miércoles, 11 de julio de 2012

Muere el héroe Théo Francos, Brigadista Internacional, sin repercusión en los medios

Aitor Fernández

Para mí Théo Francos (1914-2012) ha muerto tres veces. La primera vez, el día que lo fusilaron y milagrosamente sobrevivió. La segunda, hace dos días, a sus 98 años en su casa de Baiona. La tercera ha sido hoy, cuando he podido comprobar que su muerte no aparece en ningún medio español.

En vista de que ni un jodido medio español se ha dignado a escribir cuatro líneas por tu muerte, Théo, me pongo a escribirlas yo, una persona sin apenas formación de redactor periodístico, pero a la que la rabia en el corazón le sigue moviendo a hacer muchas cosas, esta vez por la impotencia de comprender que, en realidad, a nadie le importa cuántas veces arriesgaras tu vida por defender la causa antifascista, y digo causa porque defendiste la causa, la humanidad, por encima de nacionalidades y banderas. Yo te conocí y pude abrazarte, aunque quizá al salir de la ciudad no te acordaras ya nunca más de mí, pues tu memoria estaba completamente desdibujada, lo que no me impidió ser testigo de tu grandeza.

A lo que voy. Desde que conocí tu historia, Théo (contada por primero por la ARMH y leída luego por los textos de Sofía Moro) quise conocerte, pero fue dos años después cuando tuve la oportunidad. El verano pasado viajé a Baiona, en el penúltimo viaje del proyecto “Vencidxs”, para descubrir en ti a un hombre mucho más pequeño de lo que había visto en las fotos y vídeos, mermado por la vejez y la memoria, pero aún así excepcional y humano. Un idealista de verdad, que vino a luchar a España para derrocar el fascismo, aunque el Partido Comunista te lo impidiera, con muchos más voluntarios que se llamaron las Brigadas Internacionales. “¿Cuál es la razón del fascismo, Théo?” “Es la explotación -a pesar de todo tenías momentos de lucidez), a mi padre en Valladolid le hacían trabajar toda la noche con un trozo de pan y de cebolla”. Supongo que a eso querrían que volviéramos, y supongo que por eso tú no sales en los medios hoy.

El miedo nunca se separó de ti. Pero eso no te impidió hacer grandes cosas. Me dijiste que “a veces te despertabas por la noche y llorabas como un chaval”, supongo que recordando lo que te parecería el fin del mundo, o más bien, el fin de la humanidad, cuando te enterraban hasta la cintura para torturarte, en el campo de concentración de Miranda de Ebro, dándote latigazos a pleno sol y teniéndote así días enteros. “A veces pienso cómo pude aguantar tanto. La gente, desde fuera del campo, me tiraba comida o agua, que mis compañeros me daban cuando podían.” Eso fue la represalia por haberte fugado del campo. Por las alcantarillas. Porque las Brigadas se habían ido, pero tú te quedaste para seguir luchando, incluso cuando todo estaba perdido. “Eran los mismos presos los que construíamos el campo –me contaste de forma dispersa- pero no nuestros barracones, nosotros dormíamos a la intemperie. Construíamos para los soldados, incluso les hicimos una piscina” Y mientras, seguían exterminando a tus compañeros.

Cuando te liberaron pensabas que volvías a casa a descansar. Pero al llegar viste Baiona tomada por los nazis. “Me escapé en el puente, vi a mi madre de lejos, pero no me pude despedir de ella.” Porque entonces comenzó una nueva odisea para ti, aunque en realidad era la misma: seguir combatiendo el fascismo. Te alistaste como paracaidista en el ejército inglés y en la nueva guerra te esperaban las experiencias más duras de tu vida. Tuviste que matar a un compañero gravemente herido, que no tenía el coraje suficiente para tomarse la pastilla de cianuro que llevábais. En otra misión, al saltar, tu paracaídas quedó atrapado en el ala del avión: “Lo corté con el cuchillo como pude, y llegué bien a tierra. Me descontaron el coste del paracaídas del sueldo del mes.” Pero creo que lo peor fue cuando te fusilaron. A mí me parecía increíble. Viviste un fusilamiento, y por ello llevaste alojada una bala a unos centímetros del corazón toda tu vida. Te pregunté qué pensabas en esos momentos:“No sabes lo que está pasando, si es verdad o no. A veces te herían para que sufrieras antes de morir.” Pero tú no moriste, y te salvaron al día siguiente una pareja de campesinos de la resistencia.

Pero también conociste la bondad humana, como aquellos campesinos, o los ferroviarios que te tiraban comida, o las muchachas que te escondieron en el granero: “Especialmente me quedaba impresionado por la solidaridad de las mujeres, salvé mi vida muchas veces gracias a ellas.” Mujeres idealistas y valientes. En Stalingrado te adentraste 30km en las líneas enemigas con una muchacha rusa de 19 años para volar puentes e impedir el avance nazi. La reencontraste setenta años después, ella tenía noventa y tu hijo le decía que no te apretara tan fuerte, que te iba a matar del abrazo.

Y así ha sido tu vida, Théo. Me hablaste lentamente de tu bisnieto, perdido en una amalgama de recuerdos que te costaba ordenar. “Papi, tienes que llegar a los 100″, te decía. Quizá disfrutabas de él porque no podías haberlo hecho con tu hija, a la que conociste con 20 años por todo lo que tuviste que trabajar: “Al principio nadie me daba trabajo, así que tuve que viajar y trabajar fuera, ocupando más de treinta puestos de trabajo diferentes.” Me imagino que moriste en paz, aunque algo paenado porque veías el fascismo “volviendo a levantar cabeza”. Espero no tener que vivir las terribles experiencias que tú tuviste que vivir.

Conclusión. Y después de todo ¿para qué? -como me dijo también Concha Carretero- Toda esa gente que fue asesinada, que defendió la libertad de generaciones que ni conocerían después, que ha pagado con su juventud y con su vida todos y cada uno de los derechos que ahora tenemos y que estamos dejando perder uno a uno. ¿Para qué? Para que ningún medio dedique un par de líneas a tu muerte. Ni Rajoy, ni la selección española de fútbol, ni la prima de riesgo merecen la mitad del espacio que debieras de ocupar en los medios. Así que, habiéndolo escrito más mal que bien por lo que te pido perdón, primero por no poder dedicarte todo el tiempo que te mereces, y segundo, avergonzado, porque no es éste el medio principal donde tu muerte debiera figurar. Un general español una vez te preguntó: “¿Tú no tienes madre? Porque no es normal que una persona realice tantas misiones” “Sí, señor, la tengo, lo hago por convicción” Te contestó muy seguro de sí mismo: “Pues quédate conmigo, porque por lo menos salvarás tu vida. Cuando acabe la guerra, no te van a agradecer nada.” Y era verdad.

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Plástica: Desde Rusia, Konstantin Razoumov. Colección: Mujeres

El Ave Fénix

El pintor ruso Konstantin Razumov estudió en la Academia de Historia de la Glazounov Ilya. Hoy se ha convertido en un maestro de emular el estilo clásico de la pintura, como se puede ver en las imágenes en esta galería dedicada sólo a mujeres, que todavía le da un toque contemporáneo a sus trabajos.

Otra característica definitoria de la obra de Konstantin Razumov es que la iluminación de sus pinturas es impecable, siempre buscando formas de mejorar la belleza de sus modelos.


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La revolución en Nepal no quiere morir

Jon Juanma (Desde España. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

“La política es una guerra sin efusión de sangre, y la guerra, una política con efusión de sangre”.
Mao Zedong

