miércoles, 22 de agosto de 2012

Un poco de profundidad no le hace daño a nadie

Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Hace algún tiempo una amiga me dijo que “un poco de frivolidad no le hace daño a nadie”. Al principio me opuse a ese criterio, no obstante, al rato, luego de su “sabia” insistencia, llegué a pensar que, si me guiaba por aquello de que los extremos se cruzan, en aras del equilibrio quizá ella tendría algo de verdad. Pero eso fue mucho antes de que la banalización devorara todos los espacios públicos que nos fabrican sobre la faz de la tierra. Sospecho que la amplitud de quienes siempre defendimos “la complejidad” de la vida nos terminó llevando al rincón de las estadísticas. Hoy, en el siglo XXI, lo banal se ha instaurado como “lo normal” (y lo positivo) hasta el extremo de que “lo profundo” (de ahí que lleve comillas) se esconde como si fuera el hijo diabólico de “la nueva” historia basada en el simplismo (que no es sinónimo de lo sencillo). Los intelectuales hoy piden disculpas, la corriente empuja a unos y a otros al reino de la estupidez que gobierna desde la costumbre. A mí que alguien me explique cómo es esto que ahora tengamos que simplificar los contenidos para que “las receptores nos entiendan”. ¿Acaso por orden de quién debemos aceptar que el ser humano de ahora reflexiona menos que el de antes? Si esto es efectivamente así, significa que vamos “avanzando” en retroceso machacando toda la luz del pensamiento que alguna vez representó algo en la historia (nuestra historia).

En el huracán de las diatribas y de las estrategias, el ruido nos ganó la batalla del siglo XX (de ahí la crisis de los contenidos que cabalga sobre el XXI). Yo digo, tu dices, él dice, ella dice, todos nada decimos. La jefatura del sistema no habla, actúa. El sistema capitalista levantó la máquina del ruido y a partir de ahí nos aniquiló cualquier posibilidad de respuesta, pues, aunque muchos no lo crean, hasta las respuestas se piensan (o se sienten). El ruido, que sólo genera reacción mas nunca conflicto, nos impide el debate (que nace de la introspección). La segunda semana de agosto el escritor Marcelo Colussi publicó un excelente ensayo titulado “Del peronismo al chavismo”. En el inicio del texto el autor advertía que “Dar a conocer estas reflexiones puede traerme más problemas que otra cosa. Más aún en un contexto pre-electoral como el que ahora vive Venezuela. De todos modos las considero imprescindibles”. Pocas horas después de la publicación del texto, justamente en Venezuela, el debate lo protagonizaban el vicepresidente de la república, Elías Jaua, y el candidato presidencial Henrique Capriles Radonski en torno a la palabra “bandido”. Al parecer, días antes, el segundo llamó “bandido” al primero; lo que llevó a éste a solicitarle permiso al presidente Chávez para darle respuesta. La respuesta fue la no respuesta, es decir: lo mismo: “bandido y sinvergüenza eres tú (Capriles) por haber participado en el golpe de abril de 2001”. En este carnaval del descrédito (que nadie olvide que también protagonizaron adecos y copeyanos) sólo gana el no cambio. Y la industria de la uniformidad mediática sabe muy bien cómo celebrar esta clase de bochinches. La banalización de las respuestas sólo consigue aplastar el fondo de las ideas. Ejemplos como ese asaltan a diario la posibilidad de reflexión de los venezolanos. Un proceso que, como el venezolano, comenzó con la vigorosa idea de debatir la construcción de un modelo distinto al desarrollismo (recuerdo el entusiasmo popular que se generó con acontecimientos tan importantes como la Asamblea Constituyente), lleva un buen tiempo entrampado en las redes del ruido. La cultura de “Sábado Sensacional” y del “Miss Venezuela” aún marca la ruta. Pero el norte-que no el sur- también lo marca la industria de la uniformidad mediática cuando desde la otra acera se genera la noticia de la defensa. La defensa sirve como resistencia mas nunca como victoria. ¿Cuándo seremos capaces de generar los otros medios?; ¿los otros conceptos?; ¿las otras formas?; ¿el otro lenguaje?; ¿la otra realidad social capaz de sumar las muchas realidades inconformes? No olvidemos que la suma de muchos gritos siempre tendrá como resultado un terrible grito y muchos sordos. El verbo girando siempre alrededor del mismo punto termina nublando el camino a la puerta. Y, ¿qué puerta? ¿La que lleva a la verdadera revolución? ¿Será que detrás del ruido que han sembrado en Venezuela se esconde la intención de frenar la legítima pretensión popular de liderar la historia (su historia)? ¿Quiénes manejan esta supuesta intención? Preguntas que, como los “supuestos problemas” que el ensayo hubiese podido traerle a Marcelo Colussi, quedan detrás de la puerta sellada donde hierven todos los intentos de debate.

Quiero creer que detrás de esa puerta que cierra el orden establecido, ahí, justo en el corazón de los sectores populares de Venezuela (y América Latina), se debaten las “reflexiones imprescindibles” del escrito de Marcelo Colussi. El sistema global nos mantiene dormidos en los laureles del no pensamiento, la no pregunta, la no respuesta. No es frecuente escribir un artículo para opinar sobre otro artículo (Nosotros mismos nos negamos el acceso a los laberintos del pensamiento). En mi caso, más que opinar (que también) solicito una (y muchas) relectura (s) del referido texto. El sistema global avanza hacia su proyecto de mutación capitalista (todos limitados a la supervivencia que dicta un orden invisible); en América Latina vivimos una etapa aún estelar. Es tiempo de soltar las amarras que nos mantienen atados al modelo desarrollista que tanto cuestionamos. La clave no puede ser caminar hacia donde (en otro momento) los poderes conservadores avanzaron. En nosotros está diseñar la otra ruta de éste otro tiempo. La construcción de una nueva sociedad debería comenzar por el pensamiento como aliado del verbo y de la acción. Una triada, que como mente, cuerpo y alma, se lance a la (otra) odisea de debatir, en medio del ruido y del colapso generalizado, la nueva relación del ser humano consigo mismo y con su entorno. Y que en el (otro) camino alguna amiga me diga que “un poco de profundidad no le hace daño a nadie”.

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El silencio

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Frío tristeza
y sueño.

El viento sopla
la lluvia cae.
El silencio es sólido
El silencio es duro
golpea oídos
oculta muros
es liso y suave
comoel flotar de una nave
o el grito solo
de una catarata seca.

Es ruido del recuerdo
de lo que ya no es.

El ruido del silencio
aplasta recuerdos
corta cantos
golpea algodones
serrucha sonrisas
arranca miradas
raspa caricias.

Y con la sangre seca
hace suaves
caramelos rojos.

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Cuento de agosto

Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Alejandro Korn, Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

No hace falta el silencio cuando la gente piensa, me dije una mañana elegida para vivir, porque no me quedaba otra elección disponible. El cielo no terminaba de decidirse en Alejandro Korn, por lo menos, y una ráfaga helada separaba nubes que marchaban desde el sur. Una caravana celeste, rauda, parecía barrer el espacio. Las palmeras de mi casa murmuraban oteando desde lo alto el fenómeno que circulaba indetenible.

Hice la inspección ocular diaria, con la displicencia de siempre, acompañado por el trío perruno que gusta acompañarme, sobre todo porque luego tienen su desayuno de trabajo consumado. La superficie es grande para los recursos que cuento y por eso hay parches de todo tipo, para evitar las fugas, sobre todo de Román y de Enriqueta que, uno por curioso y la otra por pequeña, se escurren en el alambrado provocando zozobra, la mía y la de Olivia, dogo de Bruselas y madre de Román cuyo tamaño y peso clausuran sus mejores deseos.

Alguien decretó, arriba, que tendríamos lágrimas del cielo por doce días. La noticia sonaba en las radios y los informativos, como el descubrimiento de la comunicación más relevante. Para agregar curiosidades, hay cronistas meteorológicos, que lucen estoicos uniformes amarillos para protegerse de la lluvia, apareciendo en lugares insólitos, inclementes, como si estuvieran castigados. Más curioso aún la mayoría de esos informes los emite el servicio meteorológico nacional, o sea que son anunciadores de lo que no promueven y algunos se cuidan de decirlo, suponen que la gente por esa omisión les puede transferir los aciertos que el clima devuelve. Lo cierto es que antes que nunca el tiempo suma tristezas a la crisis que se expande como mancha en el agua.

Esa crisis, que abarca al planeta, también muestra cosas que en otro momento parecerían inaceptables. Nadie creería hasta no hace mucho tiempo atrás en los tráficos necrófilos que hoy ingresan a la luz, por la deprimente consecuencia que amortigua el futbol, los Juegos Olímpicos, y toda actividad deportiva que anestesie sobre las realidades que nos negamos a aceptar. Así pensaba mientras morosamente, la lluvia se desliza silenciosa cubriendo el futuro. Parece que Dios, si existe, está llorando.

