viernes, 6 de septiembre de 2013

Un criminal de guerra

Gustavo E. Etkin (Desde Bahía de San Salvador, Brasil. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Consecuencia, resultado, efecto de una causa.

Artemio se dio cuenta que todo lo que es, y también los vegetales, los animales y los seres humanos son resultado, efecto de algo que sucedió antes. De algo que antes los causó.



Como también todo lo que es en el universo: el planeta Tierra, todos los otros planetas y estrellas, soles, galaxias.

Pero entonces se empezó a preguntar sobre lo que fue lo que antes causó todo. Y el antes de aquel antes.

Fue por eso que, por un tiempo, creyó en dios.

Dios fue lo que quiso que todo sea.

Pero un día, tomando un café y leyendo en el diario que un país había bombardeado las ciudades de otro, como los alemanes bombardeando Londres, bombardeo a ciudades que causó la muerte de miles de habitantes civiles, se empezó a preguntar por la causa.

O sea que aun de esos bombardeos, dios fue la causa. Porque él quiso que eso sea.

Pero empezó a sentirse triste y angustiado cuando tuvo el coraje de preguntarse sobre dios como consecuencia.

O sea que si todo es efecto, resultado, dios también sería resultado, consecuencia de algo. ¿Habría entonces un Super-Dios?

Pero ese Super-dios, ¿consecuencia de qué habrá sido?

De una cosa, sin embargo, estaba seguro: si sus padres no hubiesen cogido él no habría nacido. Ni, obviamente, podría hacerse esas preguntas.

Entonces reconoció que coger -a veces- puede ser causa de algún efecto. Alguna consecuencia.

Porque no todo es causa. A veces es condición de posibilidad para que, después, aparezca una causa.

Como cuando cogieron los padres de Harry S. Truman, condición de posibilidad de que, después, naciese el criminal de guerra que ordenó el lanzamiento de bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki causando la muerte de más de cien mil personas. Cogida que así, fue condición de posibilidad de que después nazca un criminal de guerra.

Aunque después Artemio reconoció que, obviamente, la guerra es un crimen colectivo. Crimen cuya condición es la previa justificación para iniciarlo.

Crimen, entonces, que siempre se hace en nombre de algún bien.

Un bien que la causa.

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