jueves, 21 de noviembre de 2013

La vejez y la muerte

Rodolfo Bassarsky (Desde Barcelona, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Anciano:

No te compliques innecesariamente. Convierte todo o casi todo en algo sencillo y simple.

Es importante implicarse con el alma en cualquier actividad que se desarrolle e ilusionarse. Estar activo.

No dejes de aprender y de buscar activamente el conocimiento.

Un rotundo no a la ofuscación y a la prisa. Todo lentamente pero sin dejar de utilizar cada instante.

Pasión por la creatividad. Pasión.

Existe una nostalgia buena y una mala. Opta siempre por la primera.

Este momento es el más importante de toda mi vida.

Reflexiona. Discierne. Medita.

Todos tus varios proyectos deben ser realistas y factibles.

El ocio no tiene por qué ser siempre profundo ni muy elaborado.

No abandones la lectura ni la música. No renuncies a las llamadas nuevas tecnologías pero no te obsesiones.

Muévete. El sedentarismo es un enemigo peligroso. Dieta variada y adecuada. Aséate.

Mis tiempos son los de ayer y también los de hoy.

A medida que se acerca el final, tu generosidad crece y te enaltece.

Asumir la progresiva merma de tu autonomía y gestionar sabiamente el grado de dependencia creciente. Adaptarse. No soy una víctima, soy un anciano. Convive con amor.

Serán inevitables y contundentes el sufrimiento, el miedo, la sensación de vulnerabilidad, la pérdida de personas queridas y finalmente la muerte.

Se hace imprescindible una estrategia emocional para afrontarlos. No tan sólo un análisis racional o científico. Una estrategia que sea capaz de una consideración totalizadora y global sobre mi vida y el sentido que tuvo y tiene. Calma y sosiego. Una respuesta pacífica fundamentada en la experiencia que es una herramienta que asesora y asiste. Tu experiencia es tu mejor ayudante.

Autoestimarse y tener una actitud didáctica respetuosa. Escuchar. Pensar.

Regala o vende lo que no uses.

Los valores intercambiables son el poder y el dinero. Los valores intrínsecos son el amor, la amistad, la solidaridad, el respeto, la responsabilidad. Conservar los intercambiables mínimos, llenar la vejez con los intrínsecos, no rezongar por lo que no tenemos y gozar de lo que poseemos.

Tu biografía es individual y sagrada.

La muerte no debe ser un tema ajeno. No permitas que convenciones religiosas o sociales te impidan pensar, reflexionar y hablar sobre la muerte y sobre tu propia desaparición.

Un instante antes del preciso instante de mi muerte, acudirán todos mis recuerdos, todas mis añoranzas, todos mis amores y todos mis sufrimientos. Se escuchará el vals triste al que seguirán los acordes de toda la música que me acompañó y emocionó. Abrazaré a quienes quise y a quienes me quisieron. Charlaré con mis amigos, mis padres, mis hermanos, mis hijos y mi mujer y les repetiré lo que les dije cuando estuve junto a ellos.

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