miércoles, 12 de junio de 2013

El oro de la aldea: Una visión del desarrollo local - global

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Quienes han vivido y viven en las pequeñas comarcas latinoamericanas y del África Subsahariana perciben que solo con el desarrollo local se podrá construir planeta saludable para la humanidad entera.

Tal premisa toma cuerpo en el Sur-Sur de la tierra, con los aportes de los filósofos Edgar Morín, creador en París de la teoría del Pensamiento Complejo y el cubano Pedo Luis Sotolongo, presidente de la Academia de Ciencia de la Habana, entre otros.



“Lo nuevo está por el Sur”, es la tesis que explica a través de los cambios sociales desde los movimientos de Mayo68, de los Indignados del orbe y de la actual crisis del Norte.

El espacio local - según El Oro de la Aldea, investigación reciente de los peruanos Julio Rojas Julca y Julio Kuroiwa Hirouchi - constituye el eslabón estratégico clave, donde es posible promover el desarrollo local sostenible, forjar ciudadanía y construir la democracia municipal, como base de cualquier sistema democrático nacional.

“El Oro de la Aldea, es su gente, su población. Los recursos naturales (como el mítico oro enterrado) solo son medios para encontrar las raíces y potencialidades de una vida digna, con oportunidades para todos”



Pedro Luis Sotolongo, en el prólogo de El Oro de la Aldea, afirma que siempre hay una manera diferente (maneras diferentes) de escrutar la realidad. “Todas las acciones y conductas que se desarrollan en el sistema social pasan inicialmente a través de la vida cotidiana (identidades individuales) y todas las diversas mediaciones de los patrones de interacción, hasta consolidarse en el orden o forma institucional que le confiere sentido y que le designa a cada acto de la conducta un deber hacer, se formalizan institucionalmente”.

Rojas Julca, comparte con Marin y Sotolongo que los rasgos del Nuevo Modelo Cultural en construcción por la contemporaneidad han sido y están siendo elaborados por marxistas y no marxistas, apreciando el desarrollo contemporáneo del Saber social y de la Praxis humana y como alternativa al constructivismo radical propugnador de la ausencia de toda realidad externa al Saber.

En la tercera parte de El Oro de la Aldea, Julio Kuroiwa, analiza las Ciudades Sostenibles, previa descripción de los principales desastres de la Tierra, como el de Ancash 1970, el terremoto más intenso del último medio siglo en la historia del Perú. Y nos entrega un innovador programa en marcha, con estudios completos y ordenanzas municipales aprobadas por unanimidad. Precisa que los grandes desafíos son la pobreza imperante, la creciente urbanización y la agresión del medio ambiente, cuya solución exige marcos y estrategia integrales. Se trata de alcanzar un neo urbanismo que convierta a las ciudades en espacios de realización colectiva.

La vía con siete reformas

El Oro de la Aldea comenta la obra de Edgar Morin, incluyendo La Vía, para el futuro de la humanidad, en la cual explica que en todas las sociedades civiles, hay una multiplicidad de iniciativas dispersas, ignoradas por los partidos, las administraciones, los medios de comunicación, pero que contienen los desarrollos y las convergencias que permitirían abrir vías hasta formar La Vía.



Morin considera una reforma política para ocuparnos de pensar permanente y simultáneamente desde un punto de vista Planetario – Continental - Nacional - Local. Luego impulsar las reformas económicas, mediante el establecimiento de una institución permanente dedicada a las regulaciones de la economía planetaria y al control de las especulaciones financieras...

La conservación o la resurrección de los servicios públicos nacionales (Educación, telecomunicaciones, ferrocarriles. Un “New Deal” o Nuevo Orden, con grandes obras de salvación colectiva (Energías renovables, cinturón de estacionamientos alrededor de las ciudades, transportes públicos no contaminantes...)

En respuesta al crecimiento de las desigualdades, la institución de un “Observatorio de las Desigualdades”. Una des-burocratización de las administraciones. Nuestros modos de pensamiento deben integrar un vaivén constante entre estos niveles.



