viernes, 26 de julio de 2013

¿Olvidar?

Beatriz Andino (Desde Santa Fe, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

¿Olvidar?
¡Jamás!
Ella murió por eso.
Ellos la mataron por eso.
Rafael murió en la cárcel y jamás se arrepintió y al final traicionó a sus compinches.
Ella murió en la cárcel y jamás se arrepintió ni traicionó.
Rafael abandonó a su hijo en el hospital de insanos.
Ella, antes que le quitaran a su hijo, lo besaba, abrazaba y apretaba contra sus senos cantándole la nana de un mundo mejor.
Otras veces le hablaba y le decía:
No te olvidés de mi, fui tu mamá pero no me dejarán vivir porque un brujo malo, cruel, traicionero, compró por treinta dineros el suelo argentino que es nuestro y no se vende a pesar de los bastardos disfrazados con uniformes de la patria que no merecen. ¡Travieso mío! ¡Te has dormido otra vez! Pero yo sé que me escuchás…… Acordate de un nombre: ESTELA…., ella te buscará, te encontrará……



La tarde que sintió el paso firme de las botas, lo abrazó con el convencimiento del que sería el último entre ella y su hijo…….
El fuerte portazo hizo crujir los goznes herrumbrados por la desidia…….
Ella temblando lo apretó aún más, él se despertó y confiado buscó su pecho generoso como lo hacía a la madrugada…
Pero esta vez algo distinto pasó…….
Se sintió arrancado bruscamente con una furia contrastante a la única felicidad que había conocido, hasta ése momento, en su corta vida.
¡Por favor! ¡Déjenmelo un día más!
No LAURA, esta vez no puedo. Vos ya lo sabías…yo te avisé que no te hicieras ilusiones y no me comprometás porque, el que te dije, está parado en la puerta controlando para que la orden se cumpla.
La que habló, era la celadora que la asistía desde el día que nació el bebé.
Pero esa mañana eran tres las que estaban frente a ella.
Lo envolvieron con una sábana blanca, limpia y perfumada que contrastaba con la suciedad del lóbrego ambiente.
Ella alcanzó a acariciarle la cabecita.
Y, le dijo llorando:
Tu abuela te va a buscar, acordate de su nombre….ESTELA.

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