Yon, esa húmeda mañana me lo anunció crípticamente, nos encontramos porque quiero que tengas hoy un material que parece anticipo de la frase, mañana será peor. Nadie mejor que Eduardo el virtual, que me la acaba de entregar y por eso espero nos reunamos para almorzar en Bernada, en cuanto me avises de tu llegada. Así fue de caudaloso el informe del vasco. No saber que tenía disponible, no me inquietaba. Si, el menú y el lugar dispuesto.

Llegar no es l mismo que disfrutar y la calle está dura, como siempre, me dije luego de nueve días sin subte, que me hubieran servido como excusa para excusarme. Llegar a Uriarte en la ciudad autónoma, por los autos pienso, no fue tarea sencilla para un forastero, que nuevamente debía llegar desmontado. Me prometí que sería la penúltima vez.

La carta propone platos que se pueden pedirse como tal, para compartir o en tapa. Lo ideal es elegir varios platos y compartirlos. Hay tapas clásicas como pantumaca con anchoas, rabas que no son rabas y llegan en pinchos y con alioli o unas riquísimas croquetas de jamón y tinta de calamar. Uno de los mejores platos es el puré con huevo y aceite de trufa, que sirven dentro de un frasco, tortilla de patatas, huevo roto de Madrid (con papas y jamón crudo) Para terminar bien, la cazuela de mar y el estofado de ternera. Cabernet, Shirah y Blanc, adornaron, la llegada del almuerzo, pantagruélico, que siempre sobra y nadie paga, que yo sepa.

El organismo es una muestra de atrocidades. También confirma el aserto de que nada se pierde. Ese detalle transforma, por ejemplo, a personas, organismos, instituciones, en oscuros depredadores del otro que también, porque no, podemos ser nosotros, anunció en tono pomposo Eduardo, el virtual, hombre serio si los hay, casi riguroso con la vida.

Nadie escribiría, si tuviera el valor de vivir lo que cree. Pensé casi convencido. Una certeza. Tomamos asiento, como para ponernos en marcha en una barra espejada, todo blanco, casi un quirófano y antes que todo, los jugos de naranja a los que se sumó el visitante orador. Yon, sin decir palabra desenfundó el informe y me lo entregó. Bebí el primer sorbo y comencé a leer.

“Tráfico de tejidos humanos: cadáveres son el botín en una búsqueda global de ganancias

Por Kate Willson, Vlad Lavrov, Martina Keller, Thomas Maier y Gerard Ryle

"Reportajes de Investigación" Del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación

(II)- Tráfico de T.H.: (Tejidos Humanos)

Su uso va desde implantes dentales hasta tratamientos para arrugas. Una rigurosa investigación del Consorcio de Periodistas de Investigación de Estados Unidos (ICIJ) dio cuenta recientemente de una extensa red de tráfico internacional de tejidos humanos que alimenta el negocio de productos médicos.

Todos los días sacrificamos las mejores pasiones. La muerte, entonces, deja de ser un tránsito ineludible y conmovedor para convertirse en corrupta generación de acciones que dan al ser humano la ilimitud de sus decisiones.

El punto de partida de una investigación de las autoridades ucranianas es cuando descubren huesos y otros tejidos humanos en unas heladeras colocadas en un viejo ómnibus. La pista sugería que restos de ucranianos eran enviados a RTI Biologics, una fábrica en Alemania subsidiaria de otra de productos médicos asentada en Florida (EE.UU.).

No tengo dinero, recursos ni esperanzas. Soy un hombre feliz. Parece que la muerte tiene premio consuelo, pero para otros, que van a apropiarse de tu cuerpo. RTI es parte de una industria creciente que obtiene ganancias convirtiendo restos mortales en implantes dentales, cintas uretrales o tratamientos para arrugas. Esta investigación en 11 países del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) revela una impactante arista de la industria del tejido humano.

El 24 de febrero, las autoridades ucranianas hicieron un descubrimiento alarmante: huesos y otros tejidos humanos metidos en heladeras en un sucio minibús blanco. Los investigadores se intrigaron más cuando hallaron entre las partes humanas sobres llenos de efectivo y resultados de autopsias escritos en inglés.

Lo que el servicio de seguridad había interceptado no era la obra de un asesino en serie, sino parte de una ruta internacional de ingredientes para productos medicinales y dentales que son aplicados diariamente a gente de todo el mundo. Los documentos incautados sugerían que restos de ucranianos eran enviados a una fábrica en Alemania que pertenecía a la subsidiaria de una compañía norteamericana de productos médicos con sede en Florida: RTI Biologics.

Sólo en los Estados Unidos, el mayor proveedor y el mayor mercado, se estima que se venden cada año dos millones de productos derivados de tejido humano, una cantidad que se ha duplicado en la última década. Es una industria que promueve tratamientos y productos que literalmente permite ver a los ciegos (mediante trasplantes de córneas) y caminar a los discapacitados motrices (reciclando tendones y ligamentos para utilizarlos en la reparación de rodillas). Es también una industria movida por un poderoso apetito de ganancias y cadáveres frescos.

Representantes de la industria argumentan que tales supuestos abusos son raros y que esta opera en forma segura y responsable. Por su parte, RTI no respondió a repetidos pedidos de comentarios, ni a una detallada lista de preguntas que le fue enviada un mes antes de esta publicación.

En una declaración pública, la compañía dijo que “honra el don de la donación de tejidos tratándolo con respeto, encontrando nuevos modos de utilizarlos para ayudar a los pacientes y ayudando a tantos pacientes como resulta posible con cada donación”.

Pese a su crecimiento, la industria del tejido humano ha escapado largamente al escrutinio público. Esto se debe, en parte, a una supervisión oficial menos que agresiva -y a lo atractivo de la idea de permitir a los muertos ayudar a los vivos a sobrevivir y prosperar.

Hay salvaguardas inadecuadas para garantizar que todo el tejido utilizado por la industria sea obtenido legal y éticamente, descubrió ICIJ en cientos de entrevistas y miles de páginas de documentos públicos obtenidos gracias a solicitudes presentadas en seis países.

Pese a la preocupación de los médicos de que un negocio regulado en forma ligera pudiera dar pie a infectar a receptores de trasplantes con hepatitis, VIH y otros patógenos, las autoridades han hecho poco para enfrentar esos riesgos.

En contraste con sistemas estrechamente monitoreados para rastrear órganos como corazones y pulmones en buen estado, las autoridades de los Estados Unidos y muchos otros países no tienen forma de rastrear con precisión de dónde vienen la piel y otros tejidos reciclados y adónde van.

Al mismo tiempo, dicen los críticos, el sistema de donación de tejidos puede agravar la pena de las familias en duelo, manteniéndolas en la ignorancia o confundiéndolas respecto de qué ocurrirá con los cuerpos de sus seres queridos.

Ellos, como los padres del joven ucraniano Sergei Malish, quien cometió suicidio en 2008, a los 19 años, quedan por su cuenta para lidiar con una lúgubre realidad. En el funeral de Sergei, sus padres descubrieron cortes profundos en sus muñecas. Sin embargo, sabían que se había ahorcado. Más tarde, supieron que partes de su cuerpo habían sido recicladas y despachadas como “material anatómico”. “Hicieron plata con nuestra desgracia”, dijo el padre de Sergei.

Durante la travesía de transformación que el tejido atraviesa -de cadáver a artefacto médico-, algunos pacientes ni siquiera saben que son el destino final. Los médicos no siempre les dicen a los pacientes que los productos utilizados en sus reconstrucciones de pechos, implantes de pene y otros procedimientos fueron retirados de fallecidos recientes.

Ni las autoridades están siempre conscientes respecto de dónde vienen o adónde van los tejidos. La falta de un rastreo apropiado significa que para cuando se descubren problemas, algunas de las manufacturas ya no pueden ser halladas. Cuando el Center for Disease Control and Prevention (CDC, Centro para el Control y Prevención de Enfermedades) de los Estados Unidos asiste en el retiro de productos hechos con tejidos potencialmente contaminados, con frecuencia los médicos de trasplantes no son de mucha ayuda.

Dicen: ‘No sabemos adónde fueron’”, dijo el Dr. Matt Kuehnert, director de sangre y biología del CDC. “Tenemos códigos de barras para nuestros cereales (de desayuno), pero no los tenemos para nuestros tejidos humanos”, observó Kuehnert. “Todo paciente que tiene tejido implantado debería saber. Es tan obvio. Debería ser un derecho básico del paciente. No lo es. Es ridículo”.

