jueves, 21 de marzo de 2013

Stéphane Hessel, un luchador social irreductible

Ana Patricia Santaella Pahlén (Desde Córdoba, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Recientemente, hemos vivido la pérdida irreparable de un luchador social irreductible, Stéphane Hessel, nació a la par que la Revolución de octubre en 1917. Hijo del escritor y traductor judío, Franz Hessel, y la también pintora y escritora, Helend Hund. Se establecieron en París en 1924, y éste se naturalizaría con nacionalidad francesa en 1937. Fue un militante precoz fuertemente comprometido, se enrolaría en la Resistencia francesa en Londres, contra el nazismo, bajo el mando de Charles de Gaulle, llevando a cabo arriesgadas misiones para la oficina de contraespionaje, Información y acción (BCRA).



En una de estas misiones clandestinas, es detenido y arrestado por la Gestapo, siendo deportado a los campos de concentración de Buchenwald y Dora-Mittelbau. Condenado a muerte, logra zafarse tomando la identidad de un preso fallecido de tifus. Terminada la Guerra, inicia una carrera diplomática contundente interviniendo en incontables conflictos internacionales. Fue embajador de Francia ante la ONU. Tomaría parte en la redacción de la Declaración de los derechos humanos. Pero, quizás lo más interesante sea el haberse distinguido como un impulsor social de hondo calado, influyendo en movimientos sociales que propugnan el fin del bipartidismo PSOE- PP, en el caso de España a través del movimiento inconformista 15 M , llamado también movimiento de los indignad@s, impulsado por la ciudadanía, acampando incluso en las plazas de las principales ciudades españolas, como espacio abierto de discusión, debate y propuestas útiles que abogan por una organización horizontal, transparente y participativa por medio de asambleas populares organizadas.

Volviendo a Hessel, su capacidad de denuncia e indignación abarcaba temas tan dispares como la causa palestina, los inmigrantes sin papeles, la avaricia irrefrenable de los poderes financieros, la degradación provocada del medioambiente, etc. Insta Hessel, a los jóvenes a indignarse, nos recuerda que todo buen ciudadano debe expresar esta indignación por imperar una hegemonía nociva por parte de los mercados, que arrasan y todo lo acaparan.

Su libro ¡Indignaos! Ha sido y es, un alegato que sacude las conciencias e invita a rebelarse contra la indiferencia, usando para ello un medio histórico eficaz, como supieron Martin Luther King, Gandhi, Rigoberta Menchú o Mandela, la insurrección pacífica. “Hay que dotar a la esperanza de confianza, la confianza en la no violencia”. El interés general dice, debe primar sobre el interés particular y el reparto justo de las riquezas, sobre el poder del dinero. La Resistencia propuso “una organización racional de la economía, se creó la Seguridad Social, y en su programa se estipulaba garantizar la subsistencia a la ciudadanía, y procurar una jubilación digna al finalizar los largos años de vida laboral. Persiguieron, instaurar una democracia económica, nacionalizando bancos y empresas de suministros y servicios que repercutiera en la riqueza nacional.

Por eso, nos vuelve a recordar con insistencia, que cojamos el relevo, que persistamos en la indignación sin caer en la claudicación, formando parte activa en la historia que tiende y abraza la justicia, o la reparación. Solía decir Hessel en ocasiones, que en su juventud le influyó la lectura de Sartre, de él, extrajo la enseñanza:”Sois responsables en cuanto individuos”. También Hegel, que acertadamente dedujo de la larga historia de la humanidad, un fin irrenunciable: La libertad.

Bibliografía:
Hessel Stépahne. ¡Indignaos! Prólogo de José Luis Sampedro.Edit. Destino. 2011


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