viernes, 30 de agosto de 2013

Elmore Leonard. Mister Paradise

Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

El escritor y guionista estadounidense Elmore Leonard nacido Nueva Orleans en 1925 ha falleció el martes 21 agosto en su domicilio en Detroit. Maestro indiscutible de la novela negra de emocional trama, cuya lectura envuelve al lector tanto en el suceso como en el contenido social y humano de sus personajes. Leonard estaba trabajando en la que habría sido su novela número 46, cuando fue hospitalizado. Fue muy conocido como El 'Dickens de Detroit'



Su novelística en este género continuará tan viva que nada tiene que envidiarle a la histórica y clásica del género de décadas anteriores, siempre teniendo en cuenta que ésta es fruto de la herencia recibi¬da. Lo que no puede confirmarse es que toda novela negra que se edita en la actualidad sea buenas gracias a poder ser fortuna heredada. Es posible que sea así. Mas, ¿Son buenos acaso todos los políticos y obispos que nos hablan de democracia, libertad, honestidad e igualdad como propietarios herederos de ella? Sin embargo con una novela de Elmore Leonard, cualquier lector, aunque no fuera cotidianos del género tiene garantizada la calidad de los títulos ya editados en español. Y es que estamos ante un escritor que junto a Benjamín Black, puede ser considerado como heredero a los grandes clásicos Hammett y Schandler, pese a que este último, al autor de Perros Callejos le aburría.

En la novela Mister Paradise (Alianza Editorial) nos hallamos con un abogado de Detroit muy especial, cargado en años, al que le gustan las chicas jóvenes para hacer cosas que le animen justificar el existir a la vez que le hagan olvidar la edad que con desazón mal que lleva. La historia reboza tensión, intriga y dureza ya presente en otras narraciones como Un tipo implacable y Persecución fatal. Aun¬que difícilmente se puede equiparar una película con la novela no debe de sorprender que Paradise fuera llevada al cine. Ocurrirá igual que con No es país para viejo de Cormac McCarthy en la que Barden ganó un Oscar de interpretación.

Bueno, pues este abogado y viejo verde un domingo que amaneció con nieve, por medio de Montez su hombre para todo a su servicio, ha contratado a dos jóvenes para dar rienda suelta a fantasías mientras el señor ve la televisión. Pero tras esta cita se encuentra un plan ya preparado de antemano cuyo objetivo es mandar al viejo verde al otro mundo, junto con una de esas bellezas que cobra a novecientos dólares la hora a cambio de buen plato de carne con guarnición. Naturalmente el suceso pone en acción a un policía que conoce perfectamente ese infierno del hampa, por el que se desenvuelve como pez en el agua navegando por ese lago corrompido que todo lo domina y explota, donde la brutalidad, el vicio, los negocios oscuros y el dinero manchado con sangre, se pasean cogidos de la mano hasta cuando el sol brilla.

Y aquí encontramos la calidad de este maestro contemporáneo de la novela negra que nos ha dejado hace unos días, con la que narrar una historia de aventura intensa, cruda, atrevida, punzante y de una variedad de personajes repartiendo crueldad y desatino sin un ápice de remordimiento, complacidos de aplicar y mos¬trar tan especiales registros, los cuales sobrecogen por su actitud ante la vida. Historia con una trama bien montada, tensa y amena, poseída de una prosa envolvente y magistral, especialmen¬te en los diálogos directos y rigurosos. Así nos muestra esa sociedad americana que con tanta velocidad se va implantando en nuestra geografía con sus crisis, problemas religiosos, inmigración o corrupción. Pero de la misma forma que despide lo nauseabundo de la sociedad, no falta en sus páginas, la ironía, melancolía y esos entresijos por donde se cuela el factor humano y la crítica al estercolero cotidiano.

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