jueves, 18 de julio de 2013

Disoamándose

Isabel María Fagúndez Gedler (Desde Caracas, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En el Metro cualquier cosa sucede, ella entre sus piernas en la estación Agua Salud esperando el vagón en un beso que me parecía eterno, envidiable, joven. El retraso hizo que él preguntara ¿fuiste a la marcha? Ella respondió: ¡claro! y él se apartó diciendo en tono subido te dije que era peligroso, ella responde: ah pero cuando tú fuiste a la tuya, yo no te dije nada y se acerca para abrazarlo. Él dice tú sabes que es distinto, nosotros reclamamos justicia, ustedes sólo apoyan lo que pasa… la besa y le explica: no quiero que nada te suceda, la situación es peligrosa, ella responde; todos tenemos derecho a expresarnos cielo, y ahora podemos, eso del peligro es un invento, pero ya no hablemos…tú sabes que no estamos de acuerdo. Acaricia su cara en gesto reconciliatorio y él esquiva la caricia, llega el vagón y ella extiende su mano, pero él se queda, el vagón abre sus puertas y ella pasa decidida, segundos, y el vagón cerrará sus puertas, de pronto en carrera veloz entra y las puertas casi aprisionan su morral. Ella lo mira con disgusto, y el ríe en franca carcajada.



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