jueves, 4 de abril de 2013

Crítica literaria: “Misterios de las noches y los días”, de Juan Eduardo Zúñiga


Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Juan Eduardo Zúñiga
Misterios de las noches y los días
Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores

En estos cuarenta relatos cortos que componen la nueva edición de Misterios de las noches y los días de Juan Eduardo Zúñiga los personajes giran desde su enigma interior entre el amor y la muerte portando las oscuridades que reflejan la identidad de cada uno, interiores que todo ser humano lleva y alimenta. Sueños y deseos, frustraciones reflejadas en los espejos cóncavos de la imaginación adquieren vida propia  sorpresivamente en la narración, desencantos surgidos de la realidad frente al deseo. El sufrimiento humano de la mano emblemático monólogo de la soledad y la derrota.

La obra se editó por primera ve en 1992, pasarían los años hasta que de nuevo surge esta apuesta de Galaxia Gutenberg pora la recuperación tan sólido y inquietante escritor. Un acertado rescate de cortas historias de limpio estilo donde el tono lírico envuelve la escritura con suave pátina que la va impregnando las secuencias de grandeza literaria. “Unos relatos que son muy intensos pero que deben dejar un espacio, como un hueco, para que el lector pueda descubrir lo que ocultan”. Señala el propio Zúñiga. Justo razonamiento, porque la contemplación de una esfinge por un niño una y otra vez hasta sentir su voz, sus preguntas inocentes les lleva a poder hablar con ella. Porque un bisabuelo desde el lugar donde cuelga su retrato y su pasado le muestra toda la decadencia heredada. “¿Son cuentos sobre el sufrimiento humano? Son sugerencias frente al enigma de aquello a lo que no alcanza la lógica”. Incógnita de lo que significa el fracaso de ser nada envuelto en la oscuridad de la noche, cuando las reflexiones surgen como embrujadas buscando respuestas imposible.

En todos los relatos el amor y la pasión marcan la pauta de los protagonistas con una prosa envuelta de hálito poético que le proporciona suave y armoniosa música susurrante, que se esparce en las oscuridades conmocionan a los protagonistas de los relatos. Esa decadencia y esa derrota de las ensoñaciones surgida de la meditación, que lleva a contemplar el retrato del bisabuelo ejemplo a modo de caída de una clase, dioses familiares que se esfuman. El soldado de trágico sino, el martirio del perdón. El cuchillo de un carnicero, la historia de amor silenciosa. Muestran “siempre la intensidad del relato, su capacidad para sugerir en unas pocas páginas sentimientos y estados de ánimo complejos. Es como si fuera el ritmo de mi respiración”

De escritor raro, no usual, se puede calificar a Zúñiga en estos relatos que el mismo considera “como cuentos en los que el elemento fantástico es clave” "atmósferas brumosas, un clímax gótico, donde pueden desarrollarse historias enigmáticas e inquietantes" Esas historias de amor silenciosas e imaginarias del maestro que observa con estremecedor candor a la alumna preferida, que se expande por el espacio en un efímero ensueño. Una escritura depurada hasta El más exigente extremo, la maestría de Juan Eduardo Zúñiga toda ella rodeada por el mundo imaginario de lo fantástico, en el que la ficción alcanza visos de realidad al surgir esa otra personalidad que todos los personajes portan consigo en sus interiores y que por salir. Tomar vidas con la que convertirse en realidad que brota de los monólogos de ellos mismos. Y en toda su escritura queda bien patente de la influencia de los grandes maestros den la literatura rusa. Igualmente que otros contemporáneos como Borges y Cortázar.


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