miércoles, 27 de marzo de 2013

Sobre la cultura negra


Antonio José Guevara y Brunilde I. Palacios Rivas (Desde Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Si la cultura negra no se desprende su geografía ancestral original, no se hubiera convertido en sujeto creador de una cultura distinta a la africana, europea, indígena y criolla

Pensamos que se debe valorar el esfuerzo hecho dentro de un espacio que nos llama a la reflexión constructiva, como a la producción de hechos que conlleven a visibilizar ese proceso que implicó el negocio negrero, donde hay que vanagloriar la inteligencia de esos seres que debieron ser tratado por su capacidades y potencialidades y no por sus aspectos fenotípicos y genotípicos, los cuales fueron tratados como inhumanos o Piezas de India, en donde solamente se valoró sus aspectos físicos (donde la mayor carga la llevó la mujer negra). Pero quisiéramos enarbolar el aporte a la diversidad venezolana hecho por la cultura negra, donde la reflexión se ha convertido en la herramienta epistémica que permita desentrañar la misma reflexión y los hechos histórica para llegar a consenso que nos permitan entender al humano como creador de cultura, en el que se pudo echar a un lado el trato impío y inhumano recibido (tanto por los africanos, como por los europeos) y en el que no se ha comprendido la importancia que tiene la inteligencia humana para adaptarse a otros medios para crear una geografía espacial diferente (denominada como cultura negra) que se va a caracterizar por poseer rasgos que la identifican como propia de ese proceso que se vivió en los nuevos estados nación que se estaban creando y que la hacen determinarse como diferente a la africana, indígena, criolla y europea, en el que sin la participación de los negros y los indígenas no se fuera hecho visible en el proceso que implicó nuestra independencia y este país jamás hubieran alcanzado el grado de desarrollo que actualmente tiene. Por ello, venimos sosteniendo desde hace mucho tiempo que el término "afro-descendiente", es intrascendente y anti-histórico que irrumpe en contra de las fuentes que sirvieron para crear la República (1811),en un momento en que la Revolución Bolivariana está propiciando un nuevo sistema de participación centrado en la cohesión y corresponsabilidad que incluye el relanzamiento de nuevos paradigmas que vienen a favorecer una generación de alternativas que están auspiciando un sistema que implican una serie de procesos con el propósito que transfieran su efectividad dentro del contexto local y para ello se hace necesario adecuarlos dentro de una serie de principios y valores consustanciados con el proceso histórico que estamos viviendo, en donde la participación debe conllevar a la cimentación de una visión compartida que genere un pensamiento holístico en función de concebir un ciudadano que tenga una capacidad de comunicación que posea un esquema conceptual actualizado y socializado, con el propósito de que se pueda discernir en cuando al uso agudo de herramientas que confieran su formación particular, lo cual implicaría compartir una imagen de futuro que permita el desarrollo de la energía generativa de lo humano, con la finalidad de afirmar la nacionalidad venezolana y reconstruir un país más justo y ético que tome en cuenta la importancia que tienen los principios y valores para el desenvolvimiento de sus potencialidades, la imaginación productivas, la sensibilidad de percepción y la comprensión del espíritu (por ello... la lucha por su memoria no se puede separar de su nueva geografía espacial, ya que existió la necesidad de crear una nueva que viene a reafirmar el que la cultura negra no es producto de lo africano, sino del proceso que implicó el desarraigo, la esclavitud y la conformación de las nuevas repúblicas que se libraban de la imposición europeas.

Quienes nos hemos convertido en gestores de esta controversia, no podemos dejar de pensar y obviar, el papel jugado por las culturas africanas, las cuales se dedicaron al oficio de cazar y vender a sus congéneres a los europeos por objetos que no tenían valor alguno, en el que se quedaban seducidos ante el mefítico aroma en descomposición que emergía y de otros perfumes que brotaban de tan olientes prendas que intercambiaban, en el que no importó que eran humanos y lo peor del caso, se aspiran invisibilizar tal dinámica histórica representó una experiencia desgarradora que no se puede disfrazar, o desvanecer tan fácilmente, en el que no se puede olvidar su sabor amargo y desolado, porque reconstruir lo anterior a lo ocurrido, implica un ejercicio doloroso que marcaría el carácter definitivo y destructor de tal actividad humana. Por ello, se hace recomendable revisar tal supuesto histórico, en el que nuestros Originarios Históricos que vinieron a conformar la República fueron el producto de este desarraigo, en el que no interesaba si pensaban, sentían y además (…) que eran africanos y es por ello, que la pérdida de sus diferentes idiomas se convirtió en un gesto de irreverencia y en una respuesta que debía garantizar la necesidad de adquirir otra y esto trajo como consecuencia mucho odio, por el acto cruel e inhumano de ser tratados como Pieza de India, donde sólo importaba su venta, lo cual trajo consecuencias de mucha transcendencia, permitiéndoles que se convirtieran en creadores de la Cultura Negra. Cultura que marca un hito en la historia del mundo y fue uno de los fenómenos para que el mundo sintiera cambios profundos a partir del siglo XVIII, en el que se demostró que eran seres humanos que debían ser reconocidos como ciudadanos en las nuevas legislaciones, en donde estaban naciendo los nuevos estados-nación.

