jueves, 18 de abril de 2013

Una carta

Jesús María Dapena Botero (Desde Vigo, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Vigo, 13 de abril del 2013

Mi querido amigo libertario:

Yo creo que hay que seguir el ejemplo de José Luis Sampedro, quien, a pesar de los achaques de la vejez, de la que dice Alberto Cortez que es la peor de las dictaduras, continuó con su trabajo intelectual hasta que sintió que se moría, pidió un Campari, brindó con los suyos y se fue a desembocar que a ese océano (sic) que, como decía don Jorge Manrique es a donde van a parar los ríos de la vida, a ese mar que es el morir.

http://www.webislam.com/videos/76242-jose_luis_sampedro_entrevistado_por_inaki_gabilondo.html

Así nos duela lo que pasa en nuestras patrias y en este pícaro mundo; estoy esperanzado con los diálogos de paz que se están dando en Colombia, aunque temo que pueda pasar como cuando, tras los diálogos con el gobierno de Belisario Betancourt, en mi país, la izquierda conformó un partido, la Unión Patriótica, que fue exterminado, sin piedad, casi todo y me preocupa la reacción de un sector de la burguesía que piensa que dialogar con esos “bandidos”, conlleve la total impunidad, como si no se contaran los crímenes de guerra de todos los agentes violentos del conflicto armado en mi país, esos que se dan más allá del campo de batalla, pues creo que ahí está el fermento de un odio, que mal puede conducir a una paz duradera y relativamente estable, pues crímenes de lesa humanidad se han producido tanto del lado de la derecha como de la izquierda y que, sin duda, habría que castigar, al ser un plus del conflicto bélico.

¡Ojalá pudiera mantenerse el espíritu romántico que don Simón Rodríguez, transmitiera al joven Simón Bolívar! Pero el bípedo implume. Que tú llamas, ya lo sabemos, desde Plauto y Hobbes, que es lobo para el hombre, algo terrible y siniestro de nuestra condición humana, tan bien descrita por André Malraux y Hannah Arendt. Pero, como Eduardo Galeano, apuesto por la Utopía, mundo imaginario, que nos permite soñar y proyectar nuestras vidas.

La patria colombiana, que para mí, no es la de Álvaro Uribe, como tampoco es mi patria la España de Mariano Rajoy y su combo, hay que reconstruirlas, como tú dices, para dar por seguro que todos podamos vivir en ellas, en un régimen de respeto propio y ajeno, para lo cual se requieren líderes de verdad, de una gran estatura y una inmensa profundidad.

Por eso, admiro a personas como los jesuitas mártires de El Salvador, como Monseñor Romero o ese señor brasileño, que fue Chico Mendes, porque en este mundo light del neuroliberalismo salvaje y de la desigualdad, con todos los precios que tiene, para aludir a Joseph Stiglitz, el liderazgo que nos ofrecen es de hombres de pacotilla, sosos e insípidos para nada navegantes en las honduras del pensamiento, que deviene en acciones políticas.

De ahí mi admiración por el padre Jon Sobrino, en quien no veo ningún interés por ponerse el solideo, ni caminar bajo el palio papal, ni montado en un papa-móvil, como Juan Pablo II, con toda su demagogia, a quien me negué a ir a ver desfilar como una vedette, como cuando fue a Medellín y al que me encontré de casualidad, al salir del Teatro Colón de Buenos Aires, en uno de mis viajes a la Argentina, para continuar mi formación psicoanalítica.

Su figura me evoca la de nuestro gran jesuita, el padre Francisco de Roux, a quien fui a oír en dos Semanas Santas, en dos seminarios que dictaba en Quirama, un centro cultural muy avanzado, que había en Rionegro, un municipio cercano a Medellín, atraído por el tema que proponía él, como autor, de un artículo maravilloso que se llama Pasos hacia una teología honesta, que me había servido mucho para comprender el macrocontexto colombiano, en un tiempo en el que uno de mis mayores temas de estudio fue sobre el papel que podía tener el psicoanálisis frente a la violencia colombiana.

