miércoles, 31 de julio de 2013

La izquierda del Perú: De la ruptura a un frente amplio

Jorge Zavaleta Alegre (Desde Lima, Perú. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

“Me da miedo mirar atrás”, escribe Luis Harss, al presentar la reedición de Los Nuestros, medio siglo después de su publicación original de entrevistas y críticas sobre los diez escritores del Boom Literario Latinoamericano de los años sesenta.

El género testimonial se ha convertido hoy en el medio más visitado para dar fe de experiencias que recobran vigencia y que pueden servir de lecciones para afrontar esta nueva época, que supone el fin de los viejos paradigmas y la necesaria innovación.

Ricardo Letts Colmenares, conocido militante y líder de la izquierda peruana, ha publicado hace poco La Ruptura, su diario íntimo 1959-1963, el cual nos permite conocer o recordar una lección de vida consecuente con sus ideales, no obstante las persecuciones del Estado, deportaciones, encarcelamientos, amenazas de muerte. Sus amores, su poesía, sus hijos, sus compañeros de lucha, los campesinos.



Apasionado comunicador comparte la fundación y dirección de la revista y Diario Marka, junto con Jorge Flores, Sinesio López, Guillermo Thorndike, José María Salcedo, además las revistas Zurda y Trenzar. Todo ello, forma parte de este libro, ameno, revelador, documentado y útil para entender el porqué reconstruir un Frente Amplio de Izquierda.

Empieza narrando su primera prisión en El Sexto (agosto 1965), donde una de sus principales lecturas, obsequiada por su padre, fue Mahatma Gandhi, conductor de la independencia de la India a través de métodos no violentos.

Letts considera que La Ruptura es una respuesta a la pregunta que se le ha hecho mil veces, respecto a cómo, porqué, cuándo, dónde, con su particular origen social, económico, político, cultural, religioso y familiar, se convirtió en un izquierdista radical, un combatiente consecuente de la causa del pueblo y su país.

Aclara que su padre no fue propietario de grandes extensiones de tierras. Fue un aprista con carnet, que en 1959 ya había roto con ese partido, por el pacto con la oligarquía.

Su mundo laboral empieza en una empresa frutícola de su familia, en el Mercado Mayorista de La Parada, en Lima, experiencia que le permite conocer a la sociedad peruana y limeña de los estratos más pobres así como el mundo de los comerciantes emergentes.

En su paso por la Escuela Nacional de Agricultura, hoy Universidad de La Molina, llegó a ser presidente de un movimiento estudiantil. “Dicha escuela nació pro oligárquica, latifundista, terrateniente y además racista y sexista”.

Conoció en su juventud los EEUU, invitado por el Departamento de Estado, donde vivió en una granja familiar de ganado lechero en Nueva York y visitó las principales universidades del Noreste. Al retornar al Perú, debió exponer su experiencia en el Instituto Cultural Peruano Norteamericano, pero los directivos cancelaron la exposición al conocer el contenido de ésta. “La verdad, en medio de todo lo formidable que había visto y oído, también se enteró de las tesis de la independencia de Puerto Rico, y lo que más le impactó fue la segregación racial, todavía muy extendida. Se enteró que en el país del norte no existía ningún movimiento estudiantil, conducta que varía por el rechazo a la guerra de Vietnam, a fines de los sesenta.

Como administrador de la hacienda La Mina, en Sayán, advierte la dura situación social, cultural y la miseria económica de los peones, obreros y trabajadores tanto en la propiedad familiar como en todo el país: “Su pobreza es nuestro bienestar familiar, es como las dos caras de una misma moneda. Y me duele. Eso que en este fundo, bajo mi responsabilidad se cumplían todas las leyes sociales, éramos ejemplares en la quebrada de río Chico”.



El sufrimiento de los trabajadores y los mensajes de Radio La Habana van motivando la rebelión, como se aprecia en algunos de sus poemas. Habla de su incorporación en Acción Popular (“relación que le hizo mucho daño”) y da cuenta de los viajes por la Amazonía con Fernando Belaunde Terry y otros miembros de ese partido. De su visita a Cuba asume como un eje el tema de la propia revolución peruana. “La oligarquía estaba muy contenta por la alianza del Apra con el general Odría y Manuel Prado”.

Incluye una reflexión sobre la violencia como protesta contra el fraude electoral de 1962 que truncó temporalmente la presidencia de FBT. Formó un pequeño proyecto armado, que viaja a Cajamarca, liderado por Eduardo Orrego Villacorta, posteriormente Alcalde de Lima y otros acciopopulistas, recibiendo la orden de FBT que se anulara la acción. Belaunde le confía su participación en las barricadas de Arequipa, como una protesta pacífica de masas ciudadanas, que se traslada después a Ayacucho con el mismo propósito.

Conocedor del sector agrario, ha provocado más de una polémica desde su tesis para graduarse como ingeniero: “Justificación económica y política de la reforma agraria peruana” y ahora en julio del 2013 considera un atentado legal del Estado peruano facilitar y regular el pago a los antiguos propietarios de tierras.

Recuerda su fraternal amistad con Ricardo Napurí y Carlos Malpica, quienes estaban en la lista del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, para ser capturados. Tomó contacto ocasional con las guerrillas del Ejército de Liberación Nacional, dirigido por Héctor Béjar. Después de un seminario de la FAO en Santiago, pasa a Bolivia. De regreso cruza el Titicaca, llega a Quillabamba, en Cusco, a tomar contacto con Hugo Blanco, entonces todavía a la cabeza de la brigada (armada) campesina Remigio Huamán.

En La Ruptura, también menciona su militancia en Vanguardia Revolucionaria, Partido Unificado Mariateguista, Izquierda Unida (Diputado 1990-92), integrante del Comité Carlos Malpica, destacado intelectual y luchador político de izquierda, junto con Raúl Wiener y Delfina Paredes. Con Malpica participó en la Marcha de los 4 Suyos en la rebelión popular del pueblo de Lima del 28 de julio del 2000. Denuncia a Alan García por las muertes de los penales del 18 y 19 de junio de 1986. El 2004 se suma al movimiento de fundación del Frente Amplio de Izquierda.

Se aparta de este Frente, que niega respaldo a la candidatura de Ollanta Humala a la Presidencia del Perú. En el 2006 apoya a Humala en primera y segunda vuelta. Actualmente, insiste en la necesidad de en un Frente Amplio para evitar el debilitamiento de la izquierda, "para evitar que el Perú se quede aislado respecto de los países vecinos que emprenden reformas sociales. No hay otro camino con relación al gigante del Norte que busca tener en Sudamérica una poderosa base militar, ya no en Manta sino en Talara o en otro espacio..."

El porvenir posible solo radica en la construcción de una democracia integral, permanente tridimensional: política, económica y social.

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