jueves, 24 de enero de 2013

Cine histórico: Primera Plana (1974), de Billy Wilder

Jesús Dapena Botero (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

DIRECTOR: Billy Wilder
PROTAGONISTAS: Jack Lemmon, Walter Matthau, Susan Carol Burnett, Austin Pendleton
GUIÓN: Billy Wilder, I.A.L. Diamond
Basada en la obra teatral homónima de Ben Hecht (1) y Charles MacArthur (2)
MÚSICA: Billy May
PRODUCTORA: Universal Films
DURACIÓN: 105 minutos
COLOR: Color

Para mí, esta película resulta ser la más mediocre película de la filmografía wilderiana, en la que el director austríaco nos remite al Chicago de los locos años 20, del siglo pasado, en donde Earl Williams está a punto de ser ejecutado por haber asesinado a un policía.



Entonces, el director del periódico Chicago Examiner, Walter Burns, protagonizado por Walter Matthau, solicita a su periodista estrella, Hildy Johnson (Jack Lemmon) que cubra la noticia, precisamente el día antes de que este contraiga matrimonio con Peggy Grant, representada por Susan Sarandon, quien no acepta la oferta.

La cinta es una adaptación de una obra de teatro homónima, llevada a las tablas en Broadway, un remake de una cinta del Howard Hawks en la década de 1940.

Los directores cinematográficos son fieles al texto teatral pero Wilder convierte en hombre al personaje que hace Jack Lemmon, lo que le hace perder matices a la temática de la obra de Hawks alrededor de las relaciones de la mujer con la familia y la vida laboral, para más bien centrarse en el problema ético y político del periodismo. Ya que la cinta lo que hace es hablar de la industria de la comunicación, en paralelismo, con la administración de justicia, en una feroz pugna entre dinero y Poder.

El condenado a muerte se fuga pero es descubierto por un famoso periodista, quien se dispone a ayudarlo, pero con la condición de que le conceda una entrevista exclusiva pero, entretanto, se va descubriendo que el hombre es inocente y, a pesar de eso, se piensa continuar con la ejecución, ya que para la clase política local sería una buena propaganda para las elecciones. Para la prensa liberal el caso también se convierte en pura mercancía, ya que una entrevista exclusiva terminaría por valer un Potosí.



Ambos directores hacen una durísima crítica a toda esta situación corrupta pero en tono de comedia, con algunas gotas amargas en el contexto de la guerra fría, el macarthismo estadounidense y el escándalo de Watergate, que llevaría a la dimisión del presidente Nixon en los Estados Unidos de América, que aparecen como temas a los que simplemente se alude para crear todo el clima de la película.

Tras el escándalo ocasionado por Wilder con El crepúsculo de los dioses, el director sería acusado de hacer caer las ilusiones idealizadas de un buen Hollywood, Wilder vuelve a ponerse a tirar piedritas para generar nuevos escándalos, al poner en tela de juicio el mundo periodístico, desde la óptica de un hombre, que había practicado él mismo el periodismo, como lo había hecho el propio Wilder en Austria y Alemania, antes de su migración a los Estados Unidos de América, en 1934.

Wilder parecía arrepentido de hacer un remake de la Luna nueva de Hawks, ya que pensaba que poco se podía añadir para mejorar la película y ahora no parecía tener un tema tan actualizado como cuando Hetch y MacArthur escribieron la historia para el teatro, ya que era una sátira sobre los años veinte y nada más. Ahora se corría el riesgo de hacer, no más, una película costumbrista.

Sin embargo, ahora Wilder sin el código Hays a la espalda, podía representar la realidad con más crudeza, como lo hace con el personaje de la puta Molly Malloy, o hacer un estudio de la homosexualidad en el personaje de Besigner, uno de los periodistas. Ahora la censura no le taparía la boca.

Por ello, la película de Wilder no tiene la estilización de la versión hawksiana y puede mostrarnos el universo periodístico y político sin escrúpulos, en un mundo en el que se sacrifica un mundo por conseguir una chiva.

A mí lo que no me gustó fue el ritmo de la película, que terminó por desinteresarme de ella pero otros la acusan de transmitir una amargura frívola, aunque divertida, cosa que a mí no me resultó pero algunos críticos se recrean en que Wilder no acude a payasadas y acude a la palabra como medio de expresión. Por ejemplo cuando el personaje que hace Jack Lemmon comenta que los periodistas son un hatajo de pobres diablos, con los codos raídos y los pantalones llenos de agujeros, que miran por la cerradura y que despiertan a la gente a medianoche para preguntarle qué opina de Fulanito o Menganita, que roban a las madres fotos de sus hijas violadas en los parques. ¿Y para qué? Pues para hacer las delicias de un millón de dependientas y amas de casa. Y, al día siguiente, su reportaje sirve para envolver un periquito muerto.

