miércoles, 21 de agosto de 2013

Viaje al planeta ética: Lecciones de ética en un cuento

Enrique Campang Chang (Desde Guatemala. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En un lugar del Planeta Tierra en el siglo XXI, en plena crisis de valores, se descubrió una nave espacial no tripulada que venía de un lugar desconocido, los científicos trataron de establecer su origen y abrirla con poco resultado; siguieron los políticos, corruptos, militares, de la CIA, NASA, el Pentágono, Agencia de Seguridad, Centro de Control de Enfermedades, mareros, brujos, astrólogos, ingenieros, psicólogos, teólogos, filósofos, buscaron en los laberintos de la bibliografía de la APA, en Wilkileaks, en el Diccionario de la Real Academia, predicadores fanáticos que no acertaban en descifrar la intención del extraño artefacto encontrado; si era una nave espía, terrorista, que despertó la paranoia de las grandes potencias; les daba vibraciones que no entendían ni les gustaba.



Las transnacionales capitalistas, el crimen organizado exploraron la posibilidad de sacar provecho, otros para llevarlo a Disneylandia, a Hollywood, hacer una película y cuanta oportunidad de negocio. Era un objeto fuera de lo común

Luego de muchos intentos, se acercaron unas personas sencillas, nobles, honestas de buena voluntad; la lograron abrir y entendieron el mensaje que decía:

“Esta nave viene del Planeta Ética. “Es un mundo en donde prevalece el gran principio, es una comunidad en donde los gobernantes son elegidos de acuerdo a su sabiduría y capacidades. En donde todos tienen un alto sentido del honor y se cultiva la cordialidad en las relaciones humanas. En consecuencia, los hombres no solo consideran como padres a sus propios padres, ni como hijos tan solo a sus propios hijos. Los ancianos terminan sus años en felicidad. A los adultos se les provee de empleos y todos pueden ser útiles a la sociedad. Los niños son criados adecuadamente. Los viudos, ancianos sin familia y los huérfanos, así como los desvalidos reciben protección y cuidado. Cada hombre tiene su trabajo y cada mujer su hogar, no se admite que la riqueza permanezca inactiva y no se usa sus energías para conseguir beneficios particulares. En tal comunidad se superan los planteamientos egoístas y no se conocerán robos ni los crímenes, y la agente no tiene necesidad de cerrar sus puertas.”

Es un lugar donde se respeta la vida desde su concepción, la dignidad de las personas, se practica el amor al prójimo, el bien común, tenemos acción preferencial por los pobres, enfermos, hambrientos, perseguidos. Los bienes del planeta tienen destino universal, la tierra, el agua, el aire y los recursos naturales. Conservamos el medio ambiente. Creemos en un Dios bueno, del amor, del perdón, la misericordia, creador de lo visible y lo invisible. –Seguimos los principios de Confucio, Buda, Abraham, Cristo y otros virtuosos del Planeta Tierra.

Tenemos el hábito de la Sindéresis, de hacer el bien y evitar el mal. Vivimos felices con poco; tratamos de ser buenos, justos, libres y compasivos.

Entonces unos del público que rodeaban la nave que no entendieron bien el mensaje se hicieron ilusiones y estallaron de júbilo y gritaron: ¡¡¡ese es el paraíso, vamos a ese Planeta, construyamos una gran nave; a conquistarlo, a sacarle sus riquezas, oro, petróleo; hacerlos socios, formar alianzas militares, copiar su armamento!!! Los narcos pensaron, “deben haber consumidores de drogas, que negoción. Pero no vieron que había unas instrucciones y advertencias:

“Si planean venir, deben saber que:
El viaje es largo va a tomar tiempo y varias generaciones para llegar
Para unos va a ser un reto que implica cambio de viejos hábitos, disciplina, deseo de perfeccionamiento personal.
Viajen con poco equipaje, lo indispensable
No lleven oro, dinero, riquezas, joyas, armas, carros de lujos, drogas.
Para las personas egoístas, racistas, crueles, ambiciosas, arrogantes, corruptas, tratantes de personas, especuladores, prepotentes, tiranos, terroristas y fanáticos, este viaje es indicado para que cambien.
Existen riesgos de ser atrapados o desviados por la fuerza gravitacional de otros planetas malignos como el Planeta Dinero, Corrupción, Egoísmo Codicia, que puede echar a perder el viaje.
La duración del viaje depende del interés e importancia que se le preste, se puede llegar antes, tarde o nunca.

