miércoles, 2 de octubre de 2013

Levedad del sueño

Anónimo

Y bien, hoy he despertado niño,
con mi niñez doliéndome en el alma.
Debe ser el maquinista Pérez
el que rompió el silencio
con su pequeño tren esta mañana.
Ya mi padre no viaja al frigorífico,
tampoco irá el vecino Gumersindo.
Mi madre no anda en la cocina
ni la siento que lave hasta el cansancio
ajena ropa, ni regar sus plantas.
No oigo reír a mis hermanos.
Quizás patinan en la escarcha
y me dejaron solo, con esta angustia,
aquí en la cama.

Campo de Concentración de Chacabuco, 1974.



Enviado por Ciro Oyarzún. Desde Chile.

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