miércoles, 25 de septiembre de 2013

Crítica literaria: “Expatriados”, de Chris Pavone

Pedro Luis Ibáñez Lérida (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Premio Edgar 2013 a la mejor primera novela.
Punto de lectura. Santillana Ediciones Generales S.L.
Traducción de Laura Vidal



La identidad no sólo posee perfil psicológico y rostro físico. La inviolabilidad del ser humano es reconocible, precisamente, en el atractivo de descubrir sus entresijos. En nuestra vida diaria observamos y somos observados. Nuestra mirada y consecuente análisis gravita en quienes se relacionan con nosotros o, sencillamente, en los que nos cruzamos en la calle de forma casual y anónima. En ese intercambio de miradas enfrentadas y contrapuestas, surge inevitablemente la necesidad de adentrarse en el otro, aunque sólo sea por imaginar la vida y el pensamiento que lo acompaña. A veces las conversaciones son tan elevadas de tono que es imposible obviarlas. Y escuchamos pacientemente una perorata sobre tal o cual cosa. En otras, la comunicación se repliega abigarradamente en el auricular de la telefonía móvil, cuya resonancia es común en calles y transportes. La vida se retransmite en primera persona. Aunque esa necesidad de saber del otro, tiene límites razonables que se mantienen desde en la percepción arbitraria y cotidiana. Individuos con los que nos cruzamos y en ese intervalo, desde la aproximación hasta pasar por nuestro lado, se reducen al olvido. No sin antes catalogar brevemente sus facciones, su vestimenta, su actitud, la forma de caminar, etc. Existe en el ser humano el ansia de reconocerse en el gesto que otros harían por él. Pero, ¿qué ocurre cuando el desconocido es tu pareja, el esposo y padre de tus hijos, que considerabas tan distante de todos los recovecos del encubrimiento...?

Expatriados -Premio Edgar 2013 a la mejor primera novela, Punto de lectura. Santillana Ediciones Generales S.L. Traducción de Laura Vidal-, es una historia de suspense y misterio en la que nadie conoce a nadie y nada es lo que parece. Las identidades de los personajes confluyen en una trama basada en la mentira. Se inicia en el presente, durante la jornada de un día en el que se descubrirán todas las cartas de un juego rocambolesco iniciado dos años antes. El lector se verá inmerso desde las primeras páginas en la vida de Katherine, exagente de la CIA, que en un intento de dejar atrás su pasado, accede a trasladarse con su marido, Dexter Moore y sus dos hijos, a Luxemburgo por motivos laborales de éste. Es una manera de recomenzar la vida y encajarla en el lugar que más desea o, al menos, que cree desear. Antes debe pasar por el protocolo de interrogatorios de la agencia de espionaje, paso previo a su nueva vida civil. En el personaje de Katherine subyace una tensión interna que no logra calmar por ese grado de culpabilidad que parece arrastrar, "Se convertirá por fin, en una mujer que no se pasa la vida mintiendo a su marido, sobre lo que realmente hace, sobre quién es en realidad". Aunque ello no reduce la total convicción en cambiar de vida, "Esta es la oportunidad -se dijo una vez más- de reinventarme a mí misma". Un suceso acaecido durante su doble identidad, ocurrido cinco años antes, la perseguirá hasta el presente, "Pero nada de su vida en Luxemburgo estaba siquiera tangencialmente relacionado con lo ocurrido en Nueva York, con aquella acción que tanto se había esforzado por enterrar. Aquella que le hizo comprender que no podría seguir siendo un agente de operaciones". Secretos que se verán sobrepasados por otros que le esperan en su nueva residencia europea. Y que propiciará que retorné a las prácticas de su anterior vida de espía, tratando de defender a su familia de una posible amenaza que no consigue sacudir.

Chris Pavone invita al lector a acomodarse y disfrutar de una aventura vibrante que no le defraudará. La audacia del autor, en la que es su primera novela, nos transmite una historia envolvente, en la que el tiempo avanza y retrocede con el sentido de ir desgranando datos y pormenores de un rompecabezas apasionante. El presente se describe como cerradura sobre la cual girar la llave y traspasar el umbral. La novela recorre la linde del género negro con una serie de connotaciones valedoras de su naturaleza conspirativa: inversiones bursátiles, fraude, tráfico de armas, intervención del FBI y de la CIA. El secreto no se halla en lo profundo del pasadizo apenas iluminado, "Los mejores escondites no están escondidos; son los sitios donde nunca se busca nada". El eje de la novela oscila entre la interpretación de una realidad esquiva, los deseos de protagonizar una nueva vida desde la veracidad y la ética de asumir o no que el fin justifica los medios. Un inesperado final descompone la utilería, de la que se ayuda el autor para disponer al lector en busca de la verdad que se esconde.

Edward Snowden ha protagonizado en fechas recientes una de las aventuras más sobresalientes en cuanto a defender la privacidad e intimidad del ciudadano frente al estado norteamericano y otros de latitud europea como Inglaterra y Francia. Pero no nos engañemos, este tipo de vigilancia, control y espionaje los mantienen todos los estados sin distinción. En cierta manera es inherente a su naturaleza en la que el poder considera la amenaza del individuo. De ahí las labores de espionaje desde las tapaderas diplomáticas y servicios de inteligencia. Chris Pavone nos manifiesta a través de Katherine que una vez "(...) había empezado una mentira tenía que seguirla hasta el final. Ese era el secreto de las mentiras: no tratar de encubrirlas". En esta obra los espías son espiados y, de alguna manera, tratan de expiar las acciones que les han llevado a la manipulación de la mentira es un estado mental de autodefensa en permanente estado de alerta para evitar que se descubra, por ello no es difícil comprender a Katherine cuando "Al darse cuenta de ello, lo primero que sintió fue alivio, alivio por aquella solución inesperada a un problema inabordable".

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