Si ya es difícil que los medios de (des)información masivos nos hablen de revoluciones cuando no son del color de las naranjas, más complicado es que lo hagan de una que desprende un rojo tan intenso como la nepalí. Situada entre dos de las principales potencias mundiales, India y China, la revolución de este país de 30 millones de habitantes continúa dieciséis años después de que la insurgencia maoísta declarara la guerra a la monarquía en 1996. La revolución prosigue su camino, pero cada vez más como un rompecabezas que no cesa de fragmentarse. Hagamos un poco de memoria...
Durante la guerra civil los maoístas se financiaron mediante el robo de bancos y la extorsión de capitalistas, terratenientes y “reaccionarios” junto a la ayuda de organizaciones guerrilleras y populares solidarias con su causa, repartidas principalmente por el sureste asiático. Allí donde controlaron el territorio, los insurgentes establecieron comunas populares al estilo de Mao en la Guerra Civil China (1927/1949) y los obreros junto a los campesinos maoístas ocuparon fábricas y sobre todo latifundios de terratenientes (pues la presencia maoísta era predominantemente rural, en un país con un 80% de la población en el campo). Además, lograron mejorar en mucho la situación de la mujer y los intocables. Allí donde instalaron “gobiernos populares” su situación cambió de forma radical empoderándolos de un modo inédito en toda su historia. No en vano, en el caso de las mujeres, el 40% de la guerrilla estaba formado por ellas1. Frente a esto, el saldo de costos humanos mensurables por los enfrentamientos armados entre insurgentes y fuerzas promonárquicas fue de más de 13 000 muertos y 100 000 desplazados. Los cuales asolaron el país, una vez acabada la demoniaca sinfonía de disparos de fusiles y explosiones de minas.
Después de una década de conflicto armado, en 2006, las fuerzas beligerantes alcanzaron un principio de acuerdo de paz que finalizó lo que Mao llamaba “política con efusión de sangre”, esto es: la guerra. El acuerdo de paz fue supervisado por la ONU que años más tarde abandonaría el país ante el desacuerdo de los partidos por renovar la misión de paz. Con el final de la guerra y la aprobación de una constitución interina que ya no contemplaba al rey como jefe del Estado (pero que tampoco abolía la monarquía), el conflicto armado dejaría paso a la política, esto es, volviendo a la cita del líder chino: la “guerra sin efusión de sangre”. Pero no sería una política dominada por las risas y las palmaditas en la espalda de cara a la galería, del tipo a la que tan acostumbrados estamos en la mayoría de países de la UE; sino atravesada de lucha de clases, candente, tensa y desbordante. Política salpicada de numerosas movilizaciones populares que desde la calle presionaban continuamente a la Asamblea recordando a los políticos profesionales de dónde emanaba la auténtica soberanía, frente a los designios del capital transnacional fragmentado y representado por diferentes actores internacionales como los Estados Unidos, la India, China o la Unión Europea con Alemania a la cabeza.
En el 2008, los resultados de las elecciones para la Asamblea Constituyente sorprendieron a propios y extraños con el triunfo de los ex guerrilleros maoístas, los cuales fueron seguidos a bastante distancia por el Congreso Nepalí (CN) de centro-derecha y el Partido Comunista de Nepal-Unificación Marxista Leninista (PCN-UML), pese al nombre, una mezcla de socialdemócratas y “eurocomunistas”2. La voluntad popular, aun teniendo en cuenta la distorsión de voto propia de toda ley electoral “representativa”, produjo una correlación de fuerzas en la Asamblea favorable a los partidos englobados dentro de una “izquierda amplia” (desde los maoístas hasta los socialdemócratas de izquierda). Estos partidos recibieron el doble de votos que los de la “derecha amplia” (desde social-neoliberales hasta minorías de monárquicos radicales).
Pero aun con esta mayoría de izquierdas, y pese a que en su primera sesión del 28 de mayo de 2008 fue proclamada la República; después de cuatro años de Asamblea Constituyente, Nepal sigue sin tener nueva Constitución. Las negociaciones políticas han fracasado ante la imposible cuadratura del círculo entre fuerzas representantes del capitalismo transnacional, las élites nacionales, el gobierno injerencista indio, los EUA y la UE por una parte; y las de las clases populares, por otra. Todo esto tiene su reflejo no sólo en los principales partidos sino entre ellos mismos y sus principales líderes. Es lo que el todavía primer ministro maoísta, Baburam Bhattarai, designó como los tres círculos concéntricos de contradicciones: los existentes en el interior de los partidos entre las diversas facciones, entre los diferentes partidos y entre los intereses nacionales y extranjeros. A finales de mayo de este año, Bhattarai, después de que los asambleístas sobrepasaran otra vez el plazo legal para redactar la constitución republicana, decidió disolver la Asamblea Constituyente y convocar nuevas elecciones para noviembre próximo, en contra de la voluntad de muchos políticos, incluso algunos de su propio partido. El principal escollo que impidió la finalización del texto constitucional radicaba en que los maoístas, Partido Comunista Unificado de Nepal Maoísta (PCUN(m)), abogaban por una división territorial federal según las diferentes etnias nepalíes, en consonancia con el significativo Foro Madhesí. Este último, socio gubernamental de los maoístas, reclama una mayor autonomía para la región de Terai, junto a las fronteras de India y el Reino de Bután. Frente a esta posición, el Congreso Nepalí y los marxistas-leninistas (PCN-UML) abogan por una división de carácter más económico-geográfico. El quid de la cuestión no es sólo los derechos de los diferentes pueblos de Nepal con sus varias decenas de lenguas habladas, sino cómo quedarían estipuladas las divisiones electorales y a qué partidos beneficiarían3.
Por otra parte, para echar más leña al fuego, se ha producido una escisión importante dentro del partido maoísta. Liderada por el ala autoproclamada “revolucionaria” de Kiran4, se ha formado un nuevo partido llamado Partido Comunista de Nepal Maoísta (la única diferencia con el anterior maoísta es la ausencia del término “Unificado”)5. Con aproximadamente un tercio de los altos cargos (y los diputados) del antiguo partido y un importante apoyo de sus juventudes y lo que queda del ELP (Ejército de Liberación Popular), esta ala “izquierdista” venía un tiempo denunciando la deriva centrista del actual tándem maoísta formado por el presidente del partido “Prachanda” (antiguo líder guerrillero y primer ministro del gobierno republicano) junto al citado primer ministro Baburam Bhattarai (vicepresidente del partido). El ala “revolucionaria” de Kiran y otros líderes del nuevo partido como Badal6 denuncian el aburguesamiento de los líderes del partido “madre” (en especial de Prachanda), la falta de transparencia económica, su pusilanimidad con los intereses injerencistas del capital indio y la incapacidad de Bhattarai para cumplir las promesas realizadas a los obreros, campesinos, mujeres, dalits7, indígenas y al resto de los sectores populares nepalíes. Por todo ello, exigen la dimisión de su antiguo camarada Bhattarai, al igual que paradójicamente también la demandan el CN, los marxistas-leninistas y una parte de los propios maoístas que permanecen en el partido “nodriza”. Sin embargo los movimientos del nuevo partido maoísta son contradictorios, pues Kiran afirma, por ejemplo, que los maoístas “revolucionarios” no tienen intención de presentarse a las elecciones de noviembre, pero tampoco lo descartan, dejando el asunto como una cuestión todavía por dilucidar. Por no decidir, los maoístas “díscolos” o “revolucionarios” tampoco han decidido si volverán a las montañas para reanudar la “guerra popular” rompiendo por completo, esta vez sí, con el llamado “Camino Prachanda” (Prachanda's Path); o por el contrario, seguirán una vía institucional-popular como defendieron hace tan solo unos meses. Esta vía fue la teorizada por el ahora criticado como “neorevisionista” Bhattarai. La táctica consistía en dejar a una parte de la dirigencia del partido fuera de las instituciones, presionando desde la calle junto a las masas y evitando de este modo la burocratización de los camaradas con cargos institucionales, para así avanzar hacia su objetivo de la implantación del Estado de Nueva Democracia8. El “Camino Prachanda” en cambio, fue la estrategia política que comenzó el partido cuando se encontraba en el ecuador de la guerra insurgente en 2001. Según las tesis de Prachanda (“el fiero”), su estrategia debiera desembocar en lo que solía llamar la conclusión lógica: los acuerdos de paz y la derrota de las fuerzas reaccionarias. Hoy día, podemos afirmar que sí se logró una paz (débil) pero no una derrota de las fuerzas reaccionarias, y mucho menos un cese de la violencia estructural. Por esa razón, muchos exguerrilleros y simpatizantes maoístas observan con desilusión lo poco conseguido por su partido en el gobierno, si tenemos en cuenta el peso de tantísimos sacrificios en la guerra y los años posteriores de acantonamiento: leve disminución de la pobreza, algunas mejoras en la salud pública, supresión de la Haliya9, mayor transparencia ligada a tímidos intentos de democracia participativa, licencias generosas para los guerrilleros reinsertados en la vida civil, cierta progresividad fiscal, acciones para el mantenimiento de la fauna y la lucha contra el cambio climático, etc.

