a su flamante marido Pablo, un corpulento moreno de inconfundible aspecto mejicano.

Henry, según Florencia me explicó, era el sobrino y único familiar de Estela a quién ella quería como un hijo porque lo había criado desde chico al quedar huérfano

En ese momento, no me di cuenta que un nuevo capítulo de la HISTORIA UNIVERSAL comenzaba incluyéndome…

¿Cómo?

¿Dónde?

¿Cuándo?

Fue, aproximadamente, a los dos meses de mi radicación en la casa de calle Suipacha, cuando, una noche, me di cuenta que se me habían acabado las hojas y debía imprimir el poema “Primero se llevaron” para la clase de traducción colectiva.

PRIMERO SE LLEVARON.

Primero se llevaron a los judíos,
Pero, como yo no era judío, no me importó.
Después se llevaron a los comunistas,
Pero, como yo no era comunista, tampoco me importó.
Luego se llevaron a los obreros,
Pero, como yo no era obrero tampoco me importó.
Más tarde se llevaron a los intelectuales,
Pero, como yo no era intelectual, tampoco me importó.
Después siguieron con los curas,
Pero, como yo no era cura, tampoco me importó.
Ahora vienen a por mí,
Pero, ya es demasiado tarde.

BERTOLT BRECHT

DATO COMPLEMENTARIO:

“Poesía ATRIBUÍDA a Bertolt Brecht pero se dice que la idea es de un pastor protestante llamado MARTIN MEMÖLLER”.

Proceso de elaboración consistente en tres ítems:

1) Comprensión y crítica del significado social e histórico del tema.
2) Traducción, colectiva, al francés del poema.
3) Redacciones interpretativas, individuales , en idioma francés

LA PREMIÈRE FOIS ON A EMPORTÉ.

Tout d'abord on a emporté les Juifs,
Mais, comme je n'étais pas juif, je ne m`en suis pas soucié
Plus tard on a emporté les communistes
Mais, comme je n'étais pas communiste, je ne m’en suis pas soucié.
Plus tard on a emporté les ouvriers
Mais, comme je n'étais pas un ouvrier, je ne m’en suis pas soucié
Par la suite ont été les intellectuels,
Mais, comme je n'étais pas un intellectuel, je ne m’en suis pas soucié
Plus tard, ils ont suivi avec les prêtres,
Mais, comme je n'étais pas un prêtre, je ne m’en suis pas soucié
Maintenant Ils viennent pour moi,
Mais il est déjà trop tard.

“Poésie attribuée à Bertolt Brecht, mais l’on dit que l’ idée est d’ un Prêtre protestant
MARTIN MEMÖLLER”.

¡Para colmo debía hacer 30 copias!

Busqué en los cajones del escritorio.

Inútilmente.

¡No encontré nada, ni siquiera una o dos simples hojas en blanco!

Porque con esa esperanza de “aunque sean dos miserables hojas”, a la mañana haría fotocopias.

Desorientada, miré las carpetas que estaban ordenadamente colocadas en la gran biblioteca. Todas forradas de color verde.

- A esta Estelita, le gusta el color verde- me dije en soliloquio- ¿Y si me fijo y encuentro algunas hojas?...

¡Del dicho al hecho hay un solo trecho! Decía mi abuela.

Y así empecé a buscar y mirar carpeta por carpeta.

Algunas tenían sólo recibos de compras, facturas pagadas y garantías varias. Otras eran papeles de su trabajo.

Cartas, más cartas, documentaciones varias…

Declaración de un divorcio…

Me sentí intrusa, pero seguí leyendo y, a la vez, buscando.

Henry bebé, Henry pequeño, Henry adolescente….

Recortes de diarios sobre un accidente en la ruta Santa Fe-Buenos Aires y de cuya lectura quedé impresionada, porque relacioné el parentesco con Estela.

Resignada a no buscar más, me volví a subir a la silla dispuse a colocar la carpeta en su lugar correspondiente. Al, hacerlo, pisé mal, resbalé y cayendo, en cámara lenta, con toda mi humanidad. Instintivamente, en el trayecto, logré tomarme con todas mis fuerzas de la manija de un cajón.

Finalmente fue un golpe que se amortiguó por el piso alfombrado.

Me levanté del suelo.

¡Tenía la manija en mi mano!

Miré en qué consistía mi destrozo:

Papeles, hojas y documentos caídos y dispersos.

Pacientemente, empecé a recoger lo diseminado por la alfombra DONDE SE DISTINGUÍA UN LIBRO ENCUADERNADO DE COLOR VERDE titulado: HISTORIA DEL FUTURO.


Páginas de la novela: “Antes y después de Guernika” de próxima edición.

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Perú: Un premio de cultura en un país multicultural y multilingüe

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El Premio Nacional del Perú convocado nuevamente por el Estado peruano provoca opiniones esperadas. Surgen diferentes puntos de vista, sobre todo reacciones positivas que reaniman el debate nacional en un contexto en que la globalización marca exigencias y reflexiones innovadoras, cuando más tres de los treinta millones viven fuera del país andino.

Primero, el PNC retorna después de 26 años. Segundo, se presenta con una nueva estructura que involucra tres categorías: reconocimiento a la trayectoria, a la creatividad y a las buenas prácticas culturales, esquema difícil de evaluar respecto a la modalidad anterior por especialidades. Tercero, cómo deben ser elegidos los miembros de la comisión evaluadora y del jurado calificador. Cuarto, un PNC en un país multicultural, multiétnico, demanda una respuesta innovadora de un Estado que no representa, precisamente, a todos.

