viernes, 20 de septiembre de 2013

A ver, estoy salado, no pego una contimás dos, ojalá que el dios de las aguas profundas, como hasta hoy, rehúse de mí

Guillermo Guzmán (Desde Barcelona, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Será porque vivo con un plato de comida en la cabeza que pienso mucho en los que pasan hambre.

Celedonia siempre me decía cada vez que yo me tornaba taciturno: “usté” lo que tiene en la cabeza es un plato´e comida, váyase a pescar pero no me llegue de noche, un día de estos te vas a hogar como un pendejo y la que va a sufrir soy yo.

Y entonces me inundaba la más inmensa alegría y empezaba el diálogo y las bromas, ¿pero, cómo es que vas a sufrir si el que se ahoga soy yo? Más o menos en esos términos giraba la cuestión, tan lejano yo no puedo recordar con precisión ese tipo de cosas, ciertamente.

Años después pude calar el conocimiento suficiente para separar el grano de la piedra, es decir, distinguir lo concreto de lo abstracto para no enredar; creo haber sabido alguna vez, que Jorge Luis Borges pudo haber dicho algo así como que le era improbable distinguir las fronteras entre las tinieblas y las luces, no puedo afirmar que hubiese sido así pero más o menos todavía conservo la idea de lo referido, pienso que pudo ser por la ceguera física que entonces acosó al escritor en sus últimos años.

Siempre me inquietó saber qué cosa separa a una realidad de otra, pero en verdad no fue ni ha sido posible; por ejemplo, quiero saber lo que separaría al socialismo del capitalismo, entre otras cosas. Eso está pendiente.

Hace algún tiempo fui al basurero por una casualidad; encontré a un amigo por cierto escuálido pero que trabaja para el municipio, y cuyo camión se había accidentado allá y él sostenía en sus manos los repuestos, me pidió que lo llevara y yo lo llevé.

No era sorpresa alguna para mí ver tanto zamuro revoloteando pero sí que hubiese tanta gente arremolinada de manera extraña en un mismo punto y era que minutos antes, una mujer joven, como de unos treinta años, había sido aplastada por una máquina compactadora de basura y eso me afectó.

La mujer estaba buscando comida de entre el basurero y no se percató del peligro que la acechaba, esa es una situación todavía difícil pero en vías de resolverse, pienso que el capitalismo interpuso tantas barreras entre la esclavitud y la libertad, tantas que sortearlas de buenas a primeras no es posible, no olvidemos que quinientos años de Cristóbal Colón más cuarenta de adecos y copeyanos medrando sobre nuestras riquezas no se borran de un plumazo en quince años pero estamos avanzando hacia la liberación de todos, plenamente; en cambio, en Europa y en USA sucede lo contrario.

La carencia educativa y la falta de salud, entre otras miserias, son barreras que marcan secuelas mucha veces irreversibles, por lo que superarlas se torna en muchos casos, de extrema complejidad, no obstante, nosotros no debemos cruzar los brazos nunca frente a esa problemática.

Mientras nosotros avanzamos desterrando la esclavitud, en Europa y en USA la miseria popular aumenta, y esas dos variables son referencias que hoy nos definen como modelos sociales no sólo distintos sino además diametralmente contrapuestos.

De modo que debemos apuntar hacia el futuro para poner de relieve lo que podríamos considerar como una frontera entre socialismo y capitalismo.

Entre las tinieblas del capitalismo y las luces del socialismo hay fronteras algunas de las cuales son visibles pero otras son invisibles, unas son más aparentemente concretas que otras, yo pienso que esas fronteras se pueden otear desde la memoria consciente; en cambio, las fronteras más abstractas se tornan de alta complejidad para ser percibidas pero, con esfuerzo y determinación, se puede.

Bueno, me vine del basurero, cavilando como suspendido en el aire, durante un largo trecho del camino de regreso, tanto fue así que cuando me percaté de estar fuera de mí, estaba yo en medio del tráfico, no supe cómo no choqué y ni siquiera si alguien me mentó la madre, pienso que los automatismos inconscientes operaron de alguna manera, era la segunda vez que en mi vida, me ocurría algo parecido; la vez anterior había sido una ocasión en la que tuve que enviar un mensaje urgente y me tocó apelar a un “eso que llaman ciber” cercano al sitio donde me encontraba, resulta que me tocó una máquina cuyo teclado tenía varias teclas borradas y no obstante así yo pude escribir con pasmosa naturalidad y precisión, ignoro cómo pude hacerlo, pienso que también operaron automatismos asombrosos, conscientes o inconscientes, no lo sé.

Yo también he tomado agua en el hueco de la palma de mi mano en un manantial y he dormido a la sombra de un frondoso jabillo, he visto el mar en calma y lo he visto rugiente como un lestrigón y hasta me he cagado los pantalones pensando que un tiburón haga de mi su almuerzo y me he encomendado al dios de las aguas profundas, un dios que sólo ha estado en mi propia cabeza y que lo he inventado para darme ánimos.

He visto lo feo y he visto lo hermoso, lo bonito; y puedo distinguir una cosa de otra, nadie me va a echar el cuento al respecto.

Hay pobres tan pobres que parecieran vivir como en un hueco profundo del que no podrían salir por sí mismos e inclusive si les lanzáramos una escalera ellos no tendrían fuerza ni voluntad para liberarse, entonces tendríamos que ir hasta allí a tratar de sacarlos de cualquier manera. Y esa voluntad de ir hasta donde sea posible, para liberar a los más pobres, es a mi modo de ver un rasgo definitorio de lo que es ser socialista.

¿Por qué un ser humano debe infravivir en extrema miseria? Sencillamente porque el capitalista chupasangre lo arrojó a su suerte. Entonces se plantea una batalla crucial entre socialismo y capitalismo, salvar o matar.

Mmes Angela Merkel y Christine Lagarde, Canciller alemana y Jefa del FMI respectivamente, aplican un plan de hambre y miseria contra la eurozona y eso puede ser bonito o feo según el cristal con que se mire.

Algo sucede en USA, por primera vez postulan un presidente negro y por primera vez postulan a una mujer para presidenta, en este caso a Hillary Clinton, quien por cierto celebró ruidosamente el asesinato del Presidente Muamar el Gadafi, ¿y, cómo se le puede decir a eso, acaso bonito?

¿Y, la Reina Isabel II no hundió al “Belgrano” que estaba fuera de la zona de combate cuando la guerra por Malvinas? ¿Cómo se llama eso?

¿Quiénes son peores que esas criaturas infernales?

En cuanto a que yo estoy salado se debe a que no pego una contimás dos. Es que cada quien tiene su manera de matar piojos, de muchas partes me han echado pero nunca le echo la culpa a los demás sino a mí mismo, y es que la gota horada la piedra no por la fuerza sino por la constancia, mejor es perder el combate peleando que por forfeit.

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