Son avances, por supuesto, pero la sociedad nepalí en su conjunto, continúa marcada por sus problemas estructurales de siempre: las tremendas desigualdades entre burgueses, terratenientes y asalariados, su estado semicolonial respecto a la India, una pobreza transversal asfixiante que le hace ser uno de los países con una de las Rentas per Cápitas más baja del mundo (1.300 $)10, una inflación galopante, carencia de servicios públicos de calidad, corrupción funcionarial, etc. De este modo, mientras los problemas de larga duración permanecen casi intactos, el actual gobierno maoísta se halla perdido en sus esfuerzos institucionales por aprobar la nueva Constitución y acabar de reintegrar en el ejército a los exguerrilleros que todavía no lo han hecho11; mientras, después de seis años, algunos de ellos todavía esperan en los campamentos de lona y latas donde la ONU los dejó a la espera del cumplimiento del acuerdo de paz. Otro problema clave para la no promulgación del texto constitucional y la disolución de la Asamblea Constituyente el pasado mayo radica en que la oposición de derechas quiere que los maoístas devuelvan las tierras ocupadas durante la guerra. Pero sus bases se niegan por completo mientras Prachanda y Bhattarai, presionados por estas, prometen que los campesinos no las abandonarán si no tienen un plan alternativo de trabajo o las entregan a cooperativas de agricultores.
Volviendo al líder de los maoístas escindidos, Kiran, tenemos que resaltar que este antiguo comandante de la guerrilla se encontraba preso en la India cuando se firmaron los acuerdos de paz. Nunca se mostró muy convencido con los acuerdos alcanzados por la mayoría del partido, menos aún por su posterior desarrollo. Está en lo cierto cuando afirma que tras los acuerdos los maoístas renunciaron a mucho y las fuerzas reaccionarias a poco, más allá del fin de la monarquía y la inclusión de algunos guerrilleros a las fuerzas de seguridad del Estado. Las élites están intentando jugar, en términos gramscianos, a realizar una revolución pasiva en la que mediante el transformismo, coopten a los líderes maoístas hacia una política reformista alejada de todo horizonte revolucionario, sin tocar ningún aspecto fundamental del sistema. Pero Kiran, que parece resistirse a esta dinámica, se muestra muy contradictorio cuando afirma que no quiere saber nada de los “revisionistas” de su partido (sus antiguos “camaradas”, léase Prachanda, Bhattarai y compañía) mientras aboga por la formación de un gobierno de “unidad nacional” en el que él no estará ni con los “reaccionarios” ni con los “revisionistas”. ¿Entonces para qué quiere que se forme? Además, al poco de la primera reunión del Comité Central del nuevo partido, tanto Prachanda como Bhattarai pudieron hablar con él para intentar convencerlo de que su grupo volviera al PCUN(m), incluso el primer ministro lo visitó en su casa.
Algunos, desde posiciones de apoyo a Bhattarai y Prachanda, acusan a Kiran (sin pruebas hasta la fecha) de estar financiado por el depuesto rey Gyanendra para debilitar al gobierno maoísta y favorecer un golpe de Estado en el que el exmonarca, con ayuda de gran parte del ejército y los servicios de inteligencia de India-EUA, reinstalaría una “monarquía parlamentaria” con la Carta Magna de 1990 . Esta jugada política sería vista con muy buenos ojos por el gobierno indio, y presumiblemente, a falta de un escenario mejor, sería también apoyada por gran parte de los políticos del statu quo del Congreso Nepalí y quizás también, por parte de los líderes marxistas-leninistas. En tal caso los maoístas “revolucionarios” posiblemente volverían a las montañas con Kiran convertido en líder maoísta y la estrategia de negociación de Prachanda-Bhattarai quedaría como un fracaso histórico a los ojos de las masas, con sus roles públicos totalmente desencajados en la sociedad nepalí. Podrían o bien tornar a las montañas como escuderos de Kiran o quedarse a probar suerte en las elecciones de noviembre (si al final se celebran). Si los resultados fueran decepcionantes porque no consiguieran que la sección de Kiran se volviese a unir, sus vidas correrían peligro si perdiesen el suficiente poder para quedar huérfanos de sus bases armadas, pues como es sabido, ni Roma ni Nueva Delhi pagan a los traidores. En cambio, si los resultados del PCUN(m) fueran buenos, dejarían a Kiran y a los suyos que hiciesen lo que les viniese en gana, pues no en vano, muchos exguerrilleros ya han sido licenciados o han abandonado los campamentos, por tanto las fuerzas insurgentes parece que en un principio nada tendrían que ver con lo que fueron en 2006. En todo caso, la vuelta a la constitución de 1990, con o sin Kiran detrás, está siendo alentada desde hace unos meses por una campaña orquestada por varios medios burgueses tanto nepalíes como indios, que pretenden desplazar la actual hegemonía hacia sus intereses, aprovechando el hastío cosechado por los políticos, durante estos cuatro años, en la sociedad civil. Aunque probablemente, de celebrarse las elecciones, los maoístas notarían el desgaste, desde las élites (nativas y foráneas) temen que más lo acusen el CN y los marxistas-leninistas, con lo cual la presencia maoísta en la nueva Asamblea podría aumentar pese al descenso de apoyo popular. No en vano, Baburam Bhattarai, pese a las críticas de no pocos maoístas, goza de muy buena popularidad entre los electores de otros partidos. Como por ejemplo los profesionales urbanos nepalíes, que lo ven como “un hombre de país”, ajeno a los sectarismos que dominan la acción del resto de partidos, de estilo sobrio a la par que ilustrado y cosmopolita. No en vano es uno de los dirigentes maoístas más cualificados: Doctor en la Universidad de Nerhu (India) y alumno de excelencia toda su vida académica. Bhattarai conecta con parte de las clases medias angloparlantes por quebrar la visión clasista y medio racista que tienen de los maoístas, filtrada/caricaturizada por los medios burgueses que frecuentemente los retratan como: delincuentes, corruptos, brutos e ignorantes fáciles de manipular con la demagogia igualitarista predicada por sus dirigentes.
Pero para seguir complicando las cosas, resulta que el pretendido tándem “neorevisionista” de Bhattarai-Prachanda (Kiran, dixit) no parece ser tal. De hecho, Prachanda, como actual Presidente del PCUN(m) declaró recientemente que si Bhattari (Vicepresidente del partido) no renunciaba al cargo de Primer Ministro, él lo expulsaría del PCUN(m). ¿Eso es un tándem? ¿O no será en cambio una estrategia de Prachanda12 para reunificar el partido aproximándose a la actual escisión de Kiran para postularse como Presidente de la República en un futuro cercano, ofreciendo a Kiran el puesto de Primer Ministro, una vez fulminado Bhattari del panorama político?
A todo este limbo preelectoral, preinsurgente y/o pregolpista, se le suma la presión que ejercen los mercados financieros, que por aquellos lares como por casi todo el orbe, se encuentran “inquietos” ante cualquier atisbo de que las masas populares alcancen poder político, o simplemente, se nieguen a aceptar sus designios financieros criminales. Afortunadamente para los nepalíes, su mercado de stock todavía no está privatizado y el gobierno obliga a pagar por las transacciones financieras entre un 5 y un 10% lo que frena las operaciones especulativas en corto, pese a los reclamos de la patronal de inversores que demandan una reducción de hasta el 0,1%13.
Por su parte, Estados Unidos e India, juegan sus fichas para conseguir que los maoístas nepalíes se pierdan en el escenario institucional y se moderen (como sucedió con los comunistas indios que alcanzaron el poder regional en Kerala o Bengala Occidental), dejando intacto lo fundamental de sus relaciones asimétricas capitalistas, entre potencias imperialistas y la semicolonia que Nepal lleva siendo durante décadas. Mientras tanto, China observa con cautela. Pero también mueve sus fichas y consigue avanzar posiciones con importantes acuerdos comerciales como fue el caso del logrado por el gobierno de Bhattarai con la empresa estatal china Three Gorges Corporation para la construcción de la hidroeléctrica West-Seti Project por 1600 millones de dólares14. Además, el gobierno chino le hizo saber a Biplap, importante dirigente del nuevo partido maoísta de Kiran, que el gigante asiático no estaba en absoluto contento con la escisión de los maoístas nepalíes. Temen por sus negocios. En todo este ir y venir de movimientos en el escenario geopolítico del país del Everest, el papel de los servicios secretos está siendo fundamental tal y como demostraron algunos cables publicados por Wikileaks. Estos mostraron las presiones y los chantajes comerciales y políticos que EUA y la Unión Europea estaban ejerciendo sobre el gobierno de Katmandú. Sin olvidar el fuerte espionaje al que la CIA estaba sometiendo a todos los diputados de la Asamblea Constituyente. En especial a los maoístas, considerados por los agentes estadounidenses como “no confiables” en contraste con los marxistas-leninistas que “sólo son comunistas en el nombre” (sic). Lo cierto es que ante este espectáculo político deplorable, enrevesado y exasperante, el pueblo nepalí asiste atónito a la incapacidad de los políticos de todo signo de solucionar sus problemas más acuciantes. Probablemente este escenario de fracaso de la vía negociadora llevará al pueblo o bien al hastío generalizado, o a la radicalización de sus posiciones.
Así pues, el país donde nació Buda hace más de 2500 años, se halla inserto en un nodo explosivo de la actual red de interdependencias del sistema-mundo capitalista. En esta fase histórica que estamos viviendo, que podríamos denominar como Nuevo Orden Multipolar Transitorio (NOMT), la economía-mundo está sufriendo una nueva crisis de sobreacumulación que le obliga a revolucionarse buscando nuevos espacios geográficos y culturales donde seguir acumulando capital por desposesión de las mayorías. Ello está provocando que países periféricos del centro (como España o Portugal) desciendan a la semiperiferia en la jerarquía capitalista y que (algunos) de la semiperiferia avanzada (como Brasil) asciendan a la semiperiferia del centro15. Durante los años que dure el NOMT, las potencias del sistema multiestatal jugarán sus bazas a fin de concentrar nuevas posibilidades favorables para la acumulación de sus agentes dirigentes mientras varias de ellas intentarán postularse como potencia hegemónica planetaria del mañana. Hasta que ese momento llegue, los Estados Unidos con sus aliados seguirán perdiendo su anterior estatus hegemónico, no sin ofrecer resistencias, y por consiguiente: nuevas guerras, dolor y muerte.
Pero es un sufrimiento que se halla en el centro de la lógica capitalista y no en la razón de ser de ningún gobierno concreto. Esa es la ventaja señalada por Wallerstein del sistema capitalista de dominación interestatal: los Estados y las potencias hegemónicas son sacrificables, pero la lógica del sistema permanece inmune, ajena a la suerte de los primeros. El capital, imperialista por necesidad, como un alien, incuba los “cuerpos” políticos y extrae el plusvalor de los pueblos que mejor se adaptan a sus necesidades y una vez estos desfallecen, busca nuevas instituciones burguesas y seres humanos tornados mercancías de los que seguir sirviéndose para su reproducción ampliada. Porque del mismo modo que no puede existir soberanía sin democracia popular, no puede haber capitalismo sin estado.
Por tanto, esta lógica capitalista de genocidio será interpretada con mayor brío por la potencia política dominante de turno y sus aliados: sin importar acentos ni colores. El capitalismo, subsumiendo toda creación humana bajo la forma de la mercancía (unidad fundamental donde se expresa la riqueza capitalista) seguirá ejerciendo de nivelador16 universal de la especie, bajo la poderosa bota del dinero-capital, acribillando a la mayoría de los mortales sin importar aquello que nos hace diversos dentro de nuestra familiaridad universal, como es el caso de nuestros acentos, destrezas, tendencias sexuales o la forma de nuestras orejas. El capitalismo seguirá matando/consumiendo cocineros, oficinistas, guitarristas y profesores; sin importar si son sirios, jamaicanos, españoles o portugueses; dándole absolutamente igual si son altos o bajos, feos o guapos, regordetes o más atractivos que el propio Narciso o su enamorada y desdichada ninfa Eco. Todos perecerán bajo los bombardeos de la reproducción ampliada de capital.
En este escenario, los estados de China e India se vislumbran como los que mayores posibilidades poseen para suceder a EUA a medio plazo, como lo demuestran su crecimiento económico y sus crecientes presupuestos militares17. Si bien, nuevos acontecimientos que se encuentran a la vuelta de la esquina nos ayudarán a ver ese relevo hegemónico con mayor precisión. Quizás se produzcan nuevas guerras que pudieran desembocar en una guerra mundial de nuevo tipo, pues la “destrucción creativa” siempre ha sido una buena salida para que los gobiernos burgueses desplazaran temporal y geográficamente las contradicciones inherentes del sistema. Todo ello acontecerá, claro está, si las fuerzas populares volvemos a perder la batalla por la hegemonía, como nos ocurrió al estallar la I y la II Guerra Mundial.
De esta forma, si la mayoría de la humanidad y en especial los asalariados no conseguimos vertebrar una alternativa contrasistémica mundial que logre la implantación del socialismo internacional, nuevas épocas de vergüenza y dolor vendrán a sumarse a la extensa lista que el ser humano ha cosechado desde el inicio del Neolítico. Largo camino que suma ya más de 12.000 años, con luces y sombras, regidos por sociedades de clases vertebradas hacia la explotación de las mayorías. Es, en esta larga marcha hacia nuestra humanización completa, en la que nos situamos todavía. Y es desde esta “Prehistoria” de la especie humana de la que aún no hemos escapado, de donde el homo sapiens debe dar el salto definitivo hacia su humanización. Impulso que nos haga avanzar sin retorno desde la cruel infancia de un niño que juega con armas de adulto (diferencia históricamente acumulada entre progreso ético y progreso técnico), hasta la madurez de ciudadanos que viviendo en una comunidad avanzada, pueden ser felices desde el cuerpo y la mente de un adulto, sin olvidar el corazón y la generosidad de un niño18.
Mucho podemos aprender de los aciertos y errores de la revolución nepalí. Pero lo que está claro es que es muy difícil saber quién dice la verdad y quién no de los dirigentes maoístas. Quién está de lado del pueblo y quién de mano de los explotadores, porque ni nosotros ni sus propios seguidores nepalíes poseemos ni un tercio de la información que ellos manejan. ¿Cómo saber si Bhattarai es un “vendido” o está haciendo todo lo que puede para luchar por la acumulación de fuerzas revolucionarias en una posición precaria de fuego cruzado? ¿Cómo averiguar qué habló verdaderamente con el primer ministro de la India a puerta cerrada? ¿Cómo conocer qué les respondió Kiran a Prachanda y Bhattarai cuando le llamaron a su casa para que volviera al partido? ¿Cómo saber cómo y en qué términos hablaban todos ellos con los traficantes de armas cuando estaban en las montañas durante la guerra? ¿Cómo asegurar qué les cuentan verdaderamente a los funcionarios del Banco Mundial o al gobierno chino? ¿Alguien tiene idea, por ejemplo, de qué hablaron Raúl Castro y Bhattarai en la Cumbre de Río+20 cuando se fueron los periodistas?
Es imposible saberlo y sin información no podemos obrar con conciencia. Por eso una de las principales conclusiones que podríamos extraer de la experiencia nepalí, además del enorme coraje y la capacidad de lucha de su pueblo, es que necesitamos no sólo trabajar desde nuestros espacios de poder y militancia por una colectivización lo más completa posible de la economía; sino por una colectivización de la información pública bajo control popular19 (salarios, presupuestos, rentas, activos, procedimientos, financiación, empleos, etc.). Debemos exigirles a los “líderes” que nos lo cuenten todo, o que se bajen del puesto y se dediquen a trabajar para otros donde guardar secretos se premie: como la banca o la mafia. La obligación de los líderes revolucionarios debiera ser decirnos toda la verdad, correcto; pero la nuestra debiera ser exigírselo con la suficiente fuerza para que pudieran hacerlo sin que les volaran la tapa de los sesos. Porque se pueden matar a los líderes díscolos con los intereses de las clases dirigentes, pero no a la mayoría de los pueblos. O de lo contrario, si seguimos como hasta ahora, el divorcio entre las élites del partido y las bases derivado de la asimetría de información será inevitable repitiéndose una y otra vez como una farsa convertida en tragedia. Y la materialización de la traición o la falta de entendimiento entre la praxis de los primeros por un lado, y los militantes de base por otro, será simple cuestión de tiempo. Sólo la colectivización simultánea de la economía, la información y la toma de decisiones nos llevará a un mundo regido por una democracia verdaderamente mundial y socialista, que transforme a cada individuo de la especie humana en coprotagonista de su vida con iguales derechos que el resto de sus semejantes.
Ya basta de figurar como “extras” o “secundarios” en esta historia dirigida por el Capital, pues como todos sabemos gracias al cine, la mayoría de ellos, o no pintan nada en la película, o al final de la misma mueren. Nosotros queremos vivir y vamos a luchar por hacerlo. Nuestros enemigos, pese a sus múltiples disfraces, se llaman capitalismo, ignorancia y cerrazón; mientras que nuestra única esperanza la porta aquella parte del género humano que fraternalmente lucha por su libertad con el poder revolucionario del amor20.


