miércoles, 12 de junio de 2013

Crítica literaria: “Cuatro por cuatro”, de Sara Mesa

Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Sara Mesa
Cuatro por cuatro
Anagrama

Finalista Premio Herralde de Novela 2012

Creo que existen dos posibilidades de criterios para interpretar el juego de Cuatro por cuatro que componen esta curiosa y al mismo tiempo intrigante desafiadora novela. Uno de ellos puede ser la del lector habitual de ficción literaria puede encuentra en la narración una historia que acepta como normal por estar al cabo de la calle sobre las anomalías que se suceden en un colegio privado para clases acomodas, que a través de la historia de la educación y en tiempo real se vienen sucediéndose. El otro criterio es el del lector que sin sorpresa alguna intenta encontrar más malignidad y corrupción dentro de la hipocresía de guardar las formas de cara al exterior, mientras por dentro es posible continuar la fiesta. Todo lo privado tiene siempre dos caras, dos comportamientos. Por qué no también un colegio clasista de pago.



Celia, una de las alumnas con carácter inclinado al riesgo se fuga del colegio con un grupo de compañeras a las que lidera, que han decidido escapar de aquellas cuidadas paredes en una aventura que no llegará muy lejos, siendo todo una muestra de desacuerdos, provocación calculada, que puede ser motivada por estar ubicado el internado en un espacio completamente incomunicado con el exterior, situación que provoca ansiedad en el alumnado incitando a la evasión. De todas maneras, como era de esperar, la aventura no pudo ser más fugas, ya que no fue larga la tandaza para que las atrevidas jovencitas tuvieran que volver al redil conservador con decorado exterior aparentemente abierto en ideas donde los alumnos pueden libremente manifestar sin miedo a castigo alguno sus criterios, a modo de apariencias decorativas de la vida social. A lo que se tiene que sumar la caritativa acogida en ese internado para clases privilegiadas de un grupo llamado “especiales” de chicos becados cuyos padres trabajan al servicio de la institución. Pos este complejo callejón sin salida, aunque adornado de virtudes y falsas libertades será conducido el lector, que percibirá hasta lograr palparlo, verlo, por si mismo, los extraños y sutiles comportamientos del grupo que dirige este espectáculo hipócrita.

Y a ese mundo cerrado en lo que se considera una segunda parte de la novela, llega Isidro Bedragare nuevo profesor suplente que desde el primer día siente una cierta inquietud que se respira en el ambiente. Por lo que decide recoger en un diario el día a día lo que va asumiendo según sus observaciones, tanto en lo que contempla como en lo que va sacando pacientemente de unos y otros profesores y una limpiadora especial y estimada intimidad. Porque bastante extraño le resulta esa la falta de datos y razones sobre el profesor al que ha venido a suplir y que según le cuentan se marchó por unos razonamientos tan extraños como sospechosos ha medida que va componiendo los hechos con su propio monólogo y suposiciones, investigación que lo tiene absorbido al haber sido atrapado en el laberinto.

Apostando con alto riesgo llega al filo del abismo de las últimas consecuencias de lo que considera un envolvente misterio, inquietante y no menos repulsivo y enigmático dadas las relaciones de poder de un grupo de personajes. Las normas con la que funciona esa monolítica organización, su frío y misterioso director que todo lo puede y lo domina encarnado en dos personajes, el que interpreta para el escaparate de las formas propias de su cargo y el interior, y privado, de una degeneración tan grotesca como degenerada. Sara Mesa nacida en Madrid 1976 y residente en Sevilla desde niña con varias novelas publicadas y un poemario. Ha ganado con desafío y especial estilo literario una narración que apuesta y juega con insinuaciones en los recónditos escenarios de este fortín de la enseñanza, colegio privado de clase burguesa con sus apariencias y fingimientos, logrando crear un mundo propio de ficción que a veces roza la línea por la que se llega a la correcta realidad, y adentrarse en unos misterios que pueden ser pura imaginación, ficción, que la habilidad literaria descubre para el lector mostrando que pueden convertirse en realidades por los variados comportamientos humanos en muchos caos deshumanizados.

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