jueves, 19 de diciembre de 2013

El reventón de Cabimas (1922-2013): Patria La Rosa. 14 de diciembre de 2013

Evaristo Pérez Suárez (Desde Estado Zulia, Venezuela. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Luego de un siglo entregando sus entrañas a la Patria, cual madre amante secular, Cabimas está en el epicentro de la Soberanía Petrolera encomendada por el proyecto bolivariano a la conciencia de las fuerzas populares organizadas desde la derrota del sabotaje petrolero de 2002-2003.

Políticamente, su tradición petrolera, se mantiene en pugna como símbolo de la resistencia ante las fuerzas alienadas pro-imperialistas caracterizadas por una total ausencia de sentido patrio que sin el menor escrúpulo proclaman la entrega de nuestras riquezas.



Del mismo modo el aguijón cultural de las valoraciones extranjeras y sus formas políticas se han batido duro contra la conciencia de reafirmación sociocultural y económica en una particular amalgama cuya expresión social pugna entre una conciencia propia y sus hibridaciones evidentes y contadictorias.

Exclamaba José Chiquinquirá Rodríguez su verso frontal

“ A mi pueblo el extranjero
le sustrajo una materia
perforándole la arteria
del órgano mineral
para dejarle al final
desolación y miseria”

Por eso rememorar y vivir anualmente el 14 de diciembre de 1922, invoca las fuerzas plurales de su dignidad en la realidad y su sostenida lucha política exaltada ya por Udón Pérez en su obras ORO ROJO, en la cual funda la agitación - ¿dónde el olifante que anuncie la huelga? – decía - ¿Los Amos?: Manojo de Lacras ¡- refería su verso político y por la ética entendida como la hermosa adolescente Rosa, llamada “Patria” en el seudónimo de su ficción poética, quien prefiere inmolarse con un fósforo junto al agresor en el fango de un pozo petrolero antes que ser violada por el anglosajón sediento de codicia lasciva y material para poseer nuestra riqueza y dignidad, y lograba metaforizar así la Soberanía Petrolera que ha dignificado en varios episodios históricos con acierto el pueblo venezolano

El Reventón de La Rosa Cabimas queda registrado por su espectacularidad visual como el gran símbolo de la riqueza petrolera de nuestro subsuelo ya en pleno albor de la cultura maquinista automotriz.

 El prodigio petrolero venezolano, bautizado como Mene por nuestros pobladores originarios, comenzó a ser registrado muy temprano por los Cronistas del proceso colonial llegando a concretarse incluso la extracción de lo que probablemente fue el primer barril de petróleo saqueado a la llamada América el 30 de abril de 1539 enviado a la llamada reina Isabel.

La sociedad forja su cultura a partir de la actividad económica, en función del trabajo y así Cabimas, aún teniendo una procedencia agrícola, pesquera, maderera, simbolizada en la savia vital de la copaiba como máximo bálsamo curativo del árbol de cabima, es sinónimo de petróleo. Pero su resonancia rebasa esa obvia situación pues también expresa el despojo transnacional y nacional.

El campo La Rosa, que fue perforado desde las primeras exploraciones en 1913, era evidencia del enclave transnacional logrado en Venezuela en la dominación oprobiosa de Juan Vicente Gómez en el período 1908-1935. Ya lo ordenaba la línea estratégica del imperio británico y el Departamento de Estado de los Estados Unidos:

“Nuestra línea política está trazada en el sentido de que el almirantazgo debería convertirse en propietario y explorador de los yacimientos capaces de atender sus propias necesidades de combustibles... nos corresponde ser dueños, o de cualquier manera gestores, en los lugares de extracción de una porción razonable de la cantidad de petróleo crudo que exijan nuestras necesidades”.

Winston Churchill, Primer lord del almirantazgo británico, 1913.

“Señores: la vital importancia de obtener adecuados abastecimientos de petróleo mineral, tanto para los presentes como para las futuras necesidades de los Estados unidos, han sido puestas actualmente en forma imperiosa en este Departamento de estado. El desarrollo de regiones con yacimientos de petróleo comprobados y la exploración de nuevas áreas, está siendo realizada de manera agresiva en muchas partes del mundo por ciudadanos de varios países y se buscan activamente concesiones de derecho minero, se desea obtener la más completa y reciente información con respecto a tales actividades…”

Instructivo del departamento de estado. Estados Unidos. 1919

(Mieres. Francisco y varios. Pdvsa y el golpe. Editorial Fuentes. Caracas. Venezuela. 2002. pp 7-8.)

