miércoles, 13 de marzo de 2013

Doble rebeldía de la homosexualidad contra natura y contra la sociedad


Marcos Winocur (Desde México. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Contra Natura se levanta el gay porque vino empaquetado junto a los demás seres vivos. Y el gay no lo acepta, rechaza que la unión de un hombre y una mujer formen la pareja que asegura la continuidad de la especie humana y, como premio, cada uno, si hace las cosas bien, tiene derecho a una cuota de placer. La pareja homosexual, en cambio, es estéril, lo cual ofende a la señora Natura. No tendrán hijos, en ustedes se detiene la evolución, dice. Y ordena a la sociedad: mantén al gay en el clóset, condenándolo incluso judicialmente como ocurrió con el célebre escritor Oscar Wilde que fue a parar a la cárcel. Así, el homosexual se ve obligado a una doble rebeldía si quiere ser dueño de una identidad: contra Natura y contra la sociedad.

Y el gay en nombre de la libertad acabó por ganarse un lugar en la política, pesando sus votos en las elecciones. Clinton fue ungido Presidente de EU con un programa que contemplaba una nueva relación entre el gay y el ejército. Es un ejemplo elocuente. Por lo demás, esto tiene lugar en un mundo convulsionado en medio de revoluciones, guerras civiles, golpes de estado, hambrunas, genocidios, armas de destrucción masiva, y no prosigo la lista, donde una revolución científico-técnica como nunca antes vista ha sido puesta al servicio del más fuerte. El tema no podía estar ausente de las discusiones y entonces se habla de preferencias sexuales, de si se nace o se hace homosexual, el gay reclamando su derecho a disponer libremente del cuerpo y salir del closet, es una rebeldía más… con peso electoral.

La homosexualidad deja el clóset y emprende vuelo. Un último episodio lo acaba de protagonizar Mauricio Clark, astro de la tele americana, “confesándose” ante las cámaras: soy gay y adicto a las drogas. Dicho así, colocadas ambas cosas en el mismo plano, se prestan a la confusión. La homosexualidad responde a más de un factor: a una elección, afirma la opinión predominante, a una herencia biológica sostienen otros, a la influencia del medio, a una rebeldía contra la sociedad, contra la naturaleza, contra los padres, lo que se quiera menos llevar el signo destructivo que caracteriza a la droga y cuyo consumo acorta los años de vida, y en esto incluyo al alcohol y al tabaco. La droga es una enfermedad adictiva, una vez que le das lugar no te suelta. Naturalmente, hay curas y organismos médicos dedicados a la enfermedad, en EU catorce estados y Washington, la mariguana ha sido despenalizada, con distintos grados de permisibilidad. Pero igual emprendes una batalla que te hará arrepentirte una y mil veces haber caído en la droga, así sea “para una probadita, nada más”. Insisto, no se trata de generalizar, un abismo separa a la droga con aplicación medicinal de los asesinatos en serie, uno de los más aberrantes se ha consumado en una escuela primaria de Estados Unidos dejando el saldo de veinte escolares asesinados más el criminal que se suicida.

Una hipótesis cabe. El asesino en serie guarda desde tiempo atrás la intensión de suicidarse pero no logra consumarlo, retrocede antes de apretar el gatillo. Debe crearse una situación que no admita volverse atrás, donde nada es peor a sobrevivir recibiendo la repulsa del mundo entero, que lo escupe. Entre esta situación y el suicidio no cabe otra alternativa. Por fin se arma de valor y ya sin dudas y sin miedos llama a la muerte sobre sí.

Ésta es una historia muy triste y lo que aquí digo es sólo una parcial aproximación.


Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.