jueves, 4 de abril de 2013

La ciudadanía sudamericana

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Construir la ciudadanía sudamericana es un proyecto de largo plazo, pero cada día más viable, tanto que el subcontinente ha dejado de ser el conjunto de pequeñas repúblicas conducidas por caudillos sedientos de poder, al punto que el Libertador Simón Bolívar exclamó en un momento crítico de caos y conspiraciones: "He arado en el mar".

El Perú este año ejerce la presidencia pro témpore de UNASUR. En esta condición, ha sido la sede de la I Reunión de Altos Delegados del Consejo Suramericano de Educación, con participación de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela.



En esa cita los países sudamericanos han propuesto políticas educativas que se conviertan en mandatos permanentes. La redacción del Proyecto de Estatuto del Consejo Suramericano de Educación, confirma este interés colectivo. Los temas de agenda han incluido: Integración Regional, Equidad e Inclusión Social, Equidad de Género, Participación Ciudadana, Calidad y Cobertura Educativa, Transparencia y Divulgación, Intraculturalidad e Interculturalidad, Diálogo y Solidaridad, Colaboración en Red y Proyección Internacional.

En esa misma dirección coinciden pronósticos de otras instituciones académicas, financieras y religiosas que consideran el Sur – Sur, la tierra de las nuevas oportunidades. La elección del jesuita argentino como el Jefe de la Iglesia Católica, corrobora esta visión.

Vemos, que el PNUD, con el Índice de Desarrollo Humano - IDH 2013 considera que el ascenso del Sur no tiene precedentes en cuanto a velocidad y escala. Nunca antes en la historia, las condiciones de vida y las perspectivas de futuro de tantas personas habían cambiado tanto ni tan rápido. Desde Ciudad de México, nos señala como condición de desarrollo regional, la superación de las profundas desigualdades sociales vigentes, para disminuir la inseguridad.

El HSBC (Hong Kong and Shanghai Banking Corporation, con sede en Londres), pronostica, desde Davos, que Perú y Filipinas, como puente Asia y Pacífico, serían potencias emergentes para el 2050, gracias a sus parámetros demográficos y a un aumento en sus estándares educativos. Filipinas registrará el ascenso más fuerte, avanzando 27 casilleros hasta llegar al puesto 16 de las economías más grandes del mundo dentro de cuatro o cinco décadas.

China, siguiendo a Confucio y su paciencia histórica, superará a EEUU como la economía más grande del mundo y las fuertes tasas de crecimiento en otros países en desarrollo marcarán el camino de la economía mundial. "Los perdedores son las poblaciones pequeñas de Europa y sus envejecidas economías".

En cambio, la economía de Filipinas crecerá un promedio de 7% anual durante los próximos cuarenta años, mientras que Perú debiera tener un crecimiento promedio de 5,5%.

El BID advierte sobre menor tasa de crecimiento de inversión en América Latina, y podría traer consigo una brusca caída en la tasa de expansión de las inversiones y los bancos centrales de la región. Contempla una expansión económica cercana al 3,9% para el 2013-2017.

En la agenda filipina, la transparencia y la lucha contra la corrupción forman parte del gobierno del presidente Benigno Aquino. Es hijo de la popular presidenta Cory Aquino y del senador Ninoy Aquino, quien fue asesinado por los esbirros de Ferdinand Marcos cuando en verano de 1983 regresaba del exilio.

Más allá de las variables económicas. El idioma y la democracia adquieren un valor extraordinario. En Filipinas, hay literatura en inglés, consecuencia del neocolonialismo de los WASP usenses, y otra con el actual idioma nacional a base del tagalo, también en ilocana y por lo menos en diez otras lenguas más.

Los autores filipinos en español suman más de ocho mil. Y sus obras pueden formar una enorme biblioteca de primera fuerza. El Instituto Cervantes de España será el eje de la red en el sureste asiático, para la enseñanza del español, que fue postergada durante la dictadura de Marcos. La población filipina rechazó en el 2007 un golpe de estado, reacción ciudadana que constituye una lección para seguir fortaleciendo sus instituciones.


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