jueves, 18 de abril de 2013

Cómo funciona la guerra sicológica y la manipulación (Una respetuosa y corta reflexión a mis amigos de las redes sociales y medios alternativos)

Javier Del Valle Monagas Maita (Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Generalmente quien o, quienes tienen carencias y necesidades de destacar en la vida, utilizan diversos métodos para llamar la atención. Una de ellas es recurrir a la ofensa, la mentira, el engaño. Así logran mediante la respuesta inocente de quienes se sienten aludidos y creyendo salvar su reputación o su honor, ser usados para ser instrumento de difusión de la matriz que se prende de lo personal de otro para proyectarse. Para ponerse en el tapete de la noticia o de la proyección mediática. Es una manipulación muy usada por los que estando en debilidad y desventaja de espacio publicitario, se valen de la que otros poseen, para su fin.

Si somos mayoría. Si combatimos un sistema y sus herramientas de proyección e imposición, lo primero que debemos hacer en desaparecer esas herramientas de nuestras luchas. No es lógico ni estratégicamente válido que si se combate una forma de valores éticos y morales, usemos sus términos y personeros para tratar de destruirlos, siendo que al final los actualizamos. Es una contradicción.



Si se combate a un sistema económico, político y social, que se comporta de unas formas específicas, con metodologías muy claras. No es normal que nos apeguemos a esos esquemas para tratar de combatirlo. Mucho menos convalidar sus métodos de dominación y de proyección. Cuando se combate algo, lo primero que se hace es neutralizarlo, sacarlos de la cotidianidad y hundirlo en el olvido. Esa metodología es la que ha aplicado la gran prensa universal del sistema capitalista para hacernos daño y principalmente: CONTROLARNOS.

Cuando nosotros destacamos sus métodos, sus imágenes, sus líderes y sus anti valores. Sin previamente hacer un preámbulo explicativo bien razonado y sin nombrarlos específicamente; si no en lo general que los identifique lo que hacemos es promoverlos, darles publicidad y hacerlos visibles donde quizás no tenían visibilidad o presencia. Veo en la Facebook, (solo por ejemplo) como los que nos decimos revolucionarios llenamos el medio con imágenes, caricaturas otras referencias relativas al enemigo, a la imagen del momento de ese enemigo, que más que combatirlo o disminuirlo, lo que hace es destacarlo, resaltarlo, hacerlo presente y mas visible de lo que realmente merece o vale. No se trata de no nombrarlos. Simplemente de limitar su proyección, para ir anulando su presencia, pero atacando lo que representan. Mientras magnificamos y proyectamos los valores nuestros, nuestras realidades e intereses ¿Qué mejor forma de estar presente y generando opinión que ser proyectados por quienes nos dicen combatir? Así se despierta algo que es intrínseco de los seres humanos: la curiosidad. La cual puede afectar negativamente a nuestros aliados.

Por favor seamos más calculadores y combativos. ¡Ah! Combatir no es nada más la pelea cuerpo a cuerpo o con armas. Se combate también ideológicamente, publicitariamente y mediáticamente. En todas esas faces de lucha, el objetivo primordial es neutralizar, desaparecer al enemigo. Volverlo una nada, minimizarlo, hacerlo impotente y sin capacidad de respuesta.

Seamos más expositores de ideas, de conceptos, de valores humanos, de valores éticos, de valores sociales, de valores solidarios, de identidad, de idiosincrasia, de ideología. No es que no delatemos lo negativo del enemigo. No, se trata de resaltar los valores positivos nuestros, que al final, son nuestras banderas de lucha y nuestras metas universales de sociedad.

Debemos recordar que lo que combatimos, carece de valores morales y éticos. Para Ellos, lo que cuenta es la posesión y la satisfacción egocéntrica materialista. No importa como, por lo tanto caricaturizarlos no es muy provechoso en ellos, pues no tienen ningún freno ético que le auto censure o los recrimine mentalmente o que les haga sentir culpa. Por lo tanto el enfoque del mensaje debe ir hacia los aliados circunstanciales o las mentes engañadas que acompañan o sirven de comparsa a ese ser negativo. El sistema a combatir y sus representantes destacados ya son casos perdidos e irrecuperables. De lo que se trata entonces es de neutralizarlos, de aislarlos, de que se queden solos y así no podrán hacer más daño. Mientras se recuperan extraviados por ellos.


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