jueves, 18 de abril de 2013

El traslado reintegrativo

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Hace más o menos unos seis mil años, contados a partir de la muerte de aquel psicótico que se creía hijo de dios, era común, moda, casi una religión, escuchar o decir: “-no hay que tener miedo al cambio”.

Por eso, entre otras cosas, los homosexuales se empezaron a casar por iglesia, las mujeres se hacían cirugías para implantarse barbas o bigotes, los hombres usaban polleras, algunos tartamudos eran cantores, algunos rengos bailarines. La gente dejó de viajar a caballo para ir de auto o de avión (aunque siempre de navío).



Pero ahora la forma de viajar es radicalmente otra.

Desde que se inventó el Traslado Reintegrativo la gente fue dejando de viajar en esos vehículos.

El que quiere estar en otro lugar solamente tiene que entrar en la Cámara Desintegradora, a la que antes se programó para reintegrar en el lugar solicitado.

Por ejemplo, salir de la Argentina para estar en Japón. Estar en lugares diferentes sin tener que viajar, trasladarse para eso. Solamente desintegración aquí y reintegración ahí. Donde se quiere estar. Y en el momento.

Pero debemos reconocer que surgió un problema nuevo. Inimaginable años atrás, en que se confiaba absolutamente en el saber y el poder de las máquinas.

A veces también ellas se equivocaban.

Entonces reintegraban mal. Por ejemplo, cuando el reintegrado aparecía en el lugar que solicitaba, a veces la reintegración era diferente. Se encontraba con los brazos en el lugar de las piernas y las piernas en el de los brazos. Con el rostro para el lado de la espalda y la nuca para adelante. Con sus órganos sexuales atrás y sus anos adelante. Con sus ojos en el lugar de sus orejas y sus orejas en el de sus ojos. Con la pija en el lugar de la nariz y la nariz en el de la pija.

Fue por eso que muchos volvieron a viajar en la forma antigua: automóviles, aviones, barcos.

Y fue por eso, también, que se empezó a tener nuevamente miedo al cambio.


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