jueves, 17 de enero de 2013

Música: ¡Que viva Changó!


Isabel Cristina Batista (Desde Cuba. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“Yo también de corazón, te daré mi murmurio, Con orgullo y poderío, haré que tu nombre suba Y en el nombre de mi Cuba, este saludo te envío Que viva changó Que viva changó Que viva changó, Señores”…

Celina y Reutilio (cantantes de música campesina cubana)

El 4 de diciembre se celebra el día de Santa Bárbara, en Cuba, donde la religiosidad popular que la caracteriza encuentra en esta manifestación cultural uno de los más altos exponentes.

Santa Bárbara, o Changó, expresión que recibe en la Santería, o Regla de Ocha, religión de origen africano yoruba, de indiscutible arraigo en Cuba y en otros países de nuestra América, es la virgen-deidad vestida de rojo y blanco; representa la guerra y la paz, mutándose de mujer a hombre cual guerrero sin par, y blandiendo una espada.

Changó, deidad lucumí del rayo, originaria del sincretismo, surge como consecuencia de su advocación con la virgen cristiana y católica de Santa Bárbara. Lucumí es el término en que deviene "oluku mi", mi amigo.

Changó, con su espada, se bate en la lucha, y forma parte de nuestra identidad nacional oriunda de españoles y negros esclavos africanos que habitaron nuestra tierra por la lacerante esclavitud que mantuvo las tierras de América después del exterminio inhumano y masivo de nuestros aborígenes. En Cuba la esclavitud fue marcada siendo uno de los países que más tardíamente la aboliera en el siglo XVIII.

Un poco de historia

Santa Bárbara, joven muy bella, resultó al investigar en las fuentes que “vino al mundo allá por el año 225 de nuestra era, en la Nicomedia, Asia menor, siendo emperador de Roma Maximino o Maximiliano; los padres eran ricos y profesaban fervorosamente la religión pagana. Al servicio de la joven se hallaba una doncella que ocultamente profesaba el cristianismo. Bárbara se hizo cristiana y tomó aversión a todos los símbolos y atributos del paganismo; era sumamente bella, de gentil postura y modales pocos comunes por su delicadeza y gracia. Su padre pretendía casarla con un joven rico, por lo que encierra a la joven en una torre de altas ventanas. La joven tiró desde ella todos los ídolos del paganismo.

Las leyes del Imperio romano castigaban severamente la profesión del cristianismo. Y Bárbara fue conducida a un encierro a manera de cárcel después de haber sido azotada y rasgada su piel por medios de garfios. Cuenta la tradición que Bárbara sanó de estas heridas y de estos azotes en breves horas; entonces, como castigo moral, fue ordenada que cruzara las calles más céntricas de Nicomedia, Capital de la Betancia, exhibiendo su cuerpo al público en completa desnudez.

Y cuenta la tradición que “la joven rogó a la virgen María que envolviera su cuerpo y la ocultara de la mirada indiscreta de la población, que cuando en cumplimiento de la orden iba la bella Bárbara por la calles de Nicomedia, su cuerpo aparecía envuelto en una túnica formada por vapores brumosas que impedían ver el cuerpo de la joven sentenciada a tan ultrajante acto. Luego, entonces, las autoridades paganas como el padre ordenaron un nuevo castigo corporal a fin de obligarla a que abjurase del cristianismo y volviese a la religión de sus mayores y su pueblo.

Llegado el momento de cumplir esta nueva sentencia, los encargados de llevar a cabo el castigo, al ver la belleza esplendorosa de aquella mujer joven que les parecía más bien una figura celestial que un ser humano, no descargaban los golpes sobre la sentenciada con toda la fuerza que la justicia requería, sino que más bien fingían los azotes sustrayéndolas de la verdadera realidad.

El padre advirtió prontamente que su hija no era castigada conforme al espíritu de la sentencia, e increpando duramente a los ejecutores con la espada en alto, se abalanzó sobre su hija, que procuraba huir de la acción; pero al fin su padre, blandiendo la espada, acertó descargar tan fuerte golpe sobre ella que de un tajo le cercenó el cuello.

