miércoles, 27 de marzo de 2013

1976-24 de Marzo-2013: Recuerdo de una infamia

Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Hoy mi tierra revive el luto que se iniciara una noche de esas en las que el espanto se convirtiera en amo y señor de la vida y de la muerte.

Cuando Argentina, otra vez, llorara lágrimas de sangre y desgarres de dolor que no pueden ni deben olvidarse.

Estas fechas, absurdamente también proclives a despertar discrepancias tendientes a causar más divisiones beneficiosas para los enemigos de los pueblos, nos encuentra a todos y a todas repitiendo una consigna histórica: Nunca Más.



Hoy nos toca recordar, 37 años después de la masacre que no se pudo detener justamente por la mirada complaciente de muchos sectores del campo popular dirigida hacia otros lugares y que supo, como tantas veces, golpear las puertas de los cuarteles llamando al “orden” en momentos de desmadre provocado desde el Estado.

Fue entonces cuando se confundió todo. El Terrorismo de Estado pergeñado como golpe brutal contra la rebeldía que se atrevía a reclamar paz con justicia social para todo el pueblo, se frotaba las manos, mientras algunos sectores hablaban de los “generales democráticos” que habrían de ser la panacea que nos “salvaría del terrorismo popular”.

Y esa “panacea” se hizo presente a sangre y fuego gracias a la mirada superficial y cómplice de quienes carecían de la capacidad de visibilizar lo que vendría, que de tan a la vista que estaba, resultaba obsceno.

Se hizo presente a fuerza de desaparición, de robo de bebés, de aborto de futuro donde cupiéramos todos y todas.

Este 24 de Marzo donde se reedita la corta pero consistente frase que exige NUNCA MAS, no sea solo una idea formal dicha en un momento, ni para quedar bien con nadie.

¡Que nazca y se revuelva en las tripas!

Todos juntos y juntas vomitando un NUNCA MÁS sincero sobre los rostros criminales.

¡JUICIO y CASTIGO A LOS CULPABLES! Porque los hay.

¡CARCEL COMUN PARA LOS GENOCIDAS! Que no están todos ahí.

¡Que no se permita la negativa a declarar de los cómplices de aquel espanto, estén en el lugar en el que estén hoy ubicados!

¡Porque no debemos ni podemos olvidar ni perdonar cuando fue tanto el dolor!
Porque cuando me hablan de “reconciliación y perdón” me pregunto ¿con quién y a quiénes?

Mientras quienes atrapados en miradas perdidas en horizontes inexistentes proponen subjetivamente echar mantos de olvido que de ninguna manera podrán tapar las huellas de la sangre en las veredas de mi tierra, otros seguimos recordando la historia tal como fue, sin ambages, sin odio pero con memoria.

Hoy mismo no falta la elucubración nefasta de quien desde cárcel vip propone que “vuelvan a armarse y resistir” los asesinos del pueblo.

En medio de fragmentaciones, rupturas, egocentrismos, miradas desde el ombligo, el fascismo dará su próximo golpe si no aprendemos a activar las antenitas del recuerdo. Y esto es algo que no admite dilación ni duda, es lo que debemos considerar impostergable:

Por los 30 mil de ayer
Por los que pudieran venir…
Por los niños sin padres
Por los padres sin niños
Por las abuelas, familiares y amigos de los cuadros masacrados.
Por los sobrevivientes marcados a fuego.
Por los que NO ACEPTAMOS MUERTOS, ni aunque muertos…
Por el silencio inexplicable de los que deberían haber hablado y no lo hicieron y que ahora y de repente se pretenden “buenos”.

JUNTOS, AUNQUE SEA POR HOY… y no es una posición utópica sino una arenga para evitar más lágrimas evitables.

¡NI OLVIDO NI PERDON!
COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS DESAPARECIDOS
¡PRESENTES!

¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!


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