miércoles, 30 de enero de 2013

Crítica literaria: “Las víctimas de la represión militar en la provincia de Sevilla”, de José María García Márquez


Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

José María García Márquez
Las víctimas
Aconcagua

De la represión militar en la provincia de Sevilla (1936-1063)

Aquí desde el país donde los partidos políticos denominados de izquierda con mando en plaza y nómina segura, han llegado a la más desencantadora desmemoria histórica tras un “fructífero” cálculo hasta hipotecar la herencia ideológica recibida. Aquello que un día no tan lejano fue la razón de ser como partido de izquierda ejemplo de democracia y riqueza intelectual política y social. La publicación de una obra testigo fidedigno como muestra ser Las víctimas, merece el reconocimiento a su extenso y rico contenido por minucioso y fluido trabajo de investigación de largos años, continua búsqueda y logro de tan numeroso cúmulo de datos, apuesta y compromiso desenterrar, sacar a la luz, toda la verdad trágica “de la represión militar en la provincia de Sevilla (1936 -1963)” ofreciendo la suma de 27 trágicos y enlutados años en una Europa en la que las democracias habían restablecido en la parte occidental la democracia.

Pues estamos, como señala Francisco Espinoza Maestre en el prólogo que, sin error a equivocarse, “no existe una investigación provincial sobre la represión franquista como esta que tengo el privilegio de presentar. La razón es simple: es improbable que haya otra persona que conozca tan afondo la documentación judicial militar como José García Márquez. Y no de cualquier archivo sino nada menos que el de la Segunda Región Militar que radicaba en Sevilla. Foco clave para adentrarse en las interioridades del golpe militar del 18 de Julio de 1936” Ingente y contundente documentación elaborada con firme constancia para derribar con sólidos elementos documentales, toda esa gama de definido color rojo y gualda de sutiles y añejas preferencias por medio de floridas anécdotas, acompañadas de un cuarto de verdades a medias y abrumador número de falsedades con dispensa.

Estamos ante una obra rica en documentación pero también humana, pues está escrita para que camine también como muestra dolorosa, luto perenne de miles de familias que representan anónimamente el dolor lacerante durante años del crimen históricamente imperfecto, cuyos culpables sirviéndose de fieles y sumisos acólitos han intentado e intentan –véase el Diccionario de la Historia-, disfrazar la trágica realidad de este crimen colectivo imperfecto con biografías obras sustentadas por mentiras con pretensiones imperiales. Falsedades que aquí quedan desnudadas y en ridículo. Siendo muy digno de reconocer la apuesta de García Márquez al asumir el compromiso, todo un reto, de “aceptar la propuesta de la Asociación Memoria Histórica y Justicia de Andalucía”. Considerando necesario aclarar el hecho de estar íntegramente dedicada, pueblo a pueblo, a la provincia de Sevilla que fue ocupada en un reducido número de días por los militares golpistas donde en toda su geografía “Desde los primeros momentos se llevó a cabo una desmesurada matanza de miles de sevillanos y todavía hoy, transcurridos más de setenta años, es imposible reconstruir en su totalidad las cifras y nombres de las víctimas”

Lo que se puede tomar como muestra o modelo para cualquier otra provincia española, quiero decir que desde principios tan laboriosa y metódica investigación lleva una intención no puramente localista. Debido a que puede ser ejemplo y modelo estimulante, para otros muchos historiadores y también para el lector válido e interesado por este capítulo de nuestra tragedia nacional, cuyos datos y documentación, en parte, todavía se protege con muros y acorazadas estancias que en esta moribunda democracia cada día más corrupta y negada a abrir puertas y ventanas para que entre la luz de la investigación. Mientras por otro lado asume posturas, burla burlando, simulando copiar de otros países europeos proyectos sociales y económicos, como puede ser Alemania, pero sin optar igualmente por tomar como ejemplo la incansable Memoria Histórica si cortapisas que tras la terminación de la tragedia hitleriana de la Segunda Guerra Mundial, todavía continua activa y vigente con la obligación y compromiso de aportar estudios y datos sobre de aquella inolvidable tragedia y sus responsables.


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