Según el Ministerio de Cultura y Petroperú, instituciones promotoras del Premio Nacional de Cultura 2012 es dirigido a artistas, creadores, investigadores y preservadores del arte y la cultura en sus diversas manifestaciones y características; y también a instituciones, colectivos y empresas dedicadas a la gestión y promoción en este campo.

La presentación del renovado PNC, convocada con la presencia de muchos de los ganadores revela un tácito reconocimiento al que significa dicha premiación.

Los entrevistados, destacan el auspicio de Petroperú, iniciativa que debería ser tomada muy en cuenta por el sector privado porque la producción de riqueza está articulada con la vida misma y por consiguiente con el arte y la cultura en sus más diversas manifestaciones.

El ministro de Cultura, Luis Peirano, comparte que esta premiación supondrá debate y saluda el intercambio de opiniones sí es para dinamizar la reflexión sobre la cultura y el compromiso de cada uno de nosotros hacia ella. Este renacimiento del PNC es la continuidad de proyecto iniciado con la gestión de Susana Baca, destacada cantautora y estudiosa de la cultura afroperuana. La ministra de Educación, Patricia Salas, ha comprometido su respaldo al afirmar que “la cultura y el fomento de las artes será siempre una tarea que se desarrollará también en el Ministerio de Educación”.

Nora Loredo de Izcue, gerente de relaciones corporativas de Petróleos del Perú, considera que esta empresa que pertenece al Estado siente responsabilidad en tanto que no se circunscribe solo a impulsar al desarrollo energético y económico del Perú, sino también a fortalecer la cultura, esencia de toda nación. Petroperú ha convocado al Premio Copé 2012: XVII Bienal de Cuento y III Bienal de Ensayo. Y ha concluido la selección de 600 becarios en Senati para jóvenes de la provincia de Talara, sede de una refinería petrolera, que será convertida en una de las modernas de América Latina. Son referencias recientes de la responsabilidad social empresarial.

CRONISTAS DE INDIOS. Hugo Neira, sociólogo, escritor, ex Director de la Biblioteca Nacional fue uno de los ganadores del PNC por su trabajo “Cusco, tierra o muerte”. Opina que sería conveniente mantener la estructura, por ejemplo del Premio Casa de las Américas, que comprende novela, cuento, poesía, testimonio y sigue teniendo premios muy claros, dedicados a un tema o a un país, e incluye literatura y economía y crítica sociedad, estructura vigente y con prestigio.

Podría crearse al interior del PNC el premio de Historia, Sociología, Antropología, Comunicaciones, Periodismo. En el actual diseño cuesta diferenciar entre un buen sastre, un cocinero, un artista o un escritor. Tiene un lado cortesano, se premia una trayectoria, agrega Neira.

Recuerda que el Premio de Fomento a la Cultura sirvió, en su caso, para que un joven de 26 años, desconocido, que escribía en el diario Expreso, recibiera de su Director el cargo de corresponsal en una época en que nadie entendía que eran los movimientos campesinos cuando se debatía una Ley de Reforma Agraria. Por cierto, había un elemento de presión y violencia. Pero no se disponía de mayor información sobre su procedencia.

Esa persona fue Hugo Neira: “Gané el Premio porque había dado una información que fue abrumadora y honesta, que recogió testimonios de campesinos, comuneros y hacendados; documentación que sirvió para el debate del Congreso. Documentación que me sirvió para escribir una serie de artículos que Raúl Vargas, dijo que me había convertido en “Cronista de Indios”.

Manuel Escorza y Sebastián Salazar Bondy lograron la recopilación de esas crónicas para su publicación en Populibros, en una época en que los representantes del Apra, cuando vivía Haya de la Torre y los Odriístas, le echaron agua al Proyecto de Ley de Reforma Agraria. Esa postergación provocó el camino para el golpe de Estado de 1968 y los militares estaban hartos de que no se diera dicha Ley. La que se dio en el régimen de Belaúnde “fue tímida hasta la pared del frente”.

Ese PNC, se realizó sin ninguna gestión, remarca Neira. Se había ido a Francia y Escorza y Salazar Bondy decidieron esa distinción. El percibe la necesidad de que se cree un Premio para menores de 40 años, porque en el esquema que se presenta “es posible que se premien a los dinosaurios, del cual yo formo parte”.

Recomienda que concursos temáticos con motivo del próximo Bicentenario de la República, que respondan a Basadre y la promesa de la República incumplida. Un segundo premio para universitarios: Hable su Región, que se conozcan los problemas y soluciones desde ese punto de vista. Tercero, qué piensa usted de la crisis para que un economista, un sociólogo, nos dé una opinión. ¿Cómo saber si tenemos talentos, sino los convocamos?

Nadie es profeta en su tierra. Vargas Llosa se fue del Perú a los 20 años y su prestigio lo logró en el exterior. Es el único peruano que ha logrado un sitial en el mundo. Para el Ministro de Cultura, el PNC busca precisamente esa promoción de los valores nacionales y agrega que junto a MVLL hay que agregar Javier Pérez de Cuéllar, secretario general de la ONU y G. Acurio en la promoción de la gastronomía…

Neira, considera un acierto que MVLL siga escribiendo en los diarios como lo hizo Carlos Fuentes, lo cual es saludable y admiro su creatividad. Pero discrepa cuando escribe sobre temas económicos y sociales y afirma que hay dos culturas: la elitaria, y la popular que se ha masificado. Pero Neira sostiene entre la cultura de élite y de masas, entre A y C, hay un inmenso sector de clase media que asiste a los museos, adquiere libros, consume buen cine, asiste a teatros, conciertos, etc.

