jueves, 28 de noviembre de 2013

Música: Desde la Nicaragua sandinista, Carlos Mejía Godoy

Argenpress Cultural

Carlos Mejía Godoy (Somoto, Madriz, 1943) es un compositor, instrumentista y cantante nicaragüense en cuyas canciones ha estado presente siempre un fuerte compromiso social y político. Carlos Mejía Godoy creció en una familia de músicos y artistas arraigados en el folclore y la cultura tradicional y se inició pronto en el mundo de la música popular. En aquella Nicaragua sumida en la pobreza, exprimida desde la década de los años treinta por el clan Somoza, el futuro compositor supo desde joven al lado de quién debía estar su música, y se involucró activamente en el proceso revolucionario que acabaría con la dictadura de Anastasio Somoza.



A inicios de los 1970 irrumpió en el corazón de los nicaragüenses con un canto inspirado en las alegrías, penas y esperanzas de los humildes. A lo largo de esa década plasmaría su apoyo a los débiles en extraordinarias composiciones, fieles retratos de la vida de su patria. Derrochando picardía y buen humor, recurrió al habla popular para celebrar personajes en canciones como Chinto Jiñocuago, el campesino cuyas cicatrices hablan de la violencia del mundo rural; Panchito Escombros, obrero sobreviviente del terremoto de Managua; María de los Guardias y La Tula Cuecho, mujeres audaces y pintorescas que se valen de su ingenio para salir adelante en un mundo machista y hostil; o Quincho Barrilete, pequeño lustrabotas, héroe infantil de la guerra de liberación.

Siempre en tono de denuncia, a veces con una fina ironía, este período de su carrera produjo otras muchas extraordinarias canciones: Nicaragua, Nicaragüita (versionada incluso por Billy Bragg), Las campesinas del Cuá, La tumba del guerrillero, Señor Juez de Mesta o Clodomiro el Ñajo. Muchos de estos temas le darían tiempo después reconocimiento internacional en países como España, Costa Rica, México e incluso en los Estados Unidos. A mediados de los 70, Mejía Godoy estuvo trabajando en el Taller de Música Popular de Solentiname, una comunidad cristiana situada en el lago Nicaragua. Fue entonces cuando, con el apoyo del poeta Ernesto Cardenal y los campesinos de la comunidad, escribió una de sus obras más conmovedoras: La Misa Campesina (1975), en la que fundió la liturgia cristiana, el lenguaje misquito (propio de los indígenas más numerosos de la parte atlántica del país) y la música tradicional. El tema Cristo de Palacagüina, incluido en este álbum, fue muy popular en España en la voz de la cubana de nacimiento Elsa Baeza.

Por su colaboración con las fuerzas clandestinas de la izquierda, Mejía Godoy hubo de abandonar Nicaragua y recaló en España, donde acababa de fallecer el general Franco. Su primera colaboración musical en España fue la canción María de los Guardias (incluida en el álbum de Massiel Carabina 30-30), un soberbio tema que vio la luz en 1976. En 1977 su tema Quincho Barrilete, interpretado en esa ocasión por Eduardo González, resultó vencedor en el festival de la OTI.

Los éxitos de Carlos Mejía Godoy como compositor se sucedían con rapidez; era el momento oportuno para retomar su faceta de intérprete con el grupo que había formado ya en Nicaragua, conocido con el nombre artístico de Carlos Mejía Godoy y los de Palacagüina. El sello CBS Records los fichó de inmediato y se editó un primer sencillo titulado Son tus perjúmenes, mujer, canción de extraordinario éxito que arrasó en las listas de ventas españolas. A este primer gran éxito se sumaron otros como el ya citado Clodomiro el Ñajo y una versión más pop de su Misa Campesina que grabó acompañado de grandes voces de la música del momento, como Víctor Manuel y Ana Belén, Sergio y Estíbaliz, Laredo, Elsa Baeza y un joven Miguel Bosé.

Dejamos aquí tres de sus más conocidas canciones, símbolos de la Nicaragua Sandinista de la década de los 80:

1. Nicaragua, Nicaragüita


2. No pasarán


3. Son tus perjúmenes, mujer


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