jueves, 21 de marzo de 2013

Dioses, diablos y fieras


Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Tres sustantivos comunes utiliza la past presidenta del diario El Peruano y el Instituto de Radio y RV del Perú, María Pilar Tello, al ofrecer un examen en profundidad del periodismo y los medios de comunicación bajo sus actuales prácticas y modalidades.

La autora, doctora en Derecho y Ciencias Políticas por la universidad mayor de San Marcos y la francesa Grenoble, en esta investigación de 400 pp y una amplia bibliografía, remarca que el mercado subordina a los medios a la implacable venta y la audiencia, pero al mismo tiempo es la libertad de prensa el mejor sustento para construir la democracia más allá de la connotación política.

La revolución tecnológica del siglo XXI en materia de comunicación abre las fronteras para la divulgación de ideas. Sin embargo, amplios sectores de la población, por falta de dinero y oportunidades, no tienen acceso igualitario al conocimiento de la verdad.

Los medios tradicionales continúan vigentes, crecen en lectoría y teleaudiencia. Por ahora se han convertido en el único referente para los pueblos donde la educación aún no ofrece calidad.

Toda empresa defiende sus intereses. La televisión por cable, los teléfonos celulares, están articulados a grandes corporaciones. Las redes sociales y los blogs movilizan conciencias pero no logran mantener por mucho tiempo los objetivos que se plantean.

Las experiencias del sistema público jurídico de la Europa moderna, en estos tiempos de crisis, inducen a fortalecer los medios de propiedad del Estado, mediante directorios con mayor autonomía e independientes del régimen de turno. Tarea difícil por cierto en países adolescentes.

María Pilar Tello, comparte juicios de valor con prestigiados investigadores, y destaca, por ejemplo, la evolución de la prensa española a partir del último cuarto del siglo XX, cerrando un largo periodo histórico iniciado en 1492:

El uruguayo Del Rey Morató y el inglés Gerald Martin, advierten que el cambio de cultura política de España se vio acompañado por revistas como Cambio16, y Diario16 (su ultima edición fue en 1993) y El País que propiciaron una nueva comunicación abierta, “encandilada por la transformación que rompía con el pasado y apostaba por la tolerancia, por el pluralismo para el desafío del futuro y por la modernidad”. Cambio16 se extendió a América Latina en los noventa encontrando tierra fértil en Colombia con el liderazgo de Gabriel García Márquez y familia. Pero en Perú y Chile, chocó con la intolerancia.

La revolución tecnológica pronostica que solo los medios democráticos podrán tener larga vida. Será imposible que persistan por mucho tiempo aquellos modelos como la TV del escándalo que alienta Berlusconi o el emporio Murdock.

A manera de conclusión, resulta interesante la idea de lograr “automediatizarse”, es decir un modo de producción sin intermediarios, de compartir mensajes abiertos a los activistas e ideólogos para afrontar el proceso de desintermediación comunicativa. “Internet es una esperanza de mayor transparencia que recuperará la confianza en los periodistas y los políticos, ahora intermediarios denostados”.

Las radios comunitarias de las pequeñas aldeas, los periódicos locales y regionales, constituyen referentes de libertad y fiscalizadores de las instituciones.

Entendemos que el presente y futuro va más allá de la revolución tecnológica de la comunicación, porque el periodismo tiene que ver con la ciudadanía, con el derecho a la verdad. El Fondo Editorial del Congreso, al publicar esta obra de MPT, reconoce la necesidad de un mayor dinamismo en esta línea editorial.


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