jueves, 25 de abril de 2013

Plástica: Edgar Degas, el impresionista

El Ave Fénix

Pintor y escultor francés, Nació el 19 de julio de 1834 en París. Hijo de un aristocrático banquero, su madre provenía de una familia de rancia tradición de Nueva Orleans, en Estados Unidos. Fue el primogénito de la familia y desde pequeño su padre lo puso en contacto con el arte.

En 1845 inicia su bachillerato en el Liceo Louis-le-Grand y lo termina en 1853. Abandonó la Facultad de Derecho para pintar. En 1854 se convierte en alumno de Louis Lamothe, discípulo de Ingres, y asiste en 1855 a la Escuela de Bellas Artes en París. Desde 1865, influenciado por el movimiento impresionista, abandona los temas académicos para dedicarse a una temática contemporánea.

Viajará a Italia, lo que será muy importante para su formación, donde conocerá la pintura veneciana y florentina de Masaccio, Piero Della Francesca... Al contrario de los impresionistas, prefiere el taller y no le atrae el estudio de la luz natural. Dedicaba mucho tiempo a pintar aunque sus obras parecieran espontáneas o hasta casuales. "Si es necesario repetir una obra cien veces, hay que hacerla ciento veinte, ese no es problema", solía decir.

Su temática es el teatro, cafés, carreras de caballos y las mujeres, en las que se centra gran parte de su obra intentando atrapar las posturas más naturales y espontáneas de sus modelos. En su afán por capturar el movimiento en una obra de arte, acudía a diario y permanecía horas observando los ensayos de las bailarinas, incluso, contrató algunas para que le sirvieran de modelo mientras pintaba. Su estudio de los grabados japoneses le llevó a experimentar con ángulos de enfoque inusitados y composiciones asimétricas. Sus obras suelen presentar los bordes cortados, como en Los bebedores de absenta (1876, Museo de Orsay, París), Ensayo de ballet (1876, Museo y Galería de Arte de Glasgow) y en Mujer con crisantemos (1865, Museo Metropolitano de Arte, Nueva York).

En la década de 1880, empieza a perder visión, y trabaja con dos medios nuevos: la escultura y el pastel. En su escultura, al igual que en su pintura, intentó atrapar la acción del momento. Trabajó con moldes de cera o terracota y en vida no fundió ninguna escultura en bronce. No obstante, en sus últimos años deseó hacerlo e, inclusive, llegó a convenios con reconocidos fundidores de su país. Sin embargo, sus obras no se realizaron hasta después de su muerte. Sus pasteles suelen ser composiciones simples con muy pocas figuras. Se vio forzado a recurrir a los colores brillantes y a los gestos de gran expresividad, prescindiendo de la línea precisa. No gozó de gran reputación entre sus contemporáneos y su auténtica dimensión artística no habría de valorarse hasta después de su muerte, acaecida el 27 de septiembre de 1917 en París.

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