jueves, 22 de noviembre de 2012

Comentario sobre una inquietud de Jorge Luis Borges


Andres Eloy Hernandez (Desde Buenos Aires, Argentina. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

No hay preámbulo. ¿Es posible hacer una limpieza cultural desde Borges?

De él tomamos: "la decadencia del país está en relación con la cada vez mayor cantidad de gente incapaz de hacer algo que no sea lograr un provecho personal.".

Este no es un metrokultur. Ramos Sucre nos habla de una degeneración ilustrada. ¿Esta decadencia es solo de su época, su espacio Argentina? Las palabras parecen alcanzar cierta universalidad. Desde los escritores borgianos como Susan Sontag, Umberto Eco, Orhan Pamuk, José Saramago hasta Roberto Bolaño y muchos más, esta afirmación parece alcanzar un propósito literario muy vasto. No literario, más amplio aun.

La literatura del siglo veinte no se avestruza ante la guerra, el terror mediático o atómico. Denuncia el supermanismo del superyó filosófico, económico, comercial o social. La escritura autocomplaciente casi se vuelve de autoayuda para quienes utilizan la tinta para escurrir el bulto.

El éxito tampoco parece indicador de aceptaciones de brújula correcta. Los que han triunfado y nos hablan de vampiros, monstruos, jurasics modernos, pueden obtener su pedazo de torta rankiada, pero el marketing no es un púlpito de absolución. Una prolífica escritura desde la “decencia burguesa” ha contaminado la cultura y la literatura hasta la saciedad. Una cultura de consumismo de arquetipos, iconos, temas, tomos y tramas, llenan el disco duro humano hasta la extenuación. Y no se hace nada, como Borges lo apunta. Todos viven un cementerio de mansiones donde reciben premios, más premios, condecoraciones, reconocimientos de los señores de las bombas, de las dictaduras, de la extorsión planetaria, que han recibido el eufemístico epíteto de escritores de la globalización.

De una globalización sin letras, sin cultura. De imaginación desinflada. Con el terror que hace añicos a Sirios y Libios, afganistanos e irakies, desde el escenario natural de lobbie de lobos, destrozando democracias en Honduras y Paraguay. Globalización de la sangre y la tinta que ha mantenido analfabetizado al mundo, en despliegues de televisión mala, cine peor y cultura hecha añicos.

Así, el libro está en la misma mira frente a la digitalización de bibliotecas del mundo, el acoso y chantaje a Internet está en el menú del día y la escritura tiene sus nóminas, sus temas y su tarifario de selectos globalizados. El propio Nobel de literatura no está libre de toda sospecha.

Borges nos invita. Se puede hacer ficción, (¿que no otra cosa es ante todo la literatura sino ficción?). Pero no se puede bypasear la responsabilidad histórica de un imperio que abandonó la Unesco por más de dos décadas y ahora viene a darle al mundo lecciones de derechos humanos, de escritores golpistas que no son otra cosa que plataformas portátiles de derechos inhumanos para justificar el exterminio de hombres y culturas.

Vamos con Borges.


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“Skyfall”: Bond, mi nombre es James Bond


Jorge Zavaleta Balarezo (Desde Jonesboro, Arkansas, Estados Unidos. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Mi primer recuerdo del agente 007 proviene de una película protagonizada por Roger Moore y Barbara Bach, “La espía que me amó”, a fines de los años 70. Por entonces, Moore ya se había acostumbrado al rol en el que le tocó suceder a Sean Connery, considerado por mucho tiempo el Bond “ideal”. Después del fin de la Guerra Fría, la franquicia administrada por el hoy fallecido Albert Broccoli tuvo que dar una necesaria vuelta de tuerca para ya no seguir utilizando como enemigos a agentes de la ex Unión Soviética sino buscarlos en otros parajes y paisajes, cuanto más extraños y exóticos, mejor.

Timothy Dalton y Pierce Brosnan poco aportaron a la leyenda de un personaje que había entrado en crisis hacia los años 90 pues sus aventuras ya no llamaban la atención como en “El satánico Dr. No”, a mayor gloria de la hermosa UrsulaAndress, ícono cinematográfico de los 60. Con Daniel Craig y una efectiva aventura como “Casino Royale” parece que las cosas fueron mejor, ya en este siglo. Otra hermosa chica Bond, Eva Green, moría dejando al agente sufriente y enamorado y otorgándole, si es posible, una dimensión más humana.

Ahora el 007 cumple medio siglo y sus aventuras por el mundo no han terminado. Sus enemigos son ahora terroristas árabes o guardaespaldas orientales, o llevan el rostro deformado de un Javier Bardem que hace de los trucos y una ambición desmedida sus mejores armas para despistar a un Bond que tiene que pasar por pruebas psicólogicas y físicas para demostrar que aún puede estar “al servicio de su majestad”. Así, la trama de “Skyfall” no sorprende pero tal vez entretenga. Sus dos horas transcurren entre los tópicos más recurrentes de otros Bond, aunque debe admitirse que esta versión dirigida por Sam Mendes opta por limpiar de erotismo la escena, a diferencia de la a veces sobredimensionada masculinidad que otros cineastas mostraban en la acción de Connery o Moore.

La historia aquí no es muy distinta de otras películas que han alcanzado igual repetición de entregas con el tiempo como “Misión imposible” o las cintas del agente Bourne. Daniel Craig, frío pero no tan calculador, le exige precisión a su propio dramatismo e igual lo vemos resucitar en una lejana playa o correr por el centro de Londres imitando a un maratonista. Los ecos de la erosión capitalista, sin embargo, se disimulan, y escenarios como Shanghai o Macao son sólo escalas, tal vez peligrosas, en un recorrido que ahora incorpora amenazas al servicio secreto registradas en YouTube o la urgencia de acabar con un enemigo cruel e insano.

La fotografía de Roger Deakins, habitual de los hermanos Coen, explora las oscuras profundidades del mal, como en los últimos minutos de la cinta, cuando Bardem y sus mercenarios asisten a su cacería final. James Bond es un clásico en la medida que siempre despierta asombro, como en la escena inicial, con peleas sobre un tren en movimiento, que sigue a una persecución interminable, pero en realidad, y hay que insistir en ello, el agente 007 no es más que una marioneta que en tiempos de globalización, narcotráfico y poscapitalismo, poco aporta a la visión de un mundo cuyos problemas son tan graves e insolubles que el propio Bond, aquí y ahora, se siente limitado ante retos que, tal vez en sus inicios, representaron novedades para su consolidación cinematográfica.

“Skyfall” no es un renacimiento. Es la triste condición de ser Bond, a costa de todo y de todos. Un canto de cisne en un mundo que lo inunda y lo sobrepasa.


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Sinfonía en Re menor


Miranda Navas (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El teatro estaba vacío. En él, no se escuchaba ni un solo ruido. Las aterciopeladas butacas rojas yacían ahí sin que nadie ocupara los lugares; el escenario relucía sin que nadie estuviera de pie sobre sus suelos de madera. El telón estaba inerte, sin poder deslumbrar a su público al descubrir una nueva maravilla.

Se abrieron las puertas, se rasgaron boletos y se indicó por qué puerta entrar. Poco a poco, el teatro resplandecía con vida. Entraron jóvenes, algo incultos, con pantalones de mezclilla y la camisa de fuera. Entraron familias, arrastrando a sus niños, que no comprendían la maravilla que estaban a punto de ver. Parejas, usando sus vestidos y trajes elegantes, entraron con el mentón en alto y ojo juzgón a aquellos con pantalones rasgados.

Al centro, en la quinta fila, un letrero de reservado aún estaba sin quitar. A lo lejos, por el lateral izquierdo, estaba sentado el embajador de Japón; más atrás había una familia de turistas a quienes les habían regalado las entradas. El teatro se fue llenando, quedaron pocos lugares por aquí y por allá.

Se iba acercando la hora; el programa decía que la función empezaba a las 8. En el teatro se es puntual. Muchos empezaron a mover las manos, a buscar en qué entretenerse. Las señoras mayores reprendían a sus hijos y con una mirada fulminante los dejaban en su butaca; las parejas se hablaban al oído y los jóvenes revisaban el programa, luego el teléfono, y volvían a desviar la mirada, tratando de hallarle sentido a los nombres extraños del programa.

Al teatro entró una joven, el cabello recogido en un moño elegante y un delicado vestido de noche. Tenía las manos engarrotadas sobre su pequeño bolso de mano y jugueteaba con su fino chal. La señorita le indicó el asiento reservado, quitó el letrero y le deseó que disfrutara el espectáculo.

Ella tomó asiento, miró a su alrededor y suspiró. No había nadie que conociera, nadie a quien saludar, nadie con quien distraerse de los nervios. Justo entonces, entró el maestro de ceremonias.

Iban a empezar.

La joven se irguió en su asiento, puso la espalda recta y se quitó el chal de los hombros. El maestro de ceremonias les deseó una feliz noche, habló un poco de lo que estaban a punto de presenciar y se despidió con una cálida sonrisa y un “Disfruten el Show”.

Entraron los instrumentos poco a poco, los chelos se acomodaron sus instrumentos entre sus piernas; los oboes y flautas ajustaron sus faldas y luego entraron las trompetas, con sus instrumentos bajo el brazo y aire gallardo. Los últimos en entrar... eran los violines. Irguieron la espalda y levantaron el mentón el orgullo.