* Jon Juanma es el seudónimo de Jon E. Illescas Martínez, artista e investigador FCM en la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Alicante. Recientemente ha publicado el libro “Nepal, la revolución desconocida. Crisis permanente en la tierra de Buda”, editado por La Caída y distribuido por Traficantes de Sueños y Virus: http://www.lacaida.info/

Notas:
1. En este sentido, es muy recomendable ver el documental “Women Rebel” de la directora Kiran Deol, que versa sobre el proceso vivido por las guerrilleras maoístas y la mujer nepalí en estos últimos años.
2. Los miembros de este partido habían ocupado cargos gubernamentales mientras los maoístas combatían contra el ejército monárquico y frecuentemente se alineaban con posiciones defendidas por los conservadores del CN.
3. Prensa Latina, Rechaza primer ministro de Nepal exigencias de dimisión. 25 de junio de 2012. Ver: http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=520131&Itemid=1
4. Alias de la guerrilla, de verdadero nombre Mohan Baidya.
5. Aunque algunos periodistas para facilitar un poco las cosas entre tanto baile de siglas “revolucionarias”, están optando por llamarlos Partido Comunista de Nepal Maoísta Revolucionario (PCN(m-r). Aquí un enlace del resumen de la sesión del nuevo partido para la prensa: http://revolutionaryfrontlines.wordpress.com/2012/06/21/nepal-the-new-maoist-party-meets-and-sets-its-course/.
6. Alias de la guerrilla, de verdadero nombre Ram Bahadur Thapa.
7. Los dalits son los llamados “intocables” en el sistema de castas. Según este sistema, los dalits no son siquiera una casta y por tanto están fuera del sistema, históricamente fueron condenados a realizar los peores trabajos y a vivir apartados de las castas superiores. Actualmente, al igual que en la India, en Nepal no es legal este sistema, pero sí tiene gran fuerza en las esferas de los privado y en las zonas rurales (el 80% de la población vive en el campo).
8. El Estado de Nueva Democracia, según entrevista a Baburam Bhattarai realizada por el World People's Resistance Movement (Britain) en 2009, sería un “estado proletario democrático” que vendría después de que los maoístas, en ausencia de una burguesía nepalí, llevaran a cabo la transición política de Nepal de un estado semifeudal y semicolonial a una democracia burguesa. Sólo entonces darían una nueva batalla para pasar de una superestructura política burguesa a otra proletaria.
9. La haliya era un sistema laboral que en la práctica resultaba un esclavismo parecido al que ejercen los terratenientes del norte de Brasil, en el cual los campesinos se endeudan por encima de sus posibilidades con el propio terrateniente para el que trabajan, para comprar enseres y alimentos que normalmente también vende aquel y de este modo quedan supeditados a su voluntad hasta que paguen la deuda (normalmente de por vida).
10. Según la estimación de la CIA en 2011, publicada en el World Factbook.
11. Según Balandana Sharma, coordinador del Secretariado para el Comité Especial para la Integración en el Ejército, ya “solamente” quedan, después de seis años, 3129 exguerrilleros en los acantonamientos, de los más de 19 000 desmovilizados en 2006. Ver en: http://timesofindia.indiatimes.com/world/south-asia/Over-6000-Maoists-retire-in-Nepal/articleshow/12748982.cms.
12. Según opinión de algunos analistas, Prachanda vendría a ser un “Santiago Carrillo a la nepalesa”, o sea un vividor y un oportunista especialista en cualquier tipo de transformismo ideológico.
13. Para conocer la opinión del Presidente de la Stock Broker's Association of Nepal, ver su entrevista en: http://www.gorkhapatra.org.np/rising.detail.php?article_id=67830&cat_id=29
14. ILLESCAS MARTÍNEZ, Jon E. (2012) Nepal, la revolución desconocida. Crisis permanente en la tierra de Buda. Madrid: La Caída.
15. ILLESCAS MARTÍNEZ, Jon E. (Jon Juanma) (2011) España, una nueva colonia en un mundo en quiebra. En CEPRID, el 10 de octubre de 2011. Ver en: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1261 o en italiano: ILLESCAS MARTÍNEZ, Jon E. (Jon Juanma) (2011) Spagna, una nuova colonia in un mundo in fallimiento. En ComeDonChischiotte, 12 de octubre de 2011: http://www.comedonchisciotte.net/modules.php?name=News&file=article&sid=2135 .
16. En el capítulo III del libro primero de El Capital, Marx define al dinero con su poder social privatizado como el gran leveller de la sociedad de mercancías, el que suprime todas las diferencias entre ellas.
17. Cada vez más, India y China se mueven en una dirección cercana a instaurar una nueva guerra fría planetaria: http://www.bbc.co.uk/mundo/ultimas_noticias/2012/04/120419_china_india_gran_juego_adz.shtml
18. ILLESCAS MARTÍNEZ, Jon E. (Jon Juanma) (2010) Niños, hormigas y dinosaurios. En Rebelión, 2 de abril de 2011: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=125603.
19. Por primera vez en la historia esto es posible, debido al prodigioso avance de las telecomunicaciones y la informática, lo que en el marxismo son consideradas como parte del desarrollo de las fuerzas productivas.
20. El Che Guevara ya destacó que el amor debería ser una cualidad imprescindible en cualquier revolucionario.

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Dicen que todo lo que va, vuelve

Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Una noche y en una de sus poco habituales salidas juveniles, Anna conoció a Franz.

Ella era una mujer bellísima, dotada de una serie de virtudes que hacían que para cualquier persona, estar cerca suyo, fuera sentirse alcanzada por una estela de amor.

Cuando conoció al que sería su esposo, pensaba que sus manos delicadas podían tocar la textura del cielo, estaba enamorada del hombre, desde el alma. Quien estuviera cerca suyo habría de verla feliz, volviéndose su sonrisa mucho más tierna de lo que se notaba antes del hallazgo.

Por esas cosas de la vida, con el tiempo, el hombre dejó al desnudo su faceta más negativa: era golpeador, borracho y pendenciero. Había heredado de su padre esas características tan lamentables, Anna y sus hijos conocieron el destemple de ese personaje agresivo.

Cuando Franz murió, la gente del pueblito que habitaban, comentaba en voz baja casi con solemnidad -Por fin Anna va a descansar, Dios se acordó de ella llevándoselo de una vez por todas. Y sí, la vida es un bumerang, hizo tanto daño a esa familia que al final le llegó el castigo de la muerte. Pagó por todas sus maldades como es lógico.

Anna murió dos años después víctima de tuberculosis en épocas en que la enfermedad no tenía cura.

-Dios la llevó con El, decían los vecinos, era demasiado buena para esta tierra y con lo que sufrió con ese degenerado tiene merecido el descanso final. Ah, sí, el pagó sus culpas con la muerte, agregaban otros. La vida es un bumerang, todo va y viene.

-¿Ella tuvo algo que pagar? Preguntó un jovencito que escuchaba los comentarios sotto voce. Recibió como respuesta a su blasfemia, la daga de las miradas.

De esa historia quedaron dos hijos, Lenna y Petar.

La muchacha se mudó a otro pueblo y con el tiempo todos la olvidaron. Petar quedó en el hogar donde pasara su infancia y adolescencia.

Años después, Petar, conoció a Sophie, se casaron y tuvieron tres hijos varones.

Petar, como buen hijo –y nieto- de golpeador, también lo fue. Sophie no era tan amigable como su suegra pero tampoco podía decirse que fuera una mala mujer, lo que sí, se recuerda, es el padecimiento por la violencia que recibiera de su esposo.

El murió a los cincuenta años, mientras lo despedían, las voces del pueblito rumorearon nuevamente:

-Este hombre fue muy mala persona pero ya vimos como terminan los malos, muriendo como perros y Sophie podrá vivir, de ahora en más, mucho más tranquila. Dios hace que en esta vida todo se pague, todo va y viene, la vida es un bumerang.

Ella murió al año siguiente, a nadie se le ocurrió pensar que más allá de bumerang que regresan los castigos inflingidos, la vida tiene un final y es inexorable.

Petar fue padre de Alois quien con el correr de los rumores y los años, tuvo un hijo no reconocido con Klara, de 24 años. El tenía 52 y como es lógico, heredó las pésimas costumbres de su padre y abuelo. Conoció a varias mujeres con las que se casó cuando iban muriendo las anteriores.

