jueves, 12 de septiembre de 2013

Bukowski, el profeta de sí mismo

Daniel Alarcón Osorio (Desde Guatemala. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

No escribas para salvar el mundo,
escribí para salvarte a vos.

Charles Bukowski

Leer a Bukowski puede resultar ser un acta de defunción de las ‘buenas lecturas’ y de las ‘buenas normas de conducta’ y/o generar agruras o anorexia literaria. Depende de los gustos y los criterios con que se lee y se entienda y comprenda la literatura.



Olvidar o ignorar o negarse a aceptar que dentro del mundo decadente que el escritor refleja como sol o luz que encandila los puntos de vista, es no considerar que lleva consigo una propuesta y protesta estética. Propuesta dura, directa, visceral, plausible. Propuesta dicha ‘a lo macho’, ‘a lo crudo’, sin tapujos.

Asimismo, es negar que la literatura sea una fuente de conocimiento de diferentes colores, sabores e historias. Y que como tal, existe y existirá.

Por ello, para entender y comprender la literatura de Charles Bukowski, se requiere observar la propuesta estética, brutal, descarnada, destructiva y absurda porque refleja los delirios del yo en súbito descenso a las cavernas de lo carnal, del alcohol, la droga, la desesperación, la muerte y la risa ironizante, sin credos ni demagogia religiosa.

Estética que presenta el realismo sucio o crítico o literatura basura como le llama la preceptiva literaria, que no es más que la subversión de la moral burguesa de la sociedad de donde surge y se refleja en el lumpen de las sociedades a través de sus protagonistas. Estética presentada también por Robert Arlt (Argentina), Alberto Fuguet (Chile).

Por eso, Bukowski, es un químico disecador y fotógrafo con mezcla de blanco-negro y color, de lo que se niega, de lo que se esconde, porque recuerda y ofende los silencios hirsutos de las personas y sus clases sociales.

En esa línea, la obra de Bukowski, es “también heredera de la novela negra, al exhibir protagonistas ambiguos y ambivalentes y a la vez contradictorios” (como dice un crítico, que conste) que cuales mejores se salen de la ley como las maras venidas e influenciadas del Norte, para contradictoria y curiosamente, impartir justicia a su manera, como dice la canción.

Por ello, es que escandaliza. Por ello, provoca reacciones. Por ello, no se tolera.

Por ello, el que quiera leer o escribir, tiene que leer o escribir para él o ella, según sea el caso, sin olvidar su cercanía o lejanía interior, recordando: No escribas (y no leas, también) para salvar el mundo, escribí para salvarte a vos, como lo hice yo, diría Bukowski.

Ese es Bukowski, con más de 35 libros a cuestas… Un alemán nacionalizado gringo. Gringo fuera de la academia.



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