jueves, 15 de agosto de 2013

Chorrada cultural con cabeza de chorlitos

Daniel de Cullá (Desde Burgos, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Dicen que se juntaron en un convite “en la mi choza, cabaña rústica de techo pajizo”, Ermesinda, hija o hermana de cama del rey Pelayo de Asturias y mujer de Alfonso I, y la hija de Roger, conde de Carcasona, y mujer de Ramón Borrell, conde soberano de Barcelona, la cual regenteó el condado después de la muerte de su marido y se señaló no menos que por su ánimo varonil y sus talentos, por su ambición desmedida, esta hija del gran puto.



Ermesinda decía que “los bobos de Pelayo y Alfonso nacieron juntos”, y Ermesinda de Roger le respondía que “no asamos y ya empringamos”.

Ermesinda de Pelayo tenía una revista cultural patrocinada por una caja de ahorros, y Ermesinda de Roger una gaceta informativa de actos institucionalizados.

Oigamos a la de Pelayo:

-Estas revistas están hechas para gastar chufletas, revistas chofetas, cual braserillos o copillas manual para recalentar la ignorancia de las masas; antes, cuando se permitía fumar, encender un cigarrillo. Seguía:

-El pueblo borreguil se mantiene de chofes, alimento cultural barato, y al poder establecido le interesa que así sea, para que no recuerde los problemas diarios de la vida, y se estén atados y entumecidos.

La de Roger le dio a la de Pelayo una chola, golpe con la mano de canto en la nuca, diciéndole, preguntando:

-¿Sabes que todos somos cholos, mestizos de blanco e india o viceversa, como me dijo un amigo de Ramón que era azteca de la Puebla de Los Ángeles, antigua Cholula?

- ¿Sí?, respondió la de Pelayo. Prosiguiendo: mas que cholos somos putas y putos, hijos e hijas de can en tiempo de uva bagujada de hacer de vientre.

En este instante, vieron pasar un niño corriendo y arrastrando con una cuerda en el aire un chonchón, cometa pequeña.

Vieron, también, admiradas, cómo un chopi, tordo argentino, ponía espinos o zarzos en un tejado de Repsol, para hacer su nido.

-¿Sabes, pregunta la de Pelayo, que los choriceros del gobierno rellenos de tripa de carne de cerdo están, mientras cargan con el chopo los soldados de la patria, eructando al tomar crema catalana?

-El gobierno catalán tiene la cabeza a pájaros, le responde la de Roger.

Han echado un perro en la olla, y quieren darles caldo a los hispanos en chorrada nacionalista que se echa de propósito sobre la medida constitucional después de colmada.

La de Pelayo le dice:

-Cuando hablas parece que estás batiendo la barrilla con la chueca, o palo con el que se choquean las cenizas que dan sosa.

-Tú sí que eres sosa, como la de Mollete, moflete, responde la de Roger.

Pasó un caballo bardado, cubierto de bardo, y montado por un bardaje, sodomita que andaba de acá para allá.

Ellas dos rieron al verle, pues se parecía a Chintila, el rey godo de España, que llevaba rodajas de papel untadas de sebo en la sien como remedio casero para los dolores de cabeza.

La de Roger exclamó:

-Más vale que se pusiera esas rodajas de carey en el chiribico.

- ¡Chis, chis’, dijo la de Pelayo. Escucha.

Hacía lluvia con sol, y partículas en sus ojos ofuscaron la vista. Unos indios del interior de Cochabamba tocaban la chirimía.

Pasó un carro que chirriaba mucho guiado por un hombrecillo entremetido, bullicioso y de poca importancia, que hizo silenciar a los indios, gritando a las damas cual un chota, delator, soplón:

-El fútbol y el chorreo catalán no sirven más que para despistar a un pueblo en su miseria llevada pendiente de la venera de alguna orden miliar, Que España huele a chotuno; despide ese tufo característico de marca como el del ganado cabrío.

El polvo del carro se iba a las hermosas.

La de Pelayo preguntó a la de Roger:

-¿Qué es amar la Naturaleza, amiga?

-Ver a Gerineldo mear en el chortal, fuentecilla o manantial a flor de tierra, respondió la de Roger.

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