jueves, 21 de noviembre de 2013

Venezuela - Lagunillas 1939-2013: en el vientre del lago de óleo de Maracaibo

Evaristo Pérez (Desde Zulia, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

A nuestro hermano Javier Fernández
sembrado en el vientre histórico de Cabimas

Del dolor de Paraute, Lagunillas, surgió Ciudad Ojeda en 1939.

El 13 de Noviembre de 1939 ocurrió la gran tragedia de Lagunillas.

En 1928 se inició el historial petrolífero de incendios diversos.

El Maestro Jesús Prieto Soto mucho nos ha dejado escrito en múltiples crónicas y entrevistas:

“cuando los musiúes se apoderaron de las tierras en contubernio con jefes civiles autócratas ignorantes, Lagunillas se convirtió en un infierno, por las múltiples penalidades que empezaron a sucederse”.

Vincencio Pérez Soto, general y terrateniente, fue a partir del 7 de junio de 1926 Presidente del Zulia y desde antes de los primeros incendios de 1928 había planteado el peligro de los pozos en Lagunillas de Agua y propuso las indemnizaciones y reubicación.

Aunque la construcción de una población naciente estaba decretada desde 1937 por el gobierno presidido por López Contreras, fue el desenlace fatal de un nuevo, definitivo y último incendio en Lagunillas de Agua el 13 de noviembre de 1939, lo que forzó la medida.

Allí, su economía laboral y simbiosis ribereña fue desviada forzosamente desde la pesca, hacia el aluvión de la extracción petrolera en las orillas del lago.

El enorme mar endógeno de Maracaibo fue incursionado primero en Cabimas a partir del 5 de julio de 1923 cuando se comenzó a perforar en La Rosa Nro. 1 a través de la British Equatorial Company subsidiaria de The Tankers Limited and Co. que había adquirido concesiones a manos de familiares de Julio Méndez, yerno de Gómez, quien, de acuerdo al autor Franco D’Orazio era representante de la empresa Kunhardt & Co. y logró así a lo largo de la costa un tramo de 1 km. de ancho. Posteriormente otra entrega similar hacia el sur se otorgó a Harold Curtis en mayo de 1921 que luego pasó a la Creole y afloró colosalmente el mene de su vientre acuífero desde 1924. El lago, con la “ventaja” de que nadie podía “reclamarlo” como sí ocurría en tierra, fue concedido sin restricciones inicialmente a la Standard Oil Company of Venezuela, que había llegado al festín en 1919, luego a Lago Petroleum Corporation, Vacuum Oil Company, Richmond Petroleum Co., etc . El geólogo Charles Eckes que ya en 1912 había venido con el geólogo líder Ralph Arnold, lideró la primera perforación en el lago frente a La Salina. Pero la Gulf en el lago, frente a Lagunillas hizo el pozo Lago No. 1 en 1926.

Los antiguos paraujanos, ya criollizados, fueron imposibilitados de sus faenas de pesca en la medida en que la Lago Petroleum Company, se apoderó de las concesiones en un “lugar” que entonces era inédito: el lago. Quién podría aludir su propiedad? ...pero igualmente el oprobioso Juan Vicente Gómez desde el control omnímodo de la patria, benefició con casi todo el fondo del lago a Lago Petroleum Corp., a la Venezuelan Gulf Oil Co., a la British Oil Controlled. Las compañías eran tragadas por los grandes trust en el exterior y de pronto aparecían con otro nombre o afiliadas.

El bosque de torres en el lago creció desmesuradamente y el caos ecológico enseguida acabó con las lavanderas de orilla, impidió la potabilización y llovieron desde allí los reclamos sin fin por el agua en Cabimas, en toda la costa e incluso la mancha fue atravesando la ribera.

El dolor produjo el lamento en la pluma del poeta Ismael Urdaneta impreso desde 1928 e inaugurando en la patria los antecedentes del reclamo por la naturaleza:

En “El lago petrolizado” algunos fragmentos nos legan…

“No he sentido en mi vida dolor más lírico
De irremediable ausencia de colorido local
A mi regreso a Maracaibo
Que el ver en el Lago de mi infancia
Las barcas… ingenuas y blancas… de cabotaje
…con el pecho y las alas tiznados de petróleo
El estertor bituminoso que en Cabimas salpica la blusa de los obreros…
Vomitó al lago su negro Wall Street…
…su inocencia marchita clama a los cielos zulianos…”

En “La Agonía del Alcatraz”…buchón en el Lago de Maracaibo revelaba…

“El alcatraz vivía felíz en nuestras ribas
Este buzo con alas retozaba entre dos turquesas: lago y cielo…
…Pero…no contaba con el petróleo
La capa de aceite flotante en el lago no se ha contentado
Con embetunarle el plumaje gris…
…las “Standards Oil del planeta
Se los sirven ahora con una matizada mayonesa homicida…
…En Lagunillas, en La Rita, en Cabimas,
Sus cadáveres van a la deriva en una balsa de aceite…”

Quienes esto desconocen ya van sabiendo el porqué del dolor y las críticas de los habitantes del Lago de Maracaibo y luego su actitud satírica y mordaz frente al poder ejecutivo permisivo y secuaz, que además, ya en 1904, con Cipriano Castro había cerrado la Universidad del Zulia que así permaneció hasta 1946, a fines del siglo XIX eliminó la recaudación aduanera que era la principal de la nación o muy cercana, sin retribuir absolutamente nada y además luego Cipriano Castro eliminó varias industrias cosecheras del tabaco maravilloso de las riberas de nuestro orgullo lacustre, como por ejemplo la firma La Flor de la Habana que beneficiaron a otras tabaqueras en el país allegadas a intereses cercanos a él.