Con la última tuvo un hijo que llamaron Adolph, como era de esperar fue el heredero de historias de odio-amor, perversiones y agresividad.

El cachorro de bestia, víctima de padecimientos y de los efectos del bumerang que todo lo que arroja a la larga y a la corta, vuelve, puso en jaque a su pueblito y a los pueblos vecinos.

Su paso por esta vida dejó un tendal que la historia recogió, a medias, en sus páginas gastadas por el paso de los años.

Sembró semillas de odio y destrucción, fue alimentado desde la aberración para matar a la esperanza que avanzaba arrasando la crueldad.

Sus frustraciones quedaron al descubierto en cada paso que daba, idolatrado y odiado, amó al terror y lo vistió con ropaje festivo, lo meció en la cuna de su cerebro pútrido. Murió porque el famoso bumerang “devuelve” todo el mal que uno hace cuando su paso transitorio por la vida va dejando estelas.

Tal vez como heredero de una historia macabra arrastró las cadenas dejando surcos de muerte y dolor.

Pena que antes de irse llevó a muchos en marcha apresurada y nadie puede asegurar que hayan sido legatarios de historias de violencia, ni cultores del odio, sino simplemente hombres, mujeres y niños alcanzados por el fuego feroz de la xenofobia.

¿Será que las propiedades justicieras del bumerang no son tales, sino un elemento más en la extraña compulsión aterradora de ritos oscurantistas que pretenden instalar el terror a través de las culpas?

-Adolph, al menos tuvo la suerte de no ser torturado, a diferencia de tantos a los que el bumerang les pega en la cabeza, el vuelto por sus transgresiones… murmuraba Iván mientras leía el periódico en el que anunciaban la muerte del genocida.

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La vivienda de arroz contra la catástrofe

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Los nuevos aportes de la tecnología pueden mitigar dramas vigentes. Prueba difícil para un país en proceso de descentralización, pero con un estado empírico y empleados anómicos. El Dorado legendario necesita imaginación y esfuerzos para extraer su riqueza y distribuirla con legítima equidad.


Del intercambio entre las universidades Politécnica de Valencia y la Universidad Nacional de Ingeniería, que celebra este mes 136 de presencia académica en la Comunidad Latinoamericana, se conocen nuevos aportes para dar respuestas a las crecientes necesidades de poblaciones que sufren la violencia del cambio climático. En las faldas de las cordilleras del macizo andino o en la Amazonía, donde UNICEF da a conocer la situación de emergencia de los niños y sus familias en la Región Loreto tras las inundaciones de los ríos.

“Existen 366 mil personas afectadas y damnificadas, de los cuales 146,700 son niños, niñas y adolescentes que se encuentran en riesgo de enfermedades diarreicas, infecciones respiratorias, y problemas de malaria, dengue y leptospirosis”, señala un informe de esa organización.


Es factible la utilización de ceniza de cáscara de arroz (cca) en materiales de construcción no convencionales para viviendas de bajo coste económico y ecológico, es una de las conclusiones de un reciente ciclo de capacitación a microempresarios.

La realidad nos indica que a pesar de los esfuerzos de los Estados y de las poblaciones no se alcanza a cubrir ni siquiera el crecimiento del déficit habitacional. Las soluciones tecnológicas que hoy se utilizan, por su costo, no inaccesibles a los grupos más desfavorecidos.


Las emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, van en aumento, generando un cambio climático no natural, irreversible a corto plazo, nocivo para la vida humana y la naturaleza, que se manifiesta en el acelerado deshielo de decenas de nevados y limitación de riego de las parcelas de autoconsumo.


Los laboratorios más prestigiados del mundo certifican que la industria de la construcción es responsable de la emisión de un 40% de CO, siendo así la que más aporta al deterioro del medio ambiente.

Investigadores de la UNI y UPV han sumado conocimientos y experiencias y han verificado la utilización de puzolanas en la producción de morteros y concretos para revestimientos y fabricación de componentes constructivos con base “cementicia”. mencionados.

En Perú ya se han identificado y localizado puzolanas, que garantizar la utilización de las cenizas de cascarilla de arroz (CCA) que tienen alto contenido de sílice, ingrediente sustancia de una excelente puzolana.

Los estudios indican que en el Perú se produce casi 2.500.000 de toneladas métricas anuales de arroz, para unas 600.000 toneladas métricas anuales de cascarilla de arroz, que terminan en los cauces de agua o son quemadas al aire libre.

Por lo tanto, la propuesta se orienta también a solucionar la disposición del contaminante residuo. Las viviendas que utilizan las cenizas del arroz pueden recurrir a otros elementos constructivos de muros y techos fabricados con caña y bambú, recursos que ayudan a mantener y conservar la belleza y la tradición de la arquitectura popular. Los empresarios que participaron en el taller práctico en de Ingeniería Civil de la UNI apreciaron la producción de tejas y bloques de concreto, viguetas, domos simples, y revestimiento de un domo con caña y paneles de quincha.

Tema de otro comentario: Las investigaciones sobre cómo acortar los períodos de desarrollo de los juncos y la totora que producen las comunidades del Titicaca para mejorar la vivida y ampliar las posibilidades de un turismo que asombra y cautiva al visitante.

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La crisis orgánica del bloque histórico mexicano

Juan Gaudenzi (Desde México. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

¿Quién, sin apelar a la teología de la democracia burguesa, puede negar - y demostrar la verdad de su negación - que el voto es una mercancía?

Una mercancía que se puede vender y comprar a cambio de un “pagaré” en forma de promesas o al contado, en dinero o especies.

Por supuesto, todos los sacerdotes y feligreses de la democracia (¿la primera o la segunda religión con más fieles en el mundo?) pondrán, como de hecho lo están poniendo desde aquí (México), el grito en el cielo.

Pero en este país, donde según el jefe de la misión de observadores electorales de la Organización de Estados Americanos (OEA), el ex presidente de Colombia César Augusto Gaviria, “existe el sistema más robusto y con mayores controles de América Latina para garantizar la confiabilidad de los comicios del pasado 1 de julio”, resulta que entre un 50 y un 70 por ciento de la población es pobre. Y, como es sabido, la pobreza no se lleva bien con la moral y la ética burguesas. ¿Quién no ha visto imágenes de saqueos a comercios y supermercados en algún lugar del mundo, inclusive en los Estados Unidos de Norteamérica?

Después de haber detentado el poder político durante 70 años quien mejor lo sabe es el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Por eso, en estos comicios, en complicidad con una de las principales cadenas de supermercados, se dedicó a canjear miles de votos (con diversas triquiñuelas como fotografías tomadas con teléfonos móviles, dentro de las casillas de votación, de las boletas previamente marcadas sobre el símbolo de ese partido) por tarjetas de compra, por cantidades que oscilaron entre los 100 y los mil pesos mexicanos. En el caso de la corrupción la eterna discusión de café es acerca de la culpabilidad: ¿en quién recae, en el que soborna o en el sobornado?

En cuanto a las elecciones no hay dudas: quien (¡una vez más!) violó las nuevas reglas de juego de la democracia burguesa de México, de la cual se supone que ha sido y es uno de sus componentes estructurales, fue el PRI, uno de los principales artífices y beneficiarios de la pobreza en este país. Un partido o movimiento, como el Peronismo, en la Argentina, para quien el propósito fundamental de la lucha por el poder, por cualquier medio (todo está permitido, lo que importa es el éxito) es el poder mismo; para desde él construir más poder. “Como sea (manipulación mediática y compra de las encuestas; compra de credenciales de elector y directamente de votos; gasto de fondos de campaña, de dudoso origen, muy por encima del límite permitido por la ley, etc.) ganamos y eso es lo que importa”.

La misma lógica del poder desde la cual sus adversarios de derecha y casi todos los mandatarios del mundo, comenzando por el actual mandatario mexicano (el gran derrotado) Felipe Calderón, y Barck Obama, se apresuraron a felicitar al supuesto futuro presidente de la República (Enrique Peña Nieto), sin esperar el resultado final e indiscutible del escrutinio.

Pero este delito y semejantes pruebas de la impunidad nacional e internacional de la que goza , que el propio sistema hegemónico hace posible para después censurarlo aunque rara vez lo castigue - equiparable al de la pederastia de tantos sacerdotes, sin que la excomunión aparezca por alguna parte - son sólo la punta del enorme iceberg contra el que el sistema de dominación ha colisionado y se está desmoronando.

Se trata de la más reciente demostración de la crisis orgánica del “Bloque Histórico” en México, para enfocar la situación desde una perspectiva gramsciana.

Del lado de los vendedores de votos hubo algo más que una necesidad material. Además de un olímpico desprecio por los” valores” de la democracia burguesa (y esto es digno de rescatar y analizar), un “algo” intuido por el sentido común - en el extremo opuesto a la filosofía - que les hizo descartar la posibilidad de que un grupo de partidos políticos que se reclaman de “izquierda”, de las clases medias urbanas, ilustradas y politizadas, encabezado por el más honesto y sincero de los pequeño-burgueses humanistas y reformistas (Andrés Manuel López Obrador -AMLO -) pueda salvar, como en términos más populares lo propuso durante toda su campaña, a dicho “Bloque Histórico” de su crisis profunda e irreversible.

Muchos - por no decir todos - los “intelectuales orgánicos” de las clases subalternas que hicieron y hacen posible el fenómeno “AMLO”, nucleados en torno al periódico “La Jornada”, no son otra cosa que lo que el filósofo eslovaco Slavoj Zizek llama “delicados comunistas liberales”, los verdaderos enemigos de cualquier lucha revolucionaria. Precisamente, porque su principal preocupación consiste en denunciar, combatir y tratar de resolver las disfunciones secundarias del sistema global (los golpes de Estado y las dictaduras, la pobreza, el desempleo, el racismo y la exclusión social, la homofobia, la “excesiva” concentración de la riqueza en pocas manos, las violaciones al paradigma democrático, la extinción del concepto de soberanía nacional, los monopolios, la corrupción, la depredación ecológica, etc.), sin cuestionar la esencia del sistema socio-económico-cultural que las hace -y los hace - posibles.

“El resto de los enemigos - fundamentalistas religiosos y terroristas, ineficaces y corruptas burocracias del Estado - son personajes concretos cuyo auge y caída dependen de circunstancias locales contingentes. …En cambio, los comunistas liberales son la encarnación de lo que está mal en el sistema como tal”, afirma Zizek. Al nivel de la sociedad civil en su estado actual, aclararía yo, remitiéndome a Gramcsi.

