miércoles, 12 de junio de 2013

Las tetas de Afrodita

Catalina Ruiz-Navarro (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Cuenta la leyenda que en el año 238 después de Cristo, Ágata de Catania se resistió a las intenciones libidinosas del procónsul romano Quinizano.

El político, ofendido, mandó a amputarle las tetas, ella tuvo una visión de San Pedro, se hizo santa, y su impactante iconografía la condenó a cargar sus mamas en una bandeja. Santa Ágata, cuyo milagro parece ser adelantarse a la ciencia, es la patrona del cáncer de seno.

Hace un mes, Angelina Jolie hizo pública una doble mastectomía que se practicó como acción preventiva frente al cáncer de mamas. Según un sofisticado (y costoso) análisis de su ADN, Jolie tiene el gen BRCA1, que aumenta su probabilidad de tener cáncer de seno y de ovario al 87%. Con la mastectomía, Jolie reduce sus probabilidades de cáncer de seno al 5% y ha anunciado públicamente que el paso a seguir es remover sus ovarios.

La mastectomía de Jolie puso a hablar a todo el mundo. No de sus tetas, ya todos hablábamos de sus tetas. Desde siempre. Pero que la tantas veces llamada “mujer más sexy del mundo” reemplace esas tetas memorizadas por su público hasta la pertenencia por prótesis es un reto contemporáneo a nuestra idea de belleza, de mujer, de feminidad y de destino; plantea dilemas éticos, estéticos, biológicos, ontológicos y políticos. Unos son sobre la voluntad y el destino: ¿Lo hizo por valiente o por cobarde? ¿Lo hizo “por sus hijos” o por un incontrolable deseo de controlarlo todo? ¿Vale la pena hacerle tantos quites a algo tan irremediable y gratuito como la muerte? Otros sobre el cuerpo y los símbolos de lo femenino: ¿La hace menos sexy la latencia de su enfermedad? ¿Hay tal cosa como un cuerpo natural? ¿No es cada decisión que tomamos en la vida una intervención sobre el cuerpo? ¿Es ahora una especie de cyborg, una mujer biónica? ¿Es mujer todavía, aún sin sus tetas, sin sus ovarios, sin los marcadores biológicos a partir de los cuales nos inventamos, en el lenguaje, unos géneros?

La gran Afrodita de Hollywood se convirtió en la Santa Ágata contemporánea. Muchos, de hecho, hablan de Jolie como heroína y como mártir. Los dos papeles en este caso son antagónicos. Primero porque Jolie desafía su supuesto destino, escrito en los genes, para tomar las riendas de su vida y escapar a ser víctima de una enfermedad. Segundo, porque Jolie es la única que puede darse el lujo de hacer eso sin convertirse en mártir. Su gesto habla de un mundo soñado por Odiseo, en el que la astucia y la voluntad humana pueden derrotar los designios de los dioses. Pero también es cierto que una probabilidad no es más que eso, que el destino nos aplica psicología inversa y la mastectomía pudo ser inútil (tal vez Jolie nunca iba a tener cáncer) o el 5% basta y aun puede tener mala suerte en la lotería de la enfermedad.

Jolie no le puede ganar a la muerte. Pero lo valiente de su decisión es que una mujer que ha construido su carrera sobre los símbolos de lo que significa ser mujer, la más deseada, amada por el más deseado, se deshaga de esos símbolos, por la razón que sea, y se reclame mujer ante el mundo, frente a tantas mujeres que tomaron la misma decisión en secreto y se cuestionan su feminidad. Y si bien no responde la pregunta, deja claro que una mujer es más que unos órganos dislocados, unos ovarios y unas tetas, una mera función erótica y reproductiva. Afrodita, Angelina y Ágata. Ser mujer es más.



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