martes, 6 de agosto de 2013

¿Cuándo llega la primavera al obrero?

Fermín Gongeta (Desde Euskal Herria, Bilbao, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Los gritos subían
hasta el vacío cielo.

Nadie les oía,
porque nadie escuchaba,
porque nadie quería hacerlo.
Ni dioses, ni políticos,
ni industriales, ni banqueros.

Nuestros gritos subían
hasta el vacío cielo.

¡Contra el paro,
lucha obrera!
Gritábamos encendidos,
sin que nadie nos oyera.
Nuestros gritos
subían,
y bajaban rebotando
en el vacío cielo.

Por delante
van los viejos.
Ellos callan,
porque saben
que los gritos
no se oyen,
que únicamente suben,
y rebotan
en el vacío cielo.

Saben también
que la lucha
no es solo manifestarse.
Que es necesario además
enfrentarse, al patrón,
al político, al banquero.

Y hacerlo
todos los días.
Porque el reto a los ladrones
es lo único
que no sube
hasta el vacío cielo.

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