LA AMAZONIA. Róger Rumrill, uno de los más destacados investigadores del mundo amazónico, escritor y poeta, considera positivo esta reaparición del Premio Nacional de Cultura. “Eso hay que reconocer y hay que exigir que este Premio debe ser por disciplinas. Eso permitiría una premiación a la diversidad de quehaceres artísticos, creativos, porque supeditar a tres líneas o disciplinas, es excluyente”.

¿Y cuál sería la razón? Si es una razón económica, es una cosa totalmente absurda que no resiste ningún análisis. El segundo paso es que los premios se amplíen a varias disciplinas, como se ha podido constatar entre los antiguos premiados que incluye arquitectos, escritores, poetas, pintores, antropólogos, artesanos. Si el PNC hubiera sido por tres temas, esos personajes no estarían en esa notable galería. Creo que tomar la referencia del Nobel a diferentes especialidades es mucho más amplio, más legítimo, más abarcador.

¿Cómo lograr que el mundo amazónico, las diferentes regiones y sus lenguas estén presentes en el PNC?

El asunto es el siguiente. Hay un aspecto estructural. Porqué nos parece centralista, parcial, porqué no nos aparece abarcador. Por lo siguiente:

El Perú es una nación multilingüe, multicultural. Solo en la Amazonía se hablan 63 lenguas que corresponden a 13 familias etnolingüísticas. Sin embargo, el Estado para esa nación es un Estado mono cultural, de origen colonial. Ese Estado es un estado disfuncional en esa nación. Eso explica la gran factura en el país. Mientras no resuelvas esa fracción entre un Estado de origen colonial y mono cultural y la nación multicultural y multilingüe habrá siempre estos desajustes. Por ejemplo, el derecho que rige la administración de justicia en el Perú es de origen romano que no tiene nada que ver con el derecho ancestral de importantes civilizaciones precolombinas. La escuela pública en este país es una escuela monolingüe y el diseño de una escuela bilingüe no está funcionando. En suma, la nación que tenemos, el Estado que tenemos es disfuncional a la realidad que vivimos.
La reaparición del PNC crea expectativas entre diferentes investigadores. Richard Cacchione, Director del Instituto Bibliográfico del Perú, declara que tiene en mente el desarrollo de una investigación sobre la historia de los PNC, a partir de 1943 y que se suspende en los años ochenta.



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Plástica: Desde Francia, Claude Monet

El Ave Fénix

Oscar-Claude Monet (1840-1926) fue un pintor francés a quien a partir de la mitad de su carrera artística se incluye en el estilo impresionista.

Sus primeras obras, hasta la mitad de la década de 1860, son de un estilo realista. Monet logró exponer algunas de estas obras en el Salón de París. A partir del final de la década de 1860 comenzó a pintar obras impresionistas. Un ejemplo de este período creativo es la vista del puerto de El Havre titulada Impresión, sol naciente, que le dio nombre al movimiento. Esta desviación del gusto de la época, que era marcado por las academias de arte, empeoró su situación económica. En la década de 1870 tomó parte en exposiciones de arte impresionista en las cuales también participaron Pierre-Auguste Renoir y Edgar Degas.

Su carrera fue impulsada por el marchante Paul Durand-Ruel, pero a pesar de esto su situación financiera permaneció siendo difícil hasta mediados de la década de 1890. En esta época, Monet desarrolló el concepto de la «serie» en las que un motivo es pintado con distintos grados de iluminación. Al mismo tiempo comenzó a plantar su famoso jardín en Giverny que luego utilizó como motivo para sus pinturas.


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Comuna obrera

Chara Lattuf (Desde Caracas, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Se escuchan voces por todos lados, consignas, palmadas que recorren la fábrica y una voz que sale del sonido de un parlante: ¡Atención!, por favor, un momento; debemos comenzar. Solo así los obreros recuperaron la calma y se sentaron a lo largo de una hilera de máquinas, con soporte, en el área de producción.

¡Llegó la hora!, dijo Rafael Ramírez, un dirigente sindical, quien parecía masticar el tabaco que llevaba repetidas veces a la boca. Alzando la voz soltó una frase que paró nuevamente a los asistentes. ¡Tomaremos la fabrica Country! Un estruendoso aplauso renovó el entusiasmo.

Luego de la decisión de la comunidad de trabajadores de la industria de envases de refrescos Country, movilizó a los accionistas, tribunales y autoridades locales del estado Mirandino. La situación se hacía difícil porque los trabajadores se defendían diciendo que no tenían otra salida ya que el patrono dejó de cancelarles el sueldo, no pagaban las prestaciones sociales a los cesantes y no había acuerdo con el sindicato.

Pasaron cinco días; cuarenta y cinco obreras y ochenta obreros, permanecían día y noche en la fábrica. Allí recibían las visitas de sus familiares y amistades. Se organizaban para hacer un sancocho de gallina, apostaban entre ellos quién era el primero que desertaría. A veces tenían que nombrar algún delegado para coordinar las entradas a los tres baños, porque nunca faltaba alguien desesperado por entrar, mientras que otro se distraía leyendo periódico durante la permanencia en el excusado.

Luego de solventar algunos ajustes técnicos, prendieron las máquinas y comenzó a funcionar la planta de procesamiento de envases de refrescos. Nombraron a un Gerente que les rendían cuenta a los asociados (Trabajadores de la Compañía Country).

Mientras tanto los periódicos reseñaban el peligro que esa fábrica pueda crear un precedente, el cual puede repetirse en otras industrias; la presión mayor era la espera de una decisión judicial.