En el campo de la Educación, una enseñanza de civilización que se apoya en los medios de comunicación, la publicidad, el consumo, la familia, las relaciones entre generaciones, la cultura adolescente e indicando los adicciones e intoxicaciones de civilización.

La Reforma de la Vida. Nuestras vidas son degradadas y contaminadas por el estado monstruoso de las relaciones entre los humanos, por oposición a la poesía de la existencia que es congénita al amor, la amistad, la comunión, el juego. Y la Reforma Moral señala que no somos civilizados interiormente. La ceguera sobre sí mismo y sobre los demás es un fenómeno general cotidiano.

Primeros respaldos

El Oro de la Aldea, presentado simbólicamente en la sede de la Comunidad Andina, fundada en los años setenta para impulsar el pensamiento bolivariano de la integración, condensa tres investigaciones en un solo volumen y su publicación abre el debate en el Perú, porque puede dar contenido ideológico a los nuevos movimientos sociales y políticos.

Julio Rojas y Kuroiwa, ofrecen una nueva forma de pensar y plantear el desarrollo local, articulado a los grandes proyectos estratégicos. Los primeros en comentar favorablemente son Rebeca Arias, representante de la ONU en el Perú; la ministra de la Mujer y congresista Ana Jara; Genaro Baldeón Herrera, director general de la Secretaría de la Comunidad Andina; Carlos Herrera Descalzi, Decano Nacional del Colegio de Ingenieros del Perú; Marco Barboza Tello, joven jurista, secretario del Consejo de Ministros del Despacho Presidencial. Y de Edmundo Murrugarra Florián, ex senador de la República Peruana entre 1980 y 1992, militante de Izquierda Unida y amigo del escritor José María Arguedas.



El Oro de la Aldea plantea como reto de los municipios la construcción de las Ciudades Sostenibles, previa descripción de los principales desastres de la Tierra. Plantea las viviendas seguras y saludables para los peruanos con menores recursos. Los eventos naturales intensos o extremos nos sorprenden desprevenidos, no solo porque afectan las vidas y los bienes de las personas, sino que, al desgastar los presupuestos, frenan el desarrollo socioeconómico y cultural del país.

Con más de 300 páginas y exposiciones fotográficas, el novedoso libro del sello peruano-español Gráfica Ava, española, nos lleva por el futuro del tiempo. Sus autores recorren la historia desde la década de los 60 y nos plantean un futuro a partir de la cultura popular de los municipios, que es una verosímil visión.

Julio Kuroiwa Horiuchi: En el último terremoto de Agosto del 2007, que afectó la Región Ica, estuvo presente en los diferentes distritos y poblados, dirigiendo proyectos diversos a favor de los más afectados. Similar tarea cumplió, junto con sus alumnos, en Ancash, en la década del setenta, escenario de la tragedia más intensa que sufrió el Perú en el siglo XX.
Profesor Emérito de la Universidad Nacional de Ingeniería. Recibió en Ginebra, el Premio Naciones Unidas Sasakawa Prevención de Desastres 1990. Es considerado entre los dos mil científicos más destacados del Siglo XX por el Centro Biográfico de Cambridge, Inglaterra.

Julio Rojas: Natural de Ayabaca, Piura. Doctor en Educación y Sociólogo, ha dedicado especial interés en el rol de los Gobiernos Locales, en la Educación Ciudadana, en la experiencia autogestionaria de Villa El Salvador y en la institucional permanente del Programa Vaso de leche.
Lideró la primera Federación de Estudiantes de Normalistas de Piura y como tal se vinculó con la Unión Internacional Estudiantil - UIE, con sede en Praga, que le permitió conocer las experiencias de gobierno comunal en Francia, Europa del Este y China, y pudo conocer a Mario Vargas Llosa, entonces comprometido con los movimientos sociales de Latinoamérica. Actualmente, primer viceministro de Poblaciones Vulnerables del Perú, integra el Partido Nacionalista, habiendo participado como miembro del Plan de Gobierno.

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