Así los encargados prepararon los planes para ir; definieron el destino: Planeta Ética las coordenadas de amor, dignidad, vida, altruismo, bien común. La energía propulsora elegida para impulsar la nave a su destino: Educación de alta calidad, sencilla, clara, con valores, ágil, sin enredos académicos, directa, adaptable a cada persona y cultura, pero enfocada al destino del bien. Para que cada quién encuentre su Chu´milal (valor maya de encontrar su misión, su estrella, donde encuentra el oficio que le gusta y lo puede hacer bien, con amor y esmero)

Pero en el proceso de preparación se apuntaron bastantes políticos, empresarios, magnates líderes, diputados, alcaldes, criminales corruptos, mareros, extorsionistas; unos NINISIFAS de las universidades (personas que pudiendo Ni estudian, Ni trabajan y Si Fastidian); se vistieron con la última moda; y llevaron cuanto aparato recreativo pudieron, televisión, celulares, para chatear, mandar mensajitos, o no perderse los juegos de fútbol; además de esclavos, servidumbre y compañía sexual, por si se aburrían durante el largo recorrido .

Pocos sabían realmente que cosa era eso del Planeta Ética, tenían ideas vagas, simplistas, románticas, relativas, infantiles, Ingenuas; que es otro planeta que sigue las viejas reglas del Planeta Tierra. Así, terminaron los preparativos y partieron.


VARIAS GENERACIONES DESPUÉS; EN MEDIO DEL RECORRIDO. Unos pasajeros causaron problemas, eran heterónomos que necesitaban constante supervisión y difícil cambiarles la mentalidad; estos fueron reducidos a la justicia cada vez más eficiente en proteger a los inocentes, castigar a los malos, rehabilitar a los que pueden serlo. Se envían mensajes claros para disuadir la repetición de las faltas, (Su función más importante). Con el tiempo los malos fueron pereciendo como los dinosaurios.

Llegó el momento de aligerar la carga de la nave; se preparó una cápsula con la basura y desperdicios. Aprovechando el paso cerca del Planeta del Mal el contenedor de desechos que se separó de la nave principal y se perdió en el espacio. Entre el contenido iban los restos mortales de los malos políticos corruptos, que no cumplen sus promesas electorales; demagogos que engañan al pueblo; los que se roban los impuestos, científicos inmorales que atentan contra la vida, dictadores, fanáticos, mercaderes de la religión y terroristas; su forma de ser se extinguió; las faltas no quedaron impunes.

Entre las cosas desechadas iban las drogas, oro, diamantes, lujos, armas, bombas atómicas, ídolos, basura electrónica sofisticada, comida chatarra, mansiones, símbolos de la falta de madurez del viejo Planeta Tierra.

Es el recorrido hacia la civilización del amor de Paulo VI, de la gente buena, justicia social, dignidad de las personas. Lo material pasa a segundo plano, es un cambio de rumbo de la humanidad. Es la visión de futuro que muchos terrícolas no tienen. Se abandona la idea de civilización de las ruinas, piedras bonitas, pirámides, ciudades, edificios, tecnología o sociedades cruentas colapsadas o sofisticadas sin calidad humana.


Al extinguirse los elementos problemáticos heterónomos, se facilitó el recorrido. Dentro de ella las nuevas generaciones se preparaban espiritualmente; se llenaron de amor, crecieron sanos, felices, con sus necesidades satisfechas.