En este sentido, no podemos aceptar que hoy no se quiera reconocer nuestra capacidad, como nuestro aporte a la diversidad de la humanidad, sin importar las reminiscencias de ese acto cruel, e inhumano, para hoy sin pena, con el mayor descaro, plantear que somos "Afro- descendientes", no importándoles fragmentar el país, cuando por el contrario, debería existir un rechazo muy marcado por parte de la sociedad venezolana, en contra de esa conducta que solamente contribuye a la preservación de intereses personales y a la imposición de una conducta que niega la naturaleza del otro.

Esto implica que La Cultura Negra se ha sabido levantar, con entereza y mucha fortaleza, a pesar que le ha costado mucho su aceptación dentro de la idiosincrasia venezolana, pero estamos cada día trabajando en función de la igualdad, en pro de nuestro reconocimiento como cultura que hizo un aporte importante a la diversidad venezolana, aunque dentro de los principios que se incorporaron en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, estamos viendo como mucho delicadeza ese reconocimiento expreso en el que se puede notar muy seriamente, que el termino afro-descendiente, no encaja dentro los supuesto jurídicos que allí se establecen para poder ser reconocida como pueblos que poseen una identidad étnica y cultural que los diferencia de los demás, y en el que quedó expresado “…un profundo cambio de perspectiva política y cultural que reoriente la conducción del Estado venezolano, por su carácter multiétnico, pluricultural y multilingüe, en el que se les reconocen ciertas especificidades y, en particular, su organización social, política y económica, sus culturas, usos y costumbres, sus idiomas y religiones, así como el derecho que tienen a mantener y desarrollar su identidad étnica y cultural, cosmovisión, valores y espiritualidad.

Frente a este poderoso cambio paradigmático, el estado venezolano asumió una trascendental responsabilidad al momento de administrar justicia, así como el deber de reconocer en sus decisiones a las partes que se articulan, de la manera más humana, equitativa, justa, equilibrada e imparcial, en el que se debe ser garante de la aplicación suprema y preeminente de la Constitución y este es uno de los problemas jurídicos que se les va a presentar a quienes creen que es fácil que se le reconozca su africanidad, al no contar con una organización social, política y económica, además de una jurisdicción especial que le ha permitido en el tiempo mantener una cultura identificadora que contenga, usos y costumbres, idiomas y religiones, como una identidad étnica, especifidades en sus formas de comunicación que los identifique del resto de la cultura nacional, cosmovisión, valores, espiritualidad y sus lugares sagrados y de culto; así como sus autoridades legitimas requisito fundamental para que el estado pueda reconocer su existencia, además de su soberanía e indivisibilización.

Esto quiere decir, que a pesar que Venezuela se ha convertido en un Estado Social de Derecho y Justicia, la aplicación de la justicia debe de cumplir con estos principios. Es por ello, que el constituyente de 1.999 concibió una actividad jurisdiccional eficaz, confiable y transparente a cargo de administradores de justicia de las diferentes jurisdicciones comprometidos en proteger y garantizar a la persona los derechos sustanciales y las libertades consagradas en la Constitución Política y en la ley, con el objeto de alcanzar la convivencia social y la concordia nacional. Por eso, el reconocimiento de la jurisdicción especial, juega un papel importante para ser reconocidos como pueblos autónomos y como componente esencial del Sistema de Justicia, dando la posibilidad a las autoridades legítimas, en el que se puede notar que quienes se auto-determinan como descendientes de africanos no cuenta con una instancia de justicia originaria, y no se pueden reconocer como cultura autóctona o originaria dentro de un Estado pluricultura, es decir…, no cumplen con este principio jurídico, debido a la forma como se dio el proceso de desarraigo e instauración de la esclavitud en Venezuela, en el que se dieron relaciones de poder distintas en comparación a Colombia, Perú, Cuba, República Dominicana, Haití, etc., y por otro lado, porque el desprendimiento de los idiomas se hizo de manera muy rápida, porque de no ser así, no se fueran convertidos en sujetos creadores de cultura, con una capacidad tan impresionante para aprender, que crearon una cultura distinta a la africana, indígena y distinta a la europea y a la criolla, en donde su núcleo central de sentido no se puede aislar de estas culturas.


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