La tensión se acentuaba y el Gobernador Mirandino, Enrique Palacios, toma una decisión al ordenar movilizar el cuerpo policial por los alrededores del Country. Como respuesta la comunidad salió de sus casas con pancartas y voceando por las calles consignas en apoyo a los trabajadores. Otro problema se creaba porque los Municipios se reunieron para dar a conocer un manifiesto declarándose autónomos de las autoridades de Miranda. Haciéndose responsable, las comunidades, de los servicios públicos y de crear representantes de su propia comunidad, desligándose de los intereses ajenos de su entorno.

Llega la orden de ingresar la policía a la fábrica; entre empujones, golpes, se abrieron paso entre amas de casa, niños, jóvenes y ancianos que hacían un escudo en la entrada.

Tal era la resistencia que lanzaron bombas lacrimógenas, desenfundaron las peinillas y los gritos de terror y dolor se escuchaban a dos cuadras. Una vez adentro los obreros entonaban el himno nacional, pero eso no detuvo a los uniformados policiales, sacando sus revólveres y dispararon al aire. Uno de ellos, grito, luego de sacarse la mascara antigas: ¡En cinco minutos si no están afuera, dispararemos a quemarropa!

La confusión se hacia mayor, las herramientas de trabajo pasaron a ser armas para defenderse de la arremetida; la policía enfurecida dirigió sus pistolas a los cuerpos de trabajadores. Una desbandada corrió hacia la salida, pero eran muchos los que intentaban salir por una estrecha puerta, algunos cayeron. Mientras otros pasaban por encima de ellos. Solo una voz de alto, de la autoridad policial detuvo tal enfrentamiento. El resto fue recoger algunos cuerpos ensangrentados de heridos y muertos.

Casi al finalizar la tarde las emisoras radiales y televisoras anunciaban la decisión esperada por el Tribunal de Justicia: El veredicto favorecía a los trabajadores de la Fábrica Country, por ser estos los garantes de la reactivación de una industria que fue abandonada por sus dueños al no cumplir con sus responsabilidades; pero ya era tarde, la empresa quedo destruida y doce de los obreros fallecieron como consecuencia de la actuación policial. Esa decisión solo la disfrutó aquellos quienes sentían amenazados de perder el poder si los obreros y la comunidad tomaran el control de su destino.

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Sinclair Lewis y su acérrima crítica a la religión

Adán Salgado Andrade (Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Hace unos días terminé de leer un excelente libro, “Elmer Gantry”, escrito en 1927 por el maestro Sinclair Lewis, escritor estadounidense, nacido el 7 de febrero de 1885 y fallecido el 10 de enero de 1951, ganador de un merecido premio Nobel en 1930, dada su gran calidad literaria, pero también su perseverancia por ser un agudo crítico de la sociedad estadounidense, a través de su estupendo trabajo. En el discurso de agradecimiento por el premio, Lewis, además de apreciar el trabajo de escritores contemporáneos como Hemingway, sin cortapisas, se atrevió a declarar que “En Estados Unidos, muchos de nosotros, no sólo los lectores, sino los escritores, aun tememos cualquier literatura que no sea aquélla que sólo sea la glorificación de todo lo estadounidense, una glorificación de nuestras faltas y también de nuestras virtudes. Pero Estados Unidos es uno de los países más contradictorios, depresivos y convulsos de cualquier otra tierra que exista en el mundo hoy día. Nuestros profesores prefieren solamente una literatura que sea clara, fría, pura y terriblemente muerta”. Eso lo dijo, justamente, porque fue en su tiempo sumamente criticado por sus obras, una de ellas fue precisamente “Elmer Gantry”, como refiero en seguida.

Esta novela es una muy ácida, irónica, acérrima crítica a la religión y sus terrenales representantes, y no sólo a una en particular, sino que Lewis barrió con todas. Y sorprende la actualidad de esta obra, en vista de los recientes escándalos en los que se ha visto envuelta la religión católica, con casos de sacerdotes pederastas, de funcionarios eclesiásticos corruptos y de su carácter eminentemente mercantilista, dado que “predicar la fe” ha sido un muy buen negocio desde que se crearon, en efecto, los centros de adoración, no sólo católicos, sino, como dije, de todas las religiones.

Analizo la obra con una breve síntesis, acompañada de mis comentarios sobre esta gran novela, que leí en una edición en inglés, idioma original (no hay como leer a los autores en su idioma original, siempre que eso sea posible, claro), de la editorial inglesa Panther Books Ltd, en reimpresión de enero de 1965, a unos años de la muerte de Lewis (por cierto, cabe mencionar que se hizo una película Hollywood sobre la novela, en 1961, protagonizada por Burt Lancaster, claro, después de la muerte de Lewis, pues el resultado fue un musical muy ligth, despojado de toda la esencia crítica hacia la hipocresía religiosa del personaje central y del planteamiento, que seguramente a Lewis le habría molestado bastante y se habría opuesto a que se filmara. Por eso es que muchas polémicas novelas, si alguna vez llegan a filmarse, es cuando sus autores mueren).