PATRIA LA ROSA

Cierto es que la eclosión petrolera fue simbolizada por el magnánimo estallido de La Rosa el 14 de diciembre de 1922, en Cabimas zona de la costa oriental del lago que diera nombre al famoso pozo histórico. 100.000 barriles diarios emanaron solos a más de cien metros de altura durante casi diez días.

(Sequera, Armando. Agenda del petróleo en Venezuela. Alfadil Ediciones. Caracas. Venezuela. 1997. P.34)

El suceso bautizado popularmente como “el reventón”, o también “el chorro”, había revelado el poder energético venezolano que produjo la ambición irrefrenable de compañías y capitales mundiales por el impacto petrolero de la nación caribeña, allí yacía la capacidad energética requerida por el sueño desarrollista exaltado por la modernidad industrial del mundo dominante basada en el “Maquinismo” que requiere el singular torrente de esta “sangre de las máquinas”.

De inmediato las migraciones se dirigieron hacia el epicentro bituminoso del borde del lago de Maracaibo y se unirían en una amalgama neomestiza, neozamba, ultramulata, plurigenética.

Aquel alud de inmigrantes heterogéneos se combinaba a la dinámica de inversión que movilizaba recursos nunca vistos, pero asimismo creó a su lado, unas condiciones de vida anárquicas, deplorables y traumáticas.

Claramente comprobados los enormes yacimientos costaneros aceleraron el proceso urbanizador en los años 20, planificado para la comodidad del hábitat de los campos que disfrutarían ingleses, anglo-holandeses, norteamericanos y europeos con muy escasas excepciones criollas.

La consecuencia fue una verdadera mixtura biocultural. Según las cifras que se manejan en 1936 había 47.026 extranjeros. 25 años después el censo señala 461.584, el 53,8 % vienen de España e Italia. Hay muchos portugueses y menos centroeuropeos. (Britto García, Luis. “Para comprender y querer a Venezuela”. Conac. Caracas. Venezuela. 2004. P. 51)

La forja del beneficio petrolero se ha logrado sólo con las luchas heroicas de los patriotas, profesores, abogados, luchadores sociales, obreros, trabajadores en general, ante los tres desastres fundadores que fueron silenciando en la historia del enclave transnacional en Cabimas y toda la Costa Oriental del Lago de Maracaibo: el social, el económico y el ecológico.

Sin embargo hubo en esa complejidad aspectos organizacionales de extraordinaria ingeniería de las compañías en el agreste entorno, claro está para sí misma, y desarrollos fundamentalmente en salud, educación, recreación y en el hábitat, pero en el sentido de sus propios intereses culturales y económicos: la arquitectura petrolera, las proveedurías, de modo que la crítica y la lucha histórica se fundamenta en el carácter excluyente hacia el venezolano y en pro del incremento del beneficio de la nación que además queda con un enorme pasivo ecológico.

Al Profesor Jesús Prieto Soto debemos las siguientes reflexiones y datos acumulados en décadas de apasionada investigación vivencial en nuestra realidad petrolera:

“La Rosa era una comarca limitada por elevadas matas de coco a orillas del Lago. Aparecían los hatos “El pedregalito” de Martín Cárdenas; “Curazao” de Juan Dall’ Orso; y “Hato Nuevo” de José Trinidad Perozo. Miguel Urdaneta Quintero atendía su bien abastecido negocio, situado frente a la casa del italiano Juan Dell’ Orso, comerciante de madera.

La perforación en el campo de La Rosa se inició con el denominado pozo R-Nº 1, el 24 de noviembre de 1913. Pozo que fue interrumpido y completado posteriormente el 6 de julio de 1918.

El pozo Barroso Nº2 comenzó ser perforado el 3 de agosto de 1918, con equipo de cable y percusión. El día del mismo mes de agosto, se suspendió la perforación.

The Venezuelan Oil Concessions Ltd. (VOC) , tres años después, o sea, a partir del 25 de septiembre de 1921, armó otra cabria y reanudó la perforación del pozo Barroso Nº 2.

En un tercer intento de perforación del pozo Barroso Nº 2, los trabajos se reactivaron el 27 de julio de 1922. Habiéndose presentado contratiempos tales como derrumbes de las paredes del pozo, la tubería de revestimiento se pegó varias veces, el cable de perforación se rompió, y fue necesario pescar la mecha. Y el 20 de noviembre de 1922, a una profundidad entre los 1235 y 1262 pies, se encontró gas y se hizo contacto con arenas petrolíferas.

Cuando se había alcanzado una profundidad de 1.500 pies, unos 457 metros, brotó compulsivamente el chorro de petróleo el día 14 de diciembre de 1922.”

