miércoles, 22 de mayo de 2013

Hasta la victoria


Ricardo Plaul (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Una rosa negra se deshoja en la desesperanza de un frío calabozo

Un alma negra se pudre en el olvido del horror.

No estaba muerto aún, estaba desaparecido en la Memoria de los justos.

Conmovieron los fuegos infernales los gritos del pasado

que llovían ausencias en los pozos del alma.

Las manos unidas van construyendo el mundo que temías,

que pretendías destruir cuando en el mármol frio paría la esperanza.

El siniestro emprende un viaje sin destino,

Contamina la tierra y los cielos, la nada se corrompe con

su ausencia, con la condena de su fracaso que florece

en los rostros jóvenes, en cada alegría militante.

Hay bailes, hay abrazos, hay besos, hay verdad, hay libros,

Hay compañeras y compañeros, hay encuentros, hay sueños…

Estoy seguro: ¡has muerto para siempre!


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