La obra está centrada en la vida de Elmer Gantry, un irreverente joven de Paris, pueblo de Kansas, huérfano de padre e hijo de una muy trabajadora madre, que con algo de sacrificio lo tenía estudiando en el colegio bautista de Terwillinger, en donde además de sus materias normales, le daban clases de religión. Allí, se vuelve muy amigo de Jim Lefferts, quien habría de ser muy especial en su vida, pues en una ocasión Gantry debe de decidir si serle fiel y seguir con su vida desordenada, de alcohólicos, mujeriegos y fumadores o tomar el camino religioso y convertirse en todo un muy buen pastor bautista, que es justo lo que ocurrió, pues en una ocasión que fue entrevistado por un muy famoso profesor del colegio, Judson Roberts, según Gantry, recibió el llamado divino para hacerse pastor. De allí, con mucho júbilo por parte de su abnegada madre, se fue al seminario teológico de Mizpah, en la ciudad de Babilonia, en el ficticio estado de Winnemac (Lewis inventó muchos pueblos y ciudades, con tal de no tener problemas con los habitantes de lugares reales, la mayoría de los cuales condenaban fuertemente sus obras). Allí, el director, el reverendo Jacob Trosper, es quien le ve mucha abnegación y talento a Gantry para ser pastor y luego de un tiempo de estudiar, lo envía a una pequeña iglesia en Shoenheim, también un pequeño poblado de los de aquel entonces. Estamos hablando que la historia se desarrolla entre 1900 y 1925, más o menos (Lewis recibió el Nobel en 1930). Y cuando va allí, es en 1905, y se traslada mediante esa especie de pequeños vagones que se desplazaban sobre las vías del tren, impulsados por una palanca doble, manipulada por dos personas, cada una de un extremo, que se sumía, mientras el otro, se levantaba y así se producía el movimiento. Allí conoce a Lulu, la hija de un diácono local, de la cual se enamoró profundamente Gantry y como siempre fue un empedernido mujeriego, a pesar de su condición pastoral, pues la conquistó (aquí hay que observar que fuera de la aun más prejuiciosa y limitadora religión católica, en otros cultos se permite que los pastores o sacerdotes se casen y tengan hijos, así que Gantry no estaba, en estricto sentido, cometiendo una herejía, digamos). Pero sostuvo el romance anónimamente, hasta que un primo de ella, Floyd, le dice al padre de Lulu, el diácono Bains, que los había visto muchas veces besándose y abrazándose. De allí, pues por poco cae la “respetabilidad” de Gantry, pero muy hábilmente inventa que sí se quería casar con ella, el 25 de mayo de ese año, 1905, pero luego, también muy hábil y vilmente, logra dejar como la mala y la pérfida a Lulu, y que lo engañaba con Floyd, así que esa bajeza fue su salvación (es muy notoria la personalidad ventajosa e interesada de Gantry, que baja las estrellas y la luna a Lulu, con tal de disfrutar sus encantos, pero cuando se aburre de ella, se porta muy grosero, vulgar y vil). Hay que señalar que en el seminario de Mizpah, era más o menos amigo de Frank Shallard, otro personaje digamos que importante en la novela, quien se da cuenta, desde entonces, de las marranadas que cometía Gantry y lo que hizo con Lulu.

Para evitar más problemas, Gantry decide irse de Babilonia a otra iglesia, a donde ya lo había recomendado Trosper. Pero cuando se supone que debía llegar a la tal iglesia, en Monarch, Chicago, se le hizo fácil trabar amistad con un vendedor de la Pequot Company, empresa que vendía algo así como implementos agrícolas. Y como se puso a tomar con el vendedor y los amigos de éste, se le hizo fácil a Gantry también entregarse a los deleites de una cabaretera, digamos, recordando sus viejos tiempos, y fue que lo descubrió así el pastor encargado de recibirlo, pues Trosper, muy preocupado por Gantry, le había pedido a ese pastor que lo buscara por todos lados.

El pastor lo acusó de haberlo visto en una cantina, borracho y besuqueándose con una “mujer pública” y así fue como terminó la relación de Gantry con Trosper y el seminario Mizpah.

De allí, Gantry, se puso a trabajar como vendedor para Pequot Company y le fue muy bien. De hecho, Lewis lo describe como alguien que embromaba con su oratoria y que muy fácilmente envolvía a la gente, pues además se esforzaba por adquirir nuevo vocabulario y trataba de leer a muchos clásicos. Y así se la pasó tres años hasta que conoce a una, digamos, que profeta, la hermana Sharon Falcone, quien habría de marcarlo para siempre y, además, algo que hizo por ella, con tal de que lo tomara como su nuevo asistente, fue dejar de tomar y fumar y, además, serle fiel (en realidad, no pasaron de darse besos, pues Sharon siempre se negó a entregársele, diciendo que ella era una mujer de Dios y que si lo hacía, se le acabaría su poder. Y hasta eso aceptó Gantry, con tal de estar a su lado, pues estaba genuina y profundamente enamorado de esa especie de diosa para él).

Falcone es como el modelo de falsos profetas que son muy comunes entre los estadounidenses, que se dicen “enviados de Dios”, que “conocen su voluntad”, que “él habla a través de ellos o ellas”. Pero en realidad son muy hábiles y envolventes negociantes que saben atraer masas y que se dicen tener poderes, algo así como la cinta mexicana llamada “La venida del rey Olmos”, de un personaje parecido, que al final es asesinado por su esposa-asistente, para demostrar que si le disparaba, él tenía el poder divino de revivir, cosa que no fue así.

En el caso de Sharon, Gantry se entusiasma mucho con sus tácticas y le ayuda por algunos años y ella va creciendo en fama, poder, dinero, a tal grado que compra, con todos sus ahorros, una especie de auditorio de madera ubicado en un muelle, muy grande, como para alojar a más de dos mil personas. Y el día de la gran inauguración, el lugar, por descuido de unos trabajadores, que arrojan una colilla de cigarro a unas tablas aceitosas, se incendia y muchas personas mueren, entre ellas, justo Sharon, quien cuando se estaba quemando el sitio, no dejaba de pedir a sus fieles que no huyeran, que Dios iba a salvarlos, como a ella, quien a pesar de que Gantry le ruega que lo siga, no le hace caso, trabada en una especie de trance, quizá la combinación de su, digamos, fe, con el brutal impacto de ver ese sitio, su gran sueño de toda la vida, ardiendo tan rápidamente.