Luego, luego entró alguien importante. El primer violín. Con un traje aún más elegante y con caminar pomposo, se acercó al centro del escenario. Asintió con la cabeza y saludó a su público, se dio la vuelta y alzó el arco. Todos empezaron a tocar y al principio, no había armonía, no había música en aquel barullo de sonidos. Afinaron todos sus instrumentos por unos segundos y luego, el joven tan orgulloso, levantó su violín.

Se escuchaba una cacofonía de sonidos que suave y lentamente se transformó en una bella armonía. Sus cabezas se laderon al unísono, la melodía cautivó a la audiencia y no hubo nadie que no inclinara la cabeza junto a ellos y se deleitara con la armonía de los instrumentos. Pero aquel sonido celestial en sus oídos terminó demasiado pronto, el joven tan apuesto que llevaba su violín en brazos tomó asiento y esperaron al director.

Todos aplaudieron con emoción cuando el director entró. Su traje bien elegante, la camisa bien planchada y el corbatín algo torcido de las tantas veces que jugó con él, aún estaba por acostumbrarse a ese pequeño detalle. Sus rulos color miel estaban alborotados en una melena indomable y se podía observar un leve temblor en sus manos cuando hizo una reverencia a la audiencia y luego saludó con un fuerte apretón al primer violín, como era la costumbre.

Se subió al podio y volvió a jugar con el corbatín. Le molestaba y sentía que lo ahorcaba. La joven lo observó detenidamente cómo tomaba su último suspiro y alzaba sus brazos nuevamente para empezar a dirigir la melodía. Los sonidos que se entrelazaron en la melodía más dulce retumbaron por las paredes, llegaron a cada rincón del teatro y capturaron el corazón de cada persona ahí.

Los niños, los niños dejaron de distraerse y observaron anonados a la orquesta. Los jóvenes dejaron el celular a un lado y escuchaban con los ojos cerrados aquella melodía que parecía hablarles directamente a ellos. Pero nadie, nadie estuvo tan asombrado como esa joven. Sus labios se separaron en asombro, sus ojos se abrieron en excitación y fue imposible ocultar su sonrisa.

No era nada parecido a todo aquello que había escuchado antes, podía ver la historia entre las notas y silencios, podía ver cada alegría, cada tristeza y cada pelea que inspiró esa canción. Su estómago se llenó de mariposas y recordó lo bello que era estar enamorada, el torbellino de emociones que recorrían su cuerpo y las millones de sonrisas que provocaba.

Ella no era muy fan de Mozart, Bach o Beethoven. No los escuchaba mucho y no estaba segura si le gustaba su música o no. Pero al escuchar la música de esos violines y oboes, entendió la grandeza de su música, entendió lo talentosos y grandes que fueron al componer música.

La música se grabó en su mente y cada sensación que le dio se tatuó en su piel; nunca olvidaría esa noche. Nunca olvidaría ese regalo tan preciado, un lugar reservado.

Al llegar el receso la joven se quedó sentada con los hombros encorvados en timidez. No conocía a nadie y no estaba segura de que hacer en estos casos. Una mano cálida tocó su hombro y ella volteó la mirada. Ahí estaba, el amor de su vida.

-¿Qué te pareció?- le preguntó, doblando las rodillas para estar cara a cara. Ella sonrió.

-Me encantó, fue hermoso.... realmente hermoso-

-Me alegra que te haya gustado- dijo él con voz temblorosa, jugando nuevamente con su aún molesto corbatín.

-Déjame ayudarte con eso- le dijo ella, poniéndose de pie y arreglando el demasiado apretado corbatín con delicadeza.

Suspiró en alivio cuando no sintió el corbatín tan asfixiante y sonrió. Rodeó su cintura y le besó la frente.

-Gracias. Te adoro, te veo cuando termine la función- se despidió y besó la comisura de sus labios. Se alejó por el pasillo de alfombras rojas y se apresuró a regresar a tras bambalinas.

El concierto continuó deslumbrando a todos los que estuvieron en el teatro y finalizó con una melodía preciosa, una melodía que le sacó lágrimas hasta los de corazón más frío. Finalizó con un gesto de la mano y se volteó para los aplausos. Hubo unos segundos de silencio sepulcral, aún anonados por la belleza de la melodía, la armonía celestial, la fluidez de las notas y la historia que podía imaginar escondida entre cada compás.

Con una reverencia aceptó todos los aplausos del público y las aficionadas ovaciones de pie. Nadie se detuvo mientras él salía del escenario, los instrumentos se quedaron de pie y esperaron. Los aplausos continuaron, las ovaciones de pie aumentaron y empezaron los chiflidos y felicitaciones, ¡Bravo! ¡Bravo!

El director salió nuevamente al escenario y tocó la última parte de su sinfonía, cerrando el concierto con unas breves palabras por parte del maestro de ceremonias, con las que desearon una feliz noche. Poco a poco fueron saliendo los artistas con sus instrumentos, se fueron yendo de uno en uno hasta que solo quedó la joven esperando junto a la puerta.

Salió el director, con el cuello de la camisa suelto y el corbatín en el bolsillo del saco. Su sonrisa iluminó el lobby, ya no estaba nervioso ni angustiado. Su música, sus composiciones en las que tanto había trabajado eran un éxito, el público estuvo encantado y la noche fue perfecta.

-Vamos amor, te invito a cenar- le dijo al oído, besándole la mejilla. Ella le sonrió y bajó la mirada con las mejillas sonrojadas.

-Te cambiaste los zapatos-comentó, observando sus tenis de siempre, desteñidos y algo rasgados.

-No estoy hecho para corbatines y zapatos de vestir- comentó él, farfullando un desdén hacía el asfixiante corbatín.

Ella rió por lo bajo, ese era el hombre del que se había enamorado. Un director y compositor, un artista que escribía melodías hermosas y presentaba en el Teatro Nacional sus obras. Todos conocían a ese hombre, pero había alguien más que pocos conocían, un hombre que detestaba levantarse temprano los sábados, leía solo los chistes del periódico, apenas podía hervir agua sin quemar la casa y amaba sus tenis desteñidos.

Ese hombre también la había enamorado, con sus risas y sus melena alocada, su música y sus amenazas a muerte cuando trataba de levantarlo temprano. Le rodeó la cintura mientras caminaban al auto y se dirigían a comer algo, recostando la cabeza en su hombro y respirando profundo ella sonrió. Era feliz.

Él le escribió una canción... la tocó en el Teatro Nacional y llevaba por nombre, "Mujer del Asiento Reservado", Sinfonía en Re Menor.


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Jean Améry, el hombre que levantó la mano contra sí mismo


Pedro Antonio Curto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Cuando un otoño de 1978 el filosofo y escritor Jean Améry viajaba a Salzburgo, alquilaba una habitación del hotel Osterreichischer/ Costa Austriaca, e ingería una buena dosis de barbitúricos para no fallar en lo que él llamaba dar el salto, estaba poniendo en práctica algo sobre lo que teorizase. Soy perfectamente consciente de que en parte ya hablo en la otra lengua, la lengua del suicidario, dejó dicho en “Levantar la mano sobre uno mismo. Discurso sobre la muerte voluntaria.”

El austriaco que naciese como Hans Meyer volvía al que fuese su hogar, su patria, para hallar esa muerte voluntaria. Era la misma nación de la que saliese hacía muchos años, con la anexión de su país a Alemania y el dominio del nazismo, en los inicios de la Segunda Guerra Mundial, para unirse a la resistencia en Bélgica. Su militancia en la resistencia no solo era una oposición a los nazis, sino la búsqueda de una identidad, pues a pesar de ser judío, no se identificaba plenamente con esa comunidad, teniendo con ella una relación contradictoria. Por eso se liberó de su nombre y adoptó uno francés, Jean Améry. Fue la ciudadanía francesa de la que se reivindicó, a pesar de lo cual siguió escribiendo, dolorosamente, en alemán, porque era su lengua materna a la vez que la de sus verdugos. Quizás la identidad que logró hallar fue la de víctima, en los campos de concentración, en ese Auschwitz del que Primo Levi le proclamase filósofo. No es extraño que su tumba en Viena, la lapida tenga su nombre francés y su número de prisionero. Pero al contrario que el escritor italiano, que habla de su propia experiencia en la conocida trilogía de Auschwitz, Améry guardó silencio al principio, para en los años sesenta interrumpir con unos planteamientos rupturistas. La experiencia que la hacía percibir como torturado, dejar de sentir el mundo como su propio hogar, le llevó a decir que la responsabilidad no se podía limitar a la justicia impartida contra los girifaltes nazis en el juicio de Nuremberg. Él creía que había una dejación de responsabilidad en el pueblo alemán, los que no alzaron la voz, ni protestaron, aún salvando a sus hermanos, los náufragos que se opusieron al fascismo. No cree sentirse liberado como victima, ni acepta la culpa y el perdón, porque son conceptos teológicos ajenos a él, sino que cree necesario adentrarse en por qué en una nación culta y avanzada, como Alemania, fue posible la Shoá. La quiebra del humanismo, supuestamente inherente a unas sociedades democráticas, lo señala como uno de los fracasos de la civilización occidental, que cuando menos la pone en cuestión, del modelo a seguir. Más aún, responsabiliza a las generaciones germanas posteriores, de no haber realizado una autentica exculpación por lo sucedido. Si Améry hubiese vivido más, se habría encontrado con casos como las guerras balcánicas y otros, que en las propias fronteras europeas, siguen poniendo en cuestión, el humanismo proclamado de la civilización occidental.