Inconscientes tanto de la contradicción fundamental como de las secundarias (en este segundo caso porque miran TV y no leen “La Jornada”) los vendedores de votos optaron por algo concreto y tangible como puede ser una “canasta familiar” o un colchón en lugar de apostar a una utopía (lo que está en contradicción con la realidad). Aunque con esa opción contribuyeran objetivamente a acelerar la descomposición del “Bloque Histórico”, entendiendo por tal el sistema hegemónico bajo la dirección de una clase “fundamental”. Algo que los tiene sin cuidado, obviamente.

Pero ¿qué es más precisamente este “Bloque Histórico”? y ¿cuál es la clase “fundamental”? Para el primer concepto no existe una definición ni una interpretación únicas. En términos muy generales podemos entenderlo como la unidad (en determinado momento de la historia y en una realidad específica) de la estructura socio-económica, la superestructura y las relaciones entre ambas.

En cuanto a la idea de “clase fundamental” podemos equipararla a la de “clase dominante” ¿Cuál o cuáles son las clases dominantes en México? Para establecerlas podemos recurrir al descarte: no es agraria por cuanto en el 2010 el campo solo aportó el 4,2% del PIB; y tampoco es industrial (treinta y tres%). Pese a que la estructura socio-económica tiene poco que ver con la de los países más desarrollados, la de México es una economía, fundamentalmente, de servicios (62.5%), dentro de la cual se incluye, por supuesto, el capital financiero internacional (banca) y el sector de las telecomunicaciones, como los preponderantes. En tanto que la empresa petrolera Pemex - la más grande del país - pertenece al Estado , al igual que la empresa generadora y distribuidora de electricidad, se podría concluir que la clase “fundamental” o grupo privado dominante, está integrado por el capital trasnacional (finanzas, telecomunicaciones, turismo y alimentos y bebidas, especialmente), asociado en algunos casos con un minúsculo grupo de empresarios mexicanos. Ej: Carlos Slim, considerado el hombre más rico del mundo. Sin embargo, en el “Bloque Histórico” mexicano existe otro componente (inexistente en Italia en los tiempos en que Gramsci escribió sus “Cuadernos de Cárcel”)también de carácter trasnacional (la mayor empresa trasnacional mexicana) pero con sus comandos estratégicos dentro de las fronteras nacionales: el narcotráfico, una actividad formalmente delictiva, proscripta y combatida, pero de la cual el “Bloque Histórico” no puede prescindir (sin el lavado de los narco-dólares el sistema financiero colapsaría).

En conclusión: los centros de decisión de la clase “fundamental”, dirigente del sistema hegemónico en México, están fuera de México, con muy pocas excepciones como las de Slim, “Cemex”, la principal productora de cemento, el narcotráfico y no muchas más.

Que después de un catastrófico paréntesis de 12 años, durante los cuales ensayó con su expresión más conservadora y preconciliar (el Partido de Acción Nacional), este “Bloque Histórico” haya tenido que recurrir nuevamente a un partido, el “Revolucionario Institucional” (PRI) que perdió su razón de ser a mediados de los 80´s (“institucionalizar” la Revolución iniciada en 1910 lo cual, en la práctica, supuso “legitimar” la contrarrevolución que la sucedió) para dar paso al más depredador y corrupto de los neo-liberalismos (con Carlos Salinas de Gortari), es una confirmación en si misma de tal crisis e indica que carece de vías de escape.

AMLO, con su propuesta de un “cambio verdadero” y “amoroso” señaló una: la más políticamente correcta y coherente, dentro de la lógica capitalista de los países más avanzados en términos de desarrollo humano y sustentable (¿las naciones nórdicas de Europa?). Hasta se esforzó por destruir su falsa imagen de anti-sistema para mostrarse tal cual es: él más convencido de que a la democracia liberal y la economía de mercado (los intocables dioses del Olimpo) puede despojárselos de sus excesos y contradicciones para ponerlos al servicio de la sociedad. El cree en la posibilidad de aportarle racionalidad a esos dioses. Es decir, proporcionarles, más que un rostro, un alma humana, para salvarlos de sí mismos. Y le transmitió esa fe a millones de mexicanos, sobre todo a los jóvenes.

Jóvenes avergonzados del sistema social en el que están inmersos; críticos por lo tanto, de la ideología de la clase dominante; quienes - muchos de ellos - experimentaron por primera vez un proceso electoral sin otro referente más “progresista” que el de AMLO. Es decir, sin ninguna formación, ni experiencia, ni orientación de carácter revolucionario, si no, precisamente lo opuesto: el conservadurismo y la anti-revolución.

Pero el “Bloque Histórico” posee en si mismo, no sólo las causas de su propia destrucción, sino también, las pruebas inocultables de estas ¡Y, sobre todo los jóvenes parecen dispuestos a percibirlas y procesarlas en su conciencia!

Si las cosas no fueran lo que son y lo que serán (aún creo en el materialismo dialéctico y en la historia); es decir, si los medios de comunicación no hubiesen intervenido activamente en favor del comprador de conciencias y votos; si las elecciones se hubiesen correspondido con la mitología democrático-burguesa y el “Bloque Histórico” (el poder trasnacional y el narcotráfico) hubiese reconocido el triunfo de AMLO, los jóvenes mexicanos pensarían hoy que la crisis orgánica de aquel no es tal (que apenas se trata de una expresión de deseos de algún viejo radical, nostálgico y trasnochado) y que dicho “Bloque Histórico” aún posee la capacidad de autocriticarse, oxigenarse, recomponerse, con menos corrupción, algunas reformas sociales; menor pobreza e impunidad; los militares en sus cuarteles; las calles sin el ornamento de decapitados y los puentes sin ahorcados; amor, comprensión y solidaridad; consenso en lugar de coerción.

Es decir, la ideología (maquillada) de la clase dominante hubiese vuelto a funcionar.

Pero fueron esos propios dioses, blancos, rubios y de ojos claros, por un lado; mestizos, multimillonarios y armados hasta los dientes, por el otro -en realidad el “Bloque Histórico” que se niega a reconocer su mal terminal dentro de la geografía mexicana-, mediante los mitos de la libertad de prensa, las elecciones “democráticas y transparentes” y el sufragio “libre” los que (nuevamente) le dijeron NO.

Ni estructura ni ideología

Ni a vendedores ni a compradores ni a toda la parafernalia electoral montada desde el gobierno y los partidos políticos (avalada por decenas de burócratas internacionales) para hacer posible este mercado les importa tres pepinos la situación y las perspectivas del sistema social mexicano.

Ni siquiera a los componentes de la llamada “estructura ideológica” (la red de organizaciones y mecanismos mediante la cual la clase dirigente difunde su ideología) simplemente porque tal red prácticamente no existe y porque - esto es lo más importante - no tiene ninguna ideología “orgánica” que difundir.

Cuando escribo “ideología orgánica” estoy pensando en un conjunto de valores culturales y determinada forma de comprender el mundo, para cuya reivindicación y desarrollo México es una de las naciones más privilegiadas y que, sin embargo, la clase dirigente ignora o desprecia o porque no pertenece a México (el capital financiero trasnacional) o porque cree que le resulta más funcional a sus intereses la importación (como si se tratase de bienes de capital o tecnología de punta) de la ideología del imperio. “Cree” porque en su descomunal miopía no percibe la contradicción entre una ideología de “la sociedad del consumo”, por ejemplo, en un país en el que, salvo para la compra de tres o cuatro alimentos básicos, no hay consumidores porque el salario mínimo está entre los más bajos del mundo y los precios de esos alimentos aumentan día a día.

¿Y porque afirmo que, aunque se trate de ideología importada, prácticamente ha dejado de existir una “estructura ideológica” de la clase dirigente, destinada a mantener, defender y desarrollar el frente teórico e ideológico (como si existió durante el viejo régimen del PRI)?

En primer lugar por la falta de verdaderos intelectuales “orgánicos” del “Bloque Histórico”, entendiendo por tales a cuadros profesionales de alto nivel e identificación con la clase dominante en la burocracia (Estado/gobierno), el sistema educativo, las entidades culturales, los medios de comunicación, la filosofía, la literatura , las artes y las diferentes ramas de las ciencias.

Pero también porque, sin poder contar con los centros de enseñanza superior e investigación científico-tecnológica - orientados hacia la centro-izquierda -, y con el poder de convocatoria e influencia de la Iglesia Católica en franco retroceso, tal “estructura ideológica” ha tenido que recurrir a los medios de comunicación, especialmente la televisión, prácticamente como su único instrumento ideológico.

Medios, como ha quedado de manifiesto en estos últimos días, que con abrumadora mayoría están en manos de mediocres y corruptos mercachifles de la información, carentes de credibilidad y respeto. ¡Que toda o casi toda la “estructura ideológica” descanse actualmente en un monopolio con la siniestra trayectoria de “Televisa” y de su principal presentador de noticias, Joaquín López Dóriga, quien -según The Guardian”, de Londres, habría recibido enormes cantidades de dinero a cambio de promover la campaña del supuesto ganador de las recientes elecciones (el comprador de votos) - es un dato significativo de la crisis en la superestructura del “Bloque Histórico”!

He aquí otro ejemplo: Ciro Gómez Leyva, director editorial de Grupo Milenio y conductor estelar de Milenio Televisión, considerado un tránsfuga de la izquierda reformista mexicana, tuvo que disculparse públicamente porque durante 90 días el periódico de ese grupo, reprodujo los resultados de una encuesta pagada que invariablemente dieron como ganador con márgenes aproximados de 20 puntos al candidato del PRI, Enrique Peña Nieto.

“Incluso ante quienes nos difaman e insultan aceptaremos que esta vez fallamos. Los números, editorialmente, son muy difíciles de justificar”, expresó.

Con el 95% de las casillas computadas, las cifras del PREP del Instituto Federal Electoral (IFE) demostraron que la gran mayoría de las encuestas publicadas por los medios mexicanos tuvieron un altísimo grado de error, siempre a favor del candidato del PRI a la presidencia de la República, Enrique Peña Nieto.

Entre los medios impresos y electrónicos que difundieron encuestas durante los 90 días de campaña, los que manejaron las cifras más altas a favor de Peña Nieto -y que tuvieron desaciertos de entre 18.5 y 15.2 puntos porcentuales- fueron Milenio, El Universal, Televisa, Excélsior y El Sol de México.