A la mañana siguiente, Gantry halla su cadáver flotando en el muelle, junto con los de otras decenas de víctimas. De allí, ya no supo Gantry qué hacer, entre triste y desilusionado de que su sueño de tomar, él mismo, el lugar de Sharon, de ser el Gran Profeta, se hubiera terminado así, tan de tajo. Y trató de dedicarse a algo similar a lo que hacía con Sharon, pero con poco éxito. Y tampoco regresó a las ventas.

Más bien, se dedicó a vender algo así como “éxito”, una suerte de “Og Mandino” de su tiempo, que supongo que también es una crítica de Lewis, pues esos personajes, vendedores de “personalidad y de habilidades para hacer amigos y hacerse ricos”, son igualmente otro muy característico rasgo de los EU, país que decía Lewis, era profundamente materialista, como menciono antes. Y me parece que en esta novela retrató muchas de esas características, sobre todo en la cuestión de la hipocresía y el materialismo. Incluso, Gantry se relaciona con una especie de “sanadora espiritual” que empleaba hasta el hinduismo para “curar”, pero lo corre cuando se da cuenta que le birlaba el dinero de las “donaciones” (le puso un billete marcado de veinte dólares, que Elmer se guardó). De allí, continúa vagando por acá y por allá, incapaz de darle la cara a su abnegada madre, debido a sus fracasos.

Así, hasta que un día conoce en persona al obispo metodista Wesley R. Toomis, de quien había escuchado hablar bastante bien Gantry y admiraba mucho. El obispo también había escuchado hablar del Doctor Gantry y sus pláticas de superación para “hacerse de un millón en sólo un año", él, Gantry, que estaba quebrado y que pidió cien dólares a su conocido Frank Shallard. Del encuentro con Toomis y su deseo de volver a predicar (pues estaba expulsado de Mizpah, pero seguía siendo pastor, bautizado en el río y consagrado como tal en su pueblo), lo manda el buen obispo a oficiar a una iglesia metodista a un pequeño pueblo, Banjo Crossing, en donde se vuelve a levantar, y conoce a quien habría de ser su esposa, Cleo Benham, hija del más acaudalado habitante de ese pueblo, con quien se casa y tiene dos hijos (según esto, el metodismo sería algo más abierto y menos prejuicioso que el bautismo). Allí le va regular, pero como es muy ambicioso, busca que lo envíen a otra iglesia. Finalmente Toomis, gracias al buen desempeño del Reverendo Gantry, lo envía a Zenith, un sitio muy acariciado por éste, donde logra levantar la concurrencia con sus sermones, en los que siempre, invariablemente, hablaba de amor, pero también no dejaba de llamar la atención sobre otras cosas que pudieran causar sensación.

Conoce en su primer, exitoso sermón a T. J. Rigg, un hábil abogado que habría de convertirse en muy buen amigo. Allí, lo que le funcionaba mucho, era hablar del vicio. Y así lo hizo, y llegó al extremo de fundar una especie de asociación contra la inmoralidad y él mismo se encargó en una ocasión de acudir a los lugares de vicio y de departamentos de prostitutas y arrestar a los “pecadores”, pues, decía, él estaba haciendo el trabajo que la policía no hacía. Eso le valió más publicidad, más reportajes en los periódicos y muchos más feligreses en su iglesia. En esa parte, un día lo va a buscar Lulu, de nuevo, quien nunca dejó de estar enamorada de él y sólo se había casado con Floyd por obligación, pero no parecía feliz, a pesar de tener quince años de casada y tener dos hijos. Y se las arreglaron para, simulando clases de cocina, verse y trabar de nuevo un romance.

De allí, Gantry comienza a buscar relaciones con importantes hombres de negocios y también se entera que su ex compañero Frank Shallard oficiaba en una iglesia del culto pentecostés, pero éste no creía en Dios y muy frecuentemente discutía del asunto con otro pastor, un tal Philip McGarry (éste, un pastor que tampoco creía mucho en Dios). Sin embargo, Shallard también arengaba a sus feligreses a no dejarse, y apoyaba las luchas sindicales de todos los trabajadores, tenía simpatía por la AFL, la IWW, los comunistas, los socialistas… y eso aprovechó Gantry para atacarlo, ya que Shallard “mal aconsejaba” a los trabajadores de un tal William Dollinger Styles (aquí, quizá Lewis hace referencia indirecta de Dillinger, el famoso capo), un acaudalado empresario, con quien se pone de acuerdo para quitarlo, a Shallard, de la competencia y quedarse con sus feligreses, además también de que recibiría las “generosas contribuciones” que Styles le hacía a la iglesia de Shallard (Lewis deja muy claro el papel mercantilista de las iglesias de las distintas denominaciones religiosas, que sólo buscan tener el mayor número posible de feligreses, para que dejen muchas limosnas y sea un muy buen negocio. Incluso, en una parte, cuando se hacen cónclaves para ver si un pastor es ascendido a una nueva iglesia, los asistentes sólo lo ven como una manera de aumentar su salario y poder económico, valiéndoles poca cosa la “fe” promovida hacia sus feligreses).

Y llega al extremo Gantry en sus ataques de obligar a Shallard a renunciar y a dedicarse a trabajar para una casa de beneficencia.

