miércoles, 6 de febrero de 2013

Plástica: La Decapitación de Holofernes


El Ave Fénix

El título completo del cuadro es Judith decapitando a Holofornes y no me negarán ustedes que posee una estremecedora y brutal belleza. El realismo con el que se representa la escena, la sangre manando y manchando las blancas sábanas, la cara de agonía y el terror en los ojos de Holofernes y sobre todo, la determinación y frialdad que se aprecia en el rostro de Judith mientras lo degüella consigue impresionar desde el primer vistazo al más rudo espectador.



Pues si además de todo esto que salta a la vista, les cuento que el cuadro lo pintó una mujer y que es ella la que está degollando tan lindamente a Holofernes, entonces ya resulta casi imposible reprimir un escalofrío.

Ella se llama Artemisia Gentileschi (1593-1654) y fue una pintora barroca nacida en Italia y seguidora deCaravaggio que gozó de gran fama y reconocimiento.

En el cuadro se cuenta la historia de Judith y Holofernes. De cuando Holofernes, general Asirio a las órdenes de Nabuconodosor, sitió la ciudad de Betulia con intención de arrasarla. Entonces Judith, una guapa viuda judía, se acercó con su leal criada hasta el campamento de Holofernes para ofrecerse al general. De lo que pasó luego ya se hacen ustedes una idea viendo el cuadro.

Finalmente Judith volvió a Betulia con la cabeza de Holofernes en un cesto y la ciudad fue salvada.



Judith vuelve con la cabeza de Holofernes. Cuadro también de Artemisia

La historia de Judith y Holofernes fue un tema muy recurrente entre muchos pintores de esa época y hasta el mismo Caravaggio hizo su propia versión.

Artemisia. Hija de pintor, rápidamente su padre se dio cuenta de su gran capacidad artística y ante la imposibilidad, por ser mujer, de darle una educación académica normal decidió contratar un tutor personal llamado Agostino Tassi. En 1612 Tassi violó a Artemisia y aunque Tassi, que estaba casado, prometió casarse con ella para salvar su reputación, terminó rompiendo su promesa por lo que Artemisia lo denunció ante el tribunal papal donde fue juzgado.

De este juicio se conserva una amplia documentación y gracias a ella sabemos que Artemisia fue sometida a un vergonzoso examen ginecológico y torturada para saber si su denuncia era cierta (se mantenía que si una persona decía lo mismo con tortura que sin ella, pues tenía que estar diciendo la verdad).



Un rompe-dedos como el de la foto fue lo que se empleó para torturar a Artemisia. Un tormento especialmente doloroso para un pintor

También se conservan los duros testimonios de Artemisia donde cuenta con toda clase de detalles lo sucedido.

En el juicio comenzaron a salir muchas cosas a la luz y resultó que el tal Tassi era un elemento de mucho cuidado. Se supo que tenía un plan para matar a su mujer verdadera, que se había acostado con su cuñada y que tenía previsto robar un centenar de obras al padre de Artemisia. Un cielo de hombre vamos… A pesar de todo, finalmente sólo le cayó un año de prisión y el exilio de los estados pontificios.

Después de saber todo esto, ya se pueden imaginar ustedes de dónde sacó Artemisia la inspiración para su cuadro. El que pierde la cabeza representa a Tassí y Judith, con esa escalofriante cara de satisfacción en su rostro mientras le rebana el gaznate, era la propia Artemisia.

La obra tuvo un gran éxito y gustó mucho, tanto gustó que un adinerado personaje le encargaría una copia. La segunda obra es muy parecida a la primera aunque pueden verse algunas variaciones como el color de los vestidos y la perspectiva.



Aunque hay un pequeño detalle que difiere con el otro y que llama poderosamente la atención… ¿Se dan cuenta cuál es?



Efectivamente, las salpicaduras de sangre. Pero estas salpicaduras no fueron pintadas de cualquier manera y también tienen su historia.

Al parecer, Artemisia conocía a Galileo quien andaba por aquel entonces liado con estudios de balística y trayectorias. Este es uno de esos estudios realizado por Galileo.



¿Ven el parecido?



Así que, como pueden ver, esas salpicaduras no eran para nada caprichosas y estaban pintadas con toda la intención y bajo los más rigurosos estudios científicos de la época. Se cree incluso que Galileo en persona orientó a Artemisia para realizarlo.


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