Después de consumado este hecho, tanto el padre como los ejecutores de la justicia fueron fulminados por un potente rayo desprendido de las nubes que se arremolinaban en lo alto del cielo. Desde entonces se tuvo a Santa Bárbara entre las cristianas como abogada contra las descargas eléctricas y atmosféricas. Y siempre que el relámpago y el trueno rasgan el espacio y el silencio del cielo, se invoca a Santa Bárbara”.

El crisol de nuestra identidad nacional pujó para perpetuarse, entre el catequismo católico español, y aquellos seres amantes de la naturaleza. Muchas son las formas de rendirle homenaje: artículos, poemas, canciones le tributan. Mujeres cubanas han recibido el nombre de Santa Bárbara por haber nacido ese día.

La legalización del 4 de diciembre como su festividad, en Cuba tardó años en sucederse, a pesar de que forma convencional se venía realizando. Es interesante señalar a Güines, municipio de la actual provincia de Mayabeque, como territorio con gran advenimiento a Santa Bárbara-Changó.

Veamos una de las canciones reflejo de gran cubanía e interpretada por dos de los más altos representantes culturales, los cantantes de música campesina Celina y Reutilio, a quienes se debe su composición y cuya letra nos dice:

Santa Bárbara bendita, para ti surge mi lira (bis)
Y con emoción se inspira, ante tu imagen bonita
Que viva changó, Que viva changó
Que viva changó Señores
Con voluntad infinita, arranco del corazón
la melodiosa expresión, pidiendo que desde el cielo
nos envíes tu consuelo ,y tu santa bendición
Que viva changó Que viva changó
Que viva changó Señores

Virgen venerada y pura, Santa Bárbara bendita (bis)
Nuestra oración favorita, llevamos hasta tu altura
Que viva changó Que viva changó
Que viva changó Señores

Con alegría y ternura, quiero llevar mi trovada
Allá en tu mansión sagrada, donde lo bueno ilumina
junto a tu copa divina, y tu santísima espada
Que viva changó Que viva changó
Que viva changó Señores

GUITARRA

En nombre de mi nación, Santa Bárbara te pido (bis)
Que riegues con tu fluido, tú sagrada bendición
Que viva changó Que viva changó
Que viva changó Señores

Yo también de corazón, te daré mi murmurio
Con orgullo y poderío, hare que tu nombre suba
Y en el nombre de mi Cuba, este saludo te envío
Que viva changó Que viva changó
Que viva changó Señores

Notas

En el archipiélago norafricano, la abogada contra las descargas electroatmosféricas ocupaba un lugar prominente, e incluso, hay una localidad homónima.

Los hispanos insulares introdujeron en Cuba el culto a la Virgen de la Candelaria, y en general, eran más propensos a adorar divinidades femeninas, en contraposición con sus compatriotas continentales, proclives, al parecer, al patronato de los santos viriles, como demuestran los nombres con que fueron bautizadas las primigenias villas en la impronta nacional del Siglo XVI cubano.

El término "santería" fue utilizado por los españoles de forma despectiva para burlarse de la aparente devoción excesiva que mostraban los seguidores a los santos en detrimento de Dios. Los amos cristianos no permitían que sus esclavos practicasen sus diversas creencias animistas de África occidental. Los esclavos encontraron una forma de burlar esta prohibición, y concluyeron que los santos cristianos no eran más que manifestaciones de sus dioses. Los amos pensaron que sus esclavos se habían convertido en buenos cristianos y estaban rezando a los santos, cuando en realidad estaban siguiendo sus creencias. La santería fue practicada por los antiguos esclavos negros y sus descendientes en Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela, Brasil, Colombia y lugares con gran población hispana: en Estados Unidos de América (Florida, Nueva York, San Francisco, Nueva Orleans, Los Ángeles, Miami y San Diego).

Actualmente la religión cuenta con presencia también en España, especialmente en Canarias, por su estrecha relación con Cuba, y también en México, Holanda, Alemania, Inglaterra, Francia y otros países en los cuales hay un número considerable de inmigrantes cubanos.