Un poco antes, es en donde Lewis hace su más acérrimo ataque contra la religión, incluso contra el mismo Jesucristo, al cuestionar que el tal mesías era un cúmulo de contradicciones y que todo lo hacía con tal de destacar, como al sanar a los enfermos, siempre esperaba la admiración y el agradecimiento de los sanados y de los presentes. Y también en una parte dice que si la humanidad hubiera seguido las prédicas de Cristo, de no acumular y vivir al día, no habría podido sobrevivir aquella, sin acumular comida, por ejemplo (p.p. 359-362 de la edición mencionada).

De allí, Lewis dedica un buen pasaje a un lamentable suceso que le ocurre a Frank Shallard, luego de la condena religiosa a la teoría de la evolución en el llamado “proceso de Dayton”, que fue en donde surgió toda esa basura religiosa condenatoria del darwinismo, el que desde entonces, los grupos más retrógrados y fundamentalistas de EU, han querido prohibir que se imparta en las escuelas públicas estadounidenses, así como la cuestión biológica (esto también es muy criticado por Lewis, diciendo que en las escuelas bautistas sólo se quería enseñar álgebra, administración y lenguas muertas y nada que ver con la biología, la anatomía o teorías, como el darwinismo, que cuestionaran al “origen divino” de la vida, eso de Adán y Eva y la creación, lo que se conoce como creacionismo. De hecho, en un artículo que escribí al respecto, titulado “El supremacista diseño inteligente, pretexto estadounidense para invadir”, analizo dicho problema, pues al “origen divino” en EU le quieren dar un carácter “científico” los fundamentalistas, diciendo que se trata, el creacionismo, de un hecho “tecnológico”, pues comparan a la creación del hombre con un diseño muy perfecto, hecho por “Dios”, así, como si el tipo hubiera sido un ingeniero y hubiera diseñado y fabricado a la humanidad, ¡háganme favor!, y eso es lo que se quiere obligar en las escuelas elementales de EU a que se enseñe y que se elimine la “herética” teoría de la evolución”. El link es
http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2007/11/el-supremacista-diseo-inteligente.html.

Shallard es llamado por las asociaciones científicas a dar conferencias para que defienda la teoría de la evolución, así como a la ciencia y que demostrara que Dios no existe y que es una simple invención, pero cuando está dando su primera conferencia, fanáticos pagados lo golpean, lo llevan a un paraje solitario y le destrozan la cara a fuetazos, deshaciéndole un ojo, dejándole el otro tan lastimado, que no le durará más de un año viendo, según le dicen los doctores más tarde. Shallard está casado desde hace años con Bess, una muy cariñosa y amorosa chica, con la que tiene dos hijos y cuando lo ve, todo con el rostro desfigurado y ya sin labios que besar, le dice que no se preocupe, que ella verá de conseguir un trabajo y que los niños le leerán.

Y aunque Gantry se entera de ese lamentable, cobarde hecho y lo condena y le promete que castigará a los culpables, nunca más, fuera de esas declaraciones, dice o hace algo más (un poco de pasada Lewis menciona al KKK, la nefasta, racista, “religiosa” organización que representa justo toda la carga de supuesta superioridad racial que traen los estadounidenses arrastrando históricamente, y la que ha cometido las peores barbaridades y crímenes raciales, sobre todo contra los afroestadounidenses, de que se tenga noticia – fue la que en alguna ocasión atacó al reverendo Malcolm X, por ejemplo, o que en las postrimerías del siglo veinte colgaba a los negros acusados de “robar gallinas” o los linchaba. Probablemente, debido al carácter de acérrimas críticas que tenían las obras de Sinclair, sobre todo en esos más cerrados años, no se haya atrevido a meterse más con esos violentos, ignorantes, racistas y fanáticos. Por lo menos en esta novela no se ve tanto eso y, más bien, en boca de Gantry, dice que “respetaba tales organizaciones, siempre y cuando no forzaran, ni violentaran la vida y la libertad de otros hombres”, así, muy diplomático, digamos).

Y en realidad ese violento hecho, la agresión a Shallard, es la “solución” para Gantry de evitar que aquél se siguiera inmiscuyendo en sus asuntos. De allí, Gantry no deja de buscar cómo allegarse a ricos, para tener más fondos, con los que incrementar su salario anual, y que pudiera construir una nueva iglesia. Eso lo logra con la ayuda de Rigg, su amigo abogado, quien le aconseja que se codee con lo mejor de los hombres de negocios, los Rotarios, entre otros, además de Styles. Incluso, viaja a Europa y da un sermón en una iglesia de Londres, en donde se presenta tal y como es, así, yanqui (su sermón es sobre cómo fue su primer día en la iglesia de Banjo Crossing. Por cierto, que en esta parte, Lewis compara Europa con EU, y a medias sarcástico y a medias real, parece indicar que tecnológicamente, ya en esos días, EU superaba con mucho a sus orígenes, sobre todo cuando hace las comparaciones de los ferrocarriles grandes de EU, con los pequeños ingleses).

Ya de regreso a EU, en la cúspide de su fama, se le acerca al buen pastor una joven mujer, llamada Hettie Dowler, para pedirle trabajo de secretaria, de 25 años, muy atractiva y Gantry, a sus 43 años, y mujeriego como era, no duda en dárselo. Y, claro, se vuelven amantes y el buen reverendo, muy extasiado por su juventud y su belleza, cae en la trampa, pues todo era un plan de Hettie para extorsionarlo, junto con su marido, Oscar, quien una noche los pilló, supuestamente, en la oficina de ella, y amenazó a Gantry en que si no les daba cincuenta mil dólares, lo denunciaría y a ver cómo quedaba frente a sus feligreses, como inmoral, infiel y libertino.