Desde 2002, la U.S. Food and Drug Administration (FDA, Administración de Alimentos y Drogas de los Estados Unidos) ha documentado al menos 1.352 infecciones en los Estados Unidos posteriores a trasplantes de tejido humano, de acuerdo con un análisis de los datos de la FDA hecho por ICIJ. Esas infecciones fueron ligadas a las muertes de 40 personas, indican los datos.

Una de las debilidades del sistema de monitoreo de tejidos es el secreto y la complejidad que supone cruzar la frontera con partes humanas. Los eslovacos exportan partes de cadáveres a los alemanes; los alemanes a Corea del Sur y los Estados Unidos; los coreanos del sur a México; los Estados Unidos, a más de 30 países.

Distribuidores de productos manufacturados pueden hallarse en la Unión Europea, China, Canadá, Tailiandia, India, África del Sur, Brasil, Australia y Nueva Zelandia. Algunos son subsidiarios de corporaciones médicas multinacionales.

La naturaleza internacional de la industria, afirman los críticos, hace fácil mover productos de un lugar a otro sin demasiado escrutinio. “Si compro algo en Ruanda y después le pongo una etiqueta belga, puedo importarlo a los Estados Unidos. Cuando uno entra en el sistema oficial, todo el mundo se vuelve tan confiado”, apuntó el Dr. Martin Zizi, profesor de neurofisiología en la Universidad Libre de Bruselas.

Una vez que un producto está en la Unión Europea, puede ser embarcado a los Estados Unidos sin muchas preguntas. “Asumen que uno ha hecho el control de calidad”, dijo Zizi. “Somos más cuidadosos con las frutas y los vegetales que con las partes humanas”.

En el interior del mercado de tejido humano, las oportunidades de obtener ganancias son inmensas. Un solo cuerpo libre de enfermedades puede girar retornos de 80.000 a 200.000 dólares a los varios intervinientes -sin y con fines de lucro- involucrados en extraer los tejidos y utilizarlos para manufacturar productos médicos y dentales, de acuerdo con documentos y expertos del rubro Es ilegal en los Estados Unidos, como en la mayoría de los países, comprar o vender tejido humano. Sin embargo, es admisible pagar honorarios que ostensiblemente cubren los costos de hallar, almacenar y procesar tejidos humanos.

¿Y las multinacionales de productos médicos como RTI? Les va muy bien, también. El año pasado (2011), RTI ganó 11,6 millones de dólares en ganancias previas al pago de impuestos, de un total de ingresos de 169 millones. Phillip Guyett, que maneja una compañía de extracción de tejido en varios Estados norteamericanos antes de ser condenado por falsificar certificados de defunción, dijo que los ejecutivos de las compañías que le compraban tejidos lo invitaban a comidas de 400 dólares y a lujosas estadías en hoteles. Prometían: “Podemos convertirte en un hombre rico”. Llegó al punto, dijo, que comenzó a mirar a los muertos “con signos de dólar pegados a sus partes”. Guyett jamás trabajó directamente para RTI.

La piel humana toma el color del salmón ahumado cuando es extraída profesionalmente de un cadáver, en formas rectangulares. Un buen rendimiento es de unos seis pies cuadrados (1,82 metros).

Después de ser machacada para extraer la humedad, una parte es destinada a proteger a víctimas de quemaduras de infecciones bacterianas mortales o, después de ser más refinada, para reconstrucciones de pecho después de un cáncer.

El uso de tejido humano “ha revolucionado realmente lo que podemos hacer en cirugía de reconstrucción de pecho”, explica el Dr. Ron Israeli, un cirujano plástico de Great Neck, N.Y. “Desde que comenzamos a usarla, alrededor de 2005, se ha convertido, realmente, en una técnica estándar”. Un número significativo de tejido recuperado es transformado en productos cuyos nombres en los anaqueles dan pocas pistas sobre su auténtico origen. Es utilizado en las industrias dentales y de belleza en todo: desde aumentar el volumen de los labios hasta para alisar arrugas.

Los huesos cadavéricos -extraídos de los muertos y reemplazados con cañerías de PVC para el entierro, son esculpidos como tallas de madera para hacer tornillos y pernos en decenas de aplicaciones ortopédicas y dentales. O son molidos y mezclados con químicos para componer pegamentos fuertes que se promueven como mejores que los artificiales.

“A nivel básico, lo que estamos haciendo al cuerpo es una cosa muy física -e imagino que algunos dirían muy grotesca”, dijo Chris Truitt, un ex empleado de RTI en Wisconsin.

“Extraemos huesos del brazo. Extraemos huesos de la pierna. Abrimos el pecho para sacar el corazón y obtener las válvulas. Arrancamos las venas del interior de la piel”. Tendones enteros, limpiados a cepillo y convertidos en seguros para el trasplante, son utilizados para devolver a atletas lesionados al campo de juego.

Compañías con fines de lucro montan derivadas sin fines de lucro que recolectan el tejido -de modo muy parecido a aquel con que la Cruz Roja recolecta sangre que es más tarde convertida en productos por entidades comerciales. Nadie cobra por el tejido mismo, que, bajo circunstancias normales, es donado libremente por el difunto (vía los registros de donación) o por sus familias. En su lugar, los bancos de tejidos y otras organizaciones involucradas en el proceso reciben unos mal definidos “pagos razonables” para compensarlos por obtener y manejar los tejidos.

“La jerga usual es hablar de la obtención de los donadores como ‘cosechar’ y de la subsiguiente transferencia vía el banco de hueso como ‘comprar’ y ‘vender’”, escribió Klaus Høyer, del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Copenhague, quién habló con representantes de la industria, donantes y receptores para un artículo publicado en BioSocieties. “Esas expresiones eran usadas libremente en entrevistas; sin embargo, no escuché que usaran esa terminología enfrente de los pacientes”.

Un estudio financiado por los Estados Unidos sobre las familias de los donantes de tejidos en ese país, publicado en 2010, indica que muchas pueden no entender el rol que las compañías con fines de lucro juegan en el sistema de donación de tejidos.

Setenta y tres por ciento de las familias que participaron en el estudio dijeron que no era “aceptable que el tejido donado fuera comprado y vendido, sin importar el propósito”. Hay un riesgo inherente en trasplantar tejidos humanos. Entre otras cosas, ha conducido a infecciones bacterianas de riesgo mortal, y a la diseminación del VIH, la hepatitis C y la rabia en receptores de tejidos, de acuerdo con el CDC.

La recolección moderna de sangre y órganos tiene códigos de barras y es sometida a fuertes regulaciones -reformas provocadas por los desastres notorios causados por una pobre revisión de los donantes. Productos hechos de piel y otros tejidos, sin embargo, tienen pocas leyes específicas que se ocupen de ellos.

En los Estados Unidos, la agencia que regula la industria es la Food and Drug Administration, la misma agencia que está encargada de proteger la provisión de alimento, medicinas y cosméticos del país. La FDA, que rechazó repetidos pedidos de entrevistas formales, no tiene autoridad sobre las instalaciones de salud que implantan ese material. Y la agencia no rastrea específicamente las infecciones. Sí sigue a los bancos de tejidos registrados y a veces realiza una inspección. También tiene el poder de cerrarlos.

La FDA descansa en gran parte en estándares que son establecidos por la industria del cuerpo, la American Association of Tissue Banks (Asociación Americana de Bancos de Tejidos). Sin embargo, sólo alrededor de un tercio de los bancos de tejidos de los Estados unidos que recuperan tejidos tradicionales como piel y hueso están acreditados por la AATB.

La asociación dice que la chance de contaminación en pacientes es baja. La mayoría de los productos, dice la AATB, son sometidos a radiación y esterilización, lo que los vuelve más seguros que, por ejemplo, los órganos que son trasplantados de un ser humano a otro. Hay poca información, sin embargo, para respaldar las afirmaciones de la industria.

A diferencia de otros productos biológicos regulados por la FDA, explican funcionarios de la agencia, las compañías que hacen productos médicos con tejidos humanos están obligadas a informar sólo los acontecimientos adversos más serios que descubren. Esto significa que si surgen problemas no hay garantía de que sean informados a las autoridades.

Y dado que los doctores no están obligados a decir a los pacientes que están obteniendo tejidos de un cadáver, muchos pacientes pueden no asociar una infección posterior con el trasplante.

Sobre este punto, la industria dice que es capaz de rastrear los productos de los donantes a los médicos utilizando sus propios sistemas de codificación y que muchos hospitales tienen sistemas en funcionamiento para rastrear los tejidos después de que son implantados. Pero ningún sistema centralizado, regional o global, garantiza que los productos puedan ser seguidos del donante al paciente.

“Probablemente muy poca gente resulta infectada, pero realmente no lo sabemos, porque no tenemos la vigilancia y no tenemos un sistema para detectar acontecimientos adversos”, indicó Kuehnert, de la CDC.