Esta condición de víctima, de persona sobreviviente en medio de la catástrofe, quizás le llevase a profundizarse en las zonas sombrías de la vida y en especial, de la no-vida. Quiero decir: por un lado la fría indiferencia que muestra la sociedad respecto al ser humano, y por otro la cálida preocupación cuando se dispone a abandonar voluntariamente la sociedad de los vivos. ¿Acaso les pertenece? He debatido y rechazado ya en diversos lugares las exigencias que la sociedad pone al que está dispuesto a darse la muerte, proclama en su citado ensayo sobre el suicidio. Escrito después del estudio “Sobre el envejecer”, y en cierta medida continuación de éste, sus planteamientos son originales y provocadores. Para empezar manifiesta sus dudas sobre la palabra suicidio y lo llama muerte voluntaria, o actuar contra uno mismo. Pone en cuestión la ciencia de la suciodología, la cual tiende a considerar al suicidado como un ser débil e incluso al acto como un fracaso de la vida. Se distancia de la psiquiatría y la sociología, de los estudios estadísticos, como el canónico de Durkhein, pues los considera meramente casuales, que no van al fondo del acto suicidario, pues existe un complejo origen en las causas que llevan a dar el salto. Para él hay una premisa fundamental: la soberanía del propio cuerpo y la decisión de vivir o no hacerlo. Lo cual no quiere decir que su soberanía de la propia vida, parta de una actitud nihilista, no niega la relación del suicidio con la sociedad, pues el suicidante se da muerte junto al otro a quien interpela con su mensaje. Así establece unos principios claros: Por muy lejos que se mire, no veo en ningún lugar -con la excepción cuantitativamente pequeña de las escuelas filosóficas (Epicuro, Séneca, Diderot)- en que la muerte voluntaria sea reconocida como lo que es: Una muerte libre y una cuestión altamente individual, que no se lleva a cabo nunca al margen del contexto social, pero en la que el ser humano está sólo consigo mismo y ante la cual la sociedad debe callar.



En el centenario de Jean Améry, cuando el suicidio es una de las primeras causas de muerte no natural (término que a él no le gustaba), cuando la suicidiología es una ciencia establecida, los planteamiento de este filósofo siguen siendo controvertidos y estando a contracorriente. Y quizás tampoco se ha hallado la razón por la cual, una nación culta y libre, el avanzado mundo occidental, en el fondo, no se ha liberado de la barbarie. Como él dijese: Lloremos en silencio, con la cabeza gacha y con circunspección a quien nos ha dejado en libertad.


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América, la gran transformación


Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Lima, como otras ciudades de América Latina, se ha convertido en un observatorio de la globalización, que trata de encontrar un punto intermedio en el cual el libre mercado camine de la mano de un Estado sólido y eficiente para superar las desigualdades profundas que aún persisten entre los más de 550 millones de habitantes de la Región.

Decenas de científicos suscribieron semanas atrás, de manera optimista, los pasos de integración, después de “analizar la economía y la política regional, hemisférica y mundial en una época de cambios y tendencias en tiempos de crisis”.



El Centro Peruano de Estudios Internacionales - CEPEI, adscrito a la Universidad del Pacífico, una de las principales aulas privadas del país, que este año celebra bodas de oro formando empresarios, pidió serenidad y prudencia por el manifiesto optimismo, porque el camino aún es largo y las dificultades son imprevisibles si la crisis en el Norte continúa por mucho tiempo.

En palabras del Ministro de Economía peruano, Luis Miguel Castilla, la economía nacional en la última década ha triplicado su Producto Interno Bruto. Las exportaciones e inversiones se han multiplicado siete veces y diez, respectivamente. La pobreza ha decrecido de 50 a 38%, hay una clase media que se ensancha.

Emergencia de una nueva clase media

Según Javier Bonilla, del Consejo Uruguayo de Relaciones Internacionales - CURI, esta clase media irrumpe con características que aún no se definen, pero será distinta a la de su país de los años 30 o la de Costa Rica del 50, para solo referirse a dos realidades muy bien reconocidas.

En el Perú, esa nueva clase media, va siendo configurada por la mayoría de migrantes de los Andes. La paciente inversión familiar en la educación, inversión pública y privada transnacional, medianos y pequeños negocios y una intensa economía informal, sustentan la ruta aún frágil de la industrialización y la exportación primaria de minerales, harina de pescado y algunos alimentos vegetales.

La proyección optimista postula por aumentar la productividad y la competitividad. Emprender la postergada reforma del Estado. Un shock de gerencia técnica, apuntalando la alianza Asia Pacífico. Ampliar UNASUR. Pasar de la retórica a la práctica. Mantener el viejo anhelo de la paz y asegurar la continuidad en las relaciones internacionales.

Autonomía para los medios públicos

La crítica al modelo de desarrollo de América Latina viene ahora del lado de lo positivo. Se acabaron las dictaduras militares. Las nuevas exigencias inciden en cómo mejorar la Democracia. Hay tensiones y problemas con la prensa pero hay un gran potencial en los medios de propiedad del Estado, que si son administrados con plena autonomía, puede incentivarse un mayor conocimiento y reflexión de la realidad. Hay una conducta de buenos ejemplos en el Poder Judicial. Surge una democracia corporativizada donde la figura del ciudadano con partido político está desdibujada. Está mundializándose el mercado. América Latina está disminuyendo su pobreza.

Dos siglos después del Congreso de Panamá

El diplomático Hugo Palma Valderrama, Presidente del CEPEI, con su larga experiencia, explica: “La historia ha creado diferentes países, con diferentes culturas, políticas tradicionales, etc. En América Latina siempre se ha querido crear institucionalidad. No olvidar que en 1826, Bolívar convocó al Congreso Anfictiónico de Panamá, en el cual se acordó todo lo que podía acordarse en ese momento: la guerra, los ejércitos, el comercio, la nacionalidad, etc.”.

El tratado no duró lo que la tinta demoró en secarse y lo que vino fueron conflictos. Desde entonces han sucedido diversos intentos de consolidar la Paz y la cooperación latinoamericana. A finales del siglo XIX el gobierno de los Estados Unidos empezó a crear una institucionalidad hemisférica que con el tiempo ha ido decantando propósitos, principios y obligaciones.

Hay obligaciones específicas en la Carta de la OEA sobre la paz, la libertad, los derechos humanos, la democracia y otros temas importantes, instrumentos que son parte del sistema jurídico latinoamericano. Por cierto, no es un producto acabado, perfectible, pero no prescindible.

La OEA y nuevos organismos

Desde principios de este siglo, se han creado agrupaciones económicas y políticas que se han transformado sucesivamente. Desde el 23 de febrero del 2010, en México, existe la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC. Ya tuvo su segunda reunión en Caracas, en diciembre de 2011 y en Chile, en enero de 2013.



Palma Valderrama, considera que el continente está pasando por una etapa “curiosa” con respecto a la intervención de los Estados Unidos. Se ha pasado como si no fuera importante tal relación, porque el país del Norte tiene problemas internos, pero la relación sigue siendo esencial.

El mejoramiento económico cuasi en toda América Latina ha aumentado la confianza. Pero queda pendiente como preocupación el futuro de la OEA. Es el único foro en este hemisferio donde se han dado varios pasos importantes en materia política, económica y seguridad.

Algunos, la consideran obsoleta e inconveniente y otros simplemente no están hablando de ella. Pero la crítica es muy genérica, “porque es vista como si se tratara de una entidad que tuviera vida propia y obviamos que nosotros, los países, somos la OEA. Consecuentemente, si no estamos contentos la podemos cambiar, porque en la OEA no hay veto. Y si la queremos modernizar podríamos intentarlo. Creo que en este aspecto, los años setenta fueron bastante más francos que lo que estamos haciendo ahora”, remarcó Palma Valderrama.

La Carta de la OEA y la Carta Interamericana consagran el principio de la democracia representativa y que los gobiernos tienen el derecho de promover y defenderla. El acuerdo de UNASUR señala la preocupación sobre el riesgo de que se ponga fin al ejercicio del poder. Decide las sanciones para revertir en esa situación. No es una diferencia menor, más allá de las generalidades. El protocolo modificatorio concierne principalmente la estabilidad de los gobernantes. Todas las cuestiones fundamentales relativas a la democracia no son tocadas, ni a la forma cómo los gobernantes gobiernan.

En materia de seguridad ha habido experimentos muy interesantes como el Grupo de Río. En América Latina no tenemos una zona de paz sino tres. La Comunidad Andina de Naciones ha convenido los más extraordinarios pronunciamientos y acuerdos en materia de paz, aumento de la confianza, etc. Pero la respuesta es que no se ha realizado prácticamente nada.

La seguridad dentro de la defensa clásica entre estados, tiene importancia esencial en todo el hemisferio. En el siglo XIX hubo distintos conflictos, y una crítica intervención de los Estados Unidos. La OEA es criticada genéricamente. La única manera que tengamos seguridad clásica es que no haya enfrentamientos sino el respeto irrestricto del Derecho Internacional.

UNASUR

El hemisferio requiere de formas inéditas de cooperación. Ningún Estado por poderoso que sea tiene capacidad por sí solo para actuar. En materia de Defensa está el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), pacto de defensa mutua firmado el 2 de septiembre de 1947 en Río de Janeiro, comprende a América, desde Alaska, Groenlandia, en el norte, hasta las regiones antárticas. Según su artículo 3.1 en caso de un ataque armado por cualquier Estado contra un Estado Americano, será considerado como un ataque contra todos los Estados Americanos.