Asimismo, el rescate de aquellos pioneros siempre olvidados por el anonimato de las siglas transnacionales se debe a las investigaciones apasionadas del profesor Prieto Soto. Veamos algunos:

TRABAJADORES PIONEROS EN EL POZO LOS BARROSOS II – LA ROSA CABIMAS, 1922:

TALADRO:

ANDRÉS OCHOA, ERASMO SÁNCHEZ, LUIS FREITES, RAFAEL FREITES, MIGUEL ACURERO, JOSÉ MARÍA OCANDO, ALBONIO SUÁREZ, CARLOS DÍAZ, ANDRÉS QUIRÓZ

TAREAS GENERALES:

MIGUEL OCHOA, LUCIANO OCHOA, ANGELITO BORJAS, EDUARDO GUERRERO, DANIEL PEROZO LIZARDO, JOSÉ ANTONIO VILLEGAS, JUAN D’LORSO HIJO, PEDRO GONZÁLEZ, PEDRO DÍAZ, RUBÉN BORJAS, MIGUEL CARDOZO

CUADRILLA DE PERFORACIÓN:

ALCIBÍADES COLINA, SAMUEL SMITH, GERMÁN ESCARAY, RUBÉN CLAVEL, GRACIANO RODRÍGUEZ, ANDRÉS BORJAS
CARLOS DÍAZ, ERASMO SÁNCHEZ, PARRA, MAVÁREZ

JAVIER NOS DIÓ UNA ROSA

El pasado aniversario 90 del Reventón en 2012, la Plaza Bolívar, parcialmente destruida por la derecha y la desidia, fue espacio artístico para rememorar este hito histórico con destacado concierto.

Fuerzas populares entre ellas las orientadas por el Movimiento Unidos por la Dignidad de Cabimas habían organizado los argumentos históricos contra esa destrucción física y espiritual, hechura de los factores antipatrióticos con su manifestación política en Rosales y Alemán expresada en la agresión a su Plaza Bolívar.

En este esfuerzo comunitario destacó la vehemencia de Javier Fernández como líder intelectual, y se logró detener el proyecto destructivo con los apoyos de infinidad de voluntades y obteniéndose el logro jurídico para parar el desastre.

Estas iniciativas que no han concluido y aún son veladas para que se logre la mayor coherencia con la propuesta arquitectónica originalmente conferida al Arq. cabimense Enrique Colina, se han unido a un esfuerzo cultural, para promover la memoria histórica del Reventón.

Con Javier Fernández consustanciamos afectos y afinidades de resistencia y creatividad cultural y sostuvimos la defensa de la industria soberana y antiimperialista en el 2003 cuando aún no había expirado la insurrección en las Jornadas de Reestructuración del Cied en Maracaibo.

Ese amigo, se hizo nuestro hermano y hoy las fuerzas socio culturales de Cabimas han logrado reivindicarlo al reinaugurar del desastre y el abandono de esa Plaza Bolívar el Teatro con el nombre “Javier Fernández” y en su marco se realizará allí el 91 aniversario del Reventón.

Esta designación por la Alcaldía de Cabimas se logra con la presión de las fuerzas culturales más patrióticas y bolivarianas de Cabimas y el Zulia en homenaje al profesor Javier Fernández, en cuya lucha, que sé de muchos, destaco a Douglas Querales, Pedro Querales, y a Edward Govia y Alexis Ochoa de Los Hijos de Limber: Rock petrolero de Cabimas. Fanny Díaz de Fernández guarda con esmero el legado de textos inéditos e investigación cultural.

Javier, quien partió aún joven militó en esa vaho de incompletud y desaliento en que se debate la identidad de los cabimenses, pero su estallido sentó vehemente la defensa de nuestra identidad, de nuestra “cabimidad concreta” y asumió su herida en la redención de la plaza Bolívar de Cabimas ante la destrucción a la que fue sometida por la decadente dupla de Manuel Rosales y Hernán Alemán, en una clara definición antiimperialista desde la docencia de la Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt, en otras iniciativas y la organización cultural popular.

Nada dulcíneo, Javier nos dio una Rosa para reventar la entraña del intelectual vivo.
La defensa concreta contra la desidia la dejó plasmada en su libro “Cinco Plazas dentro de un Complejo Patrimonial Urbano: Historia documentada de la Plaza Principal de Cabimas y sus antecedentes”.

La Patria ideológica se defiende con el permanente ejercicio de la Soberanía Cultural.

Podemos concluir que El Reventón 1922-2013, emergerá en metáfora de nuestra memoria identitaria como episodio impresionante que resume del orgullo de la vorágine de Cabimas, el Zulia y Venezuela y nos marca el inicio de su evaluación y lucha desde el Lago de Óleo de Maracaibo, presto al reclamo del rescate de su vida, sus peces, su puerto y su gente, como nos legara el pensamiento cantor del insigne Alí Primera.

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