La FDA retiró más de 60.000 productos derivados de tejidos entre 1994 y mediados de 2007. El más famoso retiro ocurrió en 2005. Involucró a una compañía llamada Biomedical Tissue Services, que era manejada por un ex cirujano dental, Michael Mastromarino.

Mastromarino recibía muchos de sus materiales básicos de enterradores de Nueva York y Pennsylvania. Les pagaba hasta 1.000 dólares por cuerpo, indican los registros judiciales. Su compañía despojaba a los cuerpos de sus huesos, piel y otras partes utilizables, y luego los regresaba a sus familias. Las familias, ignorando lo que ocurría, enterraban o cremaban la evidencia.

Uno de los más de 1.000 cuerpos desmembrados fue el del famoso conductor del Masterpiece Theatre y de la BBC, Alistair Cooke. Productos confeccionados con restos humanos robados fueron despachados a Canadá, Turquía, Corea del Sur, Suiza y Australia. Más de 800 de esos productos jamás han sido localizados.

Surgió más tarde en el juicio que algunos de los donantes de tejidos habían muerto de cáncer y que ninguno había sido examinado para detectar patógenos como VIH y hepatitis.

Mastromarino falsificó formularios de donantes, mintiendo sobre causas de muerte y otros detalles. Vendió piel y otros tejidos a varias compañías procesadoras de tejidos de los Estados Unidos, incluyendo a RTI. “Desde el primer día, todo era fraguado: todo, porque podíamos. En tanto el papeleo luciera bien, estaba bien”, dijo Mastromarino, que cumple una sentencia de 25 a 58 años de prisión por conspiración, robo y abuso de un cadáver.

Cada país tiene su propio conjunto de regulaciones sobre el uso de productos confeccionados con tejidos humanos, a menudo basados en leyes que fueron pensadas para lidiar con la sangre o los órganos. En la práctica, sin embargo, dado que los Estados Unidos suple, según estimaciones, dos tercios de las necesidades mundiales de productos derivados de tejidos humanos, la FDA ha sido colocada, en los hechos, en la posición de actuar como el sheriff de buena parte del planeta.

Los establecimientos de tejidos humanos que desean exportar productos a los Estados Unidos están obligados a registrarse ante la FDA. Sin embargo, de los 340 anotados allí, sólo un 7 por ciento tiene un registro de inspección en la base de datos de la FDA, según muestra un análisis de ICIJ. La FDA jamás ha cerrado uno por sospechas de actividades ilícitas.

La información también muestra que un 35 por ciento de los bancos de tejidos activos anotados en los Estados Unidos no tiene un registro de inspección en la base de datos de la FDA. “Cuando la FDA te anota, todo lo que tienes que hacer es llenar un formulario y esperar una inspección”, indicó el Dr. Duke Kasprisin, director médico de siete bancos de tejidos de los Estados Unidos. “Durante el primer año o dos, puedes funcionar sin tener a nadie mirándote”.

Esto es respaldado por información que muestra que el típico banco de tejidos opera por casi dos años antes de su primera inspección de la FDA. “El problema es que no hay supervisión. Todo lo que pide la FDA es que te registres”, dijo Craig Allred, un abogado previamente involucrado en un litigio contra la industria. “Nadie está mirando lo que ocurre”. La FDA y los miembros de la industria “se acusan unos a otros”.

Sin embargo, en Corea del Sur, por ejemplo, el floreciente mercado de cirugía estética utiliza a la FDA como argumento de venta. En el centro de Seúl, la capital del país, Cirugía Plástica Tiara explica que los productos derivados de tejidos humanos “están aprobados por la FDA” y son, por tanto, seguros.

Algunos centros médicos promueven el “AlloDerm aprobado por la FDA” -un injerto de piel hecho con cadáveres norteamericanos donados-para mejorar la nariz. Le Do-han, funcionario a cargo de tejidos humanos para la FDA de Corea del Sur, dijo que el país importa el 90 por ciento de sus necesidades de tejidos humanos.

Tejidos en bruto son despachados desde los Estados Unidos y Alemania. Este tejido, una vez procesado, es a menudo re-exportado a México como mercancía manufacturada. Pese a los complicados movimientos de ida y vuelta, Le Do-han reconoce que no se ha establecido un correcto mecanismo de rastreo. “Es como poner etiquetas en carne de vaca, pero no sé siquiera si eso es posible en los tejidos humanos, porque hay tantos viniendo”.

En sus declaraciones ante la Securities and Exchange Commission norteamericana (NDT: comisión supervisora de las operaciones bursátiles), la RTI, que cotiza en la Bolsa, ofrece un vislumbre del tamaño y alcance global de la compañía. En 2011, la compañía manufacturó entre 500.000 y 600.000 implantes y lanzó 19 nuevos tipos de implantes en medicina deportiva, ortopedia y otras áreas. Noventa por ciento de los implantes de la compañía son confeccionados con tejidos humanos, mientras que el 10 por ciento proviene de vacas y cerdos procesados en una factoría alemana.

La RTI exige a sus proveedores de partes humanas en los Estados Unidos y otros países que cumplan con las regulaciones de la FDA, pero reconoce que no hay garantías. En sus declaraciones de 2011, RTI indicó que “no puede haber seguridad” de que “nuestros proveedores de tejidos cumplirán con regulaciones destinadas a prevenir la transmisión de enfermedades transmisibles”, o de que, “aun si se logra ese cumplimiento, nuestros implantes no hayan estado o estén asociados a la transmisión de enfermedades”.

Como muchas de las compañías de tejidos humanos con fines de lucro que alguna vez no los tuvieron, RTI nació en 1998 como una subsidiaria propiedad del Banco de Tejidos sin fines de lucro de la Universidad de Florida. Documentos internos de la compañía de Tutogen, una firma de productos médicos de Alemania, muestran que RTI trabajó en equipo con Tutogen ya en septiembre de 1999 para contribuir a que ambas satisficieran sus crecientes necesidades de material en bruto mediante la obtención de tejidos humanos en Europa del Este.

Ambas compañías obtuvieron tejidos de la República Checa. En forma separada, Tutogen los obtuvo en Estonia, Hungría, Rusia, Letonia, Ucrania y más tarde Eslovaquia, muestran los documentos. En 2002, surgieron acusaciones en los medios checos de que los proveedores locales de RTI y Tutogen estaban obteniendo algunos tejidos allí en forma impropia. El escándalo público forzó el cierre de la compañía checa, aunque no hay sugerencias de que Tutogen o RTI o sus empleados hicieran nada impropio.

En marzo de 2003, la Policía de Letonia investigó si el proveedor local de Tutogen había extraído tejidos de unos 400 cuerpos en el instituto médico forense del Estado sin consentimiento adecuado. Madera y telas habían sido colocadas en reemplazo de músculos y huesos en los fallecidos para dar la apariencia de que estaban intactos antes del entierro, informaron los medios locales.

La Policía eventualmente acusó a tres empleados del proveedor, pero más tarde desestimó los cargos cuando un tribunal dictaminó que no era necesario el consentimiento de las familias de los donantes. De nuevo, no hubo sugerencia alguna de que Tutogen actuara en forma impropia. En 2005, la Policía ucraniana lanzó la primera de una serie de investigaciones sobre las actividades de los proveedores de Tutogen en ese país. La investigación inicial no llevó a levantar cargos criminales.

La relación entre Tutogen y RTI, mientras tanto, se volvió aún más estrecha a fines de 2007, cuando se anunció una fusión entre las dos compañías. Tutogen se convirtió en subsidiaria de RTI a comienzos de 2008. Representantes de RTI se negaron a responder preguntas de ICIJ acerca de si sabían sobre las investigaciones de la Policía respecto de los proveedores de Tutogen.

En 2008, la Policía ucraniana lanzó una nueva investigación, examinando acusaciones de que de más de 1.000 tejidos al mes estaban siendo extraídos ilegalmente en un instituto médico forense en Krivoy Rog y enviados, vía terceros, a Tutogen. Joseph Düsel, el fiscal general de Bamberg, dijo en 2009 que “lo que la compañía hace tiene la aprobación de la autoridad administrativa que, además, la monitorea. No vemos en este momento ninguna razón para iniciar una investigación”

Nataliya Grishenko, la jueza investigadora del caso, reveló que muchos familiares afirmaron que habían sido engañados para firmar formularios de consentimiento o que sus firmas habían sido fraguadas. Sin embargo, el principal sospechoso del caso -un médico ucraniano-murió antes de que la corte emitiera un veredicto. El caso murió con él.

Tutogen “opera bajo muy estrictas regulaciones de las autoridades alemanas y ucranianas, así como de otras autoridades regulatorias europeas y norteamericanas”, afirmó la compañía en una declaración escrita mientras el caso estaba aún en trámite. “Han sido inspeccionados regularmente por todas esas autoridades a lo largo de muchos años de operaciones y Tutogen sigue teniendo buena reputación ante ellos”. Diecisiete de los proveedores ucranianos de Tutogen han sufrido una inspección de la FDA. Las inspecciones son anunciadas, de acuerdo con el protocolo, con seis a ocho semanas de anticipación.