Las familias se estabilizan con amor, compromiso y responsabilidad; mujeres, hombres, niños y ancianos viven en armonía, sin violencia; los sexos dejan de ser rivales, se complementan en sus diferencias. Las parejas que se van formando en el trayecto, dialogan, en privado, para elaborar proyectos de vida, lejos del morbo de las redes sociales

El matrimonio cumple con la función solidaria a la maternidad con el patrimonio (reproducción, manutención y formación); se toma con seriedad la relación reproductiva, emocional, económica, cultural y legal. Desaparece la violencia de género contra las mujeres y los niños; la cultura machista es abandonada. El hombre asume con responsabilidad el rol de esposo y padre. Los hijos dejan de terminar como riesgo social al ser criados con amor y buenos ejemplos. Se extinguen las maras y pandillas juveniles. Las drogas resultan innecesarias en una sociedad con sentido de vida. Desaparece el negocio del narcotráfico y sus tentáculos.

La libertad camina junto al sentido del bien; antes tropezaba caminando sola, errática, libertina, mal acompañada con el mal. Se goza de autonomía, no hay necesidad de supervisión; cada quién cumple con su deber moral de cuidarse a sí mismo, sin competir, sin necesidad de justificarse; es la ética de máximos de procurar el bien con autonomía; la gente sabe lo que es bueno y malo; no se escapa con la excusa del relativismo moral; hay discernimiento.

Los ciudadanos en su función pública siguen la ética de mínimos de ser justos sin causar daño, son buenos profesionales, políticos, empresarios; cuidan la vecindad, no contaminan el medio ambiente, no gritan en medio de los corredores en medio de las clases; los políticos van por el bien común, desaparece la corrupción, antes de prometer están seguros de tener la capacidad e intención de cumplir.

Se pagan los impuestos con la seguridad de que van a ser bien utilizados; los profesionales y empresarios se preparan con valores, ofrecen servicios de calidad en acuerdos justos con sus clientes. Las agendas ocultas entre los políticos, profesionales, empresarios desaparecen; se establecen relaciones de transparencia.

Al subir la conciencia sobre los demás se respeta la dignidad e integridad física y personal; cesan los crímenes contra la vida, las violaciones, abusos sexuales; el bullying, el racismo, acoso y cualquier forma de hostigamiento.

La vida es buena, con salud física, mental, la economía tiene destinos justos, hay trabajo y solidaridad con los débiles; hay prácticas religiosas, cultura, identidad, tradiciones, y la ley respeta los derechos de todos.


LLEGANDO AL PLANETA ÉTICA, TIEMPO DESPUÉS: los tripulantes son recibidos con sonrisa en un aire puro, con alimentos sanos, todos felices dan gracias a Dios por haber llegado al destino

Bienvenidos al Planeta Ética que en tiempos pasados se llamaba Tierra… (¡Sorpresa!) Hicieron un largo viaje para encontrar el mismo planeta precioso que habían dejado pero que habían estropeado. Unos recordaron al viejo Einstein en su teoría del viaje por el tiempo según la velocidad del movimiento.

Se deshicieron del peso de los errores de las generaciones pasadas. Los de este planeta viven en lo que en el siglo XXI llamarían pobreza material; pero son inmensamente ricos de espíritu, son felices, sin cara de funeral; tienen poco, lo necesario; hay oro y diamantes, pero se les deja entre la tierra; a nadie les interesa; perdieron el valor que un viejo demonio les dio en forma de Becerro de oro en tiempos de Moisés. Un absurdo del pasado.

Ser rico, tener cosas, divertirse, pasarla bien no es malo, en la medida que no sea el objetivo único de la vida; obtenida por medio del crimen o la explotación; negando el sentido solidario de la riqueza.

Los problemas se resuelven con buena manera. Se rescata la relación con el medio ambiente; el planeta deja de ser explotado, destruido y humillado. El calentamiento global del pasado es superado. Solo se toma lo necesario de la naturaleza.

La nave que inicialmente había partido con el nombre Utopía es rebautizada con el de Realidad. Un sueño se ha alcanzado.

Habían recordatorios a los he habían hecho posible el planeta: Dios, el bueno, del amor, del misterio; de todo lo visible e invisible; Confucio, Buda, Lao Tse, Cristo, Gandhi, Mandela, Madre Teresa, Francisco, usted y muchos más que colaboraron en este gran proyecto.

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