viernes, 30 de agosto de 2013

El aroma dolorido

Eduardo Mosches (Desde México. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El mar de las colinas.
Ascender en la maraña que la naturaleza teje
sortear las espinas mientras la tela de lo cotidiano
se desgarra con suavidad
rozar en la piel sudorosa calor de mediodía
en estas tierras donde el trópico se mece sorprendido
por un viento frío que llega por la puerta del atardecer.
Los granos rojizos prendidos a la planta
son desnudados por las manos febriles
que recogen con la rapidez que se les increpa.
Las bolsas engordan sus formas
al ritmo que el agua de los granos
fragmentos de brasas fríos
se vierte desde las manos doloridas.

El día se hace ciego
mientras el cuerpo
se tiende a descansar
bajo el techo de un pedazo de plástico
a descansar
con el calor de una tortilla.

El aroma sorprendente de una taza de café
hace volutas en alguna mesa citadina.



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