Sólo una -BioImplant, en Kiev- recibió una devolución negativa. Entre los hallazgos de la inspección de 2009: no todas las morgues tenían agua corriente caliente y no se seguían algunos procedimientos sanitarios. Inspectores de la FDA también identificaron deficiencias en las importaciones ucranianas de la RTI cuando visitaron las instalaciones de la compañía en Florida.

RTI tenía traducciones al inglés, pero no los informes originales de la autopsia de sus donantes ucranianos, descubrieron los inspectores de la FDA durante una auditoria en 2010. Esos fueron, a menudo, los únicos documentos médicos que la compañía utilizó para determinar si el donante era saludable, observaron los inspectores en su informe.

La compañía dijo a los inspectores que era ilegal en Ucrania copiar el informe. Pero, tras la inspección, comenzó a mantener el documento original en ruso junto con su traducción al inglés. En 2010 y 2011, inspectores de la FDA pidieron a RTI que cambiara el modo en que etiquetaba sus importaciones. La compañía estaba obteniendo tejido ucraniano, despachándolo a Tutogen en Alemania y luego exportándolo a los Estados Unidos como producto alemán.

Aunque la compañía acordó cambiar sus políticas, hay algunos indicios de que puede haber continuado etiquetando algo de tejido ucraniano como alemán.

En febrero pasado (2012), la Policía lanzó un raid mientras funcionarios de un departamento forense regional, en Nikolaev Oblast, cargaban tejido humano extraído en la parte trasera de un mini bus blanco. La filmación del decomiso de la Policía muestra tejido etiquetado “Tutogen. Made in Germany.” En este caso, el servicio de seguridad dijo que los funcionarios forenses habían engañado a parientes de los pacientes fallecidos para que aceptaran la extracción de lo que pensaban era una pequeña cantidad de tejido, jugando con su dolor y su pena.

Los documentos incautados-exámenes de sangre, un informe de autopsia y etiquetas escritas en inglés y obtenidas por ICIJ- sugerían que los restos estaban en camino a Tutogen. Uno de los fragmentos de tejido encontrados en el bus venía de Oleksandr Frolov, de 35 años, que había muerto por un ataque de epilepsia. “En camino al cementerio, cuando estábamos en el cortejo, en uno de sus pies notamos que uno de los zapatos se caía, que parecía estar suelto”, contó su madre, Lubov Frolova, a ICIJ.

Más tarde, la Policía le mostró una lista de lo que había sido sacado del cuerpo de su hijo. “Dos costllas, dos talones de aquiles, dos codos, dos tímpanos, dos dientes, y así siguiendo. No pude leerlo hasta el final, porque me descompuse. No pude leerlo”, dijo.

“Escuché que [los tejidos] eran embarcados a Alemania para ser utilizados en cirugías plásticas y también para donación. No tengo nada contra la donación, pero debería ser realizada de acuerdo con la ley”. La Policía mostró documentos a Kateryna Rahulina, cuya madre de 52 años, Olha Dynnyk, murió en septiembre de 2011. Los documentos destinados a que diera su aprobación para que se tomaran tejidos del cuerpo de su madre.

“Estaba en shock”, dijo Rahulina. Jamás había firmado los papeles, dijo, y era claro para ella que alguien había fraguado su aprobación. El departamento forense de Nikolaev Oblast, donde ocurrieron los incidentes alegados, era, hasta hace poco, uno de los 20 bancos de tejidos ucranianos registrados ante la FDA. En el website de la FDA, el número de teléfono para cada uno de esos bancos de tejidos es el mismo.

Colaboraron en esta investigación: Sandra Bartlett, Joe Shapiro, Mar Cabra, Alexenia Dimitrova y Nari Kim”.

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Nada hay más cierto que la mentira. Aunque no me crean, no pude seguir comiendo. Hice un luto solidario y preventivo. Los tiempos de vida han demostrado una insuficiencia sustancial. Hacía mucho tiempo que una noticia con precisiones, más allá de la debilidad de la probatoria, no me sorprendía tanto, fue el lacónico mensaje de Yon para dar por terminado el informe. Eduardo el virtual tragó saliva un par de veces y se me quedó mirando. Yo, casi como una sombra en el espejo retrocedí para aceptar que también es cierto aceptar lo que hay.

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Comentarios al artículo de Jesús García Blanca sobre la violación de derechos humanos a la mujer por la medicina misma

Jesús María Dapena Botero (Desde Vigo, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Querido colega:

Sigo sin entender muy bien por qué este artículo de Jesús García Blanca sobre la violencia contra la mujer de parte de los modelos médicos, les ha suscitado el interés suficiente como para solicitarme específicamente mi opinión sobre él.

Sin embargo, me apliqué con tenacidad, a pesar de lo largo del trabajo, agradecido de que les importara qué cosa podía opinar yo de él.

Supongo que tu inquietud por mi dictamen se deba a que bien sabes mi crítica a los sistemas de salud que nos ha impuesto el neoliberalismo, al menos, en psiquiatría, porque bien sabes que no soy ningún experto en gineco-obstetricia. Sin embargo el estudio del texto enviado por ustedes me permitió un rico repaso de esa materia, lo cual me asentó muy bien.

Para empezar eché de menos que el autor no sustentara sus declaraciones con una bibliografía bien documentada, con notas al pie de página, que le dieran más credibilidad aún porque uno podría ir a las fuentes que él cita.

No me pareció un texto a la altura deL texto de los periodistas centroeuropeos, Kurt Lanbein y Bert Ehgartner, Contra Hipócrates: El Cartel Médico. Los siete pecados de la industria de la salud, el cual leí en Medellín, cuando aún trabajaba en el Inseguro Social, libro que me resultó sencillamente maravilloso.

Si no lo has leído, te lo recomiendo; ahí, en ese texto aprende uno en cantidades, a la vez que hace una lectura sumamente amena.

Me pareció muy ambivalente la posición de García Blanca frente a la Organización Mundial de la Salud, a la que de un lado trata de perversa pero de otra la cita para dar argumentos de autoridad que apoyan las tesis del autor.

Como no sabía de quien era esta persona, después de haber leído y de haberme formado criterios propios sobre tu texto, en general, bien escrito y documentado, me dí a la tarea de buscar quien era y me encontré con los siguientes datos:

Es un gaditano, que actualmente es docente en la costa tropical granadina, en un instituto de Almuñecar, lo que para nosotros en Colombia equivale a ser un profesor de bachillerato, quien desde fines de la década de 1980, viene estudiando con profundidad las relaciones entre Salud y Poder, algo que explica excelentemente en su video Montaje VIH/SIDA: Poder global, ciencia dogmática y montaje criminal.

Como dicha ponencia fue expuesta en un Congreso de Ciencia y Espíritu, temí que pudiera pertenecer a la cienciología, tendencia religiosa que expresa duras críticas a la psiquiatría, en parte de las cuales tiene mucha razón, pero que no deja de ser tendenciosa, me temí que este autor pudiera pertenecer a este movimiento pero no parece que lo sea.

Más bien se trata de un hombre rebelde, como tú y yo, bastante influenciado por las ideas de Wilhelm Reich, quien aunque haya sido tildado de loco y hasta haya podido delirar al final de sus días, me parece que hizo grandes aportes al problema de las caracteropatías.

García Blanca ha sido influenciado por el Higienismo, una corriente nacida a mediados del siglo XIX, que considera la enfermedad como un fenómeno social, de donde surge la necesidad de mantener unas condiciones de salubridad en el ambiente, lo que daría lugar a la Salud Pública y la Medicina Preventiva, otra buena influencia que se le abona pero que puede correr el riesgo de deslizarse a una medicina naturalista y tornarse tan fanática como la ciencia oficial.

Por ejemplo, si bien recuerdo, con todo la trama de Poder que describe en su ponencia sobre el VIH/SIDA, me parece arriesgado negar la existencia de esas entidades clínicas y yo no me animaría a contraindicar los antirretrovirales a los adictos que padecen uno u otro estado clínico, a partir de ideas de ese tipo, mientras verdaderamente se me demuestre que tienen razón; en ese sentido, soy tan escéptico como el apóstol Santo Tomás o el mismo Carl Sagan, que García Blanca cita en su ponencia.

De todas maneras, me pareció que García Blanca, sí que tiene un conocimiento bastante profundo de lo que han sido los modelos médicos de intervención sobre la mujer, muchos de los cuales violentan su cuerpo y su psiquismo.

