viernes, 6 de septiembre de 2013

Cine clásico: La Strada, de Federico Fellini (Italia, 1954)

Siguiendo los pasos de su maestro Rosselini, “La Strada” de Fellini la podemos enmarcar en el neorrealismo italiano, en donde se rodaba mayormente en exteriores y mostraba la situación de la Italia de Posguerra.

La historia de “La Strada” es la historia de Gelsomina y Zampanó, dos artistas ambulantes que se recorren Italia.



Zampanó es un hombre fuerte cuyo espectáculo se centra en la acción de romper una cadena que rodea su pecho. Al quedarse sin ayudante contrata a Gelsomina, por la que le paga a su madre una suma de dinero suficiente para dar de comer a ella y sus hijos. Su comportamiento con ella lo convierte en un hombre bruto, huraño, sin sentimientos.

Gelsomina representa la inocencia más absoluta. Apenas ha visto mundo y la oportunidad de ir con Zampanó, a pesar de no gustarle al principio, le acaba agradando. Aprenderá el oficio de payaso ayudando al forzudo en sus actuaciones.

Personajes muy diferentes entre sí, ambos tienen que convivir en la carreta del artista, sin hablar apenas en los largos trayectos que recorren, están juntos pero es como si estuvieran solos, sin hablarse. La soledad y la incomunicación hacen gala en esta película. A pesar de que Zampanó no le hace el más mínimo caso a la chica, y a veces hasta la maltrata, siente envidia cuando miembros del circo para el que trabajarán muestran interés por Gelsomina, en especial El Loco, un malabarista al que Zampanó no tolera. Será este personaje y su trágico destino el que marque a Gelsomina para toda la vida, donde su inocencia tornará a locura.

Podríamos hacer una comparación entre los personajes de esta película y la situación de Italia en la Posguerra, un país maltratado y derrumbado, intentando salir a flote, buscando la sonrisa (Gelsomina) dentro de la más absoluta tristeza (Zampanó).

Dicen que esta es para muchos la película más accesible y querida de las que realizó Fellini, lejos de lo que sería su cine más personal. En ella el director italiano habla de artistas de circo, un ambiente al que el director le gustaba recurrir. El título significa La Calle, esa calle en donde nuestros protagonistas intentan entretener y sacarle alguna que otra sonrisa al público.

A pesar de estar marcada dentro del Neorrealismo, esta película está muy cerca de una road movie en donde se encuentran la ternura y el drama. Todo el film Gelsomina y Zampanó están recorriendo las carreteras en su carro y la personalidad de la chica, por la que el espectador siente simpatía de inmediato, convierte momentos que pueden ser costumbristas en algo cercano a la fábula chaplinesca, solo que sin ningún atisbo de comedia. Momentos como la chica actuando ante el público, o cuando está viendo actuar por primera vez al Loco, y sobre todo ese reencuentro a la salida de la cárcel figuran entre lo inolvidable del film. Todos esos momentos que digo se acercan al tono chaplinesco es debido a la maravillosa interpretación de Giullieta Massina, que se vuelca completamente en crear su inolvidable personaje. Al otro extremo tenemos a Zampanó con el cual se nos presenta el drama, rompiendo todos esos momentos medianamente alegres en situaciones trágicas, como por ejemplo cuando la muchacha está aprendiendo a tocar el tambor. Anthony Quinn se pone a la par que Massina y nos regala otra inolvidable creación como el fornido artista rompe cadenas. Richard Basehart también merece mención El Loco, otro artista ambulante que siente aprecio, aunque bien podría ser burla, por la joven Gelsomina y a la cual le dirá que Zampanó está enamorada de ella, consiguiendo que la mucha se ilusione. Desgraciadamente sus continuos ataques contra Zampano desencadenarán acontecimientos que marcaran las vidas de los dos protagonistas.

El tramo final del film es maravilloso a la par que triste. Un Zampanó ya mayor, encasillado en su absurdo espectáculo, se derrumba en la orilla de una playa al conocer una triste noticia que romperá su corazón como las cadenas de su espectáculo.

Una preciosa película que ganó el Oscar a Mejor Película Extranjera y donde se nos habla de la soledad y la incomunicación a través de la inocencia.

Lo Mejor: Masina y Quinn.

Lo Peor: Pensar que está sobrevalorada.



Fuente: CINEMADREAMER

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