Si bien se estima altamente aquella disposición decidida de Castro frente al bloqueo y agresión de guerra real transnacional y frente a las pretensiones de la New York & Bermúdez Co. por apoderarse del lago de Guanoco y su riqueza asfáltica en oriente de manos de sus representantes locales vendepatria como Manuel Matos, esas realidades no estaban exentas de contradicciones.

Hasta ese momento se conocían ya las “danzas de las concesiones” como las han llamado las afiladas plumas soberanistas de R.Quintero, F. Mieres, Gastón Parra L., Carlos Mendoza P., por nombrar algunos de nuestros dignos profesores de la soberanía patriótica, a partir del desarrollo logrado del campo Mene Grande, con su Zumaque en 1914, y otorgadas en la febril entrega demencial por la dictadura de Gómez al imperio corporativo angloholandés y luego al norteamericano.

Ya la expansión moderno industrial del capital en materia petrolera estaba comenzando a regirse por las líneas estratégicas del primer Lord del Almirantazgo W. Churchill y por el departamento de Estado de Estados Unidos para apoderarse de los yacimientos importantes conseguidos en espacios orilleros y de más inmediato acceso por los avances de la geología de entonces que tuvo en Venezuela pioneros destacados como Ralph Arnold.

Pero aquella Lagunillas petrolizada, sumida en el vicio fue descrita por el verso de Narciso Perozo, canoero, pescador, cantor y decimista popular y “guachimán” del pozo La Rosa fundador del Reventón en 1922:

Ah! pueblo lagunillero!
Quien te ha visto
Y quien te ve!
Lleno de tan mala fe
Tan corrompido y grosero!

Tres desastres silenciados: el saqueo económico, la depredación ecológica incluido el ser humano y por extensión el desastre social plenaron la historia del asentamiento transnacional violento en la protagónica geografía petrolera de la región del Lago de Maracaibo.

 Las crónicas, entrevistas e historiaciones vividas con los protagonistas plenan las bibliotecas de Jesus Prieto Soto:

“He llegado a Lagunillas al anochecer -recoge de Enrique Bernardo Núñez-…la orilla del lago aparece a lo lejos erizada de torres tan finas…son los taladros de La Lago- Petroleum-, después los de la V.O.C.-Venezuelan Oil Concessions- y los de la Mene Grande Oil Co…
…viéndose sin salida se arrojaban al agua o asaltaban las piraguas…con el balanceo y el peso excesivo se viraban…y muchos caían al fondo. Mujeres desnudas corrían por entre la muchedumbre…las casas construidas con zinc y madera de cajones sobre horquetas o estacas se hundieron de pronto y sepultaron a los que se hallaban dentro…cuando sacan un cadáver es enseguida reemplazada por otra…algunas tablas flotan sobre aquellas aguas aceitosas, de muerte…un poco al noroeste se levanta el taladro No. 1 de la Mene Grande Oil Co.

Una gabarra remueve los escombros…lo cual hace decir al pueblo que están destruyendo los cadáveres para evitar reclamaciones. Pero en su mayor parte están sepultados bajo láminas de zinc. Y no se sabrá nunca cuántos fueron…”

Y también recoge Prieto Soto a Hermes Coello León:

“Más de 5 mil personas entre mujeres , hombres y niños murieron en el incendio el cual fue provocado por las compañías petroleras…en lagunillas habían grandes yacimientos…y ellas querían obtenerlo a toda costa…”, aseveró el primer Presidente del SOEP- Sindicato De Obreros y empleados Petroleros de Cabimas.

En todo caso cientos o miles, modelaron la tragedia de Lagunillas, que como nos acaba de confesar hace tres meses el obrero Rafael Salcedo, salvador de vidas en la “planchada” de tablas de aquella Lagunillas sobreviviente a sus actuales 97 años, fueron enterrados en fosas comunes en lo que empezaba a ser Ciudad Ojeda.

¿Por qué no se conforma desde nuestras universidades e instituciones de Estado una comisión que inicie legalmente los estudios para una excavación, la exhumación de la tragedia, científicamente, y resarcimos este oprobio de la desidia metido en el escondrijo del olvido cómplice por la voracidad histórica de la riqueza petrolera? Demostremos la Soberanía y el rescate de la memoria histórica.

Pues en nuestro absurdo criollismo y falso cosmopolitismo actuamos al revés, y en lugar de reivindicar a los hijos de Paraute y Lagunillas de Agua en su dignidad originaria de arawacos, añúu de nuestros pueblos palafíticos que comunicaban el inmenso Lago, bautizamos con el nombre del colonizador - Ciudad Ojeda – al saqueador y comprobado genocida, evidenciada en sus propias Crónicas de Indias.

Viva Paraute, Viva Lagunillas de Agua y sus hijos devenidos del vientre silenciado del Lago de Óleo de Maracaibo.

Archivo Evaristo Pérez Suárez


Fragmento de Lagunillas de Agua 1939


Lagunillas 13-11-1938


Muertos de la tragedia: muchos obreros no anglosajones quedaron carbonizados


Lagunillas 14-11-1939

Pero en Lagunillas los extranjeros anglosajones vivían aquí y así desde mucho antes.



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