Para empezar, recuerdo los grandes conflictos que me suscitaba el trato que enfermeras y médicos daban a mujeres en estado infeccioso, que llegaban al servicio de urgencias del Departamento de Ginecología y Obstetricia a la sala de sépticas, muchas de ellas en situaciones próximas al shock, terriblemente asustadas, culpabilizadas o, yo que sé…

Si estas pobres mujeres atemorizadas negaban que se habían inducido un aborto, en malas condiciones higiénicas y decían que se habían caído, con gran sorna el personal médico y paramédico les preguntaban, si lo habían hecho sobre una manguera, para aludir a la sonda de la maniobra abortiva.

Tal maltrato a una persona humana, por “asesina” – muy entrecomillado lo pongo – que fuera me resultaba indignante pues yo iba más allá, al preguntarme:

¿Qué angustia habrá acompañado a esa pobre mujer a tomar una decisión tan riesgosa? - cosa que desde un moralismo cavernario mis compañeros de trabajo ignoraban.

Con respecto al trabajo que me enviaste de García Blanca, la primera parte, dedicada sobre todo a la anticoncepción, no me resultó novedosa; me remitía a aquellos libros que publicara la Oveja Negra, en mis tiempos de estudiante de medicina, que hablaban de neomaltusianismo y capitalismo u otro de la Editorial Tercer Mundo que se llamaba El Complejo de Layo de Hernán Vergara, acerca de los antecedentes e interrogantes que se planteaba el autor en torno a las políticas demográficas, un tema que me ponía muy ambivalente pues si muchos izquierdistas estaban en contra del control de la natalidad, porque era como cortar en forma prematura cabezas de futuros cuadros revolucionarios, yo me preguntaba si se justificaba traer niños al mundo a padecer enfermedades que terminarían matándolos o menguándolos como personas, aún para batallar por su liberación pero también me irrité sobre manera, en un tiempo en el que con otros compañeros de medicina fui invitado durante muchos fines de semana a viajar en avioneta a Ayapel, a una finca de uno de los representantes del discreto encanto de nuestra burguesía paisa, de donde salíamos hacia una localidad llamada Cecilia, una vereda totalmente inundada, y pasábamos por un pequeño itsmo, cuyo nombre no recuerdo, donde convivían en horrible hacinamiento, seres humanos, gallinas, cerdos.

Como te imaginarás tales condiciones ambientales hacían que encontráramos una inmensa prevalencia de anemia y uncinariasis, las cuales tratábamos, inútilmente, con antihelmínticos y sulfato ferroso pues lo que se necesitaba allí era una obra de ingeniería ambiental y una redistribución de la riqueza, más que estas sesiones que yo empecé a interpretar como deporte de la caridad, con fines aplacatorios, para que la gente pensara que los ricos se preocupaban por su salud y no se les ocurriera ir a hacerles daño, con lo cual tras una gran misión de la Patrulla Área, a la que fueron los más prestantes profesores de la Facultad de Medicina, a beber como bueyes, cada uno con su amante de turno, y mostrar al Pato Donald en la iglesia del pueblo, incitando a la población a tomar anovulatorios, como si fueran crema dental Pepsodent, ya sí me negué a volver y le devolvimos al señor que nos llevaba nuestro diagnóstico de la situación, ante el cual no estábamos más dispuestos a tratar con paños de agua caliente, un problema que requería, al menos un saneamiento ambiental importante, obras de ingeniería sanitaria y mejores condiciones económicas para los habitantes de la zona.

Pero eso, nada tenía que ver con lo que nos contaba Héctor Abad Gómez del cambio de la fertilidad en la India por transistores, para oír música, o los horrores que sabíamos por un festival de cine latinoamericano que hubo en Londres en 1971, donde presentaron una denuncia fílmica sobre la esterilización masiva de mujeres en Bolivia, Sangre de Cóndor de Jorge Sanjines.

Tal director había nacido en La Paz en 1936 y sería uno de esos grandes maestros latinoamericanos que sentarían las bases del Grupo Ukamau, fundador de la primera Escuela Fílmica Boliviana y del Cine Club Boliviano, que diera nombre al que dirigiera nuestro muy querido amigo Álvaro Sanín Posada.

Así, pues, hermano, que ya teníamos conciencia de todo ello desde los años de nuestra juventud.

Bien sabíamos entonces de lo que era un aparato médico contra la vida, sobre el que el texto de García Blanca, resulta una edición corregida y aumentada con nuevos datos pero, a la hora del té, nada novedoso.

Con respecto al aborto, ya para entonces, no denunciábamos a las mujeres, por una política trazada desde la jefatura del Departamento de Ginecología y Obstetricia, para que las féminas, que actuaban como Medeas, pudieran acercarse sin miedo a tratamientos adecuados de sus abortos sépticos.

Eso nos hacía pensar que si bien el aborto no es la situación ideal, al menos, debía legalizarse para hacerlo en condiciones higiénicas y reducir la altísima tasa de abortos sépticos, que había en el tiempo en el que yo estudié medicina.

Yo considero que si España, ahora que se ha ido tiñiendo de azul, del color del manto de la Virgen, vuelve a prohibirlo y a sancionarlo con penas de cárcel, hará una gran regresión, que terminaría por complicar por complicar tanto la salud individual como la pública.

Yo pienso que las mujeres o parejas que deciden abortar porque un embarazo les generaría situaciones muy adversas, o el terapéutico, en casos de enfermedades de la madre o el feto, es legítimo colaborarles a esas parejas y que las mujeres sean tratadas con toda consideración y con ayuda psicológica para que el hecho no devenga tan traumático que compulse a la repetición.

Con respecto a la fecundación asistida, recuerdo que ya en 1962, en la revista LIFE había artículos sobre la hiperestimulación ovárica y ahora he estado leyendo, a raíz del caso de una analizante, que se la ha estado practicando la inseminación con semen del marido, el libro de Michel Tort, El deseo frío. Procreación artificial y crisis de las referencias simbólica, en el cual, hasta donde voy, hablan de que es una práctica que viene de la zootecnia y que quisieron extrapolar al género humano, para tener más dinero para las investigaciones, con lo cual convirtieron infertilidades relativas en trastornos de esterilidad, para hacer una oferta que indujera una demanda.

En el caso de mi analizante no me opuse a que hiciera sus intentos pero como el Servicio de Salud, le dio cuatro, inseminaciones artificiales con semen del marido, ella se hizo dos que resultaron frustras y ahí suspendió el proceso, al sentirse sobrecargada emocionalmente y no tener resultados; no dejaba de sentirse tratada como una vaca en una granja de animales; ahora dizque volverá al intento, pero lo cierto del caso es que la esterilidad también tiene un alto componente psiquíco; es hija del conflicto; hay toda una ambivalencia en relación al deseo de hijo pues más bien surge el deseo de ser madre, para cumplir con el imperativo bíblico del Creced y multiplicaos. (Génesis, 1, 28).

Sin duda, tiene muchas cosas que analizar antes de lanzarse a ser madre y es consciente de ello pero teme perder la oportunidad que le da Estado, máxime si la fecundación artificial pudiera llegar a ser de los servicios que se recorten con el asunto de la crisis, cuando si se realiza en el campo de la medicina privada tiene costos altísimos.

De la Depo-provera ya sabíamos, al igual que de los anovulatorios sus efectos tromboembólicos, desde fines de la década de 1960.

Jamás había oído hablar de Michel Odent, pero veo que es un obstetra francés que se ha constituido en gran defensor del parto natural, con mínimas intervenciones externas. Sin embargo, yo no sería tan radical; en medicina soy más bien partidario de un ideal de mesura, ya que comprendo bien los versos de Alberto Cortez que dicen:

Ni poco ni demasiado,
todo es cuestión de medida…

Me quedó bien claro el viejo adagio médico de que no hay enfermedades sino enfermos y considero que las parturientas deben ser atendidas de acuerdo al principio del caso por caso, con el que Lacan ha sido tan enfático que debe ser en la clínica; por ello, me opongo a toda práctica rutinaria, uniforme y deshumanizada.

En cuanto a las náuseas, vómitos y, sobre todo, las hiperémesis gravídicas, yo no creo que se trate de un fenómeno fisiológico de limpieza del organismo; en algún texto de obstetricia, que estudié durante el año rural, encontré que el incremento súbito de las gonadotrofinas coriónicas, liberadas por el crecimiento placentario puede ser la causa de dichos síntomas; me pareció una explicación fisiopatológica suficiente para las náuseas y vómitos leves y moderados.

En los casos de una verdadera hiperémesis gravídica, pienso que hay que contemplar lo psíquico y lo somático; pueden darse deseos expulsivos de un ambivalencias o franco rechazo hacia un embarazo no deseado.