El ofrecimiento que hacía el padre de Roux, director de un centro de investigaciones políticas en Colombia, el CINEP, de una importancia fundamental para el país, era la ética civil y la moral cristiana; yo me enganché con la primera parte del título, al ser un ateo recalcitrante, pero no dejó de conmoverme el mensaje de la moral cristiana, interpretada por de Roux y sus compañeros, que me remitía a la iglesia primitiva, con el mensaje más prístino de Jesús, así recibiera las maldiciones del obispo de Rionegro, que apareció como el Frolo de la novela de Víctor Hugo: Nuestra Señora de París, como encarnación de lo más reaccionario de la cristiandad, pues, desde que leí al filósofo danés Søren Kierkegaard, discrimino entre el ejercicio del cristianismo, forma personal y auténtica de practicar la doctrina de Jesús y la cristiandad establecida, con todas sus corruptelas. Ya sabes que he optado por la Utopía de Galeano.

Este es Frolo, el canónigo de Notre Dame:



Me gustaría que me explicaras un poco más, por qué te resultó fabuloso el cuento de Hermann Hesse, La fábula de los ciegos hasta el punto de querer enviarlo a tus amigos, luchadores por la libertad de tu país.

La verdad fue que, aunque soy gran admirador del novelista alemán, uno de los que más me influyera en mi juventud, con su Siddartha, su Juego de los Abalorios y su Narciso y Goldmundo, este cuento me resultaba demasiado enigmático y me dejaba la sensación de haber quedado incompleto, en punta, como decimos en Colombia, y necesitaba saber en qué contexto histórico había escrito el narrador este relato, cargado de simbolismo.

Afortunadamente una psicoanalista colombiana, quien está haciendo ahora un doctorado en Historia, en alguna universidad colombiana, me contó que fue escrita en 1929, en el período entre las dos grandes guerras, que inauguraron el siglo XX, cuando Alemania enfrentaba las consecuencias nefastas del Tratado de Versalles y estaba en pleno furor el libro de J. M. Keynes: Las consecuencias de la paz, en el que mostraba, con indignación, los ajustes económicos que se estaban imponiendo a la Alemania de la primera posguerra, lo que les impedirían saldar la deuda y traería como secuela la esclavitud alemana, mientras iba germinando ese huevo de la serpiente que fue el fascismo ordinario de Adolfo Hitler, con lo que se avecinaría una nueva guerra, quizás más cruel que la primera.

La interpretación que hace mi colega es que el cuento de Hesse hace referencia a lo que denunciara Keynes, en el contexto de un mundo plegado a los intereses de banqueros, que también, en aquel entonces se comportaban como verdaderos bandidos, según la investigadora, quien tiene en su haber cartas de alemanes, que vivieron en esa época, angustiados frente a la sensación de que su país quedaba a merced de ciegos y sordos frente a la arbitrariedades bancarias que se daban tras el Tratado de Versalles, en un mundo donde lo único que quedaba, un tanto como ahora es pegar el grito de Munch,



http://www.elmundo.es/elmundo/2012/02/21/cultura/1329846341.html

a la manera de Homero Simpson:



http://www.google.es/search?hl=es&gs_rn=9&gs_ri=psy-ab&pq=los+polvos+de+la+madre+celestina&cp=12&gs_id=1a&xhr=t&q=EL+GRITO+DE+munch&rlz=1C1GGGE_enES448&biw=822&bih=462&bav=on.2,or.r_qf.&um=1&ie=UTF-8&tbm=isch&source=og&sa=N&tab=wi&ei=NAJpUZD7FoGK7AaKmYHwAw#imgrc=uwPydJJ3EbDLsM%3A%3BtHZqsYLg5Ta4EM%3Bhttp%253A%252F%252Fwww.eblog.com.ar%252Fwp-content%252Fuploads%252Fel-grito-de-homero-munch.jpeg%3Bhttp%253A%252F%252Fwww.eblog.com.ar%252F17967%252F120-millones-por-el-grito-de-munch%252F%3B400%3B571

Y yo pienso que lo que es increíble, es la venganza de la Merkel, quien lidera todo un movimiento semejante con países como Grecia, Chipre, Italia, España e Irlanda, con todo el poderío y la arrogancia de una Margaret Tatcher, que ojalá en paz no descanse, dado el mal que ella y Reagan hicieron a la humanidad, con su empuje al neoliberalismo.

Por ello, me place ver caricaturas una en la que llega a las puertas del cielo y San Pedro le dice que baje al infierno donde está su amigo Reagan.

Bueno y con esto si me despido, con mis mejores deseos para ti y tu señora

Un abrazo.


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