El accionar político-militar

Todo esto en el seno de la “sociedad civil”, según la entendió Gramsci. Mientras tanto, en el nivel de la “sociedad política” (Estado) su relación con la primera - teóricamente una unidad dialéctica donde consenso y coerción son utilizados alternativamente - se caracterizó en los últimos seis años por el fallido intento de legitimarse por medio del accionar político-militar (dirección política de la coerción), demostrado así el carácter orgánico de la crisis.

En la medida en que sucesivos fraudes electorales fueron separando a la sociedad civil de la sociedad política, con lo cual los instrumentos de consenso comenzaron a demostrar su fragilidad, y que, simultáneamente, diversas y poderosísimas organizaciones delictivas desconocieron - y desconocen - la dirección de la clase fundamental (desconociéndose a si mismas en tanto integrantes del Bloque Histórico), desde los mencionados centros de decisión allende las fronteras nacionales llegó la orden de militarizar al país. La más terrible de las consecuencias, aunque no la única: alrededor de 60 mil muertos, mexicanos.

Repudiado por más de la mitad del electorado, carente de legitimidad aún antes de iniciar su mandato, obligado a negociar en el Legislativo, sin funcionarios-“intelectuales” capaces de establecer un dialogo con la oposición y de recomponer las relaciones con la sociedad civil, rodeado de una aureola de ignorancia y frivolidad, lo único que puede esperarse seriamente del “comprador de votos” es un avance sobre los bienes de la Nación y los derechos histórica y legítimamente adquiridos de trabajadores, jubilados y pensionados, beneficiarios de los sistemas de seguridad social, etc., por medio de las famosas “reformas estructurales” pendientes. Además, un pacto con los carteles del narcotráfico para delimitar territorios y rutas a respetar por todos los participantes en el diabólico juego, logrando así reducir los niveles de violencia e inseguridad (como en los viejos y “dorados” tiempos).

¿Todo esto en beneficio de las clases dominantes? Podría ser en el corto plazo. En el mediano y largo, hacia una profundización de la crisis orgánica del “Bloque Histórico” y la construcción de uno nuevo de las clases subalternas.

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Cine: 1984 (Sobre la novela homónima de George Orwell)

Jesús Dapena Botero (Desde Vigo, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)


NACIONALIDAD: Inglesa
GÉNERO: Drama Social/Cine político
DIRECCIÓN: Michael Radford
PRODUCCIÓN: Umbrella-Rosenblum Films Production / Virgin Beneleux / Virgin Schallplatten
PROTAGONISTAS: John Hurt como Winston Smith
Richard Burton como O’Brien
Suzanna Hamilton como Julia
Cyril Cusack como Charrington, el anticuario
Gregor Fisher como Parsons
Bob Flag como el Gran Hermano
John Boswall como Goldstein
GUIÓN: Michael Radford, Jonathan Gems. Sobre la novela homónima de George Orwell
FOTOGRAFÍA: Roger Deakins
MÚSICA: Dominic Muldowney
DURACIÓN: 123 minutos

El año 1984 llegó, sin que las cosas aparentemente hubiesen cambiado demasiado en relación con lo que se vivía en 1949, cuando se publicara la novela de George Orwell, tras su retiro la isla de Jura, donde redondearía su relato, el cual había empezado a rayar desde 1945, en los prolegómenos de la Guerra Fría. La isla de Jura debía resultar para el escritor un sitio alejado de la civilización y todo su malestar, para un hombre que pensaba que, tal vez, había que dar marcha atrás y retornar a un mítico pasado, donde hubiera lugar para el buen salvaje rousseauniano.

Tal vez, no percibíamos demasiado bien los cambios; de todas formas, no nos estábamos bañando en el mismo río.

Esa falta de registro era quizás, por esa sensación de continuidad que se da, en la medida en que los años parecieran estar tan bien empatados, que ni se nota el empalme del uno con el otro.

En 1984, las guerras locales no cesaban; había luchas en el Golfo Pérsico entre iraníes e iraquíes; los bombardeos israelíes sobre el Líbano hacían sangrar y morir a sus gentes así, en Panamá, se firmara un anteproyecto de paz para Centroamérica, con la intercesión del Grupo de Contadora; sin embargo, en Europa había todo un despliegue de misiles soviéticos sobre Alemania Oriental, mientras en Suecia se inauguraba una conferencia para el desarme en Europa.

En Brasil, se exigía un retorno a la democracia y terminar de una vez por todas con el Régimen Militar, mientras en una Declaración en Caracas, España y varios países democráticos de Latinoamérica calificaban la Democracia como el mejor sistema político para los países de la región pero, paradójicamente, España compraba misiles antiaéreos a Europa y, en Asia, comandos palestinos no se quedaban quietos para atacar a Jerusalén y, en Afganistán, se producía una amplia ofensiva de las fuerzas soviéticas.

Mientras tanto, el Tribunal Internacional de La Haya sentenciaba a los Estados Unidos de América a que suspendiera el bloqueo a Nicaragua.

Y, a finales del año, Indira Gandhi era asesinada y al mes siguiente el Frente Sandinista de Liberación Nacional ganaba las elecciones generales en Nicaragua.

En el campo de la tecnología la Apple Incorporation comercializaba su primer ordenador personal.

En el terreno de la ciencia, una mujer estéril daba a luz tras la implantación de un óvulo fertilizado en otra mujer.

A finales de la década anterior había nacido el primer bebé-probeta, lo que parecía acercarse cada vez más a la ciencia-ficción, y el nuevo decenio estaba lleno de entusiasmo por los nuevos adelantos técnicos de la fecundación asistida.

Tales hechos promovían un nuevo discurso de la ciencia, que sostenía con una lógica artificiosa, como bien lo señala Michel Tort, en su obra El deseo frío. Procreación artificial y crisis de las referencias simbólicas.

Para algunos el artificio era la continuación del movimiento vital, mientras, para otros, su negación, en el debate que siempre ha habido en Occidente alrededor del tema de la técnica; pero el apoyo de lo artificioso, llegaría al culmen con la exaltación que haría de él, el profesor de medicina y político francés, Jean-Louis Touraine cuando levantaba su voz en las siguientes líneas:

… pasado mañana, el desarrollo fetal será, desde el comienzo hasta el fin un proceso in vitro; se dará en una suerte de incubadora especial.

La fase de maduración fetal, que, aún, hoy debe hacerse necesariamente en el útero, se reducirá poco a poco. Las primeras etapas del desarrollo embrionario serán cada vez más fáciles de inducir y controlar en el laboratorio… al feto no le será indispensable transitar más por un útero femenino.

El parto existirá sin embarazo, en cuando se desarrolle un método, que tenderá a generalizarse.

Al principio, sólo algunas mujeres lo usarán por causa de enfermedades que contraindiquen el embarazo; después, otras lo harán por elección personal y, por último, la mayoría reivindicará esa posibilidad…

Algunas, llevadas por sentimientos románticos o nostálgicos, formularán objeciones de orden psicológico…

Sin embargo, ¿sería razonable deducir que el atractivo “retro” y la poesía de un embarazo, “como en tiempos de la abuela” pesen más que las posibilidades de la liberación de la mujer y el mejoramiento del control médico sobre el feto?… Pese a su nostalgia, a ciertas críticas, nada podrá oponerse a ese progreso.

Para la mujer será un nuevo paso a la conquista de una libertad legítima, con una capacidad laboral y, una disponibilidad para el ocio, iguales a las masculinas… Tanto hombres como mujeres asistiremos a una considerable evolución psicológica después de la anticoncepción científica.

En esa nueva era, se desdibujará el rol privilegiado de la madre en la educación de los más pequeñitos. El padre estará en pie de igualdad con ella… Madre y padre seguirán el desarrollo fetal y su amor por el nuevo ser irá creciendo a la par.

Por supuesto, existe el riesgo de que los responsables políticos o grupos de personas se sientan tentados a ejercer una regulación cuantitativa y cualitativa de los nacimientos. Habrá entonces que precaverse en cuanto aparezcan las posibilidades técnicas, estableciendo una reglamentación que impida cualquier uso nefasto.

Por poco, no nos lanzaban dentro del orgasmatrón de esa otra disutopía, que nos mostrará Woody Allen en su película El dormilón, en 1973.

Pero lo que olvidaba el socialista, especializado en inmunología, quien trabajaba en implante de tejidos fetales, para la supervivencia de niños con síndromes de deficiencia inmunitaria, era que esa elección personal, resultaba estrictamente programada por empresas encargadas de la gestación, donde los psicólogos serían usados solamente para que los sujetos pudieran elaborar el duelo por los tiempos pasados, en un mundo, cuya artificialidad y control, no deja de recordar la Oceanía de George Orwell, donde el amor mismo entre las parejas era asunto prohibido, en donde los sujetos estarían alienados en el deseo de un gran Otro, en el deseo de una “Ciencia” ideologizada por los aparatos del Estado , con modalidades reproductivas ofertadas por el comercio, casi con un mercado de catálogo, con alternativas del arrendamiento de útero y gestantes substitutas, algo impensable, tal vez, para el propio George Orwell, cuya disutopía, Michael Radford quiso homenajear al hacer una nueva versión cinematográfica, el mismo año, del título a la pesadilla orwelliana, a la que el propio autor le había dado otro nombre, El último hombre de Europa, el cual se cambiaría por asuntos comerciales de las editoras, que la llamarían 1984.

Los cambios del futuro no resultaban tan inminentes como nos lo querían hacer ver y creer las casas editoriales, así aún estuviéramos aterrados con el desastre de Hiroshima y se temiera que tras la devastación por los ataques atómicos, e intuyéramos que aunque se llegara a una abolición de la armas atómicas, las guerras no terminarían porque mantener un conflicto continuado, garantiza que los gobiernos puedan imponer su Poder absoluto, quizás como sucede ahora en el 2012, sin que estemos aún del todo dominados por un ordenador alocado puesto que los conflictos bélicos no parecen desaparecer hoy en un lugar del mundo, mañana en otro, lo que garantiza que la masa pueda pensar que está unida en el amor a sus patrias y a sus líderes, porque el infierno son los otros, a los que habría que eliminar sin misericordia.

Quizás hubiera sido mejor que los editores le hubiesen sido fieles a la idea inicial del escritor, pues al igual que la 2001, odisea del espacio de Stanley Kubrick, la cinta que viéramos, por allá, en 1968, resulta que estas obras de ficción, ocurren a tan pocos años de distancia en la historia del tiempo, como para que los cambios en la realidad material no sean tan substanciales.