A la talidomida, ya la consideraba parte de la historia universal de la infamia, en el campo médico; de sus efectos ya supimos principios de la década de 1960, cuando todavía yo era casi un crío.
Yo no contraindicaría las mamografías, que me parece que pueden detectar lesiones premalignas con buen tiempo para que no se conviertan en cánceres, a pesar de que la presión de la placa contra la teta pueda doler.

La α-fetoproteína para el diagnóstico de síndrome de Down y malformaciones congénitas, hay que entender que tiene el valor relativo de cualquier examen de laboratorio; sería como una letra en una palabra de un discurso, que habría que interpretar en un contexto clínico, sin lanzar a la mujer o a la pareja al aborto hasta no haber comprobado muy bien que hay un real malestar fetal, pero frente a la prueba en sí, no creo que haya problema alguno en hacérsela, siempre y cuando el clínico sepa ubicar bien el resultado en un conjunto de signos y síntomas.

En cuanto al parto realizado en un lugar íntimo, privado, seguro y con un trato respetuoso, ¿qué queja puedo tener?

Entiendo que aquí en Galicia, al menos en Vilagarcía de Arousa, municipio en el que trabajo, es así. Una comadrona acompaña a la parturienta y le atiende todo el proceso, dentro de una unidad hospitalaria, pero eso sí consulta frente a cualquier signo que alerte de una posible complicación, se da una interconsulta con el especialista en obstetricia. Dejan tener el bebé en la posición que quiera la madre y ayer me contaban, por Skype, Irma Quevedo y Consuelo Roldán que en Medellín, César Ospina convence a las pacientes para que tengan el hijo en cuclillas, si las madres lo desean, lo que me parece un gran adelanto; además me decían que hay, en Medellín, lugares obstétricos que tienen unas sillas comodísimas, de las cuales en 1981, oí hablar de ellas, a Arnaldo Rascovski en un cursillo precongreso de Psiquiatría, en Santafé de Bogotá, al igual que en los años previos más inmediatos oí a Marie Langer, de viva voz, hablar en contra de la episotomía de rutina y una analizante estudiante de medicina, de aquella misma época, me hablaba de que le habían enseñado que las episiotomías alteraban la plataforma orgásmica femenina, lo cual, en verdad, no profundicé demasiado. O sea que también estos datos vienen de antaño.

La explicación fisiológica para criticar la posición de litotomía en el parto me pareció de una lógica impecable, con una claridad meridiana, que veo que César Ospina también ha comprendido muy bien.

Las césareas deben ser muy bien indicadas y no deben convertirse en un procedimiento de rutina pero tampoco pienso que deban convertirse en un tabú, ahí vuelve y juega la singularidad de cada caso.

Con respecto al uso pertinente de la oxitocina, también es una vieja lección aprendida en mis años de estudiante de medicina y de interno del Hospital San Vicente de Paúl de Medellín, Colombia; lo que prueba que estábamos en manos de buenos maestros, unos mejores y otros peores, como sucede en toda institución humana. Siempre se nos advirtió del riesgo de ruptura de útero por su efecto farmacológico.

De las prostaglandinas apenas empezaba a hablarse en ese entonces, en nuestra facultad de medicina. Recuerdo haber asistido a un club de revistas donde Luis Alfonso Vélez las introducía como una novedad y poco sé de ellas porque no han sido substancias con las que haya tenido que enfrentarme nunca en mi práctica clínica, ni como psiquiatra ni como psicoanalista.

De la anestesia raquídea nunca oí de complicaciones hasta que hacia fines de la década de 1970, cuando una de mis compañeras de estudio estuvo a punto de hacer un paro cardiorespiratorio porque el anestésico, debido a una inclinación de la camilla, corrió hasta el tallo cerebral, que no es lo habitual; lo que se nos enseñaba era que en la práctica habitual podía haber cefaleas por punción de las meninges, pero eran efectos secundarios menores.

Los vacuum como extractores del feto, estaban totalmente prohibidos en los servicios de obstetricia, en mis épocas de estudiantes por el riesgo de hematomas intracraneales en el bebé; lo que me ha llamado la atención es que aquí en España todavía los usen.

Los fórceps los detestábamos desde entonces, aunque todavía se usaran y yo prefiero, en caso de que haya que usarlos pensar antes de que sea necesario en otras maniobras obstétricas, pero bien sabes que sólo tuve esa práctica en el internado y en el rural y nunca más, porque era un oficio que no me gustaba ni poquito, dada la ansiedad que me provocaba la posibilidad de cualquier falla en un proceso tan vital.

Te mando el video de la ponencia de Jesús García Blanca en el Congreso de Ciencia y Espíritu, a ver qué te parece, como te dije antes, me pareció excelente su explicación de la incidencia del Poder Socioeconómico sobre el Médico pero me quedan mis dudas con respecto a su postura ante el SIDA.


Un abrazo y espero haber satisfecho la demanda que me hacías.

Un abrazote,

Jesús

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Francisco Massiani, brújula de los cuentos que nos contaron

Daniela Saidman (Desde Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Recientemente el jurado del Premio Nacional de Cultura anunció que el escritor caraqueño fue seleccionado en la mención literatura por la obra que ha legado a las generaciones por venir.

El amor, la curiosidad, la soledad, el recuerdo, la compañía y a fin de cuentas, la vida, son algunos de los ingredientes de una de las novelas más frescas y que retratan con más honestidad los ires y venires de un grupo de jóvenes. Y es que la lectura de Piedra de Mar sabe hacer cómplice a los lectores, en ese amasijo de pasiones en los que los personajes harán recordar a más de uno los tiempos del amor adolescente.

El autor del libro publicado en 1968, Francisco Massiani, fue recientemente reconocido con el Premio Nacional de Cultura 2010-2012, en la Mención Literatura. Caraqueño, nacido en 1944, es narrador, cuentista, dibujante, y también un viajero incansable capaz de llenarse la mirada con los colores y sabores de sus ojos por otros paisajes.

Hasta los quince años Massiani viajó a Estados Unidos y Santiago de Chile, cuando cuentan que regresó a Venezuela a estudiar arquitectura, aunque también estudió de niño acordeón. Fue en 1962 cuando comenzó a trabajar como colaborador de la revista Imagen, páginas donde publicó artículos y relatos que apuntaron siempre hacia la pasión a la palabra que contando nos cuenta.

Viajó a París en 1969, ciudad donde cobijó palabras e imágenes que se fueron sumando a su gran inventario de historias. Un año después, en 1970 publicó Las Primeras hojas de la noche, su primer libro de cuentos. En 1974 fue galardonado con el Premio Literario Pro-Venezuela, mientras que al año siguiente El llanero solitario tiene la cabeza pelada como un cepillo de dientes apareció para deleite de los lectores de hoy.

Los mandamientos de Misterdoc Fonegal, su segunda novela, apareció en 1976. Precisamente desde ese año y hasta una década después, residió entre Madrid y París, sin dejar de visitar a su país natal. Diez años después recibió el Premio Municipal de Prosa con su libro de relatos Florencio y los pajaritos de Angelina, su mujer, y en 1999 publicó Con agua en la piel, su tercer libro de cuentos.

En el 2005 recibió el Primer Premio Anual de la Fundación de la Cultura Urbana, y un año después publicó su primer libro de poemas, Antología.

De su obra y sus versos

La obra literaria de Massiani tiene una importante influencia en los narradores de estos tiempos y estas tierras, y sin duda alguna es uno de los escritores venezolanos más sobresalientes. Sus textos están signados por un lenguaje claro, transparente, algunos críticos literarios aseguran que hasta gestual, que da testimonio de los haceres y sentires de los jóvenes de su generación.

En su poesía, Massiani deja de manifiesto los dolores hondos del amor. La soledad como un signo de las derrotas, pero también como constatación de la vida que nace y brota en cada herida. Por eso dice, “Me gustaría tenerte aquí a mi lado / porque esta insoportable soledad / esta inútil soledad para nadie / me ha tocado con un guante helado la frente / y me ha dejado de pie a la ausencia / y en ella tus ojos / se han perdido como si nunca hubieran mirado”.

En el prólogo del libro Antología, escribió Rodrigo Blanco Calderón, en noviembre de 2005, “Es poco lo que yo pueda decir sobre los poemas de Pancho Massiani. Éstos hablan por sí mismos, erizan la piel y ablandan el corazón. Nos recuerdan o nos confirman que hemos estado vivos, o que en algún momento, y esta es la promesa tierna que guardan sus versos, lo estaremos”.

Y es que los días son una sucesión amalgamada de sueños y de los ícaros del alma con las alas rotas. La vida, toda ella, se puebla de fantasmas, de melancolías que colman la página en blanco. “Tristeza coja, / adelantada a unos pasos de mí. / Tristeza que busca la mesa más arrinconada del café / aparta la silla como para una vieja amante / y se sienta y acoda la cabeza en el ángulo más solo. / Tristeza perruna melancolía. / Tristeza de todos los días a las seis de la tarde / de todas las horas los domingos”.