La tribu yoruba habita en Nigeria, en las orillas del río Níger. Tuvo dominio sobre varios "reinos", entre los cuales el más importante fue Benín. En rigor, y desde el siglo IX, los yorubas se organizaron en ciudades-estado, pero su poder se debilitó en el siglo XVIII por una serie de guerras con las tribus vecinas y la colonización blanca. De este pueblo provinieron mayoritariamente los esclavos que fueron llevados a Cuba en los siglos que marcaron el estigma de la esclavitud africana.

Atributos de Shangó

Orisha mayor. Dios del trueno y del rayo, del fuego, de la guerra, de la danza, de toda la música y de la belleza masculina. Abogado de los guerreros y patrón de las tempestades. Es un buen orisha adorado, temido y deseado por todos

También se escribe Changó, como Shangó.

Celina González Zamora (1928), destacada intérprete de música campesina cubana. Su voz internacionalizó canciones como A Santa Bárbara y Yo soy el punto cubano. Premio Nacional de Música 2002.

Celina González nació en el asentamiento de La Luisa, cercano a Jovellanos, en la provincia de Matanzas, el 16 de marzo de 1928. De padres campesinos, desde niña se relacionó con la música, puesto que sus padres y sus hermanos solían cantar en las fiestas familiares. De esta manera, a partir de la tradición hogareña, Celina aprendió la base melódica y rítmica del canto guajiro.

Su familia se trasladó a Santiago de Cuba, cuando todavía era niña. Celina sentía una gran atracción por el punto cubano, así que durante esta etapa comenzó a improvisar décimas y cuartetas. Siendo aún una adolescente, conoció a Reutilio Domínguez, a quien unió su vida sentimental y de quien fuera pareja profesional por varias décadas.

Junto a Reutilio -compositor, guitarrista y cantante- formó un dúo que pronto se volvió conocido en Santiago de Cuba. En 1947, el dúo Celina y Reutilio hizo su debut en la radio, en la emisora Cadena Oriental de Radio de Santiago. La pareja combinaba la voz de la cantante, con su timbre característico, a la habilidad de Reutilio como guitarrista, que era capaz de tocar al mismo tiempo tonos agudos y bajos.

Fueron descubiertos por Ñico Saquito cuando actuaban en el programa Atalaya Campesina, de la emisora santiaguera. De Ñico, según Celina, aprendieron a dominar los ritmos populares y a profundizar en el son y la guaracha. En 1948, el músico los introdujo en La Habana, en la emisora regional Radio Cadena Suaritos.

El dúo se presentó con la guaracha A Santa Bárbara, conocida también, popularmente, como Qué viva Changó, que resultó exitosa rápidamente. En la canción unían a la música del punto guajiro, el sincretismo de las religiones de origen hispano y africano, tal como se practica habitualmente en Cuba. Según palabras de Celina, el tema había nacido de un evento extraordinario, pues la Virgen, en una aparición, le había asegurado el triunfo artístico si ella le dedicaba un canto de alabanza. Durante sus presentaciones en esta emisora habanera, contaron, además, con el bongosero Marcelo González, apodado El Blanco, lo cual agregó cuerpo a su música.

A su experiencia vital, que les permitía hacer una música de inspiración popular, unieron las lecturas de poetas como Nicolás Guillén, Raúl Ferrer, Jesús Orta Ruiz El Indio Naborí, Adolfo Martí, lo que les ayudó a ampliar su repertorio cultural para la improvisación y la composición. Su música resultaba una combinación del más auténtico cantar del sarao campesino con la música y los temas de la poesía de la época.

Luego de su éxito, Celina y Reutilio obtuvieron un contrato en la radiodifusora de alcance nacional, RHC Cadena Azul, donde grabaron números que fueron muy populares. El público recibía con agrado la combinación de décimas y cuartetas típicas de la música campesina con los temas dedicados a la religiosidad popular, donde se hacía resaltar el panteón de deidades de origen africano, en su fusión con los santos católicos. Celina había heredado de su madre la devoción religiosa y en su voz se sentía la celebración sincera. Títulos como "A la reina del mar", "El hijo de Eleguá", "A la Caridad del Cobre", fueron parte de su repertorio.

