viernes, 6 de septiembre de 2013

Crítica literaria: “El oscuro invierno”, de David Mark

Francisco Vélez Nieto (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

David Mark
El oscuro invierno
Traducción de Javier Sánchez García-Gutiérrez
Siruela / Policíaca

La marca editorial Siruela, todo estilo en la edición y calidad en las obras que edita, se presta entusiasmada a dar entrada en su serie Policiaca al sargento MacAvoy, fornido policía que es mirado con recelo por el resto de sus compañeros debido a su inquebrantable sentido del deber. Nos llega vertido al español como nuevo protagonista, para abordar en su primer caso el misterioso fallecimiento de un anciano (único superviviente de un naufragio de un barco de arrastre ocurrido hace cuarenta años), hallado muerto en el mar. Nuestro escritor inglés David Mark que parece entrar con buen pié en el espacio nacional, nació en 1977 y proviene profesionalmente del periodismo en el que ha dedicado quince años de trabajo siete de ellos a la sección de sucesos.

Siendo esta experiencia el fruto de mucho oficio diario de lo que ocurre en las ciudades desde donde se fundamenta para crear el ambiente y trama de esta novela donde tanto personajes sencillos y corrientes como extraños van creando toda una sorprendente cábala, el espacio creativo de la historia como necesidad que exige disponer de una investigación diaria, constante y paciente, muy profesional, dado los muy diversos personajes reales tanto de los sospechosos como de las víctimas, lo propio en ese mundo de la investigación, buscando pruebas y la siempre pregunta de ¿Inocente?, pero que puede resultar también culpable, en aquel que suele ser más hábil y sorprendente en fingimientos, y que se mueve con habilidad en la madeja del enredo que de por sí exige un agudo sabueso, tozudo y valiente, como en este escabroso caso, para poder ir sospechando en este tipo de individua hasta logras desnudar su verdadera identidad.

Ama la poesía y la belleza en el buen escribir del género policiaco, con lo que muestra que no solo la novela amorosa y sentimental tiene este derecho como propiedad. Aunque sin que por ello excluya o evite narrar con maestría dolorosas escenas: Angie le ofrece una sonrisa distinta a la que reserva para sus galanes. ”La sonrisa breve y feliz que una vez ofreció al hombre que grabó sus iniciales en su vagina antes de clavarle un cuchillo de cortar el pan de treinta centímetros de largo en las costillas y follársela en el váter de un pub mientras yacía ensangrentada sobre las baldosas del suelo”

La novela ha buscado una geografía del norte industrial de Inglaterra que como tantos otros es hoy día una geografía, cuyo escenario real es el fruto de un capitalismo feroz que ha obligado a crear un estado grave en la sociedad en la que transcurre la narración, resultando solo una muestra de lo que se vive, respira y padece fruto de un meditado e implacable cálculo de los altos poderes económicos y políticos del Gran Hermano en perfecta complicidad. Todo comienza con el hallazgo de un cadáver ese único superviviente de un barco que sucedió cuarenta años a tras. Se suma a este hecho otra víctima, una muchacha que sobrevivió a una matanza durante un conflicto en Sierra Leona. La desgraciada había sido adoptada por una familia, siendo acuchillada con un machete al final de un acto religioso en la iglesia. Allí a la puerta de la vida a punto de salir para jugar a ser jovencita. Delante de las narices de nuestro policía, y pese al intento por parte del sargento de intentar detener al agresor, que resulta ser un drogadicto -que más tarde perecerá en un incendio-, consigue escapar. Esta escena marca profundamente a muestro personaje al sentirse frustrado consigo mismo y dolorido.

Sobre estas tres muertes es donde tiene que actuar este fornido y culto, amante de la lectura de los clásicos, esa lectura cuyo contenido tanto ayuda a la investigación reflexión de la condición humana, resultan ser los tres pilares para emprender su tarea, nada aburrida, por el trasiego de personajes que por la historia desfilan, unos sanguinarios y otros llenos de ternura.

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