No hay pues, mejor homenaje a la vida hecha palabra y viceversa, que el reconocimiento que el jurado del Premio Nacional de Cultura, en la mención literatura, realizó a Francisco Massiani, “cuyo trabajo ha sido de importante influencia en generaciones de escritores y lectores, uno de los más grandes narradores de nuestro país quien a partir de 1968 que se publica su primera obra Piedra de Mar nos cautiva a través su forma de narrar y plasmar la cotidianidad de la vida en nuestra capital”.

Ya no sería lo mismo (fragmento)

Francisco Massiani

El hombre pareció sentirse por primera vez confiado a la mujer y por primera vez pareció mirarla y no hablarle por responderle o por hacerla sentir que la recordaba. Ahora el hombre la miró a los ojos y entusiasmado le respondió que un gol era adivinar a una mujer en una multitud, adivinarla como una vieja amante sin haberla conocido todavía, saber que ya la amabas sin haberle preguntado el nombre ni nada. O era más, depende, o no era nada, como el último gol de un equipo que fuera derrotado a pesar del último gol, del gran esfuerzo, derrotado injustamente por el árbitro o porque simplemente lo derrotaron porque la pelota se empeñó en pegar en el travesaño como a veces las palabras se empeñan en traicionar el buen deseo de llegar a esa mujer que adivinas en una fiesta, o cuando algún maricón que nunca falta se encarga de calumniarte por envidia antes de que tú entres en la mujer y ella te reciba con el agradecimiento viejo y maduro de haberte esperado toda una vida.
(Cuento perteneciente a El llanero solitario tiene la cabeza pelada como un cepillo de dientes, publicado por Monte Ávila Editores, en 1975).

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Cicatrices de la historia

Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Un día de tormenta, uno de esos cuando la tarde parece debilucha pues no se atreve a cruzar las fronteras de la noche, la joven esperaba el colectivo que la llevaría a su hogar luego de un día de trabajo desgastante.

A veces el viento suele convertirse en sepulturero de mañanas, cuando descarga sus ataques de ira y comienza a arrojar escombros que parecen guardados para un momento especial. Y fue ese, justamente, cuando la joven cerró sus ojos de prepo y para siempre, enceguecida por la polvareda desprendida de un paredón enclenque, que no tuvo la fuerza para resistir el embate de un Eolo enardecido.

Sucedió a pocas cuadras de donde un riacho pastoso, abandonado a su suerte, yace anquilosado entre kilos de excrementos, residuos químicos, calaveras de chatarra y perros muertos que nadie llora, porque nadie fue su dueño.

En el centro geográfico del barrio Buenashebras, donde no hace muchos años miles de trabajadores y trabajadoras tejían los hilos multicolores que darían forma al pan en el centro de las mesas familiares, sobrevive estoica la osamenta de la fábrica abandonada en el centro de las seis hectáreas, donde ya no hay telares que acunen la siesta de los niños mientras las madres trabajan.

El tiempo corre veloz, tanto, que uno casi piensa que fue ayer nomás, cuando el país crecía y el trabajo era parte de la cultura proletaria.

Ayer que pasó a ser historia cercenada.

Ayer de ayeres sin visos de mañana.

Frente a la enorme mole enflaquecida a disgusto, por el tic tac del reloj y por un vaciamiento, tres cuadras de casas despintadas dejan al descubierto su edad. Llenas de arrugas, óxido y moho, unas de chapa y otras de mampostería, son un retazo vivo de lo que fue el entorno donde se erguía Grantelar, la enorme fábrica textil, orgullo del barrio que crecía.

La furia de Eolo, abusador de cosas carcomidas por la desidia, fue causante del estampido del nuevo derrumbe, entre tantos otros previos. El rugido de su furia sacudió a los habitantes del lugar, que conmovidos, cruzaron la gris avenida mientras los bomberos extendían cintas de plástico impidiendo el paso.

Acudió también doña Teresa cuando escuchó el desmoronamiento y las frenadas de los vehículos de paso.

Doña Teresa que fue parte de las hilanderas de pan, en ese sitio.

Doña Teresa, “la Loca”, la llaman. Y así lo hacen los mismos que tiempo atrás creyeron volverse tan locos como ella.

-¡Son ellos! gritaba desesperada la mujer caminando entre la calle y la vereda, tomándose los cabellos como queriendo arrancarlos.

-¡Son sus gritos los que empujaron el paredón! seguía gritando.

-¡Ellos avisan que ahí están y nadie escucha! Sentenciaba, mientras los vecinos trataban de hacerla callar y no podían.

-¡Ahí viene el helicóptero! Decía dirigiendo sus ojos hacia un cielo que comenzaba a llorar gotas pequeñas.

-¡Los camiones y las sombras, vendrán de nuevo y gritarán todos, como antes! seguía diciendo la mujer en esa tarde sacudida, en Buenashebras.

Tiempo atrás, espectros como salidos de un infierno de repente, sombras dantescas que danzaban en las noches sus ritos de locura tallando el sepulcro del trabajo y de los sueños, irrumpieron por el barrio amparándose en la espesura de las noches sin custodias. Noches en que jóvenes y adultos empachados de vida, sacaban punta al lápiz con el que habrían de esbozar la obra inconmensurable de las nuevas mañanas.

Las sombras tantas veces maldecidas, se abalanzaron sobre ellos, con el encarnizamiento de la fiera que espera agazapada el paso de la sangre roja que fluye por las venas.

Los vecinos se encerraban en sus casas muy temprano, por entonces y, el silencio fue el personaje central en ese teatro de operaciones que hasta el momento, nadie pudo confirmar. O nadie quiere, para ser justos y precisos. ¡Nadie quiere!

No quieren ni siquiera saber si acaso allí podrían haber estado sus propios hijos y los hijos de sus hijos antes de ser devorados por el Zeus emergente de los agujeros donde antaño se atornillaron los telares.

Tronaban en las noches calmas de Buenashebras, helicópteros salidos quien sabe de qué pozo de espanto.

Camiones y sirenas rompían en pedazos la negrura y el silencio mientras bocas inmundas escupían ráfagas de fuego que entonaban los acordes del preludio de sinfonías de pánico que erizaba la piel. Era el canto fúnebre del odio entre los hierros y la mampostería abandonada en ese ayer sin visos de mañana.

Teresa enloqueció en aquel entonces, otros, más fuertes, hicieron del silencio un culto persuadido por el miedo.

Allí, entre la mampostería que fue tumba de la joven y del porvenir de tantos, un poco más allá en el tiempo.

Allí, entre recuerdos de ayes que los años amuraron entre nuevos ladrillos ajenos al esqueleto central que nadie sabe que cosa tapan.

Hoy hablan de esperanza futura en Buenashebras, entre las casas descascaradas y la promesa de nuevas viviendas que harán del lugar un sitio promisorio.

Y lo será, sin dudas, para bolsillos devoradores de moral y sentimientos.

Dicen que la memoria de una historia convulsa y despiadada, quedará clavada entre los maderos del pozo que parirá nuevos cimientos. ¡A quién importa la memoria cuando ya está fallecida!

¡A quién importa si hay que asesinarla de nuevo las veces que haga falta para erigir otros proyectos!

Todo es desconcierto en Buenashebras, sólo Teresa “la Loca” se atreve a recordar lo inolvidable, en medio de la locura que se vuelve cuerda exonerando al terror, pretenden hacerla callar, pero no pueden.

Sigue diciendo, “la Loca”. Su voz trae a remolque los ayes que no nacieron en su pobre mente disociada.

Y sigue hablando por entre el nuevo paredón que reemplazó al caído sobre el cuerpito frágil de la muchacha que regresaba al hogar, aquella tarde debilucha, que no se atrevía a cruzar las fronteras de la noche.

Paredón donde con parejas letras azules hoy puede leerse “Buenashebras crece”.

Sólo el esqueleto de Grantelar, que muestra su osamenta abandonada a un costado de las seis hectáreas, podría ser el testigo fundamental si alguien quisiera saber de qué color era la ropa de aquella historia, que están a punto de asesinar de nuevo.

Atrapados por la ilusión del complejo que vendrá, arrastrada por cheques millonarios y acuerdos bajo la mesa, los amantes de la esperanza en un sistema donde el dinero es rey y la corrupción princesa, celebran la nueva muerte por asesinato de la memoria colectiva.

Buenashebras crece, reza el cartel y ya sabemos. Podrán pintar con brillos y promesas las márgenes del parque transitable y el ensanchamiento de la avenida gris, como el recuerdo.

Sobre la memoria colectiva se agolpan otras sombras, llegan echando sal sobre las cicatrices de la historia que seguirá sangrando, como siempre.

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