UNASUR ha intervenido en la situación de Colombia y Venezuela cuando se atacaron los campos ocupados por la FARC en el Ecuador. Sin embargo, no se puede descartar los acuerdos políticos insertados en los tratados con obligaciones precisas. La UNASUR no actúa en contra de lo que establece la Carta de las Naciones Unidas. Cualquier país tiene derecho a recurrir a los sistemas de seguridad establecidos y aprobados por décadas.

Todo lo demás, como la producción y el tráfico de drogas, el lavado de activos, la trata de personas y el contrabando de armas, y lo asociado a la delincuencia transnacional organizada, no es exclusivo de América Latina.

En materia de desarrollo económico y social, no son pocos los esquemas que se han modificado y transformado. Pero es evidente que no todos comparten visiones y actuaciones de cómo se debe atender tales temas de desarrollo.

Más institucionalidad, menos optimismo

Como esas actuaciones son distintas, los resultados son también distintos. Dentro de los mismos procesos de integración latinoamericana se han obtenido resultados distintos, porque han optado un determinado tipo de políticas de liberalización y diferentes tipos de políticas.

Al parecer los países que optaron por la apertura, no van a renunciar a los acuerdos de libre comercio, porque obviamente están dando considerables beneficios.

Respecto al desarrollo social, hay países que están priorizando esquemas distribucionistas y hasta populistas y en otros se piensa que es el crecimiento económico, la creación de empleo y el apoyo social puntual, hará que la pobreza disminuya y se integre mejor a la sociedad.

Dicho esto, la institucionalización y la integración subregional es un viejo anhelo, necesario y sumamente valioso. Muchos de nuestros ejercicios son imprecisos. A la hora de señalar las obligaciones, estas son dejadas de lado sin mayores dificultades, carecen de mecanismos de evaluación y autocrítica y cuando no funciona en vez de tratar de corregirlos lo que se suele hacer, es establecer propósitos más ambiciosos.

Por ello, al tratarse de la institucionalidad latinoamericana debería tenerse en cuenta: Primero que se asiente en bases sólidas. El entusiasmo y el voluntarismo, siempre bien intencionado, planeado no conduce a buenos resultados.

Por ejemplo, una Asociación Anti Estados Unidos no tendría ningún sentido. En materias difíciles como la paz, la seguridad y los derechos humanos y libertades fundamentales, nuestras obligaciones y compromisos deben ser al menos rigurosos. Deben dejarse espacios para convergencias más amplias en temáticas similares y un mínimo de formalidad e institucionalidad. Muchos son acuerdos con mecanismos provisionales, carentes de presupuesto, de personal, no pueden elaborar memorias institucionales ni capacidad para aprovechar el tiempo.

Finalmente, no hay nada más importante que apostar la institucionalidad latinoamericana coherente, eso nos permitiría concertar con la institucionalidad hemisférica y mundial, con condiciones muchísimo más favorables con una eficacia mucho mayor y también un diálogo más equilibrado y productivo, principalmente con Estados Unidos.

Si actuamos de esta forma estaremos facilitando nuestro anhelo de 200 años de intentos para alcanzar la plena vigencia de la democracia, el respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales, y el desarrollo económico, pero esto no depende solo de discursos sino de decisiones, concluye el presidente del CEPEI, tras una sucinta exposición.

La banca multilateral

Participaron en este simposium, entre otros, representantes de CAF, un banco de desarrollo de América Latina vital y creciente, en comparación a la pérdida de peso del BID, consecuencia del dirigismo ultraliberal, liderado por el colombiano Uribe. Eso no ha ocurrido con el Banco Mundial, que en su mayor interés por la Región anuncia el Perú como sede de su asamblea en un año cercano.

Entre los expositores y moderadores del debate, estuvieron, además de varios miembros del CEPEI, Matilde Schwalb, de la Universidad anfitriona; Eleonora Silva, CAF; J. Lindsay, M. Greenberg y Sh. O´Neil, del Council on Foreign Relations; J. Bonilla, de CURI Uruguay; M. Castrioto, CEBRI Brasil; J. Borbón, CARI Argentina; H. Errázugui, CCRI Chile; F. Peña, CARI; J. Zabludovky, COMEXI, H. Saguier, de Paraguay; C. Herzka, IPAE, Perú, el ex canciller peruano, J.A. García y el actual canciller, R. Roncagliolo.


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La mariposa negra


Carlos Alberto Parodíz Márquez (Desde Alejandro Korn, Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Minuciosamente, Susana procuraba eliminar bajo la ducha, el contacto y la sensación de su vespertino encuentro con Nacho; la fuerza del agua, puesta al máximo, le procuraba alivio otorgando laxitud a su cuerpo tenso, casi tanto como su espíritu magullado luego de la zozobra.

Las manos recorrieron, obedientes y enérgicas, un trayecto preciso; resbalaban a lo largo de turgencias y perfiles, rigurosamente cultivados. Su mirada distraída comprobó una vez más, con equidad apreciativa, que el tiempo no había alterado la esbeltez de sus formas. Los ojos rasgados, gris verdosos, relampagueaban fosforescentes, satisfechos con la inspección que, también, suscribían los confesos, los aviesos y los supuestos indiferentes.

Nacho recordaba obsesivamente ese brillo demoledor. El enceguecedor sortilegio de una mañana refulgente de esas, que alguien dispone en lo alto, regalar episódicamente. La catarata de luz derramada sobre el mundo excedido de sombras.

- La primera vez que te vi, tenias la cabeza gacha, parecías inofensiva, luego miraste y allí me quedé para siempre, encandilado, clavado como una mariposa negra contra la luz. Es notable, cuando brillan resplandecen, pareces un tigre ... un gato no sé ... especialmente en la oscuridad ...

Así fue su nostálgica confesión, que ella eludía aceptar en su real dimensión; huía hacia adelante... evitando el espejo retrovisor de esa experiencia que trastocaba años de sensatez irreductible.

Agitó la cabeza para alejar turbadores pensamientos y siguió, a través del espejo grande, la inspección desapasionada. Dorian Gray no era un invento, se dijo, en tanto el diluvio provocado, eran perlas sobre el fondo de su piel atezada, que se demoraban en deslizar, casi admiradas.

- Color cuero con olor a esencia... solía decirle Nacho.

Le sonrió a su imagen, sin dulzura ni tolerancia; una disciplina de tiempos, le devolvía el cuadro de su majestuosa figura de bronce, reflejada casi como una referencia. Gozó la satisfacción que el cuerpo firme le otorgaba, mas un velo de incertidumbre acompañaba movimientos maquinales, cuando, absorta se asomaba al futuro. Se le antojó que el tenue vaho, empañando el entorno, era la suave y silenciosa llovizna, de un otoño nunca confesado.

En la placentera soledad del cuarto de baño, arrullada por el rumor de la lluvia, revivió una vez más, el calor, la huella que el cuerpo vibrante de Nacho le dejaba. La temblorosa y urgente posesión. La marca de la posibilidad. Cerró los ojos, para paladear con lentitud, la conciencia de saber que todavía podía inspirar y provocar los fuegos; luego, la tranquilidad y certeza que otorga el conocimiento inquietante, que su presencia provocaba. Conocimiento imaginado, muchas veces, en miradas equívocas que su sensibilidad manejó hasta el encuentro con Nacho. Es que la dualidad de quererse, para que la quieran y no querer a nadie, la condujo de codicia en codicia y ese riesgo siempre la tuvo alerta.

Volvió a sonreír, bajo la cortina de agua, a la confirmación de aquel reverdecer presentido. Se dejó amar, sintiendo que cada pulgada de la piel de él, desde la primera vez, respondía a sus mejores sueños. Recordó las manos ansiosas sobre su cuerpo, la boca ávida, su trémula exploración y el abandono voluptuoso, al que todo su ser y los años de aguardo, la impulsaban. Saboreó el egoísmo de incitarlo, con su calma, a una seducción apasionante; el deseo abrasador que su entrega provocaba; el dominio embriagante que, supo, ejerció desde el primer instante, desde el ligero contacto, en las fiestas de Taqui; el segundo ocurrido luego que la música dio paso a la piel. Noche predestinada aquella, sin duda, se dijo.

Atrás y de un manotazo, quedaron telarañas de su no conciencia, de aquel repliegue que un matrimonio apoyado en ilusiones, diluido por rutinas inexorables, le permitieron vislumbrar como se avecinaba el final. El tiempo de la hibridez, de las costumbres y hábitos gastados, que creía definitivos, accidentalmente, como en realidad suceden las mejores cosas, había sido alterado por la aparición de ése, de quien ni siquiera sabía pero que, repentinamente, abrió una ventana a su esperanza; temerosa esperanza; condicionada esperanza; selectiva esperanza.

El fue siempre la ráfaga de aire fresco que no se propuso analizar. Desde aquel baile, del primer roce, de ese simulado acercamiento, eligiendo riesgos, optó por el repliegue y el silencio, aunque tuvo la seguridad que la perturbación, que creía desterrada de su vida, renacería y volvería a verlo. Maceró la convicción que él haría lo necesario para encontrarla, aunque su silencio, de aquella noche, fue cuidadosamente desalentador. Una feroz apuesta consigo y el destino.

Su preparación para el encuentro resultó ceremonial, nunca desesperó, a pesar de no mediar proposición alguna, pero la intuición vital, dolorosa, que astillaba hasta los sentidos, aseguraba plazos; la aceleración de sus latidos no mentían.