Lo que sí no deja de ser una comicidad cínica e inteligente es la escena del examen psicoanalítico del criminal, donde el chiste pone en ridículo a todo el establecimiento.

Como en las obras de teatro, la película se desarrolla casi en un mismo escenario, un lugar donde se escriben y redactan artículos para el periódico, se habla por teléfono y se reúnen equipos de trabajo, cosa que establece una gran diferencia con otras cintas, que se dan en distintos escenarios.

Notas:
1) Ben Hecht (1894-1964) fue un escritor, director, productor, dramaturgo y novelista estadounidense, llamado el Shakespeare de Hollywood, ya que fue uno de los más exitosos guionistas de la historia del cine. Ganó el primer premio de la Acaemia por el guión de una película titulada Underworld, en 1927, de ahí partiría hacia toda una serie de guiones que se convertírían en clásicos como son los de Scarfacee (1932), Primera plana y Siglo XX de 1934, Lo que el viento se llevó y Cumbres borrascosas, con base en las novelas de Margaret Mitchell y Emily Brontë en 1939, Spellbound, la película psicológica de suspenso de Alfred Hitchcock de 1945, la versión de 1957 de la novela de Ernest Hemingway Adiós a las armas, para cinco años después hacer con base en la novela de Charles Nordhoff y James Norman Hall, Motín en el Bounty, la versión fílmica de Motín a bordo y luego el guión para Casino Royale, con base en la novela de Ian Fleming. El escritor nacería en Nueva York, en el seno de una familia de inmigrantes judíos de Rusia. Sería considerado una especie de niño prodigio por sus destrezas con el violín y la acrobacia. En Chicago, trabajaría como periodista y se destacaría como excelente reportero. En la primera postguerra sería enviado por el Chicago Daily News a Berlín, donde escribiría su primera novela exitosa, Erik Dom en 1921, una novela en la que dará cuenta de movimientos revolucionarios de los que fue testigo. Su dramaturgia la iniciaría hacia 1914, y su primera obra fue El egoísta (1922). En Chicago, entablaría la relación con otro reportero Charles MacArthur, con quien escribiría a cuatro manos a Primera plana, que resultaría ser todo un éxito en Broadway, en el verano de 1928, para ser llevada tres años después al cine, en una cinta que se haría acreedora a tres nominaciones para el Óscar. Además también escribía para magacines literaratos, a la vez que era un lector voraz de Teóflilo Gautier, Mallarmé y Verlaine, quienes influyeron en su estilo imaginativo, el uso de la metáfora y todo un conjunto de imágenes expresivas para dar cuenta de sus emociones, a través de frases vívidas y novedosas, que lo conducirían a ser uno de los más célebres representantes de la literatura estadounidense. Como guionista, se decía que era el guionista de Hollywood, ya que él personificaba a Hollywood mismo. El primero de todos sería para un film de gángsters,, Underworld, con el ganaría el Óscar al mejor guión original, aunque él no consideró su trabajo en la fábrica de los sueños como un arte serio, sino como algo que llenaba sus arcas en el banco y terminaría yéndose de allí por sus choques con la censura. En su juventud fue un luchador por los Derechos Humanos y en la década de 1920, organizó campañas contra el Ku Klux Klan, en contra de los linchamientos de minorías, en particular las negras, fenómeno sobre el que escribió una pequeña colección y apoyaría la producción de El cantante de Jazz como una forma de promover la igualdad racial en los Estados Unidos de América. En los días previos a la Segunda Guerra Mundial publicaría sobre las atrocidades cometidas con los judíos en Europa y entre 1948 a 1951, fue puesto en una lista negra por sus críticas a las políticas británicas en Palestina.
2) Charles MacArthur (1895-1956) fue un dramaturgo y guionista estadounidense, hijo de un pastor bautista, quien trabajara como colaborador de Ben Hecht. Sería el esposo de la famosa actriz Helen Hayes, con quien adoptaría a James MacArthur, el joven actor que vimos en varias de las películas de Walt Disney en la década de 1960 y luego en la famosa serie de televisión Hawaii 5 0


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