Durante la década de 1950 el dúo ganó prestigio, popularidad y se internacionalizaron sus temas. Aparecieron en los filmes cubanos Rincón criollo (1950) y Bella la salvaje (1953), ambos de Raúl Medina. Viajaron a New York y se presentaron en el Teatro Puerto Rico, junto al famoso Benny Moré. Aparecieron en programas de la televisión cubana, y actuaron en los grandes cabarets de La Habana, entre ellos, el afamado Tropicana. En esta década compartieron escenario con Ramón Veloz, Coralia Fernández, Raúl y Radeunda Lima, y sus canciones se popularizaron en Colombia, Venezuela y República Dominicana. Aunque Reutilio falleció en 1971, el dúo se separó en 1964. A partir de ese año y hasta 1980, Celina continuó su carrera como solista. No decayó su popularidad ni su presencia en los medios, lo cual contribuyó a que fuera considerada una leyenda de la música guajira. Se hizo acompañar por los conjuntos típicos Campo Alegre, Los Montunos, Los Pinares, y se presentó con éxito en cabarets, teatros, radio y televisión. Su presencia, no solo en programas de música campesina, sino en escenarios de diverso tipo, perpetuó en ella la imagen de la cantora popular guajira.

A partir de 1980 comenzó otra etapa en la carrera de Celina González, pues se unió con su hijo Lázaro Reutilio, para renovar el dúo que otrora fuera la fuente de su reconocimiento. Era esta una nueva alineación de voces, madre e hijo, que se proponía ofrecer una versión actualizada del dúo Celina y Reutilio. Trabajaron con el elenco musical del programa de la televisión "Palmas y Cañas", dedicado a la música campesina, adecuados al formato de conjunto moderno para música guajira y son montuno.

En 1984 viajaron a Bogotá, Colombia y a la Feria de Cali. Actuaron en el Estadio Pascual Guerrero y desde entonces creció su popularidad en el país latinoamericano. Las ciudades de Cali, Palmira, Bogotá, Popayán, Pereira, Manizales, Cartagena, Barranquilla, Montería, recibieron a Celina y Reutilio durante varios años sucesivos.

En esta nueva etapa, se presentaron con éxito en escenarios europeos. En el Reino Unido la cantante es conocida como "Queen of Cuban Country Music" y su música ha sido escuchada en Suecia, Francia y Grecia. En su repertorio incluyeron no solo canciones del legendario dúo, sino también temas de Matamoros, Ñico Saquito, Carlos Puebla, Los Compadres.

En su vasta carrera musical, Celina González incorporó canciones de la Nueva Trova, particularmente de Silvio Rodríguez y grabó con los grupos Manguaré y Adalberto Álvarez y su son. En 1999, con su hijo, grabó el disco 50 años como una reina, nominado en el 2001 al Grammy Latino, y Premio en el Cubadisco de ese mismo año.

El estilo de Celina González, dado por su natural gracia, la fuerza en la interpretación y su apego a las raíces campesinas, ha influido en intérpretes cubanas y de otras latitudes. El timbre de su voz es un sello que la identifica e identifica a la música campesina cubana. Es por esto que en la Isla se le llama la Reina del punto guajiro.

Entre sus reconocimientos se cuenta la medalla Picasso de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Premio Nacional de Música.

La escritora Mireya Reyes Fanjul sacó a la luz una investigación de nueve años sobre la vida de Celina González, en el libro "Celina González, una historia de amor", editado por Letras Cubanas en 2011. En este trabajo se narra la unión amorosa y profesional de Celina con Reutilio Domínguez, así como su dedicación a la carrera de intérprete y a la tradición musical cubana.

Bibliografía:
Ecured. diccionario enciclopédico digital de Cuba
Orischas.com
Música.com.
http://www.ecured.cu/index.php/Celina_González
http://www.lajiribilla.cu/2010/n47305/47315.html


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