Fue en esos tiempos de la década de mil novecientos sesenta, cuando mi mano adolescente tomó de la biblioteca de mi cuñado, el libro de pasta azul de Editorial Destino, que se convertiría en un hito de mi formación intelectual.


Mucho me sorprendió cuando las imágenes de Radford, coincidían con las que había creado mi mente adolescente, dada la fidelidad a Orwell que encontré en el director de cine, nacido al igual que el novelista inglés en la India, justo en los tiempos en que el escritor británico estaba gestando la novela.

Sin duda, Radford da una ambientación a su versión fílmica de la novela británica un toque muy naturalista, que supera en mucho a la acartonada y sobreactuada interpretación de Michael Anderson:

http://www.youtube.com/watch?v=F7IY30HnVWI&feature=results_video&playnext=1&list=PLC93F3BA78075A735

Y considero que la elección de John Hurt para el papel de Winston Smith, en contraposición con el Edmond O’Brien, nos transcribe más esa suerte de rebelde camusiano, que no se resigna a ser el último hombre acrítico, en conformidad con la vida de miseria que el Gran Hermano obliga a vivir a la masa que domina, a través de cámaras de televisión omnipresentes, de la falsificación de la historia, por parte del Ministerio de la Verdad, el doblepensamiento y el perverso slogan que reza:

Quien controla el pasado
Controla el futuro;
Quien controla el paresente,
Controla el pasado.

Como si la duración se deslizara por una banda como el signo de infinito, regida por un poderoso control estatal, que cierra toda posibilidad entre las gentes, unidas por un sincretismo y aprisionadas en una suerte de perpetuo panóptico benthamiano, cosa bien distinta a la propuesta psicoanalítica de mirar el pasado desde el presente para construir un futuro distinto, sin la eterna repetición de lo mismo, como lo impone el Ingsoc, el partido socialista inglés, que gobierna en la Oceanía orwelliana, que no da cabida a que pueda surgir el superhombre nietzscheano, como ser humano que se trasciende a sí mismo, porque lleva dentro de sí a un auténtico niño que quiere jugar, como lo harían Julia y Winston Smith, en medio del bosque, al que siempre quisieran regresar para poder ellos mismos y desarrollar lo más auténtico de sí mismos, bajo el signo de un Eros que los atraviesa, en medio de tanta, tanta muerte.

John Hurt no podía ser una mejor elección, para transmitirnos la angustia de un ser inconforme frente a ese mundo absurdo, en el le toca vivir, quien empieza a cuestionarse su papel en la sociedad cuando trabaja precisamente para un paradójico Ministerio de la Verdad, encargado de amañar la Historia a los intereses del gobierno despótico, que administra esa distopía, creada por Orwell, para criticar todo totalitarismo, tanto de derechas como de izquierdas.

Hurt es capaz de transmitirnos toda el malestar que lo acompaña, con una mímica bastante mesurada, sin recurrir a sobreactuaciones cargadas de histrionismo del Winston Smith de Michael Anderson, cosa que logra, también de forma magistral, Richard Burton en el papel de O’Brian, el agente de la policía del pensamiento, que prohíbe toda reflexión autónoma, al obligar a un doble pensamiento, instrumentado con toda la ambigüedad de la neo-lengua que se practicaba en Oceanía. con lo que se destruía toda posibilidad de aproximarse a la verdad, por evidente que fuese, puesto que si el Poder del Gran Hermano así lo requiriese, desde su pedestal de gran dictador, podría hacer arbitrariamente que dos más dos fueran cinco, lo que implica una enloquecedora transmisión de la más absoluta irracionalidad, orquestada desde el Poder Estatal.

Sin duda, también habría que admirar la belleza, la delicadeza y la sobria feminidad de Suzanna Hamilton, así en mi imaginación el personaje de Julia fuera una mujer más fuerte que la suave actriz elegida por Radford, quien de todas formas no nos presente a la gran dama, con toques hollywoodescos de la versión fílmica de Anderson.

Julia, al igual que Winston Smith se arriesga, para vivir el amor prohibido, que resultaba para el Gobierno de Oceanía, un gran pecado, un gran tabú, por aquello que pueda de haber de subversivo en el hecho de que dos seres se amen, ya que lo importante para un gobierno totalitario lo peligroso es que los seres humanos creen vínculos, que se quieran y puedan pensar juntos, y reprimiría con gusto al Mario Benedetti que cantaba:

Si te quiero es porque sós
mi amor, mi cómplice, y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Ese amor singular, particular, es el único que da cuenta de un pequeño brote de subjetividad y de intersubjetividad, que se opone a esa fuerza transubjetiva, que anula a los seres humanos en medio de la multitud, asimilados en una masa sólo puede amar al Yo ideal del Gran Hermano, que los domina y trata de aniquilar lo más singular de cada persona, de tal forma que sólo se tolera un gregarismo bestial, en un mundo donde otro de los grandes slogans es:

La guerra es la paz;
La libertad, la esclavitud;
La ignorancia la fuerza.

Un universo en el que impera una liga antisexo, donde el control emocional debe estar por encima al orgasmo, todo lo contrario de la sex-pol reichniana, que tanta importancia da a la función orgásmica como contrapartida de la plaga emocional, de la que participan los compañeros y vecinos de Smith, como bien lo ilustra los personajes de la familia Parsons, cuyo lenguaje pareciera proceder más de la laringe que del cerebro.

Winston y Julia, parecieran ser los últimos hombres de Europa, donde se ubicaba la Oceanía de Orwell, en contraposición con Eurasia y Estasia, según el mapamundi que podemos imaginar con los datos del escritor británico:


Pero no son los últimos hombres en el sentido de Federico Nietzsche, ya que ellos procuran trascenderse, de ser singulares en medio de la multitud, y, más bien tendríamos que pensar en qué consiste el humanismo orwelliano, para comprender el sentido del primer título de la novela, el original del autor, quien hubo de ceder a la presión de los editores.

Por José Luis Rodríguez sabemos que, entre 1936 y 1945, el narrador británico enjuiciaba el humanismo como un concepto demasiado teórico, pero tras el final de la Segunda Guerra Mundial, pareciera ser que el escritor diera cabida a la idea de humanismo, en tanto reivindicadora efectiva de las posibilidades perdidas por los sujetos, en tanto novelista crítico de las condiciones de degradación a las que puede ser sometido el ser humano, mediante una denuncia realista que se agudiza aún mucho más a partir de 1945, en un mundo donde bastarían unas pocas toneladas de material radioactiva para que la civilización fuera precipitada al infierno que le pertenece, palabras que suenan demasiado fuertes pero que el escritor mantiene para señalar como los seres humanos se desesperan agobiados por la violencia exterior, que los sumerge en la miseria y la degradación, situación que Orwell quisiera transformar de alguna manera, a pesar de estar tan decepcionado del socialismo soviético, estancado en el cruel poder estaliniano, que había excluido el concepto de Revolución Permanente, al expatriar y asesinar a Trotsky, ese gran personaje histórico, al que pareciera aludir en la figura de Emmanuel Goldstein, quien se opone a la fuerza del Gran Hermano en la novela orwelliana.

El universo del 1984, con su distorsión permanente de la Historia, por parte del Ministerio de la Verdad, para el que trabaja Smith, pareciera haber llegado a un Fin de la Historia, distinto al planteado por Francis Fukuyama, en 1989, ya que está demasiado lejos de ser el mundo de la Democracia Liberal, tan exaltada por el politólogo gringo, de origen nipón pues aunque no haya un pensamiento único, al estar enfrentado con las cosmovisiones de Eurasia y Estasia, ni que el ser humano haya alcanzado un gran bienestar material, la Historia pareciera detenerse en la ideología de los Poderes Centrales pero bien sabemos que la economía neoliberal tampoco nos ha conducido a él, sobre todo cuando vemos al capitalismo hundirse en sus propias contradicciones, sin que medie el enemigo comunista de la Guerra Fría pero, de nuevo, al que se culpabiliza y se sanciona con recortes al Estado de Bienestar, más allá de toda libertad y dignidad, por haber caído en las engaños de una Banca tramposa, vendedora de ilusiones, que inducía al gasto, de tal manera que como antaño, ante esa forma de violencia social, se induce el sentimiento de culpa, al igual que en los terrorismo de Estado de los años del plomo argentino, como bien lo denunciaron en su momento, psicoanalistas de la talla de Diana Kordon y Lucila Edelman , al transmitir sus reflexiones, extraídas de una práctica social del psicoanálisis, al escribir sobre los efectos psicológicos de la represión política.

Si bien no vemos en una suerte de gran televisor la imagen del Gran Hermano, como en el mundo de Orwell, vemos miles de imágenes que nos ofrecen todo tipo de placeres, que privilegian el tener al ser, con una impudicia que penetra hasta nuestras alcobas, y nos esclaviza a los productos del mercado, con gadgets que se convierten en objetos que intentan atrapar nuestro deseo transitoriamente, para reaparecer con nuevas seducciones, de una forma tan invasiva que penetra hasta la intimidad de nuestras habitaciones, en una puja que no pareciera tener fin, mientras estamos inmersos en un mundo de íconos de las mercancías, donde las una pretenden abolir las otras, en una suerte de orgía perpetua, siempre con la intensidad de sus encantos, signos sin sujeto de la enunciación ni del enunciado, dejándonos en una permanente confusión, a la que se añade la desinformación en un mundo, paradójicamente, sobrecargado de información, lo que viene a ser otra forma de violencia social, mientras somos atraídos por fetiches, como la huella dejada por la Gradiva de Jensen, en una suerte de delirio, atrapados por nuevos usos del encantamiento, donde todo es sólo un reino de superficie y apariencia, con un brillo rutilante mientras, por otro, lado empieza a atacar solapadamente ese jinete de la Apocalipsis del hambre y la penuria, para lanzarnos a un universo empobrecido como el de la Oceanía orwelliana, tan bien captado por la cámara de Radford, a la vez que se prepara el camino de la peste y una mayor alienación, con recortes en salud y educación mientras las organizaciones del Poder económico, se llevan todas de la ganar y hacen del pueblo un chivo emisario, en situaciones verdaderamente enloquecedoras, que acaban por anular al sujeto, como fue el destino final de Winston y Julia.

Vamos a ver con qué salen Ron Howard, Brian Grazer y Shephard Fairy, ahora que pretenden una nueva versión fílmica de 1984, con la intención de mostrarnos que muchas de las advertencias proféticas del escritor inglés, se están cumpliendo de alguna manera pues la cinta, apenas se halla en las primeras etapas de la producción.


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