miércoles, 13 de marzo de 2013

Crítica literaria: “Zuckerman encadenado”, de Philip Roth


Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Philip Roth
Zuckerman encadenado
Traducción de Ramón Buenaventura
Galaxia Gutenberg

El retorno de Nathan Zuckerman, alter ego del maestro, se edita con la otra trilogía de Philip Roth Zuckerman encadenado. En este caso se trata de sus tres primeras novelas con Zuckerman de protagonista: La visita al maestro, escrita en 1979, Zuckerman desencadenado, de 1981, y La lección de anatomía, de 1983. Completa el volumen, a modo de epílogo, La orgía de Praga una de las historias más exquisitas de su autor. Es una narración dedicada por Roth a su amigo Milan Kundera. El joven Zuckerman visita a su mentor y se enamora de una mujer que cree identificar con Anna Frank, a la vez que reflexiona sobre temas centrales en la obra de Roth como la identidad, la responsabilidad del escritor y la condición de judío en Estados Unidos. En Zuckerman desencadenado lo encontramos víctima de la fama que le ha proporcionado su novela Carnovskyen una divertida parodia del éxito que fue llevada al cine por Robert Redford.

En La lección de anatomía, Zuckerman es ya un hombre de mediana edad postrado por una rara enfermedad que nadie sabe diagnosticar y sin poder escribir, lo que le deja tiempo para echar una mirada atrás y revivir entre la ansiedad y la nostalgia sus fracasos matrimoniales o las difíciles relaciones con quienes le rodean En La orgía de Praga Zuckerman viaja a la Praga ocupada por los soviéticos en busca del manuscrito inédito de un escritor judío. Los seres humanos tenemos tendencia a intentar cambiar ese enigma entre extraño y misterioso que se conoce por destino. Para ello disponemos de un ejercicio mental conocido como ansiedad y ensueño, que nos impulsa desde muy diversos observatorios buscando evasión donde nos tiene situados la realidad y las propias circunstancias en las que vivimos. Entonces llevamos la vida a riesgos imprevisibles para conformar o contentar nuestra propia existencia.

Toda su obra es autobiográfica, en la que se repite las más diversas historias, realidades y leyendas, obsesión andenes por los que desfilan sus personajes. La experiencia literaria muy personal con la que mostrar algo así como doble ficción en la que se suma vida y literatura. Y así el lector puede cognocer mejor la personalidad íntima paralela a la cotidiana. Creo que es la conclusión, que se debe sacar de su lectura. Sombra doble de sí mismo, en un severo ataque a la propia capacidad de escritor crítico como propio biógrafo, contraste dentro de una “narración extraordinaria e implacablemente coherente” con la propia realidad de tan inmenso autor. Gran retrato entre lo real e imaginario de una vida entregada con apasionado compromiso social e intelectual y la pugna creativa y escrupulosa de lucha interminable por alcanzar ese nivel de dignidad y calidad que él mismo se ha impuesto como creador literario.

Pero en sus bien expresados mundos, surge de improviso algo inesperado. Una angina de pecho amenaza la vida del dentista según nos narra el hermano. Su corazón debe de palpitar pasivamente, por lo que se ve obligado a una medicación que le permite seguir viviendo a cambio de la merma potencial de su sexualidad. En pocas palabras, ha dejado de ser un hombre viril de tal forma que las relaciones sexuales con sus interesantes amantes se hacen imposibles. Es entonces cuando las diferencias de ser judío en Norteamérica se enfrentan con la de judío de Palestina. La comodidad económica y la especulación intelectual frente a quienes arriesgan en una guerra tiránica de un territorio, la vida y el poder usurpador en la “Tierra prometida”.

Dos culturas y formas de interpretar la existencia partiendo del árbol viejo de un pueblo entre la creencia fanática en muchos términos y el escepticismo, incluso cínico, de quien se siente judío pero al margen de toda creencia religiosa y todo amago de imperialismo. Una dicotomía entre creyente y no creyente, desencanto y encanto, ambos razonamientos con el estigma de la tragedia del pasado europeo doloroso fruto de la Segunda Guerra Mundial, los campos de exterminios, la diáspora. Una vez más el pueblo errante que busca su razón de ser desde su propio fatalismo con ese humor tan suyo capaz de burlarse de sí mismo, dejando ver que tras él se puede ocultar la angustia de un pueblo que se considera poseedor de un bagaje cultural superior. Todos los judíos pueden odiarse los unos a los otros, pero siempre cerrarán filas a la hora de una defensa en honor de su propia historia. En el fondo subyace la cultura bíblica tanto para creyentes como para incrédulos.”El desencanto también es una forma de preocuparse por el país”.

Conseguir buena y embriagadora literatura con un tema aparentemente trivial y cotidiano, sólo lo puede elevarla a primera categoría literaria un maestro como Roth. Precisamente por esto en novela es fácil encontrar la huella de su personalidad, envuelta de finísimo humor, que no puede faltar como principio insobornable el insaciable espíritu crítico de Roth uniendo ficción y realidad. El desafío que se desarrolla no es sólo los achaques propios de los años, ni la fantasía erótica del viejo escritor. Es la vivencia de un maestro de la narrativa cuya capacidad creadora se acrecienta con la madurez de espalda a la influencia negativa de los años. Que en este caso suma beneficio y experiencia de un clásico vivo.


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