jueves, 28 de noviembre de 2013

Dos poemas

Guillermo Henao (Desde Medellín, Colombia. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



I

Tus ojos bajaron a mi frente
para decirme hablemos.
Tal vez llevabas un paraguas
mientras llovía sobre el parque.

Justo el paraguas, la noche sólo lluvia,
cuántas gotas orilladas a mi piel
cuando oía a tus ojos descender
y decirme sonrientes conversemos.

Mis ojos bajaron a mis ojos
de las alturas de los sueños.
Si llegaste hasta acá -venías toda sintigo
de agobiante jornada en el trabajo
y en espera del bus-, no hablaste.
Tus palabras cual tus pasos
no supe cuándo fueron o a dónde. Y en mi pecho
ya no latía tan fuerte el corazón.

¡Si hubiera visto que llevabas un paraguas
y que también llovías en mi parque!

II

Entra con ella,
la acompaña
en el pasillo en la cocina, sabe
que estoy frente al televisor.
Pensará que debo rodearla de entusiastas palabras
como lo haría un joven,
mas no sé el cómo.

Cuando dice hasta mañana
con voz temerosa y precipitada que se alza,
pensará que debo cortarle el paso y retenerla en el re-manso,
hacerle comentarios jocosos, divertirla
como lo haría un joven,
mas no sé el cómo.

Ha entrado,
ha estado acá,
me ha hablado,
se ha marchado,
mas no la he visto.

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