miércoles, 27 de marzo de 2013

La ruta de Orellana

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

¿Como aprovechar la amazonia para el desarrollo del país con el menor deterioro de los recursos no renovables? ¿Cuáles son las nuevas estrategias que actualmente se vale el capital transnacional? ¿Quiénes son los más afectados por las transnacionales?

Son tres preguntas generales planteadas a Magin Barcia sobre la ruta de Francisco de Orellana. Sus respuestas demandan muchas páginas y años de estudio. Su reciente novela Oro Verde, lleva este título porque aún existe un maravilloso y encantador lugar donde el visitante tiene la posibilidad de convivir con la naturaleza. En un esfuerzo de síntesis, nos habla de esta parte del mundo, convertida en el siglo XXI en la zona más preciada del planeta, eje de la globalización Sur-Sur.



Para el autor, petróleo y oro son los recursos más preciados de este universo. En los últimos años se aplica “tecnología moderna”, vacunas al personal, se evita contacto con los pobladores nativos, pero al final existe un fuerte impacto en las comunidades nativas, que pierden su identidad, abandonan sus costumbres ancestrales y se vuelven dependientes de las transnacionales. El problema se agudiza cuando las petroleras se marchan del lugar. El oro contamina el agua y los separadores químicos que reemplazan al mercurio no son suficientes para eliminar el impacto negativo.

Plantea que en lugar de hablar solo de la extracción de petróleo para la generación de energía, se puede utilizar paneles solares y la fuerza del caudal de los ríos. Esta tecnología se aplica en muchos pueblos del Brasil, tratando de reducir la erosión de suelos.

Para frenar la deforestación del bosque será necesario enseñar métodos naturales de abono. Al no disponer de recursos económicos, el campesino para habilitar una hectárea de terreno en el bosque primario, dedica un supremo esfuerzo junto con su familia. La ganadería requiere de buenos pastos y suelos. Aunque el ganado cebú es bastante resistente, la inundación del suelo es factor limitante para la multiplicación de la especie.

La biodiversidad está amenazada por la extracción intensiva de las plantas ornamentales y medicinales, la caza de especies silvestres, en tanto la pesca pasa por severas formas extractivas de alevines o adultos para el comercio de peces tropicales.

Más alternativas. Propiciar viveros de especies de gran valor comercial en vías de extinción. Reforestación y siembra de especies nativas, cuyos frutos - ápice, hojas, látex y corteza, en otros – son de alto valor. Zoocriaderos para frenar la caza y piscigranjas. Factorías e ingenios múltiples de transformación como reaserraderos y factorías de múltiple uso.

El progreso y acumulación de riqueza está relacionada con las concesiones forestales, monocultivos y bonos de carbono: co2, venta de oxígeno. Sería de primordial importancia investigar las irregularidades en las concesiones forestales. En la Amazonía todavía quedan cientos de comunidades indígenas por reconocer y titular. La palma aceitera está asociada a la deforestación y han aparecido traficantes de tierras al interior y en los márgenes del monocultivo.

Varios países se comprometieron a reducir el envío al aire (atmósfera) de varios gases contaminantes, entre ellos el CO2. El dinero que ofrecen es mínimo porque se queda entre intermediarios y dueños del negocio. Hay que levantar sospechas sobre las ONGs ambientales radicales.

El autor de las novelas Oro Verde y Amazonas, Maguin Barcia (30/09/54), es un experto en petróleo, trabajó 10 años en Petroperú. Nació en la barcaza-hospital de la compañía Texaco, en la confluencia del Nahuapa y Tigre, en un extenso terreno de propiedad de su abuelo materno Magín Boria Solé, catalán llegado a América en las postrimerías del boom del caucho. Fue miembro de la Legión Extranjera Francesa, que había luchado en el Congo Belga. El nieto revela que el abuelo dejó esa actividad porque en su hogar se rebelaron contra el abuso a los aborígenes. El otro guerrero veterano fue su padrino HiroOkuyama, un oficial japonés que también se vino a América.


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