jueves, 4 de abril de 2013

Tres reflexiones


Isabel Fagúndez (Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

El Silencio

Cuando el silencio se hace cargo de la vida, cualquier respuesta parece al fin ser la que todo lo justifica. Tal vez nada más lejos de la realidad, de las circunstancias, o de las sinrazones que también existen.

Cuando el silencio se impone, el tiempo, se hace enemigo poderoso que abre abismos, que deja cosas insalvables, que rompe y desgarra los sentimientos hoy, los recuerdos mañana.

Cuando las palabras no afloran, es necesario arrancar la duda que se apropia, intrusa, en el espacio del amor y si es preciso vaciar el cuerpo de lágrimas o arrancar los quejidos y susurros que también hablan de mil cosas.

Cuando el silencio es importante y se convierte en el derecho, en el escudo, en la barrera, es, entonces desencuentro, cobardía, egoísmo mentiroso, que nos hace vivir intentando mirar hacia otro rostro, hacia otro lugar y diciendo otras palabras. Es desencuentro total, que nos debilita y nos impide reconocernos en un amor que pregonamos existe, aunque no sepamos amar.

Nunca se puede haber sido objeto del amor desde el silencio, pues el amor es grito inagotable de sonrisas, de lágrimas, de besos, de sinrazones, de esperas, de caricias, de angustias. Es inagotable el amor en expresiones y los silencios se hacen miradas que traspasan la profundidad misma de mirarse, hasta encontrarse exactamente en lo que se quiere decir. El amor hace del silencio otra voz.

Cuando cedemos espacio al silencio, son otras las cosas que realmente deseamos ocupen el vacío, pero en cobardía actuamos para evitarnos, desde las miradas hasta el desencuentro, consecuencia lógica del desamor.

El no amor, también es otra forma de silencio, pues sobre bases de arena, se inventa un mundo para los sueños, pero éstos, son la mágica realidad del mundo de lo irreal

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El Orgullo

Él compañero creado desde lugares misteriosos; paisajes inhabitables para el encuentro con nosotros, con los otros. Creaciones ficticias que nos hacen y nos deshacen en palabras, actitudes, sentimientos, fetiches absurdos de quienes en eslabón de vida; contagian temores, siembran desconfianza, invaden con dudas…engañados seres, desconocen la inmensa fuerza de la humanidad.

En irreal batalla, a veces ganas la contienda, más sólo hasta que descubierto, cedes paso al fin ,a esa mirada que desnuda, permite emerger la lágrima prisionera que en-no-concepto, evidencia debilidad, dolor. Sólo hasta que las palabras, como volcán; inevitables y decididas, se hacen fuente de sentimientos que encuentran el sentido justo al ser escuchadas y libres al fin, del pensamiento mutilante expresan en voz melodías de amor.

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La Venganza

¿Después de lo perdido que has perdido?

El pensamiento en aras del placer por lo que otros no han de alcanzar, y ahí, justo en lo que creo el dolor de otros me imagino, haciendo planes inacabados que tal vez sólo me incluyen en circulo vicioso, que se adelanta al pensamiento insano de la tragedia de vida que no nos pertenece .Nos apropiamos del libre actuar y condenamos lo que no es nuestro para sumisos, determinar nuestra alegría en las sinrazones de otros que simplemente…no somos.

La sonrisa desde el verde inagotable, a cambio de la mueca disfrazada que hace surcos en el alma.


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