Pero gracias a su amigo Rigg, el abogado, quien contrata a un detective privado, logra descubrir que la chica era una extorsionadora profesional y que tenía cargos en su haber y la buscaban por otros delitos, así que atrapada, convino Hettie en declarar que todo era falso y que lo habían hecho porque Gantry había tomado muy en serio su papel de cruzado contra el vicio y que a ella le habían pagado los licoreros para desprestigiarlo y así tomar venganza (Gantry jura y perjura que cambiará, si se resuelve todo, y que será muy bueno con su mujer, Cleo, y sus hijos).

Y a pesar del rumor que se difundió y que casi se hizo un escándalo, Gantry queda muy bien parado y eso lo comprueba cuando al dar su sermón, luego del grave problema, sus feligreses le aplauden y lo siguen viendo como su gran pastor, además de que es nominado para hacerlo obispo y presidente de la Asociación Nacional para la purificación del arte y de la prensa (esta ficticia organización, fue puesta como ejemplo por Lewis para referirse, en efecto, a tantos hipócritas organismos estadounidenses que se autoproclaman “defensores de la moralidad y el buen comportamiento”. Un organismo así es el que en los años 30’s revisaba todas las cintas que se producían en ese entonces en Hollywood, y censuraban y suprimían todas aquellas escenas que sus “morales” integrantes consideraran obsceno e inmoral y no adecuado para exhibirse. Y si los directores se rehusaban a hacer los cortes, la película nunca se exhibía. En el filme “El aviador”, de Martin Scorsese, sobre la vida de Howard Hughes, el excéntrico millonario, hay una escena en donde un panel de supuestos censores buscan que Hughes quite escenas de una de sus cintas, dado que, según ellos, una de las actrices, “expone mucho el busto”, cosa que les fue muy bien refutada por Hughes. Sí, así de nefasta ha sido la influencia de la religión en la sometida sociedad estadounidense).

Pues muy buen final propuso Lewis en su obra, con tal de mostrar cómo un tramposo, mentiroso, “creyente” por conveniencia, vil, materialista, hipócrita, egoísta, ventajoso, ambicioso, mujeriego, infiel, inmoral, mercantilista, comerciante, demagogo, macho… y a pesar de todas las otras “cualidades” de Gantry, el Reverendo Doctor Gantry, al final triunfa y se muestra como un “hombre de Dios” recto, admirable, moral, intachable, perfecto, fiel, inteligente (bueno, eso sí era), bondadoso, sincero… sí, realmente hace pedazos Lewis a la religión y todas sus bases organizativas y “estrategias” para “ganar adeptos”, que eso es a fin de cuentas lo que hacen los distintos cultos, crear, digamos, “clientes de la fe”, para venderla y vivir parasitariamente de eso. Muy buena y recomendable novela.

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Música: Juan Ramón y Pepe Roca

Jesús J. Conde (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Ya sabía yo de la especial inclinación de nuestro querido y admirado amigo Pepe Roca por la obra del no menos querido y admirado Juan Ramón Jiménez. Pues no en vano, en sus discos de cuando Alameda nos pudo deleitar con algunas piezas en las que con la humildad y el buen oficio que le caracterizan depositó la poesía infinita del moguereño, haciendo partícipe al Premio Nobel de los sentimientos que brotaban límpidos y por doquier en aquel movimiento musical al que se dio por denominar rock andaluz y que tan buenos e inolvidables momentos ha sellado dentro de la música española, entre los setenta y ochenta. Que viene a colación el preámbulo, porque me regala en estos días el músico su trabajo dedicado íntegramente al poeta y que lleva por título Lo que vos queráis.

En doce poemas de Juan Ramón Jiménez volcó Pepe Roca “todo mi afán”, como él mismo dice. Y a buen seguro que lo consiguió, porque de principio a fin el CD rezuma belleza. Y junto a la belleza, eterna belleza, la libertad plena para envolver con clarinetes, pianos, violonchelos, guitarras, laúd árabe, teclados, baterías, bajos, flautas, saxo soprano, programaciones, recitados, voces y coros, las estrofas cinceladas a golpes de alma de quien compartía sueños con Platero recostado sobre un manto de vinagrillos en los campos de su Moguer encantado. La belleza y la libertad que aletean sin cesar por entre la palabra y la música y hacen un sendero único e inimaginable al aletear, y por el sendero el báculo que de repente se cubre de brotes prodigiosos elevando el quehacer diario al mismo milagro.

Arropan a Pepe Roca y a Juan Ramón en esta generosa entrega, unos cuantos compañeros de andadura que no dudaron, ni por un momento, en formar parte del hermoso proyecto aportando el virtuosismo que a cada uno de ellos les distingue. Están: José Carlos Roca, Antonia García, Álvaro Girón, Rafael Marinelli, Antonio Coronel, Agustín Diassera, Manolo Nieto, Daniel Casanova, Moisés Toscazo, Rafael Garcés, Joaquín Brito, Paco Cruzado, Héctor Pérez, Emilio Morales, Juan José Oña y Ana. Todos cautivados por las flores del alba y las olas, olas llenas de azucenas blancas. Todos anhelantes por ofrecer lo mejor de sí mismos, en aras de que vate y maestro, o maestro y vate, queden inmortalizados en un arrebato multicolor de dimensión ilimitada, de “mirada universal”. Todos rendidos ante el fruto que emerge silencioso y que después estalla en mil dichos y mil sones.

Lo que vos queráis: un haz de luz, una creación de Pepe Roca en vínculo perfecto con los plateados versos de Juan Ramón Jiménez.

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