La tarde brumosa y desapacible, guardó la levedad de la lluvia elegida, para aquel té en casa de Taqui, donde volvieron a encontrarse y se columpiaron en la brevedad de la proximidad. Recordó que, recostada y con los ojos cerrados, oía el persistente goteo contra los vidrios de un ventanal que oficiaba la ceremonia, cuando su presencia inmediata, iluminó esa intimidad, sumida en la penumbra.

Sin intentar alejamientos, ni estimular retiradas, recibió en la comisura de los labios el saludo que se detuvo un segundo más de lo necesario, lo suficiente, como para volver ligeramente la cabeza y permitirse que su boca generosa, nunca antes bien explorada, fuera cubierta primero suavemente, disponiendo de la permanencia y a medida que sus labios se entreabrían, con mayor avidez, llegaba aquello que no creía posible y se convertía en realidad, pues la boca de él colmaba, sin sabiduría, apetitos demorados, plenilunios de imaginaciones; era la ansiedad total de la espera y se dejó estar, lo sentía temblar, vibrando, era la cuerda recorriéndola en una caricia que presagiaba. La calidez y el clima del lugar, fueron socios eficaces para lograr la eternidad que, deliberadamente, no se propuso alentar, decidida únicamente a gustar, a saborear, sin respuesta, aquel instante de hambrienta sensación, que le devolvía la vida.

Nunca hubiera creído poder almacenar tanta expectativa de revanchas no precisas; desde esa tarde comenzó a vivir experiencias jamás presentidas, cada instante que el estuviese dispuesto a compartir. Porque sigilosa, dubitaba, sin resignar el control de sus decisiones, donde administraba las sorpresas.

Manejó los tiempos de los encuentros y las formas, con exactitud, maravillándose por la seguridad que sentía progresar. Presintió y luego comprobó, que desde el primer fuego consumido, había ganado la partida. De a poco, todo fue acomodándose, adecuándose a su realidad, a un cierto orden que su personalidad, acostumbrada a conducir, necesitaba en forma imprescindible. No era negociable nada que le impidiese conformar y conformarse. Las concesiones eran graciosas entregas, animales entregas, que atenuaban la administración de esa relación que quería preservar sin dejar de preservarse.

El aportó una tibia ingenuidad, con algo de galante sacrificio...

- Debes hacer de cuentas que soy tu obelisco. Cuando estás en el centro de la ciudad y no sabes dónde, levantando la cabeza puedes guiarte fácilmente. Bueno, conmigo debieras proceder de la misma forma, yo siempre estoy ahí, donde me necesites. Levanta la cabeza y búscame...

Su prevención natural le hizo, desde un principio, sopesar algunos arrebatos; indefinibles dudas la circundaban ya que no solamente era el tratarse de alguien más joven, sino su aire de desarraigo, de desamparo, de niño grande, perdido en decisiones que lo desbordaban; una visible confusión, en los aspectos materiales o de responsabilidad común, donde daba la sensación de proceder a destiempo.

Muchas cosas en él le atraían, esa dualidad de quien parece moverse en planos diferentes, alejados entre sí. Pensó y luego superó la sospecha de cierta perversidad maternal, sobre todo cuando guiaba las comuniones de piel. Ella necesitaba retener, demorar, congelar el fuego dentro suyo, para cultivar y almacenar plenitudes.

Volvió a buscar en el espejo y, distraídamente, comprobó que el vapor abandonaba la escena, dejando impreso, con tenues gotas, el cristal; comprendió, aunque sin aceptar plenamente, su actitud de atención constante. La resistencia a compromisos decisivos se nutría de la gama irreverente que la razón esgrime, sobre todo cuando los sentidos no se piensan.

Lo puso a prueba. Llamadas imprevistas y encuentros consecuentes, siempre significaron la respuesta aceptando. Nunca una excusa. Buscó mayor imprevisión y lo encontraba; se fabricaba justificaciones, para el eventual caso que no ocurría; lo acorralaba con momentos donde, suponía, era casi imposible satisfacerla. Pero él siempre estaba allí.

Lentamente, la capa de recelo nacida de antiguos escozores, comenzó a agrietarse para dar paso luego, aunque lentamente, al tiempo de los temores nuevos. Asomarse a cosas que uno, a ciertas alturas, no suele atreverse. El y su aire de inocencia, pegado como una etiqueta, a veces la estimulaba. Lo cierto es que la suma de los encuentros iban, en ella, operando la transformación. De aquel abandono voluptuoso había pasado a una participación cada vez más activa. Sentía que sus caricias, le eran profundamente necesarias. Se rebeló consigo, por las ansias incontenibles de devolver sin reservas todas las ternuras, de recorrerlo, tal como él lo hacía, sin descanso, con la misma sed nueva de su piel pero, sin saber cómo ni por qué, lograba fuerzas para resistir y graduar su respuesta.

Ese progresivo cambio, que le producía placer y temor, generaba encontradas sensaciones que su personalidad, metódica para las practicidades, enfrentaba dificultosamente. Se debatía en una permanente controversia entre el alma, la piel, los sentimientos y la lógica, que no cedía su espacio. Estaba convencida que necesitaba negarse a que aquello desembocara en amor; algo que si alguna vez conoció, hasta su olor había olvidado.

Buscaba la seguridad de conciliar tanta necesidad y armonizarla, para que tuviese un lugar cierto y determinado, sin excesos, en su vida. Comenzó a convertirse en objetivo, diciéndose que de no encasillarlo así, podría volverse loca. Su relación familiar transcurría sin mayores sobresaltos. A cierta distancia, en la vida, si se sabe manejar la situación, los climas familiares suelen deslizarse, rutinarios, sin grandes oscilaciones, era el mejor timonel de tempestades, que conocía y nadie mejor que ella para dar fe, aunque algunas cuestiones la traicionaban. Su fiesta interior, la trascendía.

- Tienes un brillo especial... pareces iluminada desde dentro... le decían.

Todos, de alguna manera, lo notaban pero, atribuían ese aire saludable, al metódico orden de vida y la espartana pulcritud para con sus actividades cotidianas. Lo creciente y cierto, era el desasosiego que, como en ese instante de sábado por la tarde, que se otorgaba para un descanso y estar enteramente sola consigo, le hacía cavilar sintiendo, a pesar de alguna reflexión, el poder de aquellas manos sobre su cuerpo y el ardor sorprendente, que una pasión constante, le regalaba cada vez. Se inquietó presintiendo que debía, por lo menos, intentar acomodar aquel sentimiento, a pesar suyo, al de una mujer fuerte.

Es que siempre fue el palo mayor de la nave familiar donde se aferraban todos, en los no muy numerosos casos críticos vividos. Un cierto fastidio, ante algo impuesto, la aprisionaba, conduciéndola a someterse, sin egoísmos, al examen escrutador de aquella expectativa. Sonrió, recordando las veces en que lo había culpado, en silencio, de tribulaciones que suponía superadas o fuera de su alcance. Comprendió, repentinamente, que no deseaba apurarse en conocer la respuesta. Temía enfrentarla. El tiempo de las elecciones fundamentales, había quedado atrás.

Cada vez con más frecuencia, cuando la emoción y la reflexión pugnaban por hacer tablas, en su ajedrez íntimo y sucedía este desenlace, no quedaba conforme. Sentía que postergaba algo no muy claro para ella asustada, al mismo tiempo, de que la revelación total la defraudara, impulsándola a fronteras hostiles que la desestabilizaran definitivamente. Se reprochaba sobre si ese temor era suficiente. Si perdería alguna vez, realmente, importancia para ella. Un buen consuelo, era la periodicidad, que el tiempo establece para cada cosa. Pero, realmente, no se conformaba, la vieja ley de la ambivalencia, la perseguía. Cada acto, inevitablemente, genera dos sensaciones opuestas y ella no estaba exenta de cumplir aquella ley.

Como tantas otras veces, sacudió su corta cabellera, algo húmeda todavía y se dirigió al dormitorio. Un ritual elaborado por la costumbre; cerró la ventana, corrió las cortinas para que la penumbra ganara espacio y ayudara al descanso y se tendió sobre la cama cálida y conocida. Antes de dormirse comprobó que la puerta de la habitación estaba cerrada. Su costumbre de dormir desnuda, la obligaba a guardar precauciones y pudores que no recordaba ya, de donde venían. Se dejó envolver por la calma y el cuerpo dócil, obediente, se disolvió en la bruma del reposo.

Nunca supo cuanto tiempo había transcurrido. Despertó, repentinamente. Un ligero roce; un imperceptible zumbido en el aire, le devolvió la atención. No conocía el origen. Buscó. Giró, lentamente, la cabeza y su mirada, sin curiosidad, rastreó el motivo hasta que, sobre la blancura de la cortina, casi contra la luz –ya se marchaba la tarde -, vio la mariposa... grande ... negra ... hipnotizada por la claridad, luego del breve vuelo.

El sobresalto primero, al recordar que todo estaba cerrado, sin presencia posible o visible, le ganó a cualquier sensación. No se movió, buscando la identificación de cierto repique familiar, que no podía precisar. La puerta del dormitorio se abrió para dejar paso a Pablo, su marido, quien pareció dispuesto a saludarla, con la atención habitual. Su gesto se detuvo, a medio camino, cuando notó la dirección de su mirada perpleja.

- No te inquietes... yo me encargo...

No tuvo tiempo de detenerlo. Obró más rápido, o así le pareció, que su propio pensamiento. Un movimiento, el golpe seco, breve, letal, definitivo. La mariposa, lentamente, como intentando quedar, se deslizó al piso.

- Ya ves... nada debes temer... –con cierto aire de broma ligera- ... para eso estoy yo....

Ella cerró, lentamente, los ojos. No era la claridad externa. Era la luz de la revelación interna. Quiso sobreponerse, pero dos lágrimas ardientes, únicas, gruesas, trazaron sus mejillas. Nada más. Dos exclusivas lágrimas que dejaban un surco profundo en su piel. Seguía de ojos cerrados. Le bastaba con una frase, que golpeteaba en sus oídos y en su memoria; cadenciosamente, eran campanadas cada vez más lejanas, eran aquellas palabras, sus palabras, era su propio miedo, ahora inútil, tardío. Era la luz que la dejaba, eran aquellas, sus palabras...

- La primera vez que te vi, tenías la cabeza gacha, parecías inofensiva... luego me miraste y allí me quedé para siempre, encandilado, clavado, como una mariposa negra contra la luz...

Intentó dormirse nuevamente; un gran cansancio, flamante, la había invadido.


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Casi 20 años después, las cosas no han cambiado: La impensable paz entre árabes y judíos en oriente próximo


Víctor Ramírez (Desde Canarias. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

19-septiembre-1993

La considero impensable porque seguirán implacables las malditamente poderosas industrias armamentísticas funcionando sin cesar...

...porque seguirán implacables las infames mafias financieras del planeta con sus tan "legítimos" bancos disponiendo del dinero y de la economía mundiales…

…porque seguirán implacables los ejércitos con sus cínicos y remunerados "amores" a la correspondiente "patria"...

...porque seguirán implacables las bandas de parásitos políticos "defendiendo" hipócritamente unas "democracias" que no existen por más que sean pregonadas; porque seguirán implacables...

Ya volverá todo esto a echar mano del tan enraizado odio histórico y de clases (y, por consiguiente, producto mucho más "cultural" que racial) que hay entre musulmanes y judíos de la Palestina.

Y volverán porque los implacables no pueden ni saben ni quieren conseguir la paz mundial: les va el negocio en ello.

Sí: pues el principal de sus negocios y de sus pretextos de soberbia existencial y codiciosa es la guerra. Lo es: y por más que se rasguen la vestidura pretendiendo demostrar lo contrario.


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Plástica: La pintura española del siglo XIX


El Ave Fénix

La pintura española del siglo XIX es la gran desconocida. Entre Goya y Picasso existe un vacío para el gran público, del cual solamente se salva Sorolla. Es cierto que el siglo XIX no fue un siglo de genios de la pintura para España, pero también es cierto que el Estado y las administraciones han condenado al ostracismo pictórico a este siglo.

Las numerosas colecciones del XIX han sufrido durante años numerosos desplazamientos esperando una ubicación definitiva para, por fin, pasar a formar parte de los fondos del Museo del Prado, en cuyas bodegas han estado desde 1997. Actualmente, la ampliación del Museo del Prado ha permitido subsanar esta deuda histórica. Exceptuando a Sorolla, pintor del XIX sobradamente conocido, intentamos aquí hacer un recorrido por los más que notables pintores del siglo XIX.

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Cuando ya está todo dicho

Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

A veces las palabras se declaran en huelga, prefieren enredarse en los versos que brotan desde lo más profundo del alma.

Una joven palestina, Rafeef Ziadah, describe y sintetiza en una frase el drama de la guerra que padece su pueblo.

“Nosotros enseñamos vida”, dice, mientras hordas genocidas se ocupan de arrebatarlas.




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Asesino sin memoria

Alejandro Jusim (Desde Buenos Aires, Argentina. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Sombra funesta de los siglos acres
renegando opulento de tu ayer aciago
dejaste tu camino de grandeza perseguida
para hundirte en la miseria del imbécil carcelero.

Tu historia se retuerce entre el estiércol
manchada por tus bombas repugnantes
tus lágrimas son llantos criminales
tu queja es de rapiña y de masacre

Mercader de la codicia insoslayable
vendes sangre a los jerarcas de la muerte
creyéndote gigante entre las bestias
solo eres un asno abominable

¿Acaso de tus muertos no recuerdas
la tortura, el holocausto, el gas y el hambre?
y hoy te vistes con las ropas de quien antes
brindo por tu extermino denigrante.

Tu boca escupe solo llamaradas
no creo en tu palabra traficante
ni creeré jamás en tu bandera
asesina de futuro y despreciable.

Te condeno Israel desde mi pluma
a ser polvo que se pierde en las letrinas
y si acaso mis palabras no te llegan
mi voz será fusil
intifada
combatiente
y palestina.

Alejandro Jusim es poeta, cantautor, trovador argentino. Nos habla de la guerra infame que el Estado de Israel está perpetrando contra el pueblo palestino. Se conmueve e indigna ante una pregunta que no tiene respuesta:

“¿Acaso de tus muertos no recuerdas
la tortura, el holocausto, el gas y el hambre?”




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Entrevista: Elecciones-Regionales/ Manuel Arciniegas (1) comanda la Rebelión Popular por la dignidad de Guayana


Indira Carpio Olivo y Ernesto J. Navarro: Desde Caracas, Venezuela. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL

"Rangel Gómez se mantiene en el poder porque tiene capacidad de chantaje”.

El 16 de diciembre de 2012 se elegirán los gobernadores y las gobernadoras de los 23 estados de Venezuela. No pasa como en las presidenciales, en las que se constituyó el Gran polo Patriótico para defender la candidatura única de Hugo Chávez. No.

En estas elecciones, los diferentes partidos que agrupan a la izquierda en el país, decidieron postular algunos candidatos sin consenso en algunos estados.

Esto ocurre en Bolívar, un territorio estratégico debido a su importancia en la generación de energía para Venezuela, su desarrollo industrial y su posición geoestratégica. Entre los once candidatos a la conducción del estado, dos son aspirantes de partidos de izquierda.

El actual gobernador y candidato a la reelección por el Partido Socialista Unido de Venezuela -Psuv-, General Francisco Rangel Gómez es uno de los contrincantes. Ha sido fuertemente criticado por las bases obreras, calificado como represor y traidor a la revolución.

En 2002, renunció "irrevocablemente" a la presidencia de la Corporación Venezolana de Guayana -CGV- por no estar de acuerdo en cómo Hugo Chávez manejó las marchas que desencadenaron el golpe de Estado.

Él esperaba el "diálogo" con los golpistas y le pedía a Chávez "bajar el nivel de conflictividad".

En una entrevista radial, el 11 de abril de 2002 Rangel Gómez reconoció al "nuevo presidente", Pedro Carmona Estanga y se puso a la orden, porque según dijo "las instituciones quedan, los hombres nos vamos... He tratado de trabajar en ese rumbo... para que el presidente que venga tenga el camino hecho a través de un plan de desarrollo nacional" (2).

En ese sentido, muchas organizaciones sociales e individualidades se preguntan ¿Por qué si Rangel Gómez avaló el golpe de Estado contra Chávez, se le premia con la candidatura a la gobernación del Estado Bolívar?

En la Brújula del Sur (3) nos hacemos eco de esa pregunta y tratamos de responderla con el otro contendor zurdo.

Es, esta vez Manuel Arciniegas, candidato del Partido Comunista de Venezuela -PCV- a la dirección del Estado con el nombre del Libertador, quien nos ayuda a desentrañar parte de esta realidad.

Él afirma que "Rangel Gómez se mantiene en el poder porque tiene capacidad de chantaje".

Para el comunista, el gobernador apoyó el golpe contra Chávez, saboteó la reforma de la constitución en 2006 y la última campaña electoral a la presidencia.

"La razón política no obedece al deber ser", dice.

-El PCV tiene alianzas con el Psuv en muchos estados del país ¿Por qué lanzar una candidatura diferente a la del Psuv en Bolívar?

-Hay 3 líneas estratégicas de desarrollo político, como programa estratégico, que el PCV desarrolla.

Una es radicalizar el perfil del partido de los trabajadores y acercarse a los referentes del movimiento popular de la lucha popular comunitaria.

Otra, plantea un proceso de construcción de instancias colectivas de conducción de la revolución, así como acercase al campesinado y defender el derecho a la tierra.

En el caso de Guayana hay un conglomerado de trabajadores, no sólo en las industrias básicas sino en diferentes empresas de todo orden, que posicionan al PCV como un partido que ha estado de la mano con los intereses de los trabajadores y de la lucha histórica de esta clase obrera, en Guayana.

Política antitrabajadores

-Ha habido de parte del gobierno regional una política, una actitud, un expresión directa de diferencia de clases de agresión y hostilidad contra la clase trabajadora, con los sidoristas, contra los propios trabajadores de la gobernación, contra la policía del estado, contra HidroBolívar, contra el 171, en general ha habido una política antitrabajadores y que se ha expresado en agresiones directas y violaciones de derechos, agresiones físicas, razón principal por la cual el PCV objeta de manera abierta y definitiva esa candidatura (...) es la esencia que visualizo.

-¿Por qué realizar la campaña en los portones de SIDOR?

-Esto obedece a que hay una relación, en mi caso y el del PCV, histórica y de lucha y acompañamiento respetuoso a las propuestas, los reclamos, el compromiso político-revolucionario de la clase trabajadora y además nosotros tenemos algunas observaciones sobre la política de consolidar y replantear la Industria Básica para beneficio de la República, de consolidar las 11 empresas que están en construcción entre el 2005 y 2006 para crear una conexión, los eslabones perdidos entre la Industria pesadas y esas industrias ligeras (...) empresas que han sido saboteadas por las transnacionales con ayuda del gobierno regional, de manera que además los trabajadores radicalicen el discurso, porque desde Sidor hay corrientes que han planteado el compromiso militante.

-¿Lanzarse a parte del Psuv no es dividir el voto de la izquierda, o favorecer al candidato de la derecha? ¿Se puede calificar como candidato de la revolución sin tener el apoyo de Chávez?

-Sí, nosotros nos podríamos autocalificar (como candidatos de la revolución). Pero lo mejor es que la gente, el pueblo, las clases sociales, las bases políticas de todos los partidos revolucionarios, los movimientos sociales, las luchas revolucionarias de siempre nos califican, nos reconocen y mejor aun han asumido que la presentación de una opción nuestra, de la mano del PCV abrió el espacio para que haya una opción, una alternativa de victoria del proceso revolucionario en la elección de diciembre en un estado tan importante como Bolívar.

Derrota anunciada

-En Bolívar antes de inscribirse nuestra opción se presentaba una tendencia negativa, de derrota anunciada para la revolución ... porque hay un descontento legítimo, porque hay un rechazo y un agotamiento en la tolerancia de la sociedad decente con ese liderazgo que ha creado niveles de estancamiento, de decepción y desmovilización política en la base revolucionaria, creando un costo político para la revolución que incluso influyó negativamente en la reelección del presidente Chávez. El crecimiento del apoyo a la revolución apenas creció un 3% desde el 2006 al 2012. En votos absolutos escasamente se creció en 10 ó 12 mil votos en el Estado, cuando el Registro Electoral Permanente creció en casi 400 mil electores más en el mismo período (4).

Matavotos

-Este efecto, que Luís Brito García llama "matavotos" está asociado y muy simbolizado a la imagen del gobernador actual y lo digo desprendido de todo odio, descalificación o revancha personal, a pesar de que en mi caso he sido perseguido por esa clase política que encabeza Rangel Gómez.

Nosotros, en lugar de dividir, hemos reunificado la base política de todos los partidos políticos de izquierda ... consolidando alegrando movilizando unos niveles de participación perdidos y desarticulados y estamos convencidos de una victoria popular, muy posible, proyectada y que en el marco de unas dos semanas más estará trazada de manera irreversible.

-¿Por qué -en su opinión- si Rangel Gómez avaló el golpe de Estado contra Chávez se le premia con la gobernación de un Estado tan importante como Bolívar?

-Porque las decisiones en alta política y en los espacios de más complejidad y de intereses materiales no obedecen al deber ser, ni al idealismo de lo que soñamos con lo justo. Las decisiones políticas, el manejo del poder obedece a la ejecución efectiva de fuerzas reales, de fuerzas objetivas.

Capacidad de chantaje

-No tenemos dudas de que el actual gobernador y candidato del Psuv en Bolívar; a pesar de que traicionó al presidente Chávez en 2002, abiertamente ante la sociedad y lo descalificó en esa alocución tristemente célebre que hizo ante Globovisión y otros canales; a pesar de que en la Reforma Constitucional jugó en contra de su aprobación, incluso financiando de manera abierta a sectores de la oposición; y a pesar de que ahora para la campaña a la reelección del presidente Chávez no asumió ningún compromiso, ningún esfuerzo substancial, más bien escondió propaganda, deprimieron la voluntad de participación de la base política y los promotores institucionales; a pesar de todo eso se mantiene en el poder porque tiene -una verdad muy dura, pero objetiva- capacidad de chantaje contra sectores revolucionarios y contra la sociedad en general.

No se trata de disentir, ni de desmarcarse de esa triste realidad, sino de sobrepasar, de desbordarla en lo que nosotros llamamos Rebelión Popular por la dignidad de Guayana.

Para escuchar la entrevista completa: http://soundcloud.com/labrujuladelsur3/entrevista-manuel-arciniegas

Para ampliar informaciones:

1. Manuel Arciniegas: Fue miembro del comité ejecutivo de la Federación de Centros Universitarios (FCU) y del Consejo Universitario de la UDO. Director de CVG y Gerente de Desarrollo Social CVG. Presidente del Fondo Regional Guayana, donde coordinó la primera generación de Empresas de Producción Social (EPS). Presidente de CVG-Cabelum y Comisionado del MIBAM-CVG para la integración de los proyectos de gestión pública en los estados Delta Amacuro y Apure en el 2006. Actualmente es candidato por el Partido Comunista de Venezuela a la Gobernación del Estado Bolívar.
2. (AUDIO) Rangel Gómez declara a los medios el 11 de abril de 2002 su renuncia al cargo relacionado con el gobierno por no estar de acuerdo en cómo manejó Chávez esta crisis, convertida en golpe de Estado:http://soundcloud.com/labrujuladelsur3/rangel-g-mez-2002-carmonazo
3. La Brújula del Sur es un programa que se transmite en la emisora del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, Alba Ciudad (albaciudad.org, @albaciudad, 96.3 FM) y Radio Rebelde (radiorebelde.info, @radiorebelde915, 91,5 FM), conducido por Ernesto J. Navarro y producido por Indira Carpio Olivo.
4. Según datos del Consejo Nacional Electoral, en 2006 Chávez obtuvo en Bolívar 371.704 votos (68,57%) y en 2012: 387.462 votos (53.73%). Es decir, en 6 años creció 15.758 votos absolutos.


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Un grito angustiado de revuelta y de protesta contra la civilización moderna. Rousseau y el romanticismo


Michael Lowy

El romanticismo -no como “escuela literaria” sino como visión del mundo- cristalizó hacia la segunda mitad del siglo XVIII en los principales países europeos. Sin embargo, si fuera preciso elegir una fecha “inaugural” para esta corriente de la cultura moderna, podría ser 1755, fecha de la publicación del Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres /1. Fue un trueno en el cielo azul de las Luces, cuyos ecos se oyen aún en 2012.

¿Qué es el romanticismo? La pregunta es tan controvertida que el investigador americano A. Lovejoy propuso que los investigadores dejasen de utilizar ese término: un intento vano de curar la fiebre romántica rompiendo su termómetro terminológico. Aún cuando en los diccionarios y enciclopedias se presenta al romanticismo como un movimiento literario y artístico del comienzo del siglo XIX, pienso, al contrario, que se trata de un fenómeno mucho más extenso y profundo que atraviesa todos los ámbitos de la cultura: literatura, poesía, artes, filosofía, política, religión, derecho, antropología, historiografía. Estoy convencido de que la historia del romanticismo termina en 1830 o 1848, sino que continúa en la actualidad.

El romanticismo debe ser concebido como una visión del mundo -según el concepto de Weltanschauung- cuya quintaesencia es la protesta cultural contra la moderna civilización capitalista occidental en nombre de ciertos valores del pasado. El romanticismo protesta contra la mecanización, la racionalización abstracta, la reificación, la disolución de los lazos comunitarios y la cuantificación de las relaciones sociales. Esta crítica se hace en nombre de valores sociales, morales o culturales premodernos o precapitalistas. Si el romanticismo se afirma como una forma de sensibilidad profundamente marcada por la nostalgia, no es porque se niegue a pensar en qué consiste la modernidad; en cierto modo se le puede considerar incluso como una forma de autocrítica cultural de la modernidad que continúa, hasta nuestros días, siendo una de las principales estructuras-de-sensibilidad de la cultura moderna /2.

Evidentemente, la nebulosa cultural romántica está lejos de ser homogénea. En ella existe una pluralidad de corrientes: desde el romanticismo conservador o reaccionario, que aspira a la restauración de los privilegios y jerarquías del Antiguo Régimen, hasta el romanticismo revolucionario, que integra las conquistas de 1789 (libertad, democracia, igualdad) y para quien el objetivo no es una vuelta atrás sino avanzar hacia un futuro utópico a través de un rodeo por el pasado comunitario.

Como veremos, Rousseau es uno de los primeros representantes de esta sensibilidad romántica revolucionaria, que también se da en Schiller, en los primeros escritos republicanos de los románticos alemanes (Schlegel), en los poemas de Hölderlin, Shelley y William Blake, en las obras de juventud de Coleridge, en las novelas de Víctor Hugo, en la historiografía de Michelet, en el socialismo utópico de Fourier. Se encuentra también en los escritos de marxistas o socialistas libertarios como William Morris, Gustav Landauer, Ernst Bloch, Henri Lefebvre, Walter Benjamin. En fin, se puede encontrar su influencia en algunos de los principales movimientos de la revuelta cultural del siglo XX como el expresionismo, el surrealismo y el situacionismo.

¿Qué es el Discurso de 1754 sino un grito angustiado de revuelta y de protesta contra la civilización moderna? En efecto, en un pasaje que tiene la fuerza profética de una parábola del Antiguo Testamento, Rousseau se refiere al origen del mal en un pasado lejano: “El primer hombre a quien, cercando un terreno, se le ocurrió decir esto es mío y halló gentes bastante simples para creerle fue el verdadero fundador de la sociedad civil. ¡Cuántos crímenes, guerras, asesinatos; cuántas miserias y horrores habría evitado al género humano aquel que, arrancando las estacas de la cerca o cubriendo el foso hubiese gritado a sus semejantes: “¡Guardaos de escuchar a este impostor; estáis perdidos si olvidáis que los frutos son de todos y la tierra de nadie!” (pág. 47). La historia del socialismo y del anarquismo contiene numerosas proclamas contra la propiedad privada: ninguna tiene la fuerza concentrada, el poderío épico, la calidad de indignación, de esta célebre apertura de la segunda parte del Discurso de 1755.

En efecto, los males -la propiedad y la desigualdad- son viejos, pero jamás habían alcanzado tal dimensión antes de la “civilizada” sociedad moderna. Incluso si Rousseau habla de “origen”, es claramente su propia época -en la que el capitalismo hace de la desigualdad entre ricos y pobres el eje central de la jerarquía social- la que denuncia con una rabia que no ha perdido nada de su actualidad dos siglos y medio más tarde: “Tal fue o debió de ser el origen de la sociedad y de las leyes, que pusieron nuevas trabas al débil y nuevas fuerzas al rico, aniquilaron para siempre la libertad natural, fijaron para todo tiempo la ley de la propiedad y de la desigualdad, hicieron de una astuta usurpación un derecho irrevocable, y, para provecho de unos cuantos ambiciosos, sujetaron a todo el género humano al trabajo, a la servidumbre y a la miseria” (pág. 60). En términos de modernidad resulta más explícita aún la nota IX que ataca la naciente industria minera y química, los “oficios malsanos que abrevian la existencia o destruyen el organismo, tales como los trabajos en las minas, las diversas preparaciones de metales, de minerales, el plomo sobre todo; del cobre, del mercurio, del cobalto, del arsénico, del rejalgar; esos otros oficios peligrosos que cuestan a diario la vida a muchos obreros, unos plomeros, otros carpinteros, otros albañiles, otros trabajadores de las canteras” (pág. 90). En esta producción, lo que importa es el precio, la ganancia, el lucro: “Del mismo principio puede deducirse la siguiente regla: que, en general, las artes son lucrativas en razón inversa de su utilidad, y que las más necesarias son al cabo las más descuidadas. Por donde se ve lo que debe pensarse de las verdaderas ventajas de la industria y del efecto real que resulta de sus progresos” (pág. 91). La última frase del Discurso es, también, inequívoca: se trata de la desigualdad que reina -en 1755- “en todos los pueblos civilizados”: “un puñado de gentes rebosa de cosas superfluas mientras la multitud hambrienta carece de los necesario” (pág. 75).

Totalmente a contracorriente del optimismo de las filosofías del progreso propias de las Luces, encontramos aquí una primera intuición de la dialéctica del progreso, una visión crítica, desde el punto de vista de sus víctimas -obreros, artesanos, campesinos- del desarrollo de las “artes e industrias” del capitalismo naciente. Por supuesto, la crítica de Rousseau no concierne solo a este aspecto socio-económico; lo que se denuncia es todo el ethos de la civilización moderna, su vacío moral y su inhumanidad: “En medio de tanta filosofía, de tanta humanidad, de tanta civilización y máximas sublimes, solo tenemos un exterior frívolo y engañoso, honor sin virtud, razón sin sabiduría y placer sin felicidad” (pág. 75).

Eminentes especialistas en Rousseau recordarán que el autor del Discurso cambió de opinión, que en otros escritos defiende la propiedad privada, y plantea propuestas prudentes de reforma institucional. Poco importa. El texto del Discurso de 1755 existe, está inscrito en el mármol de la cultura libertaria y no ha dejado de ejercer efectos subversivos a lo largo de la historia.

Esta protesta, esta crítica, son románticas porque se refieren a un pasado premoderno -real o imaginario, sin duda idealizado, poco importa-, el del hombre “natural” o incluso “bárbaro” que “no dobla su cabeza al yugo que el hombre civilizado soporta sin murmurar” (pág. 64); el hombre salvaje “solo disfruta del reposo y de la libertad” (pág. 74), el civilizado “suda, se agita...trabaja hasta la muerte” (pág. 74). Contrariamente a los románticos reaccionarios que, en los decenios siguientes, van a cultivar la nostalgia de la Edad Media aristocrática, cristiana y monárquica, Rousseau va a inspirarse en un universo primitivo libre e igualitario. ¿No es lo que harán los socialistas o comunistas de los siglos siguientes, al referirse al “comunismo primitivo”?

¿En qué sentido es “revolucionaria" esta crítica? En primer lugar, al contrario que los románticos retrógrados, Rousseau no es en absoluto un abogado de la vuelta al pasado. Contrariamente a la broma fácil de Voltaire, no propone en absoluto que la humanidad “vuelva a caminar a cuatro patas”. No es cuestión, explica la nota IX, de “volver a vivir en las selvas con los osos” (pág. 92). Sin embargo, si rechaza una regresión imposible, el Discurso de 1755 no propone una alternativa. A pesar de todo es interesante señalar que en ciertos pasajes, se refiere a la democracia como la forma de gobierno de los pueblos “que se habían alejado menos del estado natural” (pág. 68) y en la que la desigualdad de las fortunas era menor. No es el caso de la monarquía o de la aristocracia. “El tiempo verificó cuál de estas formas era la más ventajosa para los hombres. Unos quedaron sometidos únicamente a las leyes; otros bien pronto obedecieron a los amos (…). En una palabra: en un lado estuvieron las riquezas y las conquistas; en otro, la felicidad y la virtud” (pág. 68). Este claro alegato por la democracia era bastante raro en 1755 y sin duda (implícitamente) revolucionario en el contexto absolutista de la época.

Por supuesto, el Discurso sobre el origen de la desigualdad no plantea la revolución; lo que es revolucionario en este documento es, ante todo, la crítica implacable de la desigualdad social y del poder exorbitante de la oligarquía de los ricos. Los revolucionarios de 1789-1794 no se equivocaron al hacer de Jean-Jacques su héroe, su inspirador y su profeta.

El Discurso de 1755 abre un nuevo capítulo en la historia de la cultura humana, el capítulo del romanticismo (revolucionario); si esta maravillosa y refrescante corriente sigue fluyendo, es culpa de Rousseau.

Traducción: Faustino Eguberri para VIENTO SUR

Notas:
1/ El libro se puede descargar gratis en español en
http://literatura.itematika.com/descargar/libro/239/discurso-sobre-el-origen-de-la-desigualdad-entre-los-hombres.html
Entre paréntesis después de las citas figura la página a la que corresponde en esta edición.
2/ Cf. Michael Löwy et Robert Sayre, Révolte et Mélancolie. Le romantisme à contre-courant de la modernité, Payot, Paris, l992.


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Viajando en avión por Estados Unidos



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Música: La Rapsodia Húngara Nº 2 de Franz Liszt


ARGENPRESS CULTURAL

La Rapsodia húngara Nº 2, S. 244/2 forma parte de las diecinueve Rapsodias húngaras del compositor húngaro Franz Liszt y es, con seguridad, la más famosa de todas. Muy pocas piezas para piano solo han conseguido tanta popularidad, por lo que ofrece al pianista la oportunidad de mostrar su virtuosismo al mismo tiempo que atrae enormemente al público. La obra consta de dos partes distintas: el Lassan y el Friska (del húngaro: lassú - lento; friss - fresco, rápido).

Está escrita en Do sostenido menor y está dedicada al conde Ladislas Teleky ("au Comte Ladislas Teleky"). Fue compuesta en 1847 y fue publicada por primera vez como pieza para piano solo en 1851 por Senff and Ricordi.

También existe una versión para orquesta y, aunque Liszt no tuviera esa intención, esta rapsodia se ha utilizado mucho en dibujos animados y ha servido como base para varias canciones populares.

En la cultura popular

La Rapsodia húngara Nº 2 forma parte de la banda sonora de la película Shine, dirigida por Scott Hicks, que trata la vida del pianista David Helfgott.

La Rapsodia húngara Nº 2 apareció en el cortometraje The Cat Concerto de Tom and Jerry, en 1947; en el Convict Concerto, del Pájaro Loco (1954); y en el Rhapsody Rabbit de Bugs Bunny (1946).

La Rapsodia húngara también apareció en la película ¿Quién engañó a Roger Rabbit? Durante la escena del cabaret, el pato Donald y el pato Lucas tocan a dúo la pieza mientras intentan hacerse daño el uno al otro.

Parte de la Rapsodia húngara Nº 2 se utilizó en la canción Lobachevsky, de Tom Lehrer. Mario Moreno "Cantinflas" dirigió en su película Si yo fuera diputado la Rapsodia húngara Nº 2.

En la película de Animaniacs: El Deseo de Wakko, la canción durante la cual todos comienzan la carrera hacia la estrella de los deseos ("Debo llegar a la Estrella de los Deseos") es la Rapsodia húngara n.º 2, para lo cual se hizo una adaptación y letras, las cuales fueron escritas por Randy Rogel y Tom Ruegger.

Presentamos la obra en sus dos versiones: 1) la original para piano, y 2) en versión orquestal.





Fuente: WIKIPEDIA


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Increíbles declaraciones de un Rabino anti-sionista sobre el Estado de Israel


Quién mejor que un rabino israelí para dirigirse al resto del mundo y explicarnos, de forma enérgica pero pacifista, la masacre de Israel sobre el pueblo de Palestina.

Una vez más, pido que oremos por la paz en los corazones de los violentos sea donde sea